{"id":60568,"date":"2020-08-07T09:19:51","date_gmt":"2020-08-07T13:49:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=60568"},"modified":"2026-04-17T15:04:41","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:41","slug":"no-es-valido-el-bautismo-conferido-con-formulas-arbitrariamente-modificadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/08\/07\/no-es-valido-el-bautismo-conferido-con-formulas-arbitrariamente-modificadas\/","title":{"rendered":"No es v\u00e1lido el Bautismo conferido con f\u00f3rmulas arbitrariamente modificadas"},"content":{"rendered":"<p>Lo afirma la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe en un &#8220;responsum&#8221; a dos preguntas sobre un Bautismo administrado con la f\u00f3rmula &#8220;Nosotros te bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo&#8221;.<!--more--><\/p>\n<p>El sacramento del bautismo administrado con una f\u00f3rmula arbitrariamente modificada no es v\u00e1lido y quienes lo han recibido de esta manera deben ser bautizados &#8220;<i>en forma absoluta<\/i>&#8220;, es decir, repitiendo el rito seg\u00fan las normas lit\u00fargicas establecidas por la Iglesia. Esto es lo que afirma la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe al responder a dos preguntas sobre la validez de un Bautismo conferido con la f\u00f3rmula &#8220;<i>En nombre de tu padre y tu madre, de tu padrino y tu madrina, de tus abuelos, de tus familiares y amigos, en nombre de la comunidad nosotros te bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo<\/i>&#8220;. El pasado mes de junio, el Papa Francisco aprob\u00f3 este &#8220;<i>responsum<\/i>&#8221; que se publica hoy.<\/p>\n<h2>Cristo, protagonista del acontecimiento que se celebra<\/h2>\n<p>En una nota doctrinal explicativa, el Dicasterio se\u00f1ala que &#8220;<i>la modificaci\u00f3n deliberada de la f\u00f3rmula sacramental&#8221; se introdujo &#8220;para subrayar el valor comunitario del Bautismo, para expresar la participaci\u00f3n de la familia y de los presentes y para evitar la idea de la concentraci\u00f3n de un poder sagrado en el sacerdote en detrimento de los padres y de la comunidad, que la f\u00f3rmula del Ritual Romano transmitir\u00eda<\/i>&#8220;. En realidad -recuerda la nota que cita la Constituci\u00f3n Sacrosantum Concilium- &#8220;<i>cuando uno bautiza es Cristo mismo quien bautiza<\/i>&#8220;, es &#8220;<i>el protagonista del acontecimiento que se celebra<\/i>&#8220;. Ciertamente, en la celebraci\u00f3n &#8220;<i>los padres, los padrinos y toda la comunidad est\u00e1n llamados a desempe\u00f1ar un papel activo, un verdadero y propio oficio lit\u00fargico<\/i>&#8220;, pero esto, seg\u00fan el dictado conciliar, implica que &#8220;<i>cada uno, ministro o fiel, desempe\u00f1ando su propio oficio, realiza s\u00f3lo y todo lo que, seg\u00fan la naturaleza del rito y las normas lit\u00fargicas, es de su competencia<\/i>&#8221; (Sacrosanctum Concilium, n. 28).<\/p>\n<h2>Una antigua tentaci\u00f3n<\/h2>\n<p>&#8220;<i>Reaparece aqu\u00ed\u00a0<\/i>-contin\u00faa la nota-<i>\u00a0con discutibles motivos de orden pastoral, una antigua tentaci\u00f3n de sustituir la f\u00f3rmula tradicional con otros textos juzgados m\u00e1s id\u00f3neos<\/i>&#8220;, pero &#8220;<i>el recurso a la motivaci\u00f3n pastoral oculta, a veces de forma inconsciente, una deriva subjetiva y una voluntad manipuladora<\/i>&#8220;. El Concilio Vaticano II, despu\u00e9s del Concilio de Trento, declar\u00f3 &#8220;<i>la absoluta indisponibilidad del septenario sacramental a la discreci\u00f3n de la Iglesia<\/i>&#8220;, estableciendo que nadie &#8220;<i>aunque sea sacerdote, se atreva, por su propia iniciativa, a a\u00f1adir, quitar o cambiar algo en materia lit\u00fargica<\/i>&#8220;. En efecto, &#8220;<i>modificar al propio arbitrio la forma celebrativa de un sacramento no constituye un simple abuso lit\u00fargico, en cuanto transgresi\u00f3n de una norma positiva, sino tambi\u00e9n un vulnus infligido tanto a la comuni\u00f3n eclesial como a la posibilidad de reconocer en ella la obra de Cristo, que en los casos m\u00e1s graves hace inv\u00e1lido el sacramento mismo, porque la naturaleza de la acci\u00f3n ministerial exige transmitir con fidelidad lo que se ha recibido<\/i>&#8220;.<\/p>\n<h2>Acci\u00f3n ministerial<\/h2>\n<p>En la celebraci\u00f3n de los sacramentos -explica la nota- la asamblea no act\u00faa &#8220;<i>colegialmente<\/i>&#8220;, sino &#8220;<i>ministerialmente<\/i>&#8221; y el ministro &#8220;<i>no habla como un funcionario que ejerce un papel que se le ha asignado, sino que opera ministerialmente como signo-presencia de Cristo, que act\u00faa en su Cuerpo, donando su gracia<\/i>&#8220;. A la luz de esto, se debe entender &#8220;<i>cuanto ense\u00f1a el Concilio Tridentino sobre la necesidad de que el ministro tenga la intenci\u00f3n al menos de hacer lo que hace la Iglesia<\/i>&#8220;: una intenci\u00f3n que no puede permanecer &#8220;<i>s\u00f3lo a nivel interior<\/i>&#8220;, con el riesgo de subjetivismo, sino que se expresa tambi\u00e9n en un &#8220;<i>acto exterior<\/i>&#8221; realizado &#8220;<i>no en nombre propio, sino en la persona de Cristo<\/i>&#8220;.<\/p>\n<h2>Cristo es quien bautiza<\/h2>\n<p>&#8220;<i>Alterar la f\u00f3rmula sacramental<\/i>\u00a0-concluye la nota-\u00a0<i>significa, adem\u00e1s, no comprender la naturaleza misma del ministerio eclesial, que es siempre el servicio a Dios y a su pueblo, y no ejercicio de un poder que llega hasta la manipulaci\u00f3n de lo que se ha confiado a la Iglesia con un acto que pertenece a la Tradici\u00f3n. En todo ministro del Bautismo, por lo tanto, debe estar bien enraizada no s\u00f3lo la conciencia del deber de actuar en comuni\u00f3n con la Iglesia, sino tambi\u00e9n la misma convicci\u00f3n que San Agust\u00edn atribuye al Precursor, el cual aprendi\u00f3 \u00abque en Cristo habr\u00eda cierta propiedad tal, que, aunque muchos ministros, justos o injustos, iban a bautizar, la santidad del bautismo no se atribuir\u00eda sino a aquel sobre quien descendi\u00f3 la paloma, del cual est\u00e1 dicho \u201ceste es el que bautiza en el Esp\u00edritu Santo\u201d (Jn 1, 33)\u00bb. Comenta, por tanto, Agust\u00edn: \u00abBautice Pedro, Cristo es quien bautiza; bautice Pablo, es Cristo quien bautiza; bautice Judas, es Cristo quien bautiza\u00bb<\/i>\u201d.<\/p>\n<p>Ya en 2008, la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe hab\u00eda respondido a dos preguntas sobre la validez de los bautismos conferidos con f\u00f3rmulas arbitrariamente modificadas: &#8220;<i>Yo te bautizo en el nombre del Creador, del Redentor y del Santificador<\/i>&#8221; y &#8220;<i>Yo te bautizo en el nombre del Creador, del Liberador y del Sustentador<\/i>&#8220;. La respuesta fue como la de hoy: que el bautismo no era v\u00e1lido y que los bautizados con esas f\u00f3rmulas ten\u00edan que ser bautizados &#8220;<i>en forma absoluta<\/i>&#8220;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: VaticanNews<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo afirma la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe en un &#8220;responsum&#8221; a dos&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60572,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-60568","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60568"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60568\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}