{"id":60588,"date":"2020-08-08T05:45:07","date_gmt":"2020-08-08T10:15:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=60588"},"modified":"2026-04-17T15:04:41","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:41","slug":"hoy-es-fiesta-de-san-juan-maria-vianney-el-cura-de-ars-patrono-de-los-parrocos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/08\/08\/hoy-es-fiesta-de-san-juan-maria-vianney-el-cura-de-ars-patrono-de-los-parrocos\/","title":{"rendered":"Hoy es fiesta de San Juan Mar\u00eda Vianney, el Cura de Ars, patrono de los p\u00e1rrocos"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><span style=\"background-color: #99ccff;\"><em><strong>En Rep\u00fablica Dominicana se celebra este d\u00eda por disposici\u00f3n de la CED<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<h4><strong>San Juan Mar\u00eda Vianney,\u00a0<em>presb\u00edtero<\/em><\/strong><\/h4>\n<p><strong>fecha:<\/strong>\u00a0<em>4 de agosto<\/em><br \/>\n<strong>fecha en el calendario anterior:<\/strong>\u00a0<em>8 de agosto<\/em><br \/>\n<strong>n.:<\/strong>\u00a0<em>1786<\/em>\u00a0&#8211;\u00a0<strong>\u2020:<\/strong>\u00a0<em>1859<\/em>\u00a0&#8211;\u00a0<strong>pa\u00eds:<\/strong>\u00a0<em>Francia<\/em><br \/>\n<strong>otras formas del nombre:<\/strong>\u00a0<em>Santo Cura de Ars<\/em><br \/>\n<strong>canonizaci\u00f3n:<\/strong>\u00a0<em>B:\u00a0P\u00edo X 8 ene 1905 &#8211;\u00a0C:\u00a0P\u00edo XI 31 may 1925<\/em><br \/>\n<strong>hagiograf\u00eda:<\/strong>\u00a0<em>\u00abVidas de los santos de A. Butler\u00bb, Herbert Thurston, SI<\/em><\/p>\n<p>Memoria de san Juan Mar\u00eda Vianney, presb\u00edtero, que durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os se entreg\u00f3 de una manera admirable al servicio de la parroquia que le fue encomendada en la aldea de Ars, cerca de Belley, en Francia, con asidua predicaci\u00f3n, oraci\u00f3n y ejemplos de penitencia. Diariamente catequizaba a ni\u00f1os y adultos, reconciliaba a los arrepentidos y con su ardiente caridad, alimentada en la fuente de la santa Eucarist\u00eda, brill\u00f3 de tal modo que difundi\u00f3 sus consejos a lo largo y a lo ancho de toda Europa, y con su sabidur\u00eda llev\u00f3 a Dios a much\u00edsimas almas.<\/p>\n<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El santo cura de Ars\u00bb (1786-1859)\u00a0\u00a0 Sacerdote diocesano, miembro de la Tercera Orden Franciscana, que tuvo que superar incontables dificultades para llegar a ordenarse de presb\u00edtero. Su celo por las almas, sus catequesis y su ministerio en el confesionario transformaron el pueblecillo de Ars, que a su vez se convirti\u00f3 en centro de frecuentes peregrinaciones de multitudes que buscaban al Santo Cura. Es patrono de los p\u00e1rrocos.\u00a0\u00a0<\/p>\n<div>\n<p>Ars tiene hoy 370 habitantes, poco m\u00e1s o menos los que ten\u00eda en tiempos del Santo Cura. Al correr por sus calles parece que no han pasado los a\u00f1os. \u00danicamente la bas\u00edlica, que el Santo so\u00f1\u00f3 como consagrada a Santa Filomena, pero en la que hoy reposan sus restos en preciosa urna, dice al visitante que por el pueblo pas\u00f3 un cura verdaderamente extraordinario.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Nacido en Dardilly, en las cercan\u00edas de Ly\u00f3n, el 8 de mayo de 1786, tras una infancia normal y corriente en un pueblecillo, \u00fanicamente alterada por las consecuencias de los avatares pol\u00edticos de aquel entonces, inicia sus estudios sacerdotales, que se vio obligado a interrumpir por el \u00fanico episodio humanamente novelesco que encontramos en su vida: su deserci\u00f3n del servicio militar.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Terminado este per\u00edodo, vuelve al seminario, logra tras muchas dificultades ordenarse sacerdote y, despu\u00e9s de un breve per\u00edodo de coadjutor en Ecully, es nombrado, por fin, para atender al pueblecillo de Ars. All\u00ed, durante los cuarenta y dos a\u00f1os que van de 1818 a 1859, se entrega ardorosamente al cuidado de las almas. Puede decirse que ya no se mueve para nada del pueblecillo hasta la hora de la muerte.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El contraste entre lo uno y lo otro, la sencillez externa de la vida y la prodigiosa fama del protagonista nos muestran la inmensa profundidad que esa sencilla vida encierra.\u00a0\u00a0 Juan Mar\u00eda compartir\u00e1 el seminario con el Beato Marcelino Champagnat, fundador de los maristas; con Juan Claudio Colin, fundador de la Compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda, y con Fernando Donnet, el futuro cardenal arzobispo de Burdeos. Y hemos de verle en contacto con las m\u00e1s relevantes personalidades de la renovaci\u00f3n religiosa que se opera en Francia despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n francesa. La enumeraci\u00f3n es larga e impresionante. Destaquemos, sin embargo, entre los muchos nombres, dos particularmente significativos: Lacordaire y Paulina Jaricot.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Es a\u00fan ni\u00f1o Juan Mar\u00eda cuando estalla la Revoluci\u00f3n Francesa. Su primera comuni\u00f3n la ha de hacer en otro pueblo, distinto del suyo, Ecully, en un sal\u00f3n con las ventanas cuidadosamente cerradas, para que nada se trasluzca al exterior.\u00a0\u00a0 A los diecisiete a\u00f1os Juan Mar\u00eda concibe el gran deseo de llegar a ser sacerdote. El joven inicia sus estudios, dejando las tareas del campo a las que hasta entonces se hab\u00eda dedicado. Un santo sacerdote, el padre Balley, se presta a ayudarle. Pero&#8230; el lat\u00edn se hace muy dif\u00edcil para aquel mozo campesino.<\/p>\n<p>Llega un momento en que toda su tenacidad no basta, en que empieza a sentir desalientos. Entonces se decide a hacer una peregrinaci\u00f3n, pidiendo limosna, a pie, a la tumba de San Francisco de Regis, en Louvesc. El Santo no escucha, aparentemente, la oraci\u00f3n del heroico peregrino, pues las dificultades para aprender subsisten. Pero le da lo substancial: Juan Mar\u00eda llegar\u00e1 a ser sacerdote.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por un error no le alcanza la liberaci\u00f3n del servicio militar que el cardenal Fesch hab\u00eda conseguido de su sobrino el emperador para los seminaristas de Ly\u00f3n. Juan Mar\u00eda es llamado al servicio militar. Cae enfermo, ingresa en el hospital militar de Ly\u00f3n, pasa luego al hospital de Ru\u00e1n, y por fin, sin atender a su debilidad, pues est\u00e1 a\u00fan convaleciente, es destinado a combatir en Espa\u00f1a.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No puede seguir a sus compa\u00f1eros, que marchan a Bayona para incorporarse. Solo, enfermo, desalentado, le sale al encuentro un joven que le invita a seguirle. De esta manera, sin hab\u00e9rselo propuesto, Juan Mar\u00eda ser\u00e1 desertor. Oculto en las monta\u00f1as de No\u00ebs, pasar\u00e1 desde 1809 a 1811 una vida de continuo peligro, por las frecuentes incursiones de los gendarmes, pero de alt\u00edsima ejemplaridad, pues tambi\u00e9n en este pueblecillo dej\u00f3 huella imperecedera por su virtud y su caridad.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Una amnist\u00eda le permite volver a su pueblo. Juan Mar\u00eda contin\u00faa sus estudios sacerdotales en Verri\u00e8res primero y despu\u00e9s en el seminario mayor de Ly\u00f3n. Todos sus superiores reconocen la admirable conducta del seminarista, pero&#8230;, falto de los necesarios conocimientos del lat\u00edn, no saca ning\u00fan provecho de los estudios y, por fin, es despedido del seminario. Intenta entrar en los hermanos de las Escuelas Cristianas, sin lograrlo.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0El 13 de agosto de 1815, el obispo de Grenoble, monse\u00f1or Sim\u00f3n, le ordenaba sacerdote, a los 29 a\u00f1os. Hab\u00eda acudido a Grenoble solo y nadie le acompa\u00f1\u00f3 tampoco en su primera misa, que celebr\u00f3 al d\u00eda siguiente. Sin embargo, el Santo Cura se sent\u00eda feliz al lograr lo que durante tantos a\u00f1os anhel\u00f3, y a peso de tantas privaciones, esfuerzos y humillaciones, hab\u00eda tenido que conseguir: el sacerdocio.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Durante tres a\u00f1os, de 1815 a 1818, continuar\u00e1 repasando la teolog\u00eda junto al padre Balley, en Ecully, con la consideraci\u00f3n de coadjutor suyo. Muerto el padre Balley, y terminados sus estudios, el arzobispado de Ly\u00f3n le encarga de un min\u00fasculo pueblecillo, a treinta y cinco kil\u00f3metros al norte de la capital, llamado Ars.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Todav\u00eda no ten\u00eda ni siquiera la consideraci\u00f3n de parroquia, sino que era simplemente una dependencia de la parroquia de Miz\u00e9rieux, que distaba tres kil\u00f3metros. Normalmente no hubiera tenido sacerdote, pero la se\u00f1orita de Garets, que habitaba en el castillo y pertenec\u00eda a una familia muy influyente, hab\u00eda conseguido que se hiciera el nombramiento.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Habr\u00e1 algunas tentativas de alejarlo de Ars, y por dos veces la administraci\u00f3n diocesana le enviar\u00e1 el nombramiento para otra parroquia. Otras veces el mismo Cura ser\u00e1 quien intente marcharse para irse a un rinc\u00f3n \u00aba llorar su pobre vida\u00bb, como con frase enormemente gr\u00e1fica repetir\u00e1. Pero siempre se interpondr\u00e1, de manera manifiesta, la divina Providencia, que quer\u00eda que San Juan Mar\u00eda llegara a resplandecer, como patrono de todos los curas del mundo, precisamente en el marco humilde de una parroquia de pueblo.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No le faltaron, sin embargo, calumnias y persecuciones. Se emple\u00f3 a fondo en una labor de moralizaci\u00f3n del pueblo: la guerra a las tabernas, la lucha contra el trabajo de los domingos, la sostenida actividad para conseguir desterrar la ignorancia religiosa y, sobre todo, su dram\u00e1tica oposici\u00f3n al baile, le ocasionaron sinsabores y disgustos. No faltaron acusaciones ante sus propios superiores religiosos.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, su virtud consigui\u00f3 triunfar, y a\u00f1os despu\u00e9s pod\u00eda decirse con toda verdad que \u00abArs ya no es Ars\u00bb. Los peregrinos que iban a empezar a llegar, venidos de todas partes, recoger\u00edan con edificaci\u00f3n el ejemplo de aquel pueblecillo donde florec\u00edan las vocaciones religiosas, se practicaba la caridad, se hab\u00edan desterrado los vicios, se hac\u00eda oraci\u00f3n en las casas y se santificaba el trabajo.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Lo que al principio s\u00f3lo era un fen\u00f3meno local, circunscrito casi a las di\u00f3cesis de Ly\u00f3n y Belley, luego fue tomando un vuelo cada vez mayor, de tal manera que lleg\u00f3 a hacerse c\u00e9lebre el cura de Ars en toda Francia y aun en Europa entera.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Y entre ellas se contar\u00edan gentes de toda condici\u00f3n, desde prelados insignes e intelectuales famosos, hasta humild\u00edsimos enfermos y pobres gentes atribuladas que ir\u00edan a buscar en \u00e9l alg\u00fan consuelo.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Aquella afluencia de gentes iba a alterar por completo su vida. D\u00eda llegar\u00e1 en que el Santo Cura desconocer\u00e1 su propio pueblo, encerrado como se pasar\u00e1 el d\u00eda entre las m\u00edseras tablas de su confesonario. Entonces se producir\u00e1 el milagro m\u00e1s impresionante de toda su vida: el simple hecho de que pudiera subsistir con aquel g\u00e9nero de vida.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/files.evangelizo.org\/images\/santibeati\/G\/San_Giovanni_Maria_Vianney_Sacerdote\/San_Giovanni_Maria_Vianney_A.jpg\" \/><\/p>\n<h2>5 Cosas que debes conocer sobre este Santo<\/h2>\n<p>1. Lo echaron del seminario porque su intelecto era tardo y duro, y no lograba aprender nada. Los profesores exclamaban: \u00abEs muy buena persona, pero no sirve para estudiante. No se le queda nada\u00bb. Sin embargo este joven que parec\u00eda tener menos inteligencia de la necesaria para este oficio luego lleg\u00f3 a ser el m\u00e1s famoso p\u00e1rroco de su siglo.<\/p>\n<p>2. Por un per\u00edodo de 35 a\u00f1os el santo Cura de Ars fue asaltado y molestado, de una manera f\u00edsica y tangible, como pocos santos, por el demonio. El diablo no pod\u00eda ocultar su canalla rabia al ver cu\u00e1ntas almas le quitaba este curita tan sencillo. Y lo atacaba sin compasi\u00f3n. Lo derribaba de la cama. Y hasta trat\u00f3 de prenderle fuego a su habitaci\u00f3n. La constancia de nuestro santo ante estas pruebas fue recompensada por el Se\u00f1or con un poder extraordinario que le concedi\u00f3 de expulsar demonios de las personas pose\u00eddas.<\/p>\n<p>3. Cuando concedieron el permiso para que lo ordenaran sacerdote, escribieron: \u00abQue sea sacerdote, pero que no lo pongan a confesar, porque no tiene ciencia para ese oficio\u00bb. Pues bien: ese fue su oficio durante toda la vida, y lo hizo mejor que los que s\u00ed ten\u00edan mucha ciencia e inteligencia. Ten\u00eda que pasar 12 horas diarias en el confesionario durante el invierno y 16 durante el verano. Para confesarse con \u00e9l hab\u00eda que apartar turno con tres d\u00edas de anticipaci\u00f3n. Y en el confesionario consegu\u00eda conversiones impresionantes.<\/p>\n<p>4. Fue enviado a un peque\u00f1o y aislado pueblo donde se pens\u00f3 que sus limitaciones intelectuales no podr\u00edan hacer mucho da\u00f1o, un \u00a0pueblito de apenas 340 habitantes: Ars. All\u00ed pas\u00f3 41 a\u00f1os. Cuando lleg\u00f3 solamente iba un hombre a misa y el pueblo estaba lleno de tabernas y bailaderos. Cuando muri\u00f3 solamente hab\u00eda un hombre en Ars que no iba a misa. Se cerraron muchas tabernas y bailaderos.<\/p>\n<p>5. Es el patrono de los p\u00e1rrocos y de todos los sacerdotes del mundo. Su cuerpo se conserva incorrupto en la Bas\u00edlica de Ars, en Italia.<\/p>\n<h2>Infancia<\/h2>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/coehms.org\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/0205_dormitorio.jpg\" alt=\"0205_dormitorio\" \/><\/p>\n<p>San Juan Bautista Vianney naci\u00f3 cerca de Lyon el 8 de Mayo de 1786 y fue bautizado el mismo d\u00eda. Era el cuarto de ocho hermanos. Como muchos otros, nuestro santo disfrut\u00f3 de la preciosa ventaja de haber nacido de padres verdaderamente cristianos.<\/p>\n<p>Su padre era el due\u00f1o de una finca y su madre era nativa del pueblo de Ecully, el cual como Dardilly, el lugar donde naci\u00f3 el santo, estaban cerca de la ciudad de Lyons.<\/p>\n<p>Ser\u00eda un error contemplar a la familia Vianney como ignorantes. Sin duda alguna ambos padres y los ni\u00f1os pasaban d\u00edas arduos en los campos y vi\u00f1edos, pero la conciencia de que por varios siglos esta tierra hab\u00eda pertenecido a los Vianneys, inspiraba a la familia con un leg\u00edtimo orgullo y disfrutaban de la estima de todos aquellos que les conoc\u00edan.<\/p>\n<p>La amabilidad hacia los pobres y necesitados era una virtud familiar; ning\u00fan mendigo fue nunca arrojado de sus puertas. As\u00ed fue como un d\u00eda fueron privilegiados de dar hospitalidad a San Benito Labre, cuando el patrono de los mendigos pas\u00f3 por el pueblo de Dardilly en uno de sus peregrinajes a Roma.<\/p>\n<p>Desde muy ni\u00f1o sus padres lo llevaban a los campos, donde aprendi\u00f3 a ser pastor y, cuando era mayorcito se iba a cuidar los reba\u00f1os. El campo era su lugar preferido, las flores, los \u00e1rboles, toda la naturaleza le hablaba de Dios, en quien encontraba el descanso de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Con frecuencia se iba bajo la sombra de un \u00e1rbol grande y all\u00ed, hac\u00eda como un peque\u00f1o altar donde pon\u00eda la imagen de la Virgen Sant\u00edsima, que siempre llevaba y llevar\u00eda toda su vida junto a \u00e9l; y a los pies de la Madre, descargaba su coraz\u00f3n con la confianza de un ni\u00f1o peque\u00f1o.<\/p>\n<p>En otras ocasiones llamar\u00eda a sus otros compa\u00f1eros pastores y les compartir\u00eda las cosas del Se\u00f1or que aprend\u00eda de su mam\u00e1, siendo \u00e9stas sus primeras clases de catecismo que luego, diariamente compartir\u00eda con los habitantes de Ars, siendo este uno de sus mas grandes ministerios como sacerdote. Ten\u00eda la costumbre de hacer la se\u00f1al de la cruz, cada vez que sonaba el reloj.<\/p>\n<p>Francia en esta \u00e9poca de 1790, estaba pasando una gran crisis -La Revoluci\u00f3n Francesa- que con el pretexto de implantar \u00abLibertad, igualdad y fraternidad\u00bb desat\u00f3 una masiva persecuci\u00f3n que llev\u00f3 a la guillotina a muchos hombres y mujeres, incluyendo a muchos sacerdotes y religiosas.<\/p>\n<p>Los sacerdotes ten\u00edan que disfrazarse, cambiando constantemente de domicilio, para poder ministrar al pueblo de Dios, que permanec\u00eda fiel. Entre estos sacerdotes se encuentran dos que ser\u00e1n muy importantes en la vocaci\u00f3n de San Juan: el Padre Balley y el Padre Groboz, quienes trabajaban ambos en Ecculy. Uno hac\u00eda de panadero y el otro de cocinero.<\/p>\n<p>Es en este tiempo en el que Juan Bautista hace su Primera Comuni\u00f3n en Ecculy, en la casa de su mam\u00e1. Buscando no llamar la atenci\u00f3n de las autoridades, trajeron carros de heno y los pusieron frente a las ventanas y comenzaron a descargarlos durante la ceremonia para evitar conflicto. Juan Bautista ten\u00eda 13 a\u00f1os, y a\u00fan siendo tan mayorsito l\u00e1grimas corrieron por sus mejillas al recibir al Se\u00f1or, y durante toda su vida hablar\u00e1 siempre de este d\u00eda y atesorar\u00eda el rosario que su madre le regal\u00f3 en esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<h2>Estudiante<\/h2>\n<p>Al subir al poder Napole\u00f3n Bonaparte, gradualmente, la Iglesia obtuvo cierta libertad.<\/p>\n<p>Por corto tiempo Juan Bautista asisti\u00f3 a una escuela de su pueblo, pero ahora que estaba creciendo, cada vez m\u00e1s los campos exig\u00edan de su trabajo. Fue en estas largas horas de faena en las que su convicci\u00f3n de ser sacerdote creci\u00f3 en su mente. Se dec\u00eda: \u00abSi soy sacerdote podr\u00eda ganar muchas almas para Dios\u00bb, y este pensamiento lo compart\u00eda con su madre, en quien encontraba apoyo, pero su padre le dio gran lucha. Tuvieron que pasar dos a\u00f1os para que el padre aceptase las aspiraciones de su hijo de ser sacerdote.<\/p>\n<p>El Arzobispo de Lyons, quien era t\u00edo de Napole\u00f3n, sab\u00eda que su primer deber era buscar candidatos para el sacerdocio y as\u00ed cada parroquia fue instruida para que se iniciase una campa\u00f1a para promover las vocaciones al sacerdocio. El Padre Balley, p\u00e1rroco de Ecculy, abri\u00f3 en la rector\u00eda una peque\u00f1a escuela para formar aquellos j\u00f3venes que sintiesen la vocaci\u00f3n. Era la oportunidad para Juan Bautista; pod\u00eda ir a la escuela del Padre Balley y quedarse en la casa de su t\u00eda. Hasta su padre vio las ventajas de esta oportunidad y le dio el permiso para irse. Juan Bautista ten\u00eda 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Muchos dicen que era torpe, para no decir est\u00fapido. Sin embargo no puede haber algo m\u00e1s lejos de la realidad. Su juicio nunca estuvo errado, pero su memoria era pobre. El mismo dec\u00eda: \u00abQue no pod\u00eda guardar nada en su mala cabeza\u00bb.<\/p>\n<p>Al ver que le era tan dif\u00edcil retener especialmente la gram\u00e1tica del Lat\u00edn, en un momento de desesperaci\u00f3n casi se regresa a su casa, pero felizmente el Padre Balley capt\u00f3 el peligro en el que se hallaba su estudiante, y le pidi\u00f3 hiciese un peregrinaje al Santuario de San Francisco Regis, en Louvesc. El peregrinaje logr\u00f3 un cambio en \u00e9l , lo que hizo que su progreso fuese por lo menos lo suficiente para salvarlo del sentimiento de desaliento que casi logra apartarlo de sus estudios.<\/p>\n<h2>Desertor Involuntario<\/h2>\n<p>El apetito de poder de Napole\u00f3n era insaciable. Se hab\u00eda lanzado a la conquista de Europa, lo que provoc\u00f3 que muchos muriesen en su ej\u00e9rcito. La falta de soldados lo llev\u00f3 a reclutar m\u00e1s aun y en el 1806 la clase de Juan Bautista fue llamada a enlistarse. Pasaron dos a\u00f1os, pero en el oto\u00f1o de 1809, Juan Bautista, a pesar de estar exento por ser seminarista, fue llamado para el ej\u00e9rcito. Parece que el nombre de nuestro santo no estaba escrito en las listas oficiales de los estudiantes de la Iglesia que las di\u00f3cesis prove\u00edan a las autoridades. El joven Vianney fue mandado a los regimientos de Espa\u00f1a. Sus padres trataron de encontrar un substituto y por la suma de 3,000 francos un joven se voluntariz\u00f3 para ir en su lugar pero se arrepinti\u00f3 al \u00faltimo minuto.<\/p>\n<p>El 26 de Octubre Juan Bautista entr\u00f3 en las barracas de Lyons solo para enfermarse. De aqu\u00ed lo enviaron al hospital de Roanne donde la enfermera encargada lo ayud\u00f3 a volver a tener el aspecto de buena salud. Enero 6, 1810, Juan Bautista dej\u00f3 el hospital, para encontrarse con la noticia de que su compa\u00f1\u00eda se hab\u00eda marchado hac\u00eda mucho tiempo. Solo quedaba el tratar de alcanzarles.<\/p>\n<p>El invierno era recio y una fiebre alt\u00edsima lo atac\u00f3 lo que provoc\u00f3 que muy pronto no pudiese seguir avanzando. Entrando, en un cobertizo que le dio cobijo, se sent\u00f3 sobre su bolsa y comenz\u00f3 a rezar el Rosario. Dijo tiempo despu\u00e9s que \u00abQuiz\u00e1s nunca lo rec\u00e9 con tanta confianza\u00bb. De pronto un extra\u00f1o se le present\u00f3 frente a \u00e9l y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfqu\u00e9 est\u00e1s haciendo aqu\u00ed?\u00bb. Juan Bautista le cont\u00f3 lo que le hab\u00eda pasado y desde ese momento el extra\u00f1o carg\u00f3 su pesada bolsa y le dijo que le siguiese. Llegaron a la casa de un labrador y all\u00ed estuvo por varios d\u00edas hasta que se le pas\u00f3 la fiebre. Mientras estaba en cama por primera vez pas\u00f3 por su mente la realidad de que sin haber sido culpa suya, el era ahora un desertor.<\/p>\n<p>Conoc\u00eda al Mayor Paul Fayot, qui\u00e9n se dedicaba a esconder desertores y acudi\u00f3 a el, pero no ten\u00eda lugar y le recomend\u00f3 quedarse en la casa de su prima Caludine Fayot, una viuda con cuatro ni\u00f1os. Desde ese momento Vianney adopt\u00f3 el nombre de Jerome Vincent. Bajo ese nombre lleg\u00f3 hasta abrir una escuela para los ni\u00f1os de la villa.<\/p>\n<p>En el 1810 un decreto imperial concedi\u00f3 amnist\u00eda a todos los desertores de los a\u00f1os 1806 a 1810. Juan Bautista estaba cubierto por este decreto as\u00ed que era libre de regresar a casa y terminar sus estudios. La Divina Providencia y la asistencia de la Virgen lo hab\u00edan salvado.<\/p>\n<p>Su madre muri\u00f3 poco despu\u00e9s de esta feliz reuni\u00f3n. Ahora ten\u00eda 24 a\u00f1os y el tiempo apremiaba. El 28 de Mayo de 1811 recibi\u00f3 la tonsura. El Padre Balley, viendo esencial que fuese a tomar estudios regulares lo mand\u00f3 al Seminario Menor de Verrieres. Aqu\u00ed el joven Vianney sufri\u00f3 y tuvo gran faena, pero nunca brill\u00f3 como un fil\u00f3sofo.<\/p>\n<h2>Dificultad con los estudios<\/h2>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/coehms.org\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/confesionario.jpg\" alt=\"confesionario\" \/><\/p>\n<p>En Octubre 1813, entr\u00f3 en el Seminario Mayor de Lyons. Su inadecuado conocimiento del lat\u00edn le hizo imposible captar lo que los profesores dec\u00edan o responder a las preguntas que le eran hechas. Al final de su primer t\u00e9rmino le pidieron que se marchara, y su dolor y desaliento eran inmensos. Por alg\u00fan tiempo pens\u00f3 en irse a una de tantas congregaciones de hermanos religiosos; sin embargo una vez m\u00e1s el Padre Balley vino en su rescate y sus estudios le fueron dados en privado en Ecculy. Pero no pas\u00f3 el examen previo a la ordenaci\u00f3n. Un examen privado en la rector\u00eda de Ecculy prob\u00f3 ser m\u00e1s satisfactorio y fue tomado como suficiente, siendo juzgadas justamente sus cualidades morales que sobrepasaban cualquier falta acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>En Agosto 13, 1815, Juan Bautista Vianney fue elevado al sacerdocio, a esa inefable dignidad de la que tan frecuentemente hablaba diciendo: \u00abEl Sacerdote solo ser\u00e1 entendido en el cielo\u00bb; ten\u00eda 29 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>Su primera Misa la dijo en la capilla de Seminario en Grenoble.<\/p>\n<p>En su regreso a Ecculy la copa de felicidad rebos\u00f3 cuando se enter\u00f3 que ser\u00eda ayudante de su santo amigo y maestro, el Padre Balley. Pero las autoridades diocesanas determinaron que por un tiempo, el que luego pasar\u00eda gran parte de su vida en un confesionario, no deb\u00eda tener las facultades para confesar. Mas tarde, el Padre Balley habl\u00f3 con las autoridades eclesi\u00e1sticas y el fue su primer penitente.<\/p>\n<p>Su hermana Margarita dec\u00eda: \u00ab\u00e9l no predicaba muy bien todav\u00eda, pero la gente acud\u00eda en masa cuando le tocaba a \u00e9l predicar\u00bb.<\/p>\n<p>En Diciembre 17, 1817, muri\u00f3 en sus brazos su querido amigo el Padre Balley, a quien llor\u00f3 como si hubiese sido su padre. El, que era tan desprendido de las cosas materiales, hasta el fin de su vida tendr\u00eda un peque\u00f1o espejo de mano que perteneci\u00f3 a su maestro y padre, porque \u00e9l dec\u00eda que \u00abHab\u00eda reflejado su rostro\u00bb. Poco tiempo de la muerte del Padre Balley, M. Vianney fue asignado al pueblo de Ars, un peque\u00f1o y aislado pueblo donde se pens\u00f3 que sus limitaciones intelectuales no podr\u00edan hacer mucho da\u00f1o.<\/p>\n<h2>P\u00e1rroco de ARS: 1818-1859<\/h2>\n<p>El pueblecito de Ars se encuentra en una planicie ondulada, que tiene en su centro una peque\u00f1a colina donde se encuentra la Iglesia, sirvi\u00e9ndole como de plataforma. En el 1815 consist\u00eda de unas 40 casas. Su iglesia estaba extremadamente da\u00f1ada y de igual condici\u00f3n estaba la rector\u00eda, que se encontraba a un lado del valle.<\/p>\n<p>En los c\u00edrculos clericales, Ars era mirado como un tipo de Siberia. El distrito era torpe, la desolaci\u00f3n espiritual era a\u00fan mayor que la material. En los primeros d\u00edas de Febrero de 1818, que el Abbe Vianney recibi\u00f3 la notificaci\u00f3n oficial de su traslado a Ars. El Vicario General le dijo: \u00abNo hay mucho amor en esa parroquia, tu le infundir\u00e1s un poco\u00bb. El 9 de febrero, M. Vianney se dirigi\u00f3 hacia el lugar que ser\u00eda por los siguientes 41 a\u00f1os el lugar de su sorprendente y sin precedente actividad. Camin\u00f3 38 Km. desde Ecculy hasta Ars. Le segu\u00edan en un carret\u00f3n una cama de madera, un poco de ropa y los libros que le dej\u00f3 el Padre Balley. Cuando pudo divisar la peque\u00f1a villa, hizo un comentario de su peque\u00f1ez y al mismo tiempo hizo una profec\u00eda: \u00abLa parroquia no ser\u00e1 capaz de contener a las multitudes que vendr\u00e1n hacia aqu\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Los habitantes del pueblo en su mayor\u00eda buscaban los placeres del mundo y no ten\u00edan mucha fe, aunque quedaba un peque\u00f1o n\u00facleo de personas que permanec\u00edan fervorosas, entre las cuales estaba la se\u00f1ora de la casa m\u00e1s grande de Ars, Mlle. des Garets, quien divid\u00eda su tiempo entre la oraci\u00f3n y las obras de caridad.<\/p>\n<p>Al llegar, su primera preocupaci\u00f3n era la de establecer contacto con su reba\u00f1o. Visit\u00f3 cada casa de la parroquia. En estos primeros d\u00edas todav\u00eda encontraba tiempo para caminar por las praderas, con su breviario (libro de oraci\u00f3n) en las manos, y su sombrero de tres esquinas debajo de su brazo, ya que rara vez se lo pon\u00eda. Para ganar la amistad de los habitantes les hablaba del estado de las cosechas, del tiempo, de sus familias etc.<\/p>\n<p>Sobre todo el oraba y a\u00f1ad\u00eda a la oraci\u00f3n las m\u00e1s austeras penitencias. Hizo sus propios instrumentos de penitencia. Su cama era el piso ya que la cama que trajo de Ecculy la regal\u00f3.<\/p>\n<p>Pasar\u00eda sin comer varios d\u00edas. Hasta el 1827 no hab\u00eda nadie que hiciese las labores dom\u00e9sticas en la rector\u00eda. Su plato principal eran papas y en ocasiones herv\u00eda un huevo. Hubo una ocasi\u00f3n en la que trat\u00f3 de vivir de hierba, pero luego confes\u00f3 que tal dieta era imposible.<\/p>\n<p>El dec\u00eda: \u00abEl demonio no le teme tanto a la disciplina y a las camisas de pelo; lo que realmente teme es a la reducci\u00f3n de comida, bebida y sue\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p>El Santo Cura gozaba de la belleza de las praderas y los \u00e1rboles, pero amaba mucho m\u00e1s la belleza de la Casa de Dios y las solemnidades de la Iglesia. Empez\u00f3 por comprar un altar nuevo, con sus propios ahorros, y el mismo pint\u00f3 el trabajo de madera con el que las paredes estaban adornadas.<\/p>\n<p>Se hizo el prop\u00f3sito de restaurar y dar mayor esplendor a lo que \u00e9l llamaba: \u00abLos muebles de la Casa de Dios\u00bb. Para el Se\u00f1or compr\u00f3 lo mejor en encajes, telas, tejidos para hacer las vestimentas sacerdotales, que aun se pueden admirar en Ars.<\/p>\n<h2>Trabajo Pastoral<\/h2>\n<p>La secuela m\u00e1s desastrosa de la revoluci\u00f3n era la ignorancia religiosa de las personas. El santo cura resolvi\u00f3 hacer todo lo posible para remediar el estado deplorable de los corazones.<\/p>\n<p>Sin embargo sus sermones e instrucciones le costaban un dolor enorme: su memoria no le permit\u00eda retener, as\u00ed que pasaba noches enteras en la peque\u00f1a sacrist\u00eda, en la composici\u00f3n y memorizaci\u00f3n de sus sermones de Domingo; en muchas ocasiones trabajaba 7 horas corridas en sus sermones.<\/p>\n<p>Un parroquiano le pregunt\u00f3 una vez, porqu\u00e9 cuando predicaba hablaba tan alto y cuando oraba tan bajo, y \u00e9l le dijo: \u00abAh, cuando predico le hablo a personas que est\u00e1n aparentemente sordas o dormidas, pero en oraci\u00f3n le hablo a Dios que no es sordo\u00bb .<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os le daban a\u00fan m\u00e1s l\u00e1stima que los adultos y comenz\u00f3 a agruparlos en la rector\u00eda y luego en la iglesia, tan temprano como las 6 de la ma\u00f1ana, porque en el campo el trabajo se inicia al amanecer. Era bien disciplinado y les demandaba que se supiesen el catecismo palabra por palabra.<\/p>\n<p>En esos d\u00edas la profanaci\u00f3n del Domingo era com\u00fan y los hombres pasaban la ma\u00f1ana trabajando en el campo y las tardes y noches en los bailes o en las tabernas. San Juan luch\u00f3 en contra de estos males con gran vehemencia.<\/p>\n<p>\u00abLa taberna, declar\u00f3 el santo en uno de sus sermones, es la tienda del demonio, el mercado donde las almas se pierden, donde se rompe la armon\u00eda familiar, donde comienzan las peleas y los asesinatos se cometen. En cuanto a los due\u00f1os de las tabernas, el demonio no les molesta tanto, sino que los desprecia y les escupe\u00bb.<\/p>\n<p>Tan grande fue la influencia del Cura de Ars, que lleg\u00f3 una \u00e9poca donde toda taberna de Ars tuvo que cerrar sus puertas por la falta de personas. En tiempos subsecuentes, modestos hoteles se abrieron para acomodar a los extra\u00f1os, y a estos el Santo Cura no se opuso.<\/p>\n<p>Con mucho m\u00e1s ah\u00ednco se propuso eliminar la costumbre de los bailes como distracci\u00f3n, porque bien sab\u00eda que eran fuente de caer en pecado grave. Para esto, revivi\u00f3 la costumbre de rezar las V\u00edsperas del Domingo. Era tan estricto en contra de esto que hasta llegaba a negar la absoluci\u00f3n a las personas que no desist\u00edan de tal costumbre.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n se gan\u00f3 muchos enemigos, que dec\u00edan grandes calumnias en su contra sin embargo \u00e9l las tomaba ligeramente y no pon\u00eda su coraz\u00f3n en esto.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 2 a\u00f1os y medio, el Domingo se respetaba como el d\u00eda del Se\u00f1or. Todo el pueblo iba a V\u00edsperas. El Cura de Ars amaba las ceremonias de la Iglesia. Personalmente entrenaba a sus servidores del altar. Su fiesta favorita era Corpus Christi. En este d\u00eda dejaba un poco el confesionario e iba por el pueblo admirando las decoraciones; \u00e9l mismo llevaba el Sant\u00edsimo.<\/p>\n<p>El \u00faltimo d\u00eda de esta fiesta que celebr\u00f3 fue 40 d\u00edas antes de su muerte y sin el saberlo el mayor del pueblo contrat\u00f3 una banda de m\u00fasica. Al primer sonido de la m\u00fasica se estremeci\u00f3 nuestro santo de alegr\u00eda, y cuando todo hubo terminado no encontraba palabras suficientes para agradecer este regalo para el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Su tierno amor por la Virgen Sant\u00edsima lo movi\u00f3 a consagrar su Parroquia a la Reina del Cielo. Sobre la entrada de la peque\u00f1a Iglesia puso una estatua de la Virgen que a\u00fan se encuentra en el mismo lugar.<\/p>\n<p>Cuando el Papa P\u00edo IX defini\u00f3 el Dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n, nuestro santo pidi\u00f3 a los habitantes del pueblo que iluminasen sus casas de noche, y las campanas de la iglesia resonaron por horas de horas. Al ver esta luminosidad desde los pueblos cercanos, pensaron que el pueblo estaba en llamas, y acudieron a apagar el supuesto fuego. Hasta el d\u00eda de hoy existe un sombrero de plata cerca de la estatua de la Virgen donde est\u00e1n escritos los nombres de todos los parroquianos de Ars.<\/p>\n<h2>Un d\u00eda en la vida de Santo Cura de ARS<\/h2>\n<p>En la vida del Santo Cura de Ars era habitual la siguiente distribuci\u00f3n de tiempo: levantarse a la una de la madrugada e ir a la iglesia a hacer oraci\u00f3n. Antes de la aurora, se inician las confesiones de las mujeres. A las seis de la madrugada en verano y a las siete en invierno, celebraci\u00f3n de la misa y acci\u00f3n de gracias. Despu\u00e9s queda un rato a disposici\u00f3n de los peregrinos. A eso de las diez, reza una parte de su breviario y vuelve al confesonario. Sale de \u00e9l a las once para hacer la c\u00e9lebre explicaci\u00f3n del catecismo, predicaci\u00f3n sencill\u00edsima, pero llena de una unci\u00f3n tan penetrante que produce abundantes conversiones. Al mediod\u00eda, toma su frugal\u00edsima comida, con frecuencia de pie, y sin dejar de atender a las personas que solicitan algo de \u00e9l. Al ir y al venir a la casa parroquial, pasa por entre la multitud, y ocasiones hay en que aquellos metros tardan media hora en ser recorridos. Dichas las v\u00edsperas y completas, vuelve al confesonario hasta la noche. Rezadas las oraciones de la tarde, se retira para terminar el Breviario. Y despu\u00e9s toma unas breves horas de descanso sobre el duro lecho. S\u00f3lo un prodigio sobrenatural pod\u00eda permitir al Santo subsistir f\u00edsicamente, mal alimentado, escaso de sue\u00f1o, privado del aire y del sol, sometido a una tarea tan agotadora como es la del confesonario.<\/p>\n<p>Por si fuera poco, sus penitencias eran extraordinarias, y as\u00ed pod\u00edan verlo con admiraci\u00f3n y en ocasiones con espanto quienes le cuidaban. Los a\u00f1os y las enfermedades le imped\u00edan dormir con suficiente tranquilidad.<\/p>\n<p>Dios bendec\u00eda manifiestamente su actividad. El que a duras penas hab\u00eda hecho sus estudios, se desenvolv\u00eda con maravillosa firmeza en el p\u00falpito, sin tiempo para prepararse, y resolv\u00eda delicad\u00edsimos problemas de conciencia en el confesionario. Es m\u00e1s: despu\u00e9s de su muerte, hubo testimonios, abundantes hasta lo incre\u00edble, de su don de discernimiento de conciencias. A una persona le record\u00f3 un pecado olvidado, a otra le manifest\u00f3 claramente su vocaci\u00f3n, a otra le abri\u00f3 los ojos sobre los peligros en que se encontraba, a otras personas que tra\u00edan entre manos obras de mucha importancia para la Iglesia de Dios les descorri\u00f3 el velo del porvenir\u2026 Con sencillez, casi como si se tratara de corazonadas o de ocurrencias, el Santo mostraba estar en \u00edntimo contacto con Dios Nuestro Se\u00f1or y ser iluminado con frecuencia por \u00c9l.<\/p>\n<h2>Atacado por las fuerzas del infierno<\/h2>\n<p>Era de esperarse que un triunfo tan grande de la religi\u00f3n as\u00ed como la santidad del instrumento que Dios us\u00f3 con este fin, trajese la furia del infierno. Por un periodo de 35 a\u00f1os el santo Cura de Ars fue asaltado y molestado, de una manera f\u00edsica y tangible, por el demonio.<\/p>\n<p>El Cura de Ars sufri\u00f3 del asedio del demonio. Los ataques comenzaron en el invierno de 1824. Ruidos horribles y gritos estrepitosos se o\u00edan fuera de la puerta del presb\u00edterio, viniendo aparentemente del peque\u00f1o jard\u00edn de enfrente. Al principio el Padre Vianney pens\u00f3 que eran salteadores que ven\u00edan a robar, y a la siguiente noche le pidi\u00f3 a un se\u00f1or que se quedase con \u00e9l. Despu\u00e9s de medianoche se comenz\u00f3 a escuchar grandes ruidos y golpes contra la puerta de enfrente, parec\u00eda como si varios carros pesados estaban siendo llevados por los cuartos. El se\u00f1or Andr\u00e9 busc\u00f3 su pistola, mir\u00f3 por la ventana, pero no vio nada, solo la luz de la luna. Dec\u00eda: \u00abpor 15 minutos la casa retembl\u00f3 y mis piernas tambi\u00e9n\u00bb, nunca m\u00e1s quiso quedarse en la casa.<\/p>\n<p>Esto ocurr\u00eda casi todas las noches. A\u00fan ocurr\u00eda cuando el santo cura no estaba en el pueblo. Una ma\u00f1ana el demonio incendi\u00f3 su cama. El santo se dispon\u00eda a revestirse para la Santa Misa cuando se oy\u00f3 el grito de \u00abfuego, fuego\u00bb. El solo le dio las llaves del cuarto a aquellos que iban a apagar el fuego. Sab\u00eda que el demonio quer\u00eda parar la Santa Misa y no se lo permiti\u00f3.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que dijo fue \u00abEl villano, al no poder atrapar al p\u00e1jaro le prende fuego a su jaula\u00bb. Hasta el d\u00eda de hoy los peregrinos pueden ver, sobre la cabecera de la cama, un cuadro con su cristal con las marcas de las llamas de fuego.<\/p>\n<p>El demonio por espacio de horas har\u00eda ruidos como de cristal, o silbidos o ruidos de caballo y hasta gritaba debajo de la ventana del santo: \u00abVianney, Vianney, come papas\u00bb.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de todo esto era el de no dejar dormir al Santo Cura para que se cansara y no pudiese estar horas en el confesionario, donde le arrancaba muchas almas de sus garras. Pero para el 1845 estos ataques cesaron casi por completo. La constancia de nuestro santo ante estas pruebas fue recompensada por el Se\u00f1or con un poder extraordinario que le concedi\u00f3 de expulsar demonios de las personas pose\u00eddas.<\/p>\n<p>El santo sacerdote se puede decir que pas\u00f3 su vida en una continua batalla con el pecado a trav\u00e9s de su trabajo en el confesionario. El gran milagro de Ars era el confesionario.<\/p>\n<h2>Peregrinaciones a ARS<\/h2>\n<p>Miles de personas acud\u00edan al pueblo de Ars para ver al Santo Cura, pero especialmente para confesarse con \u00e9l. La afluencia de peregrinos se inici\u00f3 en el a\u00f1o 1827. A partir del 1828 el Santo Cura no pod\u00eda irse ni siquiera por un d\u00eda.<\/p>\n<p>Sin embargo, no fue exento de cr\u00edticas y su pr\u00e1ctica y amor por los pobres se le atribuy\u00f3 a avaricia. Algunos cr\u00edticos dec\u00edan que pod\u00edan ver en \u00e9l rasgos de hipocres\u00eda o un deseo secreto de sobresalir. Su mansedumbre y humildad terminaron por vencer sobre sus cr\u00edticos.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n cuando su competencia profesional fue puesta en duda por algunos de sus hermanos sacerdotes, el obispo de la di\u00f3cesis mand\u00f3 a su Vicario General para que averiguase y diese un reporte sobre el asunto. El reporte recibido por el obispo fue m\u00e1s que favorable. Aquello sirvi\u00f3 para que quedase constancia de su vida. Se puede decir que el confesionario era su morada habitual, pasaba de 11 a 12 horas en el confesionario.<\/p>\n<p>El c\u00falmen de los peregrinajes se alcanz\u00f3 en 1845, llegaban de 300 a 400 visitantes todos los d\u00edas. En el \u00faltimo a\u00f1o de la vida del Santo Cura el n\u00famero de peregrinos alcanz\u00f3 el asombroso n\u00famero de 100 a 120 mil personas.<\/p>\n<p>Ning\u00fan ministerio sacerdotal es tan agotador para la carne y el esp\u00edritu como el estar sentado en el confesionario.<\/p>\n<p>Solo Dios sabe los milagros de gracia ocurridos en ese confesionario, que hasta hoy se mantiene en pie, en el mismo lugar d\u00f3nde el lo puso, en la capilla de Santa Catalina, o en la sacrist\u00eda donde usualmente escuchaba las confesiones. En su manera de lidiar con las almas era infinitamente gentil y al mismo tiempo dec\u00eda la verdad que el alma necesitaba escuchar para su bien. Sus exhortaciones eran breves y dirigidas al punto necesario.<\/p>\n<p>El cura de Ars ten\u00eda tambi\u00e9n el don de profec\u00eda. En mayo 14 de 1854, el Obispo de Ullathorne llam\u00f3 a nuestro santo y le pidi\u00f3 que orase por Inglaterra. El Obispo de Birmingham cuenta que el hombre de Dios dijo, con convicci\u00f3n extraordinaria: \u00abMonseigneur, creo que la Iglesia en Inglaterra ser\u00e1 restaurada a su esplendor\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ten\u00eda una gran devoci\u00f3n a Santa Filomena. La llamaba \u00abmi agente con Dios\u00bb. Le construy\u00f3 una capilla en su honor y tambi\u00e9n un santuario.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n cay\u00f3 tan enfermo, que parec\u00eda ser su final y prometi\u00f3 a la santa ofrecer 100 misas en su honor en su santuario. Cuando la primera Misa estaba siendo ofrecida, entr\u00f3 en \u00e9xtasis, durante el cual se le escuchaba murmurar: \u00abFilomena\u00bb, repetidas veces. Cuando sali\u00f3 de su \u00e9xtasis exclam\u00f3: \u00abestoy sanado\u00bb , y le atribuy\u00f3 su sanaci\u00f3n a Santa Filomena.<\/p>\n<h2>Consumaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Pasaron 41 a\u00f1os desde el primer d\u00eda en el que el Cura lleg\u00f3 a Ars, fueron a\u00f1os de actividad indescriptible. Despu\u00e9s de 1858 dec\u00eda con frecuencia: \u00abYa nos vamos; debemos morir; y muy pronto\u00bb. No cabe duda de que \u00e9l sab\u00eda que su fin estaba cerca. En Julio de 1859, una se\u00f1ora muy devota de San Etienne vino para confesarse. Cuando se desped\u00eda de \u00e9l le dijo: \u00abNos veremos de nuevo en tres semanas\u00bb, ambos murieron en ese tiempo, y se encontraron en un mundo mucho m\u00e1s feliz.<\/p>\n<p>El mes de Julio de 1859 fue extremadamente caluroso, los peregrinos se desmayaban en grandes cantidades, pero el santo permanec\u00eda en el confesionario. El viernes 29 de Julio, fue el \u00faltimo en el que apareci\u00f3 en la iglesia. Esa ma\u00f1ana entr\u00f3 en el confesionario como a la 1:00 a.m. Pero despu\u00e9s de haberse desmayado en varias ocasiones, le pidieron que descansara. A la 11:00 dio catecismo por \u00faltima vez. Esa noche con mucha dificultad pudo arrastrarse hasta su cuarto. Uno de los Hermanos Cristianos le ayud\u00f3 a subirse a su cama, pero el santo le pidi\u00f3 que le dejase solo.<\/p>\n<p>Una hora despu\u00e9s de medianoche, aproximadamente, pidi\u00f3 ayuda: \u00abEs mi pobre fin, llamen a mi confesor\u00bb. La enfermedad progres\u00f3 r\u00e1pidamente. En la tarde del 2 de Agosto recibi\u00f3 los \u00faltimos sacramentos: \u00abQu\u00e9 bueno es Dios; cuando ya nosotros no podemos ir m\u00e1s hacia El, El viene a nosotros\u00bb .<\/p>\n<p>Veinte sacerdotes con velas encendidas escoltaron al Sant\u00edsimo Sacramento, pero el calor era tan sofocante que tuvieron que apagarlas. Con l\u00e1grimas en los ojos dijo: \u00abOh, que triste es recibir la Comuni\u00f3n por \u00faltima vez\u00bb.<\/p>\n<p>En la noche del 3 de Agosto lleg\u00f3 su obispo. El santo lo reconoci\u00f3 pero no pudo decir palabra alguna. Hacia la medianoche el fin era inminente. A las 2:00 a.m. del S\u00e1bado 4 de Agosto de 1859, cuando una tormenta azotaba el pueblo de Ars, el Obispo M.Monnin le\u00eda estas palabras: \u00abQue los santos \u00e1ngeles de Dios vengan a su encuentro y lo conduzcan a la Jerusal\u00e9n celestial\u00bb, el Cura de Ars encomend\u00f3 su alma a Dios.<\/p>\n<p>Su cuerpo permanece incorrupto en la iglesia de Ars<\/p>\n<p>El 8 de Enero de 1905, el Papa P\u00edo X, Beatific\u00f3 al Cura de Ars; y en la fiesta de Pentecost\u00e9s Mayo 31 de 1925, en presencia de una gran multitud, el Papa P\u00edo XI pronunci\u00f3 la solemne sentencia: \u00abNosotros declaramos a Juan Mar\u00eda Bautista Vianney que sea santo y sea inscrito en el cat\u00e1logo de los santos\u00bb.<\/p>\n<h2>ORACIONES<\/h2>\n<p><strong>\u00bb TE AMO, OH MI DIOS \u00ab<\/strong><br \/>\n<strong>Autor: San Juan Mar\u00eda Vianney<\/strong><\/p>\n<p>Te amo, Oh mi Dios.<br \/>\nMi \u00fanico deseo es amarte<br \/>\nHasta el \u00faltimo suspiro de mi vida.<br \/>\nTe amo, Oh infinitamente amoroso Dios,<br \/>\nY prefiero morir am\u00e1ndote que vivir un instante sin Ti.<br \/>\nTe amo, oh mi Dios, y mi \u00fanico temor es ir al infierno<br \/>\nPorque ah\u00ed nunca tendr\u00eda la dulce consolaci\u00f3n de tu amor,<br \/>\nOh mi Dios,<br \/>\nsi mi lengua no puede decir<br \/>\ncada instante que te amo,<br \/>\npor lo menos quiero<br \/>\nque mi coraz\u00f3n lo repita cada vez que respiro.<br \/>\nAh, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,<br \/>\nY de amarte mientras que sufro,<br \/>\ny el d\u00eda que me muera<br \/>\nNo solo amarte pero sentir que te amo.<br \/>\nTe suplico que mientras m\u00e1s cerca est\u00e9s de mi hora<br \/>\nFinal aumentes y perfecciones mi amor por Ti.<br \/>\nAm\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Novena a San Juan Mar\u00eda Bautista Vianney<\/strong><br \/>\n<strong>El Cura de Ars<\/strong><\/p>\n<p><strong>D\u00cdA PRIMERO<\/strong><\/p>\n<p>Fe ardiente. San Juan Mar\u00eda Bautista Vianney tu naciste de una madre profundamente religiosa; de ella recibiste la santa Fe, aprendiendo a amar a Dios y a rezar. Ya a temprana edad se te pudo ver arrodillado delante de una estatua de Mar\u00eda. Tu alma fue arrebatada de forma sobrenatural hacia las cosas m\u00e1s elevadas. A pesar del alto coste respondiste a tu vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Contra muchos obst\u00e1culos y contradicciones tuviste que luchar y sufrir para llegar a ser el perfecto cura que fuiste. Pero tu esp\u00edritu de profunda fe te sostuvo en todas estas batallas. Oh gran santo, tu conoces el deseo de mi alma. Quisiera servir a Dios mejor. De El he recibido muchas buenas cosas. Por esto, obt\u00e9n para mi m\u00e1s valor y especialmente una profunda fe.<\/p>\n<p>Muchos de mis pensamientos, palabras y acciones son in\u00fatiles para mi santificaci\u00f3n y mi salvaci\u00f3n porque ese esp\u00edritu sobrenatural no impulsa mi vida. Ay\u00fadame a ser mejor en el futuro.<\/p>\n<p>Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesi\u00f3n. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por\u2026 (mencione aqu\u00ed en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria.<\/p>\n<p><strong>D\u00cdA SEGUNDO<\/strong><\/p>\n<p>Completa confianza en Dios. San Juan Mar\u00eda Bautista Vianney, \u00a1cuanta confianza ten\u00eda la gente en tus oraciones! No pod\u00edas abandonar tu vieja rector\u00eda o tu humilde iglesia sin verte rodeado por almas implorantes, que recurr\u00edan a ti al igual que hicieron al mismo Jes\u00fas durante su vida terrenal. Y tu, oh buen santo, les dabas esperanza con tus palabras que estaban llenas de amor para Dios.<\/p>\n<p>Tu, que siempre confiabas enteramente en el coraz\u00f3n de Dios, obt\u00e9n para mi una confianza filial y profunda en su Providencia. As\u00ed como la esperanza de bienes divinos llena mi coraz\u00f3n, dame valor y ay\u00fadame a obedecer siempre los mandamientos de Dios.<\/p>\n<p>Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesi\u00f3n. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por\u2026 (mencione aqu\u00ed en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria.<\/p>\n<p><strong>D\u00cdA TERCERO<\/strong><\/p>\n<p>Amor verdadero al pr\u00f3jimo. San Juan Mar\u00eda Bautista Vianney, por causa de tu amor a Dios mostraste una gran caridad hacia tu pr\u00f3jimo. No pod\u00edas predicar el amor de Dios sin derramar l\u00e1grimas de amor. Durante tus \u00faltimos a\u00f1os parec\u00eda como si no pudieras hablar acerca de otra cosa o vivir para cualquier otra cosa. As\u00ed te sacrificaste a ti mismo por tu pr\u00f3jimo mediante el consuelo, la absoluci\u00f3n y santific\u00e1ndoles hasta el l\u00edmite de tus fuerzas.<\/p>\n<p>Tu caridad me inspira a un mayor amor a Dios, un amor que se muestra m\u00e1s por los hechos que por las palabras. Ay\u00fadame a amar a mi pr\u00f3jimo con igual generosidad a como Cristo los ama.<\/p>\n<p>Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesi\u00f3n. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por\u2026 (mencione aqu\u00ed en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria.<\/p>\n<p><strong>D\u00cdA CUARTO<\/strong><\/p>\n<p>Horror al pecado. San Juan Mar\u00eda Bautista Vianney, tu fuiste tan inflexible contra el pecado, y sin embargo, tan amable y dispuesto a acoger al pecador. Acudo a ti hoy como si a\u00fan estuvieras vivo, como si estuviera arrodillado ante tus pies y pudieras o\u00edrme. Incl\u00ednate hacia m\u00ed, escucha al confidente arrepentido por las debilidades y acciones miserables.<\/p>\n<p>Cura del Se\u00f1or, infatigable confesor, obt\u00e9n para mi el horror al pecado. Tu quisiste sobre todo que evit\u00e1ramos la ocasi\u00f3n de pecar. Quiero tomar tu consejo y hacer la resoluci\u00f3n de romper con los malos h\u00e1bitos y evitar las ocasiones peligrosas de pecar. Ay\u00fadame hoy a examinar mi conciencia.<\/p>\n<p>Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesi\u00f3n. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por\u2026 (mencione aqu\u00ed en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria.<\/p>\n<p><strong>D\u00cdA QUINTO<\/strong><\/p>\n<p>Confesor de almas. Oh Santo Cura de Ars, tu sab\u00edas cuan importante era una buena confesi\u00f3n para la vida cristiana. Para procurar felices frutos a millones de almas era por lo que tu aceptabas estar en un inc\u00f3modo confesionario, que era como una prisi\u00f3n, hasta 15 y 16 horas en ciertos d\u00edas.<\/p>\n<p>Voy a intentar a desarrollar el h\u00e1bito de la confesi\u00f3n frecuente, a prepararme adecuadamente cada vez y a tener siempre arrepentimiento de mis pecados, para que as\u00ed la gracia de la final perseverancia y tambi\u00e9n la santificaci\u00f3n de mi alma sean aseguradas. Pide por mi este gracia.<\/p>\n<p>Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesi\u00f3n. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por\u2026 (mencione aqu\u00ed en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria.<\/p>\n<p><strong>D\u00cdA SEXTO<\/strong><\/p>\n<p>Presencia real. Oh Santo Cura de Ars, cuyo \u00fanico consuelo en este mundo era la presencia real de Jes\u00fas en el tabern\u00e1culo, \u00bfacaso no era tu gran felicidad distribuir la comuni\u00f3n a los peregrinos que te visitaban?. Tu negabas la comuni\u00f3n a las almas que se negaban a reformarse, pero a las almas de buena voluntad les abr\u00edas de par en par las puertas de la fiesta de la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>Tu, que cada d\u00eda en la Santa Misa recib\u00edas la Santa Comuni\u00f3n con gran amor, dame algo de tu fervor. Libre de pecado mortal, obt\u00e9n para mi un sincero deseo de beneficiarme al recibir la Santa Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesi\u00f3n. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por\u2026 (mencione aqu\u00ed en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria.<\/p>\n<p><strong>D\u00cdA S\u00c9PTIMO<\/strong><\/p>\n<p>Ahuyentador del demonio. Oh Santo Cura de Ars, los infames ataques del demonio que tuviste que sufrir y las pruebas que te desalentaban hasta la fatiga no te hicieron abandonar la sublime tarea de convertir las almas. Durante muchos a\u00f1os el demonio vino a interrumpir tu corto descanso pero tu ganaste gracias a la mortificaci\u00f3n y las oraciones.<\/p>\n<p>Poderoso protector, tu conoces bien el deseo del tentador por da\u00f1ar mi alma bautizada y creyente. El quisiera verme pecar rechazando los Santos Sacramentos y la vida de virtud. Buen santo de Ars ahuyenta de mi toda traza del enemigo.<\/p>\n<p>Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesi\u00f3n. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por\u2026 (mencione aqu\u00ed en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria.<\/p>\n<p><strong>D\u00cdA OCTAVO<\/strong><\/p>\n<p>Pureza exquisita. Oh Santo Cura de Ars, de ti un testigo de tu vida dijo esta frase: \u00abLe hubi\u00e9ramos tomado por un \u00e1ngel en un cuerpo mortal\u00bb.<\/p>\n<p>Tu edificaste a tantos otros: la modestia y la exquisita pureza radiaban de tu cuerpo. Con ese encanto y con ese entusiasmo predicaste a otros acerca de esas bellas virtudes que tu dec\u00edas se asemejaban al perfume de un vi\u00f1edo en flor.<\/p>\n<p>Por favor yo te imploro que unas tus s\u00faplicas a las de Mar\u00eda Inmaculada y Santa Filomena para que siempre guarde, tal y como Dios me pide, la pureza de mi coraz\u00f3n. Tu, que has dirigido a tantas almas hacia las alturas de la virtud, defi\u00e9ndeme en las tentaciones y obt\u00e9n para m\u00ed la fortaleza para conquistarlas.<\/p>\n<p>Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesi\u00f3n. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por\u2026 (mencione aqu\u00ed en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria.<\/p>\n<p><strong>D\u00cdA NOVENO<\/strong><\/p>\n<p>Deseo de cielo. Oh Santo Cura de Ars, tus restos preciosos est\u00e1n guardados en un magn\u00edfico relicario, donaci\u00f3n de los sacerdotes de Francia. Pero esta gloria terrena es s\u00f3lo una p\u00e1lida imagen de la gloria indescriptible que estas disfrutando con Dios. Durante el tiempo que permaneciste en la tierra sol\u00edas repetir en tus horas de abatimiento: \u00abya descansar\u00e9 en la otra vida\u00bb. Ahora ya esta hecho: ya est\u00e1s en la paz y felicidad eternas.<\/p>\n<p>Deseo seguirte alg\u00fan d\u00eda. Pero hasta entonces te oigo dici\u00e9ndome: \u00abdebes trabajar y luchar mientras est\u00e9s en el mundo\u00bb. Ens\u00e9\u00f1ame entonces a trabajar por la salvaci\u00f3n de mi alma, a difundir la buena nueva, el buen ejemplo y a hacer el bien a los que me rodean y as\u00ed poder recibir la felicidad de los elegidos contigo.<\/p>\n<p>Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesi\u00f3n. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por\u2026 (mencione aqu\u00ed en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria.<\/p>\n<p>\u00a1Oh San Juan Vianney, patr\u00f3n de los curas,<br \/>\nruega por nosotros y por todos los curas!<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Rep\u00fablica Dominicana se celebra este d\u00eda por disposici\u00f3n de la CED San Juan Mar\u00eda&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60589,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-60588","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60588","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60588"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60588\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60588"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60588"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60588"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}