{"id":61316,"date":"2020-08-28T09:29:02","date_gmt":"2020-08-28T13:59:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=61316"},"modified":"2026-04-17T15:04:42","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:42","slug":"hoy-es-fiesta-de-san-agustin-doctor-de-la-iglesia-y-patron-de-los-que-buscan-a-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/08\/28\/hoy-es-fiesta-de-san-agustin-doctor-de-la-iglesia-y-patron-de-los-que-buscan-a-dios\/","title":{"rendered":"Hoy es fiesta de San Agust\u00edn, doctor de la Iglesia y \u201cpatr\u00f3n de los que buscan a Dios\u201d"},"content":{"rendered":"<p>San Agust\u00edn de Hipona,\u00a0<em>obispo y doctor de la Iglesia<\/em><\/p>\n<p>Memoria de san Agust\u00edn, obispo y doctor eximio de la Iglesia, que, convertido a la fe cat\u00f3lica despu\u00e9s de una adolescencia inquieta por los principios doctrinales y las costumbres, fue bautizado en Mil\u00e1n por san Ambrosio y, vuelto a su patria, llev\u00f3 con algunos amigos una vida asc\u00e9tica y entregada al estudio de las Sagradas Escrituras. Elegido despu\u00e9s obispo de Hipona, en la actual Argelia, durante treinta y cuatro a\u00f1os fue maestro de su grey, a la que instruy\u00f3 con sermones y numerosos escritos, con los cuales tambi\u00e9n combati\u00f3 valientemente los errores de su tiempo y expuso con sabidur\u00eda la recta fe.<!--more--><\/p>\n<p>San Agust\u00edn ha sido uno de los santos m\u00e1s famosos de la Iglesia cat\u00f3lica. Despu\u00e9s de Jesucristo y de San Pablo es dif\u00edcil encontrar un l\u00edder espiritual que haya logrado ejercer mayor influencia entre los cat\u00f3licos que este enorme santo.<\/p>\n<p>Su inteligencia era sencillamente asombrosa, su facilidad de palabra ha sido celebrada por todos los pa\u00edses. De los 400 sermones que dejo escritos, han sacado y seguir\u00e1n sacando material precioso para sus ense\u00f1anzas, los maestros de religi\u00f3n de todos los tiempos.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Cuando Agust\u00edn se convirti\u00f3 al catolicismo escribi\u00f3 el libro Confesiones, que lo ha hecho famoso en todo el mundo.<\/p>\n<p>Su lectura ha sido la delicia de millones de lectores en muchos pa\u00edses por muchos siglos. El comentaba que a la gente le agrada leer este escrito por gozan leyendo de los defectos ajenos, pero no se esmeran en corregir los propios. La lectura de &#8220;Las Confesiones de San Agust\u00edn&#8221; ha convertido a muchos pecadores. Por ejemplo Santa Teresa cambio radicalmente de comportamiento al leer esas p\u00e1ginas.\u00a0\u00a0 Cuando joven tuvo una grave enfermedad y ante el temor de la muerte se hizo instruir en la religi\u00f3n cat\u00f3lica y se propuso hacerse bautizar.<\/p>\n<p>Pero apenas recobro la salud se le olvidaron sus buenos prop\u00f3sitos y sigui\u00f3 siendo pagano. M\u00e1s tarde criticara fuertemente a los que dejan para bautizarse cuando ya son bastante mayores, para poder seguir pecando.\u00a0\u00a0 Luego ley\u00f3 una obra que le hizo un gran bien y fue el &#8220;Hortensio&#8221; de Cicer\u00f3n. Este precioso libro lo convenci\u00f3 de que cada cual vale m\u00e1s por lo que es y por lo que piensa que por lo que tiene.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pero luego sucedi\u00f3 que tuvo un retroceso en su espiritualidad. Ingreso a la secta de los Maniqueos, que dec\u00eda que este mundo lo hab\u00eda hecho el diablo y ense\u00f1aban un mont\u00f3n de errores absurdos.<\/p>\n<p>Luego se fue a vivir en uni\u00f3n libre con una muchacha y de ella tuvo un hijo al cual llamo Adeodato ( que significa : Dios me lo ha dado)\u00a0\u00a0 Luego ley\u00f3 las obras del sabio filosofo Plat\u00f3n y se dio cuenta de que la persona humana vale much\u00edsimo m\u00e1s por su esp\u00edritu que por su cuerpo y que lo que m\u00e1s debe uno esmerarse en formar es su esp\u00edritu y su mente. Estas lecturas del sabio Plat\u00f3n le fueron inmensamente provechosas y lo van a guiar despu\u00e9s durante toda su existencia.<\/p>\n<p>Se dedico a leer la Santa Biblia y se desilusiono, ya que le pareci\u00f3 demasiado sencilla y sin estilo literario, como los libros mundanos. Y dejo por un tiempo de leerla. Despu\u00e9s dir\u00e1, suspirando de tristeza : &#8220;Porque la le\u00eda con orgullo y por aparecer sabio, por eso no me agradaba. Porque yo en esas p\u00e1ginas no buscaba santidad, sino vanidad por eso me desagradaba su lectura. \u00a1 Oh sabidur\u00eda siempre antigua y siempre nueva. Cuan tarde te he conocido!&#8221;.<\/p>\n<p>Al volver al \u00c1frica fue ordenado sacerdote y el obispo Valerio de Hipona, que ten\u00eda mucha dificultad para hablar, lo nombr\u00f3 su predicador. Y pronto empez\u00f3 a deslumbrar con sus maravillosos sermones. Predicaba tan hermoso, que nadie por ah\u00ed, hab\u00eda escuchado hablar a alguien as\u00ed, a gente escuchaba hasta por tres horas seguidas sin cansarse. Los temas de sus sermones, eran todos sacados de la santa Biblia, pero con un modo tan agradable y sabio que la gente se entusiasmaba.<\/p>\n<p>Y sucedi\u00f3 que al morir Valerio, el obispo, el pueblo lo aclamo como nuevo obispo y tuvo que aceptar. en adelante ser\u00e1 un obispo modelo, un padre bondadoso para todos. Vivir\u00e1 con sus sacerdotes en una amable comunidad sacerdotal donde todos se sentir\u00e1n hermanos. El pueblo siempre sabia que la casa del obispo Agust\u00edn siempre estar\u00e1 abierta para los que necesitan ayuda espiritual o material.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 gran predicador invitado por los obispos y sacerdotes de comunidades vecinas y escritor de libros bell\u00edsimos que han sido y ser\u00e1n la delicia de los cat\u00f3licos que quieran progresar en la santidad. El ten\u00eda la rara cualidad de hacerse amar por todos.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Hab\u00eda en el norte de \u00c1frica unos herejes llamados Donatistas, que ense\u00f1aba que la Iglesia no debe perdonar a los pecadores y que como cat\u00f3licos solamente deben ser admitidos los totalmente puros ( pero ellos no ten\u00edan ning\u00fan reparo en asesinar a quienes se opon\u00edan en sus doctrinas ) Agust\u00edn se les opuso con sus elocuentes sermones y brillant\u00edsimos escritos, y ellos no eran capaces de responderles a sus razones y argumentos.<\/p>\n<p>Al fin el Santo logr\u00f3 llevar a cabo una reuni\u00f3n en Cartago con todos los obispos cat\u00f3licos de la regi\u00f3n y todos los jefes de los Donatistas y all\u00ed los cat\u00f3licos dirigidos por nuestro santo derrotaron totalmente en todas las discusiones a los herejes, restos fueron abandonados por la mayor parte de sus seguidores, y la secta se fue acabando poco a poco.<\/p>\n<p>Vino enseguida otro hereje muy peligroso. Un tal Pelagio, que ense\u00f1aba que para ser santo no hac\u00eda falta recibir gracias o ayudas de Dios, sino que uno mismo por su propia cuenta y propios esfuerzos logra llegar a la santidad. Agust\u00edn que sab\u00eda por triste experiencia que por 32 a\u00f1os hab\u00eda tratado de ser bueno por sus propios esfuerzos y que lo \u00fanico que hab\u00eda logrado era ser malo, se le opuso con sus predicaciones y sus libros y escribi\u00f3 un formidable tratado de &#8220;La Gracia&#8221;, el cual prueba que nadie puede ser bueno, ni santo, si Dios no le env\u00eda gracias ni ayudas especiales para serlo, en este tratado tan lleno de sabidur\u00eda, se han basado despu\u00e9s de los siglos, los te\u00f3logos de la Iglesia cat\u00f3lica para ense\u00f1ar acerca de la gracia.<\/p>\n<p>Cuando Roma fue saqueada y casi destruida por los b\u00e1rbaros de Genserico, los antiguos paganos hab\u00edan dicho que todos estos males hab\u00edan llegado por haber dejado de rezar a los antiguos dioses paganos y por haber llegado la religi\u00f3n cat\u00f3lica. Agust\u00edn escribi\u00f3 entonces un nuevo libro, el m\u00e1s famoso despu\u00e9s de las Confesiones, &#8220;La Ciudad de Dios&#8221; ( emple\u00f3 13 a\u00f1os redact\u00e1ndolo ).<\/p>\n<p>All\u00ed defiende poderosamente a la religi\u00f3n cat\u00f3lica y demuestra que las cosas que suceden, aunque a primera vista son para nuestro mal, est\u00e1n todas en un plan que Dios hizo en favor nuestro que al final veremos que era para nuestro bien. ( Como dice San Pablo: &#8220;Todo sucede para bien de los que aman a Dios&#8221;) .\u00a0\u00a0 En el a\u00f1o 430 el santo empez\u00f3 a sentir continuas fiebres y se dio cuenta de que la muerte lo iba alcanzar, ten\u00eda 72 a\u00f1os y cumpl\u00eda 40 a\u00f1os de ser fervoroso cat\u00f3lico, su fama de sabio, de santo y de amable pastor era inmensa.<\/p>\n<p>Los b\u00e1rbaros atacaban su ciudad de Hipona para destruirla, y el muri\u00f3 antes de que la ciudad cayera en manos de semejantes criminales. A qui\u00e9n le preguntaba que si no sent\u00eda temor de morir, el les contestaba : &#8220;Quien ama a Cristo, no debe temer miedo de encontrarse con El&#8221;. Pidi\u00f3 que escribieran sus salmos preferidos en grandes carteles dentro de su habitaci\u00f3n para irlos leyendo continuamente ( \u00e9l en sus sermones, hab\u00eda explicado los salmos ) durante su enfermedad cur\u00f3 un enfermo, con solo colocarle las manos en la cabeza y var\u00edas personas que estaban pose\u00eddas por malos esp\u00edritus quedaron libres ( San Posidio, el obispo que lo acompa\u00f1o hasta sus \u00faltimos d\u00edas, escribi\u00f3 despu\u00e9s su biograf\u00eda ).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/files.evangelizo.org\/images\/artists\/C\/Coello_Claudio\/large\/COELLO_Claudio_The_Triumph_Of_St_Augustine.jpg\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Agust\u00edn de Hipona,\u00a0obispo y doctor de la Iglesia Memoria de san Agust\u00edn, obispo y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":61317,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-61316","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61316","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61316"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61316\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61316"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61316"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61316"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}