{"id":61866,"date":"2020-09-12T11:17:49","date_gmt":"2020-09-12T15:47:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=61866"},"modified":"2026-04-17T15:04:44","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:44","slug":"homilia-ordenacion-episcopal-de-monsenor-jose-amable-duran-tineo-obispo-auxiliar-de-la-arquidiocesis-de-santo-domingo-r-d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/09\/12\/homilia-ordenacion-episcopal-de-monsenor-jose-amable-duran-tineo-obispo-auxiliar-de-la-arquidiocesis-de-santo-domingo-r-d\/","title":{"rendered":"HOMIL\u00cdA ORDENACI\u00d3N EPISCOPAL DE MONSE\u00d1OR  JOS\u00c9 AMABLE DUR\u00c1N TINEO, OBISPO AUXILIAR  DE LA ARQUIDI\u00d3CESIS DE SANTO DOMINGO, R.D."},"content":{"rendered":"<p>Muy queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<ol>\n<li><strong> <u>El Obispo profeta, testigo y servidor de la esperanza.<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Nos hemos congregado para la Ordenaci\u00f3n de Mons. Jos\u00e9 Amable Dur\u00e1n Tineo. Hoy es un d\u00eda especial para agradecer a Dios el don de la vida y el don de la vocaci\u00f3n.<!--more--><\/p>\n<p>A pesar de las circunstancias en que vivimos, situaciones de dolor, de enfermedad y de muerte, la fe nos mueve a la esperanza en un futuro mejor y a dar gracias al Se\u00f1or de la historia que tiene todo poder en el cielo y en la tierra.<\/p>\n<p>Esta celebraci\u00f3n lit\u00fargica es motivo de mucha alegr\u00eda para la Iglesia, para la familia Dur\u00e1n Tineo y muy especialmente para la familia arquidiocesana.<\/p>\n<p>Quiero aprovechar esta ocasi\u00f3n para reflexionar algunas ideas muy importantes sobre el Ministerio y la vida del Obispo. Importantes para Amable, para los dem\u00e1s Obispos, Sacerdotes; en fin, para toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Del 30 de septiembre al 27 de octubre de 2001, se realiz\u00f3 en Roma, la X (d\u00e9cima) Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, con el tema: \u201cEl Obispo, servidor del Evangelio de Jesucristo para la Esperanza del Mundo\u201d. De esta Asamblea Sinodal surge la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <u>Pastores Gregis<\/u> del Santo Padre, hoy San Juan Pablo II.<\/p>\n<p>Con s\u00f3lo ver el t\u00edtulo de este documento, estamos interpelados a ser servidores del Evangelio de Jesucristo para la Esperanza del mundo.<\/p>\n<p>\u201cLa perspectiva de la esperanza teologal, junto con la de la fe y la caridad, ha de modelar por completo el ministerio pastoral del Obispo\u201d (N. 3).<\/p>\n<p>Al Obispo corresponde la tarea de \u201cser profeta, testigo y servidor de la esperanza\u201d, dice el Santo Padre.<\/p>\n<p>En las situaciones dif\u00edciles de la vida, en estos momentos de pandemia, en este tiempo en que es tan fuerte la \u201cpresi\u00f3n de una cultura inmanentista, que margina toda apertura a la trascendencia\u201d, se hace m\u00e1s urgente la apertura a la esperanza.<\/p>\n<p>\u201cDonde falta la esperanza, la fe misma es cuestionada. Incluso el amor se debilita cuando la esperanza se apaga\u201d (N. 3).<\/p>\n<p>El Santo Padre nos indica que \u201cante el fracaso de las esperanzas humanas\u201d que se basan en ideolog\u00edas materialistas y econ\u00f3micas y que pretenden medir todo en t\u00e9rmino de eficiencia y relaciones de mercado\u201d, est\u00e1 la convicci\u00f3n de que s\u00f3lo la luz del Resucitado y el impulso del Esp\u00edritu Santo ayudan al hombre a poner sus propias expectativas en la esperanza que no defrauda\u201d (N. 4).<\/p>\n<p>Iluminados e impulsados por esa esperanza, el Santo Padre invita a toda la Iglesia, especialmente a los Obispos sucesores de los Ap\u00f3stoles a \u201cRemar mar adentro\u201d (Duc in altum).<\/p>\n<p>A la luz de esta insistente invitaci\u00f3n del Se\u00f1or releer y relanzar la triple misi\u00f3n (ense\u00f1ar, santificar y pastorear) que se nos conf\u00eda a todos los que recibimos el sacramento del Orden Sacerdotal, muy especialmente al primer grado del sacerdocio, el episcopado.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> <u>El Obispo Maestro de la Fe. Maestro de la Verdad.<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u201cProclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, exhorta con toda paciencia y doctrina\u201d dir\u00edamos con el Ap\u00f3stol San Pablo (Cfr. 2 Tim. 4, 2).<\/p>\n<p>Conocemos muy bien el mandato misionero de Jes\u00fas: \u201cVayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva\u201d (Mc. 16, 15). O, \u201cVayan y hagan disc\u00edpulos a todas las gentes\u201d (Mt. 28, 19a).<\/p>\n<p>Cierto que el deber de anunciar el Evangelio es propio de toda la Iglesia y de cada uno de sus hijos. Pero de manera muy especial es misi\u00f3n de los Obispos que, por la Sagrada Ordenaci\u00f3n entran en la \u201csucesi\u00f3n Apost\u00f3lica\u201d, cuyo compromiso principal es predicar el Evangelio.<\/p>\n<p>En consecuencia, los Obispos ense\u00f1an la verdad del Evangelio. Todos los Obispos dice el Papa, son \u201cministros de la Verdad\u201d y deben cumplir esa tarea con \u201c<u>vigor y confianza<\/u>\u201d.<\/p>\n<p>La verdad que ense\u00f1a el Obispo es Cristo, por ello, el contenido de la evangelizaci\u00f3n, el \u201ccentro vivo del anuncio del Evangelio es Cristo crucificado y resucitado\u201d para la salvaci\u00f3n de la persona humana.<\/p>\n<p>\u201cDesde este punto de vista se manifiesta toda la riqueza del gesto previsto en el Rito Romano de Ordenaci\u00f3n Episcopal, cuando se pone el Evangeliario abierto sobre la cabeza del electo. Con ello se quiere expresar, de una parte, que la Palabra arropa y protege el ministerio del Obispo y, de otra, que ha de vivir completamente sumiso a la Palabra de Dios mediante la dedicaci\u00f3n cotidiana a la predicaci\u00f3n del Evangelio\u201d (PG 28).<\/p>\n<p>Es muy importante para el Obispo tener conciencia de que cuando ejerce su funci\u00f3n de maestro en la Iglesia al decir de San Agust\u00edn: \u201cconsiderando el puesto que ocupamos, somos sus maestros, pero respecto al \u00danico Maestro, somos con ustedes, condisc\u00edpulos en la misma escuela\u201d (PG 28).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>VOCACI\u00d3N A LA SANTIDAD EN LA IGLESIA.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong><u>El Ministerio del Obispo respecto a la Santificaci\u00f3n.<\/u><\/strong><\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II, dedica el cap\u00edtulo quinto de la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia a tratar el tema de la santidad de la Iglesia. \u201cLa Iglesia es indefectiblemente Santa\u201d, pues Cristo el Hijo de Dios quien con el Padre y el Esp\u00edritu Santo la santifica permanentemente. Pero ella tiene tambi\u00e9n la tarea de santificar y lo hace a trav\u00e9s de los sacramentos.<\/p>\n<p>En consecuencia, el Obispo est\u00e1 \u201cllamado a santificarse y a santificar sobre todo en su ministerio\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa espiritualidad del Obispo, adem\u00e1s del sacramento del Bautismo y de la Confirmaci\u00f3n, toma orientaci\u00f3n e impulso de la Ordenaci\u00f3n Episcopal misma, que lo compromete a vivir en fe, esperanza y caridad el propio ministerio de evangelizador, sacerdote y gu\u00eda de la comunidad. Por tanto, la espiritualidad del Obispo es una <u>espiritualidad eclesial<\/u>, porque todo en su vida se orienta a la edificaci\u00f3n amorosa de la Santa Iglesia\u201d (PG 11). Y su santidad no se limita al \u00e1mbito subjetivo porque sus frutos redundan siempre en beneficio de los fieles confiados a su cuidado pastoral.<\/p>\n<p>El Santo Padre indica como prioritaria la espiritualidad que exprese la santidad en la vida y el itinerario del Obispo en sinton\u00eda con las exigencias de la vida de la Iglesia y la Primac\u00eda de la gracia.<\/p>\n<p>La tarea de santificar, exige primero ser Santo. Para el Obispo, la llamada a la santidad proviene del mismo hecho sacramental que da origen a su Ministerio: La Ordenaci\u00f3n Episcopal.<\/p>\n<p>\u201cLa misma \u00edndole cristol\u00f3gica y trinitaria de su misterio y ministerio exige del Obispo un camino de santidad\u201d (PG 12). Hay que recordar que, la meta de la santidad siempre es Cristo crucificado, en su entrega total al Padre y a los hermanos.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> <u>El Obispo Pastor<\/u>.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u201cComo pastores y verdaderos padres, con la ayuda de los sacerdotes y de otros colaboradores, tenemos el deber de reunir la familia de los fieles y fomentar en ella la caridad y la comuni\u00f3n fraterna\u201d (P.G. 5).<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II, al tratar el tema del gobierno pastoral del Obispo explica que \u201clos Obispos en el ejercicio de su ministerio de padres y pastores de sus fieles, han de comportarse como \u201cquien sirve, al estilo del Buen Pastor, que vino no para ser servido sino para servir y dar la vida por las ovejas\u201d (Mt. 20, 28). Se subraya la doctrina cat\u00f3lica sobre el gobierno pastoral del Obispo y que forma parte del rito de la Ordenaci\u00f3n Episcopal:<\/p>\n<p>\u201cEl Episcopado es un servicio, no un honor. El que es mayor, seg\u00fan el mandato del Se\u00f1or, debe aparecer como el m\u00e1s peque\u00f1o, y el que preside, como quien sirve\u201d.<\/p>\n<p>Muchas veces o\u00edmos hablar de la autoridad del Obispo y de su potestad ordinaria. Y algunos llegan a hablar del poder de la Iglesia. El Santo Padre Francisco nos ha hablado con claridad al respecto: \u201cEl poder de la Iglesia es el servicio\u201d.<\/p>\n<p>El ejercicio de la autoridad en la Iglesia no se puede entender como algo impersonal y burocr\u00e1tico. \u201cEl valor de la autoridad del Obispo no se manifiesta en las apariencias, sino profundizando el sentido teol\u00f3gico, espiritual y moral de su ministerio, fundado en el carisma de la apostolicidad\u201d (PG 43).<\/p>\n<p>El gobierno pastoral de los Obispos, seg\u00fan las ense\u00f1anzas del Concilio, tendr\u00e1 que realizarse poniendo en pr\u00e1ctica \u201cla comuni\u00f3n eclesial, la participaci\u00f3n de todos los miembros de la Iglesia y la corresponsabilidad en la misi\u00f3n de la misma Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa comuni\u00f3n eclesial vivida llevar\u00e1 al Obispo a un estilo pastoral cada vez m\u00e1s abierto a la colaboraci\u00f3n de todos\u201d. (PG 44).<\/p>\n<p><strong><u>CONCLUSI\u00d3N<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n<p>Pedimos a Dios nuestro Padre, que derrame su Esp\u00edritu Santo sobre el nuevo Obispo, que lo colme de sabidur\u00eda y voluntad para cumplir con su misi\u00f3n de ense\u00f1ar, santificar y pastorear.<\/p>\n<p>Confiamos su ministerio a la maternal intercesi\u00f3n de la Virgen de la Altagracia. Que ella haga fecundo su Ministerio Episcopal.<\/p>\n<p>Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto Original:<a href=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/HOMIL\u00cdA-EN-LA-SOLEMNE-ORDENACI\u00d3N-EPISCOPAL-DE-MONSE\u00d1OR-JJOS\u00c9-AMABLE-DUR\u00c1N-TINEO.pdf\">HOMIL\u00cdA EN LA SOLEMNE ORDENACI\u00d3N EPISCOPAL DE MONSE\u00d1OR JJOS\u00c9 AMABLE DUR\u00c1N TINEO<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muy queridos hermanos y hermanas: El Obispo profeta, testigo y servidor de la esperanza. 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