{"id":62146,"date":"2020-09-19T10:19:40","date_gmt":"2020-09-19T14:49:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=62146"},"modified":"2026-04-17T15:04:44","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:44","slug":"homilia-en-la-ordenacion-presbiteral-de-8-diaconos-de-la-arquidiocesis-de-santo-domingo-r-d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/09\/19\/homilia-en-la-ordenacion-presbiteral-de-8-diaconos-de-la-arquidiocesis-de-santo-domingo-r-d\/","title":{"rendered":"HOMIL\u00cdA EN LA ORDENACI\u00d3N PRESBITERAL DE 8 DI\u00c1CONOS DE LA ARQUIDI\u00d3CESIS DE SANTO DOMINGO, R.D."},"content":{"rendered":"<p><strong>Catedral Primada de Am\u00e9rica, 19 de septiembre de 2020<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Robert Valent\u00edn Alc\u00e1ntara<\/li>\n<li>Franklyn Antonio Camacho<\/li>\n<li>Jhadielle Gamaliel Hern\u00e1ndez<\/li>\n<li>Frank Alberto Rodr\u00edguez<\/li>\n<li>Edinson Luciano Moreno<\/li>\n<li>Jonathan Gilberto Morales<\/li>\n<li>Bendl Rivi\u00e8re<\/li>\n<li>Juan Carlos Rosario<\/li>\n<\/ul>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Excelencias Reverend\u00edsimas<\/p>\n<ul>\n<li>Ram\u00f3n Benito \u00c1ngeles<\/li>\n<li>Faustino Burgos Brisman<\/li>\n<li>Jos\u00e9 Amable Dur\u00e1n<\/li>\n<li>Muy queridos Sacerdotes, Di\u00e1conos, Religiosos, Religiosas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Muy queridas familias de los Ordenandos.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>Hoy es un d\u00eda grande para la Iglesia y especialmente para nuestra Arquidi\u00f3cesis: ocho Di\u00e1conos son Ordenados Presb\u00edteros.<\/p>\n<p>Es un d\u00eda de acci\u00f3n de gracias a Dios por dar a su Iglesia nuevos Pastores. D\u00eda de agradecer a Dios el Don de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Precisamente quisiera reflexionar con ustedes \u2013 Especialmente con ustedes queridos Di\u00e1conos \u2013 el significado del sacerdocio Don de Dios para la Iglesia.<\/p>\n<p>Hay dos palabras o dos conceptos que explican lo que es el sacerdocio; dos palabras que a su vez se parecen: Misterio y Ministerio.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n sacerdotal, el sacerdocio como participaci\u00f3n del sacerdocio de Jesucristo, es Misterio y Ministerio.<\/p>\n<ol>\n<li><strong><u>El Sacerdocio Don y Misterio.<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El Santo Padre San Juan Pablo II, en ocasi\u00f3n de sus Bodas de Oro Sacerdotales escribi\u00f3 una autobiograf\u00eda, una hermosa obra: \u201cDon y Misterio\u201d. Me auxiliar\u00e9 de esa obra para esta primera parte de esta reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>El libro \u201cDon y Misterio\u201d, es un testimonio personal en el que el Santo Padre quiere fijar la mirada profundamente y \u201cescrutar el misterio que desde hace cincuenta a\u00f1os me acompa\u00f1a y me envuelve\u201d.<\/p>\n<p>Ser sacerdote significa, seg\u00fan San Pablo, ser administrador de los misterios de Dios, \u201cServidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que en fin de cuentas se exige a los administradores es que sean fieles\u201d. (1 Cor. 4, 1-2).<\/p>\n<p>El administrador no es el due\u00f1o, sino aquel a quien el propietario conf\u00eda sus bienes para que lo gestione con justicia y responsabilidad. Por eso el sacerdote recibe de Cristo los bienes de la salvaci\u00f3n para distribuirlos debidamente entre las personas a las cuales es enviado. Se trata de los bienes de la fe. El Sacerdote, por tanto, es el hombre del \u201cMisterio de la Fe\u201d.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n sacerdotal es un misterio, un admirable intercambio entre Dios y el hombre. \u201cEste ofrece a Cristo su humanidad para que \u00c9l pueda servirse de ella como instrumento de salvaci\u00f3n\u201d. Si no se percibe el misterio de este intercambio no se logra entender c\u00f3mo estos j\u00f3venes, desde hoy, pueden representar a Cristo y ofrecer el sacrificio redentor.<\/p>\n<p>El Santo Padre ampl\u00eda el admirable intercambio, haciendo ver la relaci\u00f3n entre el sacerdocio y la Eucarist\u00eda:<\/p>\n<p>\u201cEl Sacerdocio, desde sus ra\u00edces, es el sacerdocio de Cristo. Es \u00c9l quien ofrece a Dios Padre el sacrificio de s\u00ed mismo, de su carne y de su sangre, y con su sacrificio justifica a los ojos del Padre, a toda la humanidad e indirectamente a toda la creaci\u00f3n. El sacerdote, celebrando cada d\u00eda la Eucarist\u00eda, penetra en el coraz\u00f3n de este misterio. Por eso la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda es, para \u00e9l, el momento m\u00e1s importante y sagrado de la jornada y el centro de su vida\u201d.<\/p>\n<p>En la Santa Misa, despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n, el sacerdote dice \u201cMisterio de la Fe\u201d. Son palabras que se refieren obviamente a la Eucarist\u00eda. Sin embargo, en cierto modo, conciernen tambi\u00e9n al sacerdocio. No hay Eucarist\u00eda sin sacerdocio, como no hay sacerdocio sin Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>En fin, con la proclamaci\u00f3n \u201cMisterio de la Fe\u201d, todos somos invitados a tomar conciencia de la particular profundidad de ese anuncio, con referencia al misterio de Cristo, de la Eucarist\u00eda y del sacerdocio.<\/p>\n<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de mi Ordenaci\u00f3n puedo decir que el sentido del propio sacerdocio se redescubre cada d\u00eda m\u00e1s en ese misterio.<\/p>\n<p>\u201cEsta es la magnitud del don del sacerdocio y es tambi\u00e9n la medida de la respuesta que requiere tal Don. El Don es siempre m\u00e1s grande y es hermoso que sea as\u00ed. Es hermoso que un hombre nunca pueda decir que ha respondido plenamente al Don. Es un don y tambi\u00e9n una tarea: Tener conciencia de esto es fundamental para vivir plenamente el propio sacerdocio.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong><u>El Ministerio Sacerdotal.<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Nos ordenamos sacerdote para un servicio. \u201cPara servir al Pueblo de Dios\u201d. Todos los disc\u00edpulos de Cristo, estamos llamados a servir como \u00c9l, que no vino a ser servido sino a servir.<\/p>\n<p>De manera especial el Sacerdote es un \u201cMinistro Ordenado\u201d. Por el Sacramento del Orden Sacerdotal participa del Sacerdocio de Cristo. Su vida entera queda comprometida para servir al Pueblo de Dios, servir a todos, especialmente a los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>El Presb\u00edtero es un disc\u00edpulo misionero de Jes\u00fas, Buen Pastor. Ah\u00ed est\u00e1 la identidad y esencia de su Ministerio.<\/p>\n<p>El Presb\u00edtero es enviado en misi\u00f3n: \u201cVayan y hagan disc\u00edpulos\u201d. \u201cAnuncien el Evangelio a todos los pueblos\u201d.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n del Presb\u00edtero est\u00e1 bien definida con la triple misi\u00f3n de: ense\u00f1ar, santificar y regir o pastorear.<\/p>\n<ul>\n<li>Ser maestro de la fe, maestro de la Palabra de Dios, ser\u00e1 un servicio ineludible del sacerdote. Ser maestro con la palabra y con el testimonio.<\/li>\n<li>Santificar: Tarea fundamental del ministerio sacerdotal. Sacerdote quiere decir: Dador de lo sagrado.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El Sacerdote santifica a trav\u00e9s de los Sacramentos. Es un Ministro de los Sacramentos.<\/p>\n<p>No puede olvidar que, para santificar, debe ser santo.<\/p>\n<ul>\n<li>El Sacerdote es Pastor. Se preocupa de las ovejas. Como Cristo, da la vida por las ovejas, y se ocupa del cuidado de las m\u00e1s d\u00e9biles y necesitadas. Conoce las situaciones de las ovejas, \u201cconozco a las m\u00edas y las m\u00edas me conocen\u201d.<\/li>\n<\/ul>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><u>Equilibrio entre el Misterio y el Ministerio.<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La demanda de servicio es grande y corremos el riesgo de dedicar todo el tiempo al Ministerio. La misi\u00f3n es tan grande que ocupa todo el tiempo y toda la vida.<\/p>\n<p>Cuando esto sucede, cuando por el Ministerio descuidamos y dejamos de ver el Misterio nos dice el Papa San Juan Pablo II, eso se llama \u201cactivismo\u201d.<\/p>\n<p>El Misterio es el \u201cser\u201d del sacerdocio.<\/p>\n<p>El Ministerio es el \u201chacer\u201d del sacerdocio.<\/p>\n<p>Ciertamente tiene que darse un equilibrio entre estas dos dimensiones. Y si tenemos que priorizar una de las dos, evidentemente tendr\u00edamos que priorizar el \u201cMisterio\u201d.<\/p>\n<p>Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Catedral Primada de Am\u00e9rica, 19 de septiembre de 2020 Robert Valent\u00edn Alc\u00e1ntara Franklyn Antonio Camacho&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":62147,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-62146","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62146","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62146"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62146\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62146"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62146"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62146"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}