{"id":60837,"date":"2020-08-14T11:52:41","date_gmt":"2020-08-14T16:22:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=60837"},"modified":"2026-04-17T15:04:41","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:41","slug":"maximiliano-kolbe-al-dar-su-vida-por-un-hermano-se-asemejo-a-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/08\/14\/maximiliano-kolbe-al-dar-su-vida-por-un-hermano-se-asemejo-a-cristo\/","title":{"rendered":"Maximiliano Kolbe: Al dar su vida por un hermano se asemej\u00f3 a Cristo"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/content\/dam\/vaticannews\/multimedia\/2019\/01\/09\/KOLBE%20103.jpg\/_jcr_content\/renditions\/cq5dam.thumbnail.cropped.1000.563.jpeg\" alt=\"KOLBE 103.jpg\" \/><\/p>\n<p>A setenta y nueve a\u00f1os de su muerte, recordamos a San Maximiliano Mar\u00eda Kolbe, \u201cmodelo de todos los m\u00e1rtires\u201d con las palabras de su Santo compatriota, el Papa Juan Pablo II, quien en su homil\u00eda de la solemne Misa de canonizaci\u00f3n, en 1982, destac\u00f3 la figura de este hombre que encarn\u00f3 perfectamente las palabras del Redentor. Y cuya inspiraci\u00f3n de toda su vida fue la Inmaculada<!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy se celebra la memoria lit\u00fargica de San Maximiliano Mar\u00eda Kolbe, un fraile franciscano conventual polaco que muri\u00f3 voluntariamente, en lugar de un desconocido, en el campo alem\u00e1n de concentraci\u00f3n de Auschwitz, en la Polonia ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Naci\u00f3 en Zdu\u0144ska Wola, el 8 de enero de 1894 y falleci\u00f3 en Auschwitz un d\u00eda como el de hoy, pero de 1941.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue un activo promotor de la veneraci\u00f3n al Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. Fund\u00f3 y supervis\u00f3 la llamada \u201cCiudad de la Inmaculada\u201d, un complejo religioso cerca de Varsovia, con un monasterio, un seminario, una editorial y una estaci\u00f3n de radio. Adem\u00e1s, fund\u00f3 publicaciones y divulg\u00f3 otras, a la vez que, incansablemente, promocion\u00f3 la labor de otras organizaciones marianas.<\/p>\n<h2><b>M\u00e1rtir por la caridad<\/b><\/h2>\n<p>El 10 de octubre de 1982 el Papa San Juan Pablo II lo canoniz\u00f3 y lo declar\u00f3 m\u00e1rtir por la caridad. Y la Iglesia Cat\u00f3lica lo venera como santo patr\u00f3n de los operadores de radio altruistas, de los que padecen adicciones a las drogas, de los presos pol\u00edticos y del movimiento pro-vida. Por sus esfuerzos en la consagraci\u00f3n y confianza en la Virgen Mar\u00eda, se lo conoce tambi\u00e9n como el &#8220;Ap\u00f3stol de la consagraci\u00f3n a Mar\u00eda\u201d. \u200b<\/p>\n<h2><b>Ap\u00f3stol de la consagraci\u00f3n a Mar\u00eda<\/b><\/h2>\n<p>San Maximiliano Mar\u00eda Kolbe fund\u00f3 una organizaci\u00f3n religiosa llamada \u201cMilicia de la Inmaculada\u201d, cuyo fin era lograr la conversi\u00f3n de los pecadores, herejes, cism\u00e1ticos, infieles y, especialmente, de los masones, sin olvidar la santificaci\u00f3n de s\u00ed mismos y todos bajo el patrocinio de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda Inmaculada y mediadora.<\/p>\n<h4><strong>\u201cNadie tiene amor m\u00e1s grande que el que da la vida por sus amigos\u201d<\/strong><\/h4>\n<h2><b>Encarn\u00f3 perfectamente las palabras del Se\u00f1or<\/b><\/h2>\n<p>Tras ser venerado como \u201cBeato\u201d desde el a\u00f1o 1971, el domingo 10 de octubre de 1982, San Juan Pablo II canoniz\u00f3 a su compatriota Maximiliano Kolbe en la Plaza de San Pedro. La homil\u00eda del Pont\u00edfice polaco comenzaba con las palabras del Evangelista San Juan: \u201cNadie tiene amor m\u00e1s grande que el que da la vida por sus amigos\u201d, que este Santo supo encarnar a la perfecci\u00f3n, puesto que, como dijo el Papa Wojty\u0142a, a partir de ese d\u00eda \u201cla Iglesia quiere llamar \u2018santo\u2019 a un hombre a quien le fue concedido cumplir de manera rigurosamente literal estas palabras del Redentor\u201d. Y recordaba:<\/p>\n<p><i>Hacia finales de julio de 1941, despu\u00e9s que los prisioneros, destinados a morir de hambre, hab\u00edan sido puestos en fila por orden del jefe del campo, este hombre, Maximiliano Mar\u00eda Kolbe, se present\u00f3 espont\u00e1neamente, declar\u00e1ndose dispuesto a ir a la muerte en sustituci\u00f3n de uno de ellos. Esta disponibilidad fue aceptada, y al padre Maximiliano, despu\u00e9s de dos semanas de tormentos a causa del hambre, le fue quitada la vida con una inyecci\u00f3n mortal, el 14 de agosto de 1941.<\/i><\/p>\n<p>Juan Pablo II record\u00f3 en su biograf\u00eda que \u201ctodo esto suced\u00eda en el campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz (Oswiecim), donde fueron asesinados durante la \u00faltima guerra unos cuatro millones de personas, entre ellas Edith Stein (la carmelita sor Teresa Benedicta de la Cruz), a quien el mismo Santo Padre canonizar\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 11 de octubre de 1998. El Papa Wojty\u0142a tambi\u00e9n dijo en su homil\u00eda:<\/p>\n<p><strong>\u201cLa desobediencia al mandamiento de Dios creador de la vida: \u2019No matar\u00e1s\u2019, caus\u00f3 en ese lugar la inmensa hecatombe de tantos inocentes. En nuestros d\u00edas, pues, nuestra \u00e9poca ha quedado as\u00ed horriblemente marcada por el exterminio del hombre inocente\u201d<\/strong><\/p>\n<h2><b>Reivindic\u00f3 el derecho a la vida en un lugar de muerte<\/b><\/h2>\n<p>De manera que \u2013 afirm\u00f3 Juan Pablo II \u2013 el Padre Maximiliano Kolbe, \u201cprisionero del campo de concentraci\u00f3n, reivindic\u00f3, en el lugar de la muerte, el derecho a la vida de un hombre inocente, uno de los cuatro millones\u201d. Y de hecho aquel hombre, Franciszek Gajowniczek, viv\u00eda entonces y estaba all\u00ed presente entre quienes participaban en la solemne ceremonia de canonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u201cEl Padre Kolbe reivindic\u00f3 su derecho a la vida, declarando la disponibilidad de ir \u00e9l mismo a la muerte en su lugar, ya que ese hombre era un padre de familia y su vida era necesaria para sus seres queridos<\/strong><\/p>\n<h2><b>Dio testimonio de Cristo<\/b><\/h2>\n<p>\u201cDe este modo \u2013 prosigui\u00f3 Juan Pablo II \u2013 el Padre Maximiliano Mar\u00eda Kolbe reafirm\u00f3 as\u00ed el derecho exclusivo del Creador sobre la vida del hombre inocente y dio testimonio de Cristo y del amor. As\u00ed, escribe, en efecto, el Ap\u00f3stol Juan: \u2018En esto hemos conocido la caridad: en que \u00c9l dio su vida por nosotros; y nosotros debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos\u2019\u201d.<\/p>\n<h2><b>Preciosa es a los ojos del Se\u00f1or la muerte de los justos<\/b><\/h2>\n<p>Al poner de relieve el valor especial que a los ojos de Dios tiene la muerte por martirio del Padre Maximiliano Kolbe, San Juan Pablo II dijo al recordar el Salmo 115 que reza: \u201cPreciosa es a los ojos del Se\u00f1or la muerte de los justos\u201d:<\/p>\n<p><strong>\u201cMediante la muerte de Cristo en la Cruz se realiz\u00f3 la redenci\u00f3n del mundo, ya que esta muerte tiene el valor del amor supremo. Mediante la muerte del Padre Maximiliano Kolbe, un l\u00edmpido signo de tal amor se ha renovado en nuestro siglo, que en tan alto grado y de tantos modos est\u00e1 amenazado por el pecado y la muerte\u201d<\/strong><\/p>\n<h2><b>Modelo de todos los m\u00e1rtires<\/b><\/h2>\n<p>El Papa polaco invitaba a glorificar aquel d\u00eda las grandes obras de Dios en el hombre. Y a hacerlo porque \u201cante todos nosotros, reunidos aqu\u00ed, el Padre Maximiliano Kolbe levanta el c\u00e1liz de la salvaci\u00f3n, en el que est\u00e1 recogido el sacrificio de toda su vida, sellada con la muerte de m\u00e1rtir por un hermano\u201d.<\/p>\n<p>Maximiliano se prepar\u00f3 a este sacrificio definitivo siguiendo a Cristo desde los primeros a\u00f1os de su vida en Polonia. De aquellos a\u00f1os data el sue\u00f1o arcano de dos coronas: una blanca y otra roja, entre las que nuestro santo no elige, sino que acepta las dos. Desde los a\u00f1os de su juventud estaba invadido por un gran amor a Cristo y por el deseo del martirio.<\/p>\n<p><strong>\u201cEste amor y este deseo lo acompa\u00f1aron en el camino de su vocaci\u00f3n franciscana y sacerdotal, para la que se prepar\u00f3 en Polonia y en Roma. Este amor y este deseo lo siguieron a trav\u00e9s de todos los lugares de su servicio sacerdotal y franciscano en Polonia, y en su servicio misionero en Jap\u00f3n\u201d<\/strong><\/p>\n<h2><b>La inspiraci\u00f3n de toda su vida fue la Inmaculada<\/b><\/h2>\n<p>Hacia el final de su homil\u00eda San Juan Pablo II afirm\u00f3 que \u201cDios prob\u00f3 a Maximiliano Mar\u00eda y lo encontr\u00f3 digno de s\u00ed. Lo prob\u00f3 como oro en el crisol y le agrad\u00f3 como un holocausto\u201d. Y a\u00f1adi\u00f3 que \u201csemejante vida es fruto de la muerte a la manera de la muerte de Cristo. La gloria es la participaci\u00f3n en su resurrecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u201cEl fruto de la muerte heroica de Maximiliano Kolbe perdura de modo admirable en la Iglesia y en el mundo (\u2026). La Iglesia acepta este signo de victoria, conseguida mediante el poder de la redenci\u00f3n de Cristo, con veneraci\u00f3n y con gratitud\u201d<\/strong><\/p>\n<h2><b>Ap\u00f3stol infatigable de la devoci\u00f3n a la Inmaculada<\/b><\/h2>\n<p>A la hora del rezo del \u00c1ngelus y despu\u00e9s de la solemne ceremonia de canonizaci\u00f3n, San Juan Pablo II recodaba \u201clas inspiradas palabras del nuevo Santo, Maximiliano Mar\u00eda Kolbe, ap\u00f3stol infatigable de la devoci\u00f3n a la Inmaculada\u201d quien destacaba el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo en el seno pur\u00edsimo de Mar\u00eda Sant\u00edsima afirmando:<\/p>\n<h2><b>Mar\u00eda seg\u00fan San Maximiliano Kolbe<\/b><\/h2>\n<p>\u201cAl cumplirse el tiempo de la venida de Cristo, Dios Uno y Trino crea exclusivamente para S\u00ed a la Virgen Inmaculada, la colma de gracia y habita en Ella (\u2018El Se\u00f1or es contigo\u2019). Y esta Virgen Sant\u00edsima con su propia humildad cautiva de tal manera su Coraz\u00f3n, que Dios Padre le da por Hijo a su propio Hijo Unig\u00e9nito; Dios Hijo desciende a su seno virginal, mientras Dios Esp\u00edritu Santo plasma en Ella el cuerpo sant\u00edsimo del Hombre-Dios. Y el Verbo se hizo carne como fruto del amor de Dios y de la Inmaculada\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u201cMar\u00eda es el don maravilloso que Cristo ha hecho a la Iglesia y a la humanidad. Para atraer a las almas y transformarlas mediante el amor, Cristo manifest\u00f3 el propio amor iluminado, el propio Coraz\u00f3n inflamado de amor por las almas, un amor que le ha impulsado a subir a la cruz, a permanecer con nosotros en la Eucarist\u00eda y a entrar en nuestras almas y a dejarnos en testamento su propia Madre como Madre nuestra\u201d<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente:Vaticanews<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A setenta y nueve a\u00f1os de su muerte, recordamos a San Maximiliano Mar\u00eda Kolbe, \u201cmodelo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60838,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-60837","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60837","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60837"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60837\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60837"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60837"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60837"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}