{"id":608,"date":"2017-01-13T09:21:42","date_gmt":"2017-01-13T13:21:42","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=608"},"modified":"2026-04-17T15:04:02","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:02","slug":"no-balconeen-la-vida-se-queden-alma-sentada-exhorta-papa-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/01\/13\/no-balconeen-la-vida-se-queden-alma-sentada-exhorta-papa-francisco\/","title":{"rendered":"No balconeen la vida ni se queden con el alma \u201csentada\u201d, exhorta el Papa Francisco"},"content":{"rendered":"<p>En la homil\u00eda de la Misa celebrada este viernes en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco anim\u00f3 a ser valientes y atreverse a acercarse a Jes\u00fas, a seguirle, a abrirse a \u00c9l con fe. Frente a esa actitud de apertura, alert\u00f3 de aquellos que, como los escribas, \u201cmiraban a Jes\u00fas sentados, desde los balcones, \u2018balconeando\u2019 la vida, juzgando a los que segu\u00edan a Jes\u00fas a los que consideraban personas ignorantes y supersticiosos\u201d.<\/p>\n<p>La gente segu\u00eda a Jes\u00fas por su autoridad, por sus palabras, \u201cpor las cosas que dec\u00eda y c\u00f3mo las dec\u00eda. Se hac\u00eda entender. Tambi\u00e9n sanaba, y mucha gente iba junto a \u00c9l para que les sanara\u201d, indic\u00f3 el Santo Padre.<\/p>\n<p>Por el contrario, tambi\u00e9n estaban los que, ante Jes\u00fas, se cerraban, en vez de abrirse a \u00c9l. \u201c\u00a1Los cerrados! Aquellos que se encontraban en los bordes de los caminos, que lo miraban y que prefer\u00edan quedarse sentados\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAlgunos de ellos eran los escribas, que estaban ah\u00ed sentados: estos no le segu\u00edan, solo lo miraban. Lo miraban desde los balcones. No caminaban en la vida: \u2018\u00a1balconeaban la vida!\u2019. All\u00ed se quedaban, sin asumir peligros. Se limitaban a juzgar. Eran los \u2018puros\u2019 y no se inmiscu\u00edan. En su coraz\u00f3n pensaban de los que segu\u00edan a Jes\u00fas: \u2018\u00a1Qu\u00e9 gente m\u00e1s ignorante! \u00a1Qu\u00e9 gente m\u00e1s supersticiosa!\u2019. Y cu\u00e1ntas veces tambi\u00e9n nosotros, cuando vemos la piedad de la gente sencilla, nos viene a la cabeza aquel clericalismo que tanto da\u00f1o hace a la Iglesia\u201d, advirti\u00f3 el Papa Francisco.<\/p>\n<p>\u201cHay otros cerrados en la vida\u201d, continu\u00f3, y se refiri\u00f3 a aquellos que est\u00e1n \u201camargados de la vida, sin esperanza, digiriendo su propia amargura: tambi\u00e9n esos est\u00e1n cerrados, no siguen a Jes\u00fas y no tienen esperanza\u201d.<\/p>\n<p>Luego est\u00e1n las personas con fe, como aquellos hombres de Cafarna\u00fam, que \u201cse arriesgaron cuando hicieron aquel agujero en el techo. Se arriesgaron a que el due\u00f1o de la casa les denunciara, les llevara ante el juez y les hiciera pagar los desperfectos. Se arriesgaron, pero quer\u00edan llegar donde estaba Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se arriesg\u00f3 \u201caquella otra mujer, enferma desde hac\u00eda 18 a\u00f1os. Se arriesg\u00f3 cuando, de forma oculta, toc\u00f3 el manto de Jes\u00fas. Se arriesg\u00f3 a sufrir verg\u00fcenza. Quer\u00eda recuperar la salud, quer\u00eda acercarse a Jes\u00fas, y se arriesg\u00f3. Pensemos en la cananea: las mujeres se arriesgan m\u00e1s que los hombres, \u00a1eh! Eso es verdad: \u00a1son m\u00e1s valientes! Y es algo que se debe reconocer\u201d.<\/p>\n<p>Por ello, el Pont\u00edfice anim\u00f3 a \u201cseguir a Jes\u00fas, ya sea porque estamos necesitados de alguna cosa, pero tenemos que seguir a Jes\u00fas, arriesg\u00e1ndonos, y eso significa seguir a Jes\u00fas con fe. Fiarse de Jes\u00fas, fiarse de Jes\u00fas con fe en su persona\u201d.<\/p>\n<p>El Papa finaliz\u00f3 su homil\u00eda lanzando las siguientes preguntas: \u201c\u00bfMe f\u00edo de Jes\u00fas? \u00bfConf\u00edo mi vida a Jes\u00fas? \u00bfEstoy en camino hacia Jes\u00fas, aunque haga el rid\u00edculo en alguna ocasi\u00f3n? \u00bfO me quedo sentado mirando, como hac\u00edan los otros, mirando la vida sentado con el alma \u2018sentada\u2019, con el alma cerrada por la amargura, sin esperanza?\u201d.<\/p>\n<p>Evangelio comentado por el Papa Francisco<\/p>\n<p>Marcos 2:1-12<\/p>\n<p>1 Entr\u00f3 de nuevo en Cafarna\u00fam; al poco tiempo hab\u00eda corrido la voz de que estaba en casa.<\/p>\n<p>2 Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta hab\u00eda ya sitio, y \u00e9l les anunciaba la Palabra.<\/p>\n<p>3 Y le vienen a traer a un paral\u00edtico llevado entre cuatro.<\/p>\n<p>4 Al no poder present\u00e1rselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde \u00e9l estaba y, a trav\u00e9s de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yac\u00eda el paral\u00edtico.<\/p>\n<p>5 Viendo Jes\u00fas la fe de ellos, dice al paral\u00edtico: \u00abHijo, tus pecados te son perdonados.\u00bb<\/p>\n<p>6 Estaban all\u00ed sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones:<\/p>\n<p>7 \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 \u00e9ste habla as\u00ed? Est\u00e1 blasfemando. \u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados, sino Dios s\u00f3lo?\u00bb<\/p>\n<p>8 Pero, al instante, conociendo Jes\u00fas en su esp\u00edritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 pens\u00e1is as\u00ed en vuestros corazones?<\/p>\n<p>9 \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil, decir al paral\u00edtico: &#8220;Tus pecados te son perdonados&#8221;, o decir: &#8220;Lev\u00e1ntate, toma tu camilla y anda?&#8221;<\/p>\n<p>10 Pues para que sep\u00e1is que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados &#8211; dice al paral\u00edtico -:<\/p>\n<p>11 &#8220;A ti te digo, lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa.&#8221;\u00bb<\/p>\n<p>12 Se levant\u00f3 y, al instante, tomando la camilla, sali\u00f3 a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: \u00abJam\u00e1s vimos cosa parecida.\u00bb<\/p>\n<p>Fuente: ACI Prensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la homil\u00eda de la Misa celebrada este viernes en la Casa Santa Marta, el&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":609,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-608","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/608","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=608"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/608\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=608"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=608"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=608"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}