{"id":60819,"date":"2020-08-14T09:11:51","date_gmt":"2020-08-14T13:41:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=60819"},"modified":"2026-04-17T15:04:41","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:41","slug":"hoy-celebramos-a-san-maximiliano-kolbe-el-martir-que-ofrecio-su-vida-por-un-padre-de-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/08\/14\/hoy-celebramos-a-san-maximiliano-kolbe-el-martir-que-ofrecio-su-vida-por-un-padre-de-familia\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a San Maximiliano Kolbe, el m\u00e1rtir que ofreci\u00f3 su vida por un padre de familia"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>San Maximiliano Mar\u00eda Kolbe,\u00a0<em>presb\u00edtero y m\u00e1rtir<\/em><br \/>\n<strong>fecha:<\/strong>\u00a0<em>14 de agosto<\/em><br \/>\n<strong>n.:<\/strong>\u00a0<em>1894<\/em>\u00a0&#8211;\u00a0<strong>\u2020:<\/strong>\u00a0<em>1941<\/em>\u00a0&#8211;\u00a0<strong>pa\u00eds:<\/strong>\u00a0<em>Polonia<\/em><br \/>\n<strong>otras formas del nombre:<\/strong>\u00a0<em>Maximiliano Kolbe<\/em><br \/>\n<strong>canonizaci\u00f3n:<\/strong>\u00a0<em>B:\u00a0Pablo VI 17 oct 1971 &#8211;\u00a0C:\u00a0Juan Pablo II 10 oct 1982<\/em><br \/>\n<strong>hagiograf\u00eda:<\/strong>\u00a0<em>\u00abL`Osservatore Romano\u00bb<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Maximiliano Mar\u00eda Kolbe naci\u00f3 cerca de Lodz (Polonia) el 8 de enero de 1894. Ingres\u00f3 en el seminario de los Hermanos Menores Conventuales en 1907, y el a\u00f1o 1918 fue ordenado sacerdote en Roma. Encendido en el amor a la Madre de Dios fund\u00f3 la asociaci\u00f3n piadosa de la \u00abMilicia de Mar\u00eda Inmaculada\u00bb, que propag\u00f3 con entusiasmo. Misionero en el Jap\u00f3n, se esforz\u00f3 por extender la fe cristiana bajo el auspicio y patrocinio de la misma Virgen Inmaculada. Vuelto a Polonia, habiendo sufrido grandes calamidades, en el mayor conflicto de los pueblos, entreg\u00f3 su vida como holocausto de caridad por la libertad de un desconocido condenado a muerte, el 14 de agosto de 1941, en el campo de concentraci\u00f3n de Auchwitz.\u00a0<\/p>\n<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/strong><\/p>\n<div>\n<p>En septiembre de 1939 estalla la Segunda Guerra mundial. Sangre, muerte, destrucci\u00f3n, crueldad, odio, bestialidad e infamia sin fin. Los nazis, llenos de soberbia, invaden Polonia. En pocas semanas, el ejercito y toda la naci\u00f3n polaca sufren la humillaci\u00f3n de la derrota. Quedan completamente subyugados.\u00a0\u00a0 Pocos d\u00edas despu\u00e9s, llega la Wermach, o ejercito de ocupaci\u00f3n, que sin miramiento alguno comete todo tipo de tropel\u00eda, saqueos y vandalismos en la ciudad mariana: destrozan im\u00e1genes, encienden fogatas con ornamentos sagrados, retiran y se llevan una buena parte de la maquinaria tipogr\u00e1fica. El P. Kolbe, el fundador, esta presente ante esos destrozos sacr\u00edlegos. No se deja dominar por el odio ni grita venganza. Solo reza, llora y consuela&#8230; Pese al clima de odio al enemigo, el perdona como Cristo en la Cruz; el ama a todos: &#8220;\u00a1Animo muchachos, la Inmaculada nos lo dio. La Inmaculada nos lo quito. Ella bien sabe como est\u00e1n las cosas!&#8221;.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El 19 de septiembre se presento en Niepokalanow la Wermacht alemana con gritos: &#8220;Todos fuera!.. \u00a1Todos en marcha!.. Todos los frailes fueron acorralados en el patio, encolumnados y cargados en camiones rumbo al occidente. Pasaron de un campo de concentraci\u00f3n a otro: de Lamsdorf a Amtitz, de aqu\u00ed a Ostrzeszow. Aun no se hab\u00eda llegado a los horrores posteriores de los campos de concentraci\u00f3n; sin embargo, no faltaban los sufrimientos. Hab\u00eda de sobra dolor para poner a prueba hasta a los mas fuertes: abusos, prepotencia, desprecio, violencia, repugnante suciedad, hambre, fr\u00edo, promiscuidad, piojos. Pese a todo, hab\u00eda algo de libertad que permit\u00eda a los frailes tener vida com\u00fan, instalar una imagen en la repisa de un galp\u00f3n, rezar y cantar juntos, hacer su retiro espiritual.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, luego de tres meses de encierro, fueron inexplicablemente liberados. Era un regalo de la Virgen. Pero triste espect\u00e1culo les brindo Niepokalanow al regresar. Primeramente, los bombardeos y los saqueos hab\u00edan destrozado la m\u00edstica ciudad. Ahora, todo se hallaba ocupado por los deportados y desbandados. Sin embargo, no hubo desmayo, sino que en seguida se organizo la vida religiosa con tandas continuadas de Adoraci\u00f3n ante el Sant\u00edsimo.\u00a0\u00a0 De inmediato, la numerosa comunidad tuvo que enfrentar no tanto los problemas culturales de las revistas y ediciones, cuanto los mas prosaicos y graves de la subsistencia: comida, ropa, remedios, Para resolverlos, como tambi\u00e9n para salir al encuentro de las necesidades del pueblo de los alrededores, se abrieron talleres de herrer\u00eda, carpinter\u00eda, mec\u00e1nica, servicios automovil\u00edsticos, y tambi\u00e9n una lecher\u00eda. Ocasionalmente tuvieron que prestar servicios tambi\u00e9n a las autoridades de ocupaci\u00f3n. Niepokalanow brindo su asistencia a varios miles de pobres desheredados, entre los cuales hab\u00eda un millar de jud\u00edos, marcados por los nazis con una estrella amarilla sobre el pecho.\u00a0\u00a0 El P. Maximiliano hab\u00eda impartido a sus frailes estas pautas de conducta: la caridad ha de estar abierta a todos sin discriminaci\u00f3n; sus \u00fanicos limites han de ser los de las posibilidades, que, gracias a su gran esp\u00edritu de sacrificio, llegaban a los extremos de la misma generosidad.\u00a0\u00a0 El P. Kolbe se las arregl\u00f3 para enviar mensajes a los hermanos dispersos: &#8220;Trabajemos en la acci\u00f3n misionera. Conquistemos para la Inmaculada otros corazones. Recemos mucho por la venida del reino. Ofrezc\u00e1mosle nuestros sufrimientos. Nuestra consigna sea \u00e9sta: que la Inmaculada est\u00e9 contenta de nosotros. Vivamos de amor. Comuniquemos a los otros fuego de amor&#8221;\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La Navidad de 1939 es Navidad de guerra: nuevos aprestos b\u00e9licos en el frente ruso, carecen los alimentos y la calefacci\u00f3n, aumenta el miedo, las persecuciones y arrestos&#8230; \u00bfQuien se acuerda de celebrar Navidad? -El P. Maximiliano. Organiza una fiestecita infantil para los muchos ni\u00f1os alojados en Niepokalanow: teatrillo, cantos, modestas golosinas, para devolver a los ni\u00f1os un poco de alegr\u00eda y hacer brillar de nostalgia los ojos de las madres.\u00a0\u00a0 El P. Kolbe esta en la lista negra de la Polic\u00eda Secreta. \u00bfPor que? El Padre Kolbe es el superior de Niepokalanow, cuyas actividades marianas tienen tanta influencia en toda Polonia. Los nazis quieren destruir esa influencia y a la vez quieren vengarse de que de esos talleres sal\u00eda &#8220;El Peque\u00f1o Diario&#8221; cuya predica patriota y cat\u00f3lica tanto los hab\u00eda enfurecido. Peor mas aun, el P. Kolbe por su sacerdocio, cultura y posici\u00f3n era dirigente notable. En el programa de ocupaci\u00f3n estaba previsto el exterminio de los intelectuales y dirigentes. Adem\u00e1s, en Niepokalanow se brindaba asilo a los jud\u00edos. A los ojos antisemitas de los nazis, eso era un delito que merec\u00eda el castigo de los campos de concentraci\u00f3n.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El P. Maximiliano present\u00eda que vendr\u00edan para apresarlo pero segu\u00eda firme en compromisos. Estaba convencido de que su vida estaba en manos de Dios y que la Inmaculada velaba por todos. Segu\u00eda trabajando por la difusi\u00f3n de sus ideales marianos. Deseaba reeditar &#8220;El Caballero de la Inmaculada&#8221; para llevar autentica esperanza y paz a ciento de miles de hogares en tiempo de tanto dolor y confusi\u00f3n. Finalmente, en diciembre del 1940, luego de infinitas gestiones con los ocupantes invasores, pudo editar el ultimo numero, en el cual brillaba la belleza del amor mariano.\u00a0\u00a0 Un d\u00eda de febrero del 1941 por la ma\u00f1ana dos autos negros de la Gestapo se paran ante Niepokalanow. Los polic\u00edas piden hablar con el P. Kolbe, quien al saber su llegada contesta con temblor al hermano portero: &#8220;\u00a1Bien, bien, hijo m\u00edo!\u00a1Mar\u00eda!&#8221;. Re\u00fanen a todos los frailes en el patio, mientras tanto ellos inspeccionan bruscamente todo el convento. Hacia mediod\u00eda, el Padre Maximiliano y otros cinco padres son obligados a introducirse en los autos. Parten para un viaje sin retorno. El P. Maximiliano inicia su v\u00eda crucis sereno y tranquilo, como siempre. Dej\u00f3 su querida Niepokalanow, su predilecta ciudad mariana, para no volver mas.\u00a0\u00a0 Para todo polaco, el &#8220;Pawiak&#8221; es el nombre de la terrible c\u00e1rcel de Varsovia, que &#8220;hace helar la sangre&#8221;. Ah\u00ed ingreso el 17 de febrero de 1941 el P. Maximiliano Kolbe.\u00a0\u00a0 El campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz es llamado por los polacos: &#8220;campo de la muerte&#8221;, porque en sus campos, bloques y s\u00f3tanos, han perecido miserable y tr\u00e1gicamente, mas de cinco millones de personas. Levantado sobre los escombros de unos cuarteles y granjas, esta situado en la Polonia meridional, en una zona pantanosa, insalubre, para que no hubiese testigos indiscretos de esa fabrica de muerte. Rodeado por altas alambradas electrizadas y de torres de control. All\u00ed toda crueldad e infamia, toda bestialidad y aberraci\u00f3n, toda atrocidad y todos los horrores se hab\u00edan dado cita para transformarlo en un verdadero infierno. Continuas muertes por enfermedades y por inanici\u00f3n, fr\u00edo, fatigas agotadoras, escorbuto, disenter\u00eda, traumas e infecciones. El pelot\u00f3n de fusilamiento acribillaba a docenas a la vez contra un pared\u00f3n forrado de caucho, para atenuar el ruido del disparo. En la plaza de armas cinco personas sub\u00edan a la banqueta. El verdugo les colocaba el lazo al cuello. Con una patada a la banqueta quedaban las v\u00edctimas suspendidas. Auschwitz se hab\u00eda hecho famoso por la instalaci\u00f3n de la primera c\u00e1mara de gas. Lo que mas se tem\u00eda no eran las balas, ni las horcas, ni las c\u00e1maras de gas, sino los s\u00f3tanos de la muerte, o &#8220;Bunker&#8221;, de la lenta agon\u00eda, del martirio enloquecedor del hambre y de la sed.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En Auschwitz murieron millones de cat\u00f3licos y tambi\u00e9n, como es sabido, millones de jud\u00edos. El objetivo mas profundo de Hitler en sus masacres es poco conocido. El hecho es que el odiaba la revelaci\u00f3n divina confiada a Israel y tambi\u00e9n a Jesucristo, particularmente a la Iglesia Cat\u00f3lica.\u00a0\u00a0 Entra en Auschwitz el P. Maximiliano la tarde del 28 de mayo de 1941 con un transporte de otros 320 presos. Sobre el port\u00f3n de entrada hab\u00eda un letrero en alem\u00e1n: &#8220;El trabajo libera&#8221;. Era una mentira mas. En realidad, al entrar los prisioneros, se les dec\u00eda que los jud\u00edos ten\u00edan el derecho de vivir dos semanas y los sacerdotes cat\u00f3licos un mes.\u00a0\u00a0 Apenas llegan agotados, se pasa lista. Cada preso ha de pasar debajo de una doble fila de sayones, los que armados de l\u00e1tigos y bastones, se divierten s\u00e1dicamente, golpe\u00e1ndolos o haci\u00e9ndoles zancadillas, que obligan los presos a saltos, manotazos, morisquetas y terribles crispaciones. Todo esto provocaba en los verdugos burlas y risotadas.\u00a0\u00a0 Maximilano siempre iba al final de la l\u00ednea de la enfermer\u00eda a pesar de la severa tuberculosis que padec\u00eda.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del 29 de mayo despert\u00f3 a los 320 con un deshumanizante programa. Desnudados, fueron sometidos a una ducha colectiva de violentos chorros de agua fr\u00eda. Despu\u00e9s golpeados y escarnecidos obscenamente por sus desnudeces, fueron revestidos de ra\u00eddas casacas, muchas de ellas aun manchadas de sangre. Cada casaca lleva un numero. Desde ahora en adelante, cada preso no ser\u00e1 mas que un numero. El del Padre Maximiliano Mar\u00eda Kolbe era el 16670.\u00a0\u00a0 Mas tarde, todo el grupo sali\u00f3 a la plaza de armas, para la asignaci\u00f3n a las brigadas de trabajo o bloques. El P. Kolbe en seguida fue ocupado como pe\u00f3n en el acarreo de cantos rodados y arena para la construcci\u00f3n de un muro alrededor del horno crematorio. El P. Kolbe consolaba a sus compa\u00f1eros y dec\u00eda &#8221; todo lo que sufrimos, es por la Inmaculada&#8221;.\u00a0\u00a0 Un d\u00eda, despu\u00e9s de una tremenda paliza dada por el cabo que estaba a cargo, y que lo hab\u00eda dejado mas muerto que vivo, el P. Kolbe fue internado en el hospital, atacado de neumon\u00eda, con fiebre alt\u00edsima y con el rostro estriado de moretones. &#8220;Con su conducta ante el sufrimiento, asombraba a m\u00e9dicos y enfermeros. Soportaba el dolor virilmente y con completa resignaci\u00f3n a la voluntad de Dios, sol\u00eda repetir: &#8220;Por Jes\u00fas soy capaz de padecer aun mas. La Inmaculada esta conmigo y me ayuda&#8221;.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El bloque 14 hab\u00eda salido para la cosecha de unas parcelas de trigo. Aprovechando alg\u00fan descuido de los guardias, un preso se fug\u00f3. Por la tarde, al pasar lista, se descubri\u00f3 el hecho. El terror congel\u00f3 los corazones de aquellos hombres. Todos sab\u00edan la terrible amenaza del jefe: &#8220;Por cada evadido, 10 de sus compa\u00f1eros de trabajo, escogidos al azar, serian condenados a morir de hambre en el bunker o s\u00f3tano de la muerte.\u00a0\u00a0 A todos aterrorizaba el lento martirio del cuerpo, la tortura del hambre, la agon\u00eda de la sed. Al d\u00eda siguiente, los otros bloques siguen sus faenas diarias. Los del bloque 14 han de quedar en posici\u00f3n de atenci\u00f3n en la explanada bajo el sol calcinante de verano, sin comer ni beber. Tres horas pasan como la eternidad. El P. Maximiliano, el de los pulmones agujereados por la tisis, el que acaba de salir del hospital, siempre d\u00e9bil y enfermizo, resiste de pie, no desmaya ni cae. El sol\u00eda repetir: &#8220;En la Inmaculada todo lo puedo&#8221;. A las 21 horas se distribuyo la comida. Pero no para el bloque 14.<\/p>\n<p>Estos pobres observaron como sus raciones eran tiradas de las ollas al desag\u00fce. Al romper filas todos van a catres sabiendo que al d\u00eda siguiente diez de entre ellos serian escogidos para el bunker de la muerte. Ya hab\u00eda ocurrido en dos ocasiones.\u00a0\u00a0 Al d\u00eda siguiente, a las 18 horas, Fritsch, el comandante del campo, se planta de brazos cruzados ante sus v\u00edctimas. Un silencio de tumba sobre la inmensa explanada, atestada de presos sucios y macilentos. &#8220;El fugitivo no ha sido hallado&#8230; Diez de ustedes ser\u00e1n condenados al bunker de la muerte&#8230; La pr\u00f3xima vez ser\u00e1n veinte&#8221;.\u00a0\u00a0 Con total desprecio a la vida humana, los condenados son escogidos al azar. \u00a1Este!&#8230; \u00a1Aquel!&#8230; grita el comandante. El ayudante Palitsch marca los n\u00fameros de los condenados en su agenda. Aterrorizado, cada condenado sale de las filas, sabiendo que es el final.\u00a0\u00a0 \u00a1Adi\u00f3s, adi\u00f3s , mi pobre esposa!.. \u00a1Adi\u00f3s , mis hijitos, hijitos hu\u00e9rfanos! dice sollozando el sargento Francisco Gajownieczek.\u00a0\u00a0 Las palabras del sargento sin duda tocan el coraz\u00f3n de muchos presos, pero en el coraz\u00f3n del padre Kolbe hacen mas. Mientras los diez condenados responden al grito: &#8220;\u00a1Qu\u00edtense los zapatos!&#8221;, porque deben ir descalzos al lugar del suplicio; de improviso ocurre lo que nadie pod\u00eda imaginarse.\u00a0\u00a0 He aqu\u00ed los testimonio de los que estaban presente:\u00a0\u00a0 &#8220;Despu\u00e9s de la selecci\u00f3n de los diez presos atestigua el Dr. Niceto F. Wlodarski, el P. Maximiliano sali\u00f3 de las filas y quit\u00e1ndose la gorra, se puso en actitud de \u00a1firme! ante el comandante. Este sorprendido, dirigi\u00e9ndose al Padre, dijo: &#8220;Que quiere este cerdo polaco?&#8221;. &#8220;El P. Maximiliano, apuntando la mano hacia F. Gajownieczek, ya seleccionado para la muerte, contesto: &#8220;Soy sacerdote cat\u00f3lico polaco; soy anciano; quiero tomar su lugar, porque el tiene esposa e hijos&#8230;&#8221;.\u00a0\u00a0 &#8220;El comandante maravillado, pareci\u00f3 no hallar fuerza de hablar. Despu\u00e9s de un momento, con un gesto de la mano, pronunciando la palabra \u00a1Raus! \u00a1Fuera!&#8230;, ordeno a Gajowniczek que regresara a su fila. De este modo, el P. Maximiliano Mar\u00eda Kolbe tomo el lugar del condenado&#8221;.\u00a0\u00a0 &#8220;Parece incre\u00edble que el comandante Frisch haya borrado de la lista al sargento, y haya aceptado el ofrecimiento del P.Kolbe, y que mas bien no haya condenado a los dos al bunker de la muerte. Con un monstruo como ese, todo era posible&#8221;\u00a0\u00a0 &#8220;Los diez pasaron ante nuestras filas&#8221;, declara Fray Ladislao Swies, palotino, &#8220;y entonces observe que el Padre Kolbe segu\u00eda por ultimo, y sosten\u00eda a tientas a otro de los condenados, mas d\u00e9bil que el, que no era capaz de caminar con sus propias fuerzas&#8221;.\u00a0\u00a0 A la Virgen dirige su oraci\u00f3n: &#8220;Reina m\u00eda, Se\u00f1ora m\u00eda, has mantenido tu palabra. \u00a1Es para esto que yo he nacido!&#8221;.\u00a0\u00a0 &#8220;El sacrificio del P. Kolbe, mientras provoc\u00f3 la consternaci\u00f3n entre las autoridades del campo, provoc\u00f3 la admiraci\u00f3n y el respeto de los presos&#8221;, (Sobolewski). &#8220;En el campo casi no se notaban manifestaciones de amor al pr\u00f3jimo. Un preso rehusaba a otro un mendrugo de pan. En cambio, el hab\u00eda dado su vida por un desconocido&#8221; (Dr. Stemler)\u00a0\u00a0 El sol se estaba hundiendo en el horizonte detr\u00e1s de las t\u00e9tricas alambradas. El cielo estaba tomando los colores rojos de los m\u00e1rtires. &#8220;Fue una magnifica puesta del sol, una puesta nunca vista&#8221;, relatan los pocos supervivientes de esa tarde de fines de julio de 1941. Entre el odio brill\u00f3\u00a0\u00a0mas fuerte el amor que la Virgen nos concede.\u00a0\u00a0&#8220;No hay amor mas grande que dar la vida por un amigo&#8221; (San Jn 15:13) .\u00a0\u00a0 Los diez condenados al hambre y la sed bajan al s\u00f3tano de la muerte del que solo salen cad\u00e1veres directamente al crematorio.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 Bruno Borgowiec, un polaco encargado de retirar los cad\u00e1veres, dio su testimonio: &#8220;Despu\u00e9s de haber ordenado a los pobres presos que se desnudaran completamente, los empujaron en una celda. En otras celdas vecinas ya se hallaban otros veinte de anteriores procesos. Cerrando la puerta, los guardias sarc\u00e1sticamente dec\u00edan: &#8220;Ah\u00ed se van a secar como cascaras&#8221;. Desde ese d\u00eda los infelices no tuvieron ni alimentos ni bebidas&#8221;\u00a0\u00a0 &#8220;Diariamente, los guardias inspeccionaban y ordenaban retirar los cad\u00e1veres de las celdas. Durante estas visitas estuve siempre presente, porque deb\u00eda escribir los nombres-n\u00fameros de los muertos, o traducir del polaco al alem\u00e1n las conversaciones y los pedidos de los presos.\u00a0\u00a0 &#8220;Desde las celdas donde estaban los infelices, se o\u00edan diariamente las oraciones recitadas en voz alta, el rosario y los cantos religiosos, a los que se asociaban los presos de las otras celdas. En los momentos de ausencia de los guardias yo bajaba al s\u00f3tano para conversas y consolar a los compa\u00f1eros. Loas fervorosas oraciones y cantos a la Virgen se difund\u00edan por todo el s\u00f3tano. Me parec\u00eda estar en una iglesia. Comenzaba el P. Maximiliano y todos los otros respond\u00edan. A veces estaban tan sumergidos en las oraciones, que no se daban cuenta de la llegada de los guardias para la acostumbrada visita. S\u00f3lo a los gritos de estos, las voces se apagaban.\u00a0\u00a0 &#8220;Al abrir las celdas, los pobres infelices, llorando a l\u00e1grima viva, imploraban un trozo de pan y agua, pero les era negado. Si alguno de entre los m\u00e1s fuertes se acercaba a la puerta, en seguida recib\u00eda de los guardias patadas al vientre, tanto que cayendo atr\u00e1s sobre el cemento, mor\u00eda en el acto o era fusilado.\u00a0\u00a0 &#8220;Del martirio que han debido padecer los pobres condenados a una muerte tan atroz, da testimonio el hecho de que los cubos estaban siempre vac\u00edos y secos. De lo cual hay que concluir que los desgraciados, a causa de la sed, tomaban la propia orina&#8221;.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;El P. Maximiliano se comportaba heroicamente. Nada ped\u00eda y de nada se quejaba. Daba animo a los dem\u00e1s. Persuad\u00eda a los presos a esperar de que el fugitivo ser\u00eda hallado y ellos ser\u00edan liberados.\u00a0\u00a0 &#8220;Por su debilidad recitaba las oraciones en voz baja. Durante toda visita, cuando ya casi todos estaban echados sobre el pavimento, se ve\u00eda al P. Maximiliano de pie o de rodillas en el centro, mirando con ojos serenos a los llegados. Los guardias conoc\u00edan su sacrificio, sab\u00edan tambi\u00e9n que todos los que estaban con el mor\u00edan inocentemente. Por esto, manifestando respeto por el P. Kolbe, dec\u00edan entre si: &#8220;Este sacerdote es todo un caballero. \u00a1Hasta ahora no hemos visto nada semejante!&#8221;.\u00a0\u00a0 As\u00ed pasaron dos semanas, mientras tanto los presos mor\u00edan uno tras otro. Al termino de la tercera semana, solo quedaban cuatro, el P. Kolbe entre ellos.\u00a0\u00a0 A las autoridades pareci\u00f3 que las cosas se alargaban demasiado. La celda era necesaria para otras v\u00edctimas. &#8220;Por esto, un d\u00eda, el 14 de agosto, condujeron al director de la sala de enfermos, el criminal Boch, el cual propino a cada uno una inyecci\u00f3n endovenosa de \u00e1cido f\u00e9nico. El P. Kolbe, con la plegaria en los labios, el mismo ofreci\u00f3 el brazo al verdugo.\u00a0\u00a0 &#8220;Partidos los guardias con el verdugo, volv\u00ed a la celda donde encontr\u00e9 al P. Kolbe sentado&#8221;, narra Borgowiec, &#8220;recostado en la pared, con los ojos abiertos y concentrados en un punto y la cabeza reclinada hacia la izquierda (era su posici\u00f3n habitual). Su cuerpo limpio y luminoso. Su rostro lucia sereno y bello, radiante, mientras los dem\u00e1s muertos estaban tendidos sobre el pavimento, sucios y con los signos de la agon\u00eda en el rostro.\u00a0\u00a0 &#8220;En el campo por meses se record\u00f3 el heroico acto del sacerdote. Durante cada ejecuci\u00f3n se recordaba el nombre de Maximiliano Kolbe.\u00a0\u00a0 &#8220;La impresi\u00f3n del hecho se me grab\u00f3 eternamente en la memoria&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0La Inmaculada se lo llev\u00f3 la v\u00edspera de su gran fiesta: La Asunci\u00f3n. Mor\u00eda un santo sacerdote en Auschwitz, m\u00e1rtir por Dios, de la Virgen y por un padre de familia. El padre Kolbe venci\u00f3 al mal con el poder del amor. Muri\u00f3 tranquilo, rezando hasta el \u00faltimo momento. Seg\u00fan el certificado de defunci\u00f3n del campo, P. Maximiliano Mar\u00eda Kolbe falleci\u00f3 a las 12:50 del 14 de agosto de 1941. Tenia 47 a\u00f1os.&#8221;\u00a0\u00a0 El d\u00eda siguiente, 15 de agosto, el cad\u00e1ver del P. Kolbe fue llevado al horno crematorio. Cinco meses antes en la misma ma\u00f1ana del arresto, el P. Maximiliano Mar\u00eda Kolbe as\u00ed escrib\u00eda en su agenda personal (02-17-1941):\u00a0\u00a0 &#8220;La Inmaculada, que hab\u00eda sido todo el poema de su vida, la luz de su inteligencia y de su genio, el latido de su coraz\u00f3n, la llama de su apostolado, el \u00e9xtasis de su plegaria, su inspiradora y gu\u00eda, su fortaleza y su sonrisa, la Reina de sus &#8220;ciudades&#8221; y la Dama de sus caballeros, en breve la vida de su vida; Ella quiso, arrebat\u00e1rselo en luz de gloria entre los \u00e1ngeles que festejaban su supremo triunfo&#8221;.\u00a0\u00a0 Cumpli\u00f3 su deseo m\u00e1ximo: &#8220;Conc\u00e9deme alabarte, Virgen Santa, conc\u00e9deme alabarte con mi sacrificio. Conc\u00e9deme por ti, solo por ti, vivir, trabajar, sufrir, gastarme, morir&#8230;&#8221;\u00a0\u00a0 San Maximiliano se encontr\u00f3 en medio de un gran choque espiritual en la batalla que se libra en el mundo entre la Inmaculada Virgen Mar\u00eda y Satan\u00e1s. El supo dar la talla y vencer con las armas del amor. Como respuesta a la brutalidad del trato de los guardias de la prisi\u00f3n, San. Maximiliano era siempre obediente, manso y lleno de perd\u00f3n. Aconsejaba a todos sus compa\u00f1eros de prisi\u00f3n a confiar en la Inmaculada: &#8220;\u00a1Perdonen!&#8221;, &#8220;Amen a sus enemigos y oren por los que os persiguen&#8221;. . Es una batalla que ahora, con su ejemplo e intercesi\u00f3n debemos nosotros luchar.\u00a0\u00a0 El 17 de Octubre de 1971, luego de dos milagros obtenidos gracias a su intercesi\u00f3n, el Padre Maximiliano Kolbe fue beatificado por el Papa Paulo VI. En su mensaje el Papa proclam\u00f3: &#8220;Maximiliano Kolbe ha sido un ap\u00f3stol del culto a la Virgen, contemplada en su primer, originario y privilegiado esplendor, el de su propia definici\u00f3n en Lourdes: &#8220;LA INMACULADA CONCEPCION. Resulta imposible separar el nombre, la actividad, la misi\u00f3n del Beato Kolbe, del nombre de Mar\u00eda Inmaculada&#8230;.Ning\u00fan titubeo estorbe nuestra admiraci\u00f3n, nuestra adhesi\u00f3n a esa consigna que el Beato nos deja en herencia&#8221;\u00a0\u00a0 Un compatriota suyo, el Papa Juan Pablo II lo canoniz\u00f3 en 1982: M\u00e1rtir de la caridad. El mismo Papa sufri\u00f3 mucho en la misma guerra y Dios lo libr\u00f3 de la muerte para que pueda ser testigo de la victoria de la Inmaculada en San Maximiliano Kolbe.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/files.evangelizo.org\/images\/santibeati\/M\/San_Massimiliano_Maria_Kolbe_Sacerdote_e_martire\/San_Massimiliano_Maria_Kolbe_A.jpg\" \/><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-60820\" src=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Maximiliano-Maria-Kolbe-1-8-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/> <img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-60821\" src=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/10608690_341404092682828_6570352117041307903_o-300x184.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"184\" \/><\/p>\n<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Maximiliano Mar\u00eda Kolbe,\u00a0presb\u00edtero y m\u00e1rtir fecha:\u00a014 de agosto n.:\u00a01894\u00a0&#8211;\u00a0\u2020:\u00a01941\u00a0&#8211;\u00a0pa\u00eds:\u00a0Polonia otras formas del nombre:\u00a0Maximiliano Kolbe&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60822,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-60819","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60819","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60819"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60819\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60819"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60819"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60819"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}