{"id":62037,"date":"2020-09-16T09:39:12","date_gmt":"2020-09-16T14:09:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=62037"},"modified":"2026-04-17T15:04:44","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:44","slug":"hoy-es-fiesta-de-san-cornelio-y-san-cipriano-amigos-defensores-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/09\/16\/hoy-es-fiesta-de-san-cornelio-y-san-cipriano-amigos-defensores-de-la-fe\/","title":{"rendered":"Hoy es fiesta de San Cornelio y San Cipriano, amigos defensores de la fe"},"content":{"rendered":"<p>Cada 16 de septiembre la Iglesia celebra al Papa San Cornelio (c.180-253) y al Obispo San Cipriano (c. 200-258), dos amigos en el Se\u00f1or que se opusieron a las herej\u00edas y errores de los cristianos de su tiempo, y que entregaron sus vidas en el martirio.<!--more--><\/p>\n<p>Cornelio -cuyo nombre significa \u201cfuerte como un cuerno\u201d- fue el vig\u00e9simo primer papa de la Iglesia Cat\u00f3lica. Afront\u00f3 con firmeza la herej\u00eda de Novaciano, quien proclamaba que la Iglesia no ten\u00eda poder para perdonar pecados y, por lo tanto, no pod\u00eda acoger de nuevo a quienes hab\u00edan cometido el pecado de apostas\u00eda. A causa de las crueles persecuciones, muchos cristianos abandonaron la fe o la apostataron por miedo a morir. Sin embargo, no eran pocos los que reconoc\u00edan su falta y ped\u00edan ser admitidos de nuevo en el seno de la comunidad cristiana. El Papa Cornelio se opuso a la herej\u00eda de Novaciano, sosteniendo que Dios no negaba a nadie su perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre quienes apoyaron al Papa Cornelio se encontraba San Cipriano -obispo con quien guardaba una amistad- que respald\u00f3 su postura contra Novaciano.<\/p>\n<p>Lamentablemente, San Cornelio no s\u00f3lo tuvo que sufrir por esta causa. Eran tiempos de la sangrienta persecuci\u00f3n organizada por el emperador Decio. El Papa Cornelio fue enviado al destierro y muri\u00f3 decapitado en el a\u00f1o 253.<\/p>\n<p>Cipriano, Obispo de Cartago, por su parte, sufri\u00f3 tambi\u00e9n la persecuci\u00f3n de Decio y despu\u00e9s la del emperador Valeriano. Fue condenado a muerte por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses y por resistirse a la prohibici\u00f3n de celebrar la Eucarist\u00eda y administrar sacramentos. \u00c9l, al o\u00edr su sentencia, exclam\u00f3: \u201cGracias sean dadas a Dios\u201d. Fue decapitado en septiembre del a\u00f1o 258.<\/p>\n<p>Los dos amigos, unidos en Cristo y en la misi\u00f3n pastoral que \u00c9l les encomend\u00f3, padecieron por causa de la fe, dejando un testimonio de fidelidad a la Verdad, sellado con su propia sangre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: medium;\">A<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: small;\">\u00a0San Cipriano le rogamos que ruegue a Dios para que\u00a0<br \/>\nlos que somos seguidores de Cristo,\u00a0<br \/>\nno sintamos nunca verg\u00fcenza de ser cristianos,\u00a0<br \/>\ny proclamemos siempre y en todas partes\u00a0<br \/>\ncon palabras y buenas obras\u00a0<br \/>\nnuestra santa religi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: x-large;\"><b>San Cornelio. Papa. A\u00f1o 253.<\/b><\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ste Pont\u00edfice fue martirizado en la persecuci\u00f3n del emperador Decio en el a\u00f1o 253.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">S<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">u Pontificado se vi\u00f3 amargado por la rebeli\u00f3n de un hereje llamado Novaciano que proclamaba que la Iglesia Cat\u00f3lica no ten\u00eda poder para perdonar pecados y que por lo tanto el que alguna vez hubiera renegado de su fe, nunca m\u00e1s pod\u00eda ser admitido en la Santa Iglesia.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l hereje afirmaba tambi\u00e9n que ciertos pecados como la fornicaci\u00f3n e impureza y el adulterio, no pod\u00edan ser perdonados jam\u00e1s. El Papa Cornelio se le opuso y declar\u00f3 que si un pecador se arrepiente en verdad y quiere empezar una vida nueva de conversi\u00f3n, la Santa Iglesia puede y debe perdonarle sus antiguas faltas y admitirlo otra vez entre los fieles. A San Cornelio lo apoyaron San Cipriano desde Africa y todos los dem\u00e1s obispos de occidente.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l gobierno del perseguidor Decio lo desterr\u00f3 de Roma y a causa de los sufrimientos y malos tratos que recibi\u00f3, muri\u00f3 en el destierro, como un m\u00e1rtir.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: x-large;\">San Cipriano. Obispo de Cartago y m\u00e1rtir. A\u00f1o 258.<\/span><\/b><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/art\/saints\/cipriano.jpg\" alt=\"San Cipriano\" \/><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ste fue el Santo m\u00e1s importante del Africa y el m\u00e1s brillante de los obispos de este continente, antes de que apareciera San Agust\u00edn.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">H<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ab\u00eda nacido en el a\u00f1o 200 en Cartago (norte de Africa) y se dedic\u00f3 a la labor de educador, conferencista y orador p\u00fablico. Ten\u00eda una inteligencia privilegiada, una gran habilidad para hablar en p\u00fablico, y una personalidad brillante y simp\u00e1tica que le consegu\u00eda un impresionante ascendiente sobre los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">L<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">legado a la mayor\u00eda de edad se convirti\u00f3 al cristianismo por el ejemplo y las palabras de un santo sacerdote llamado Cecilio. Se hizo bautizar y una vez bautizado hizo el juramento de permanecer siempre casto, y de no contraer matrimonio (celibato se llama a este modo de vivir). A las gentes les llen\u00f3 de admiraci\u00f3n el tal voto o juramento, porque esto no se acostumbraba en aquellos tiempos.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">D<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">esde su conversi\u00f3n, descubri\u00f3 Cipriano que la S. Biblia contiene tesoros maravillosos de buenas ense\u00f1anzas y se dedic\u00f3 con toda su brillante inteligencia a estudiar este Libro Santo y a leer los comentarios que los antiguos santos hab\u00edan escrito, respecto de la Sagrada Escritura. Hizo el sacrificio de renunciar a sus literatos mundanos que tanto le agradaban antes, y en adelante ya nunca citar\u00e1 ni siquiera una frase de un autor que no sea cristiano cat\u00f3lico. Escribi\u00f3 un comentario acerca del Padrenuestro, tan bello, que hasta ahora no ha sido superado por otro autor.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">F<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ue ordenado sacerdote, y en el a\u00f1o 248 al morir el obispo de Cartago, el pueblo y los sacerdotes aclamaron a Cipriano como el m\u00e1s digno para ser el nuevo obispo de la ciudad.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l se resist\u00eda y quer\u00eda huir o esconderse, pero al fin se dio cuenta de que era in\u00fatil oponerse al querer popular y acept\u00f3 tan importante cargo, diciendo: &#8220;Me parece que Dios ha expresado su voluntad por medio del clamor del pueblo y de la aclamaci\u00f3n de los sacerdotes&#8221;. Y lleg\u00f3 a ser el m\u00e1s importante de todos los obispos que tuvo Cartago.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">U<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">n escritor de ese tiempo dej\u00f3 este retrato de la bondad y venerabilidad de Cipriano: &#8220;Era majestuoso y venerable, inspiraba confianza a primera vista y nadie pod\u00eda mirarle sin sentir veneraci\u00f3n hacia \u00e9l. Ten\u00eda una agradable mezcla de alegr\u00eda y venerabilidad, de manera que los que lo trataban no sab\u00edan qu\u00e9 hacer m\u00e1s: si quererlo o venerarlo, porque merec\u00eda el m\u00e1s grande respeto y el mayor amor&#8221;.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">n el a\u00f1o 251 el emperador Decio decreta una terrible persecuci\u00f3n contra los cristianos. Le interesaba sobre todo acabar con los obispos y destruir los libros sagrados. Y para que el mal a la religi\u00f3n sea mayor invita a todos los que quieren renegar de la religi\u00f3n cristiana a que quemen incienso ante los dioses y ya con eso quedan perdonados. Much\u00edsimos caen en esta trampa, y con tal de no perder sus bienes, su libertad y su vida misma, queman incienso ante las im\u00e1genes de los \u00eddolos paganos, y reniegan de la santa religi\u00f3n. El mal es inmenso.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">C<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ipriano, con gran prudencia, viendo que lo que primero buscan es acabar con todos los jefes de la Iglesia, huye y se esconde, pero desde su escondite env\u00eda continuas cartas a los creyentes invit\u00e1ndolos a no abandonar la religi\u00f3n por nada en la vida. Los paganos recorren las calles de Cartago gritando: &#8220;Pedimos que Cipriano sea echado a los leones&#8221;. Pero no lo lograron encontrar para echarlo a las fieras.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">H<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ubo un corto per\u00edodo de paz y Cipriano volvi\u00f3 a su cargo de obispo. Pero encontr\u00f3 que algunos aceptaban sin m\u00e1s en la Iglesia a los que hab\u00edan apostatado de la religi\u00f3n, sin exigirles hacer penitencia de ninguna clase. Se opuso a esta relajaci\u00f3n y en adelante a todo renegado que quiso volver a la Iglesia le exigi\u00f3 que hiciera antes cierto tiempo de penitencia. As\u00ed preparaba a los creyentes para que en las pr\u00f3ximas persecuciones no se dejaran dominar por el miedo y no renegaran tan f\u00e1cilmente de sus creencias. Muchos se opon\u00edan a esta severidad, pero era necesaria para prevenir el peligro de apostat\u00edas en la pr\u00f3xima persecuci\u00f3n que ya se avecinaba. Y sucedi\u00f3 que cuando vinieron despu\u00e9s las m\u00e1s espantables persecuciones, los cristianos prefirieron morir antes que quemar incienso a los dioses de los paganos. Y fueron m\u00e1rtires gloriosos.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l a\u00f1o 252, llega la peste de tifo negro a Cartago y empiezan a morir cristianos por centanares y quedan miles de hu\u00e9rfanos. El obispo Cipriano se dedica a repartir ayudas a los que han quedado en la miseria. Vende todo lo m\u00e1s valioso que hay en su casa episcopal, y pronuncia unos de los sermones m\u00e1s bellos que se han compuesto en la Iglesia Cat\u00f3lica acerca de la limosna. Todav\u00eda hoy al leer tan emocionantes sermones, siente uno un deseo inmenso de dedicarse a ayudar a los necesitados. Sus oyentes se conmovieron al escucharle tan impresionantes ense\u00f1anzas y fueron generos\u00edsimos en auxiliar a las v\u00edctimas de la epidemia.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l a\u00f1o 257 el emperador Valeriano decret\u00f3 una violent\u00edsima persecuci\u00f3n contra los cristianos. Pena de destierro para todo creyente que asistiera a un acto de culto cristiano, y pena de muerte para cualquier obispo o sacerdote que se atreviera a celebrar una ceremonia religiosa. A Cipriano le decretan en el a\u00f1o 157 pena de destierro, pero como donde quiera que vaya sigue celebrando ceremonias religiosas, en el a\u00f1o 258 le decretan pena de muerte. Se conservan las actas de la \u00faltima audiencia que los jueces le hicieron para condenarlo al martirio. Son muy interesantes. Dicen as\u00ed:<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l juez: El emperador Valeriano ha dado \u00f3rdenes de que no se permite celebrar ning\u00fan otro culto, sino el de nuestros dioses. \u00bfUd. Qu\u00e9 responde?<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">C<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ipriano: Yo soy cristiano y soy obispo. No reconozco a ning\u00fan otro Dios, sino al \u00fanico y verdadero Dios que hizo el cielo y la tierra. A El rezamos cada d\u00eda los cristianos.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l 14 de septiembre una gran multitud de cristianos se reuni\u00f3 frente a la casa del juez. Este le pregunt\u00f3 al m\u00e1rtir: &#8220;\u00bfEs usted el responsable de toda esta gente?<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">C<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ipriano: Si, lo soy.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l juez: El emperador le ordena que ofrezca sacrificios a los dioses.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">C<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ipriano: No lo har\u00e9 nunca.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l juez: P\u00edenselo bien.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">C<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">ipriano: Lo que le han ordenado hacer, h\u00e1galo pronto. Que en estas cosas tan importantes mi decisi\u00f3n es irrevocable, y no va a cambiar.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l juez Valerio consult\u00f3 a sus consejeros y luego de mala gana dict\u00f3 esta sentencia: &#8220;Ya que se niega a obedecer las \u00f3rdenes del emperador Valeriano y no quiere adorar a nuestros dioses, y es responsable de que todo este gent\u00edo siga sus creencias religiosas, Cipriano: queda condenado a muerte. Le cortar\u00e1n la cabeza con una espada&#8221;.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">A<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l o\u00edr la sentencia, Cipriano exclam\u00f3: \u00a1Gracias sean dadas a Dios!<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">T<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">oda la inmensa multitud gritaba: &#8220;Que nos maten tambi\u00e9n a nosotros, junto con \u00e9l&#8221;, y lo siguieron en gran tumulto hacia el sitio del martirio.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">A<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l llegar al lugar donde lo iban a matar Cipriano mand\u00f3 regalarle 25 monedas de oro al verdugo que le iba a cortar la cabeza. Los fieles colocaron s\u00e1banas blancas en el suelo para recoger su sangre y llevarla como reliquias.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">E<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">l santo obispo se vend\u00f3 \u00e9l mismo los ojos y se arrodill\u00f3. El verdugo le cort\u00f3 la cabeza con un golpe de espada. Esa noche los fieles llevaron en solemne procesi\u00f3n, con antorchas y cantos, el cuerpo del glorioso m\u00e1rtir para darle honrosa sepultura.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"font-family: BlackChancery; font-size: large;\">A<\/span><\/b><span style=\"font-family: Arial, arial; font-size: medium;\">\u00a0los pocos d\u00edas muri\u00f3 de repente el juez Valerio. Pocas semanas despu\u00e9s, el emperador Valeriano fue hecho prisionero por sus enemigos en una guerra en Persia y esclavo prisionero estuvo hasta su muerte.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada 16 de septiembre la Iglesia celebra al Papa San Cornelio (c.180-253) y al Obispo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":62039,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-62037","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62037","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62037"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62037\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62037"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62037"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62037"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}