{"id":62275,"date":"2020-09-20T09:12:22","date_gmt":"2020-09-20T13:42:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=62275"},"modified":"2026-04-17T15:04:44","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:44","slug":"un-dia-como-hoy-el-padre-pio-recibio-los-estigmas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/09\/20\/un-dia-como-hoy-el-padre-pio-recibio-los-estigmas\/","title":{"rendered":"Un d\u00eda como hoy el Padre P\u00edo recibi\u00f3 los estigmas"},"content":{"rendered":"<p>El 20 de septiembre de 1918, hace 102 a\u00f1os, el Santo Padre P\u00edo de Pietrelcina recibi\u00f3 los estigmas de Cristo.<\/p>\n<p>El relato de la aparici\u00f3n de los estigmas lo hizo el mismo Padre P\u00edo dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1921, y est\u00e1 contenido en un libro escrito por el italiano Francesco Castelli titulado \u201cEl Padre P\u00edo bajo interrogatorio: La autobiograf\u00eda secreta\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>&#8220;El\u00a0<strong>20 de septiembre de 1918<\/strong>\u00a0luego de la celebraci\u00f3n de la Misa mientras estaba en el debido agradecimiento en el Coro repentinamente fui preso de un temblor, luego me lleg\u00f3 la calma y vi a Nuestro Se\u00f1or en la actitud de quien est\u00e1 en la cruz, pero no vi si ten\u00eda la cruz, lament\u00e1ndose de la mala correspondencia de los hombres, especialmente de los consagrados a \u00c9l que son sus favoritos&#8221;.<\/p>\n<p>En esto, continu\u00f3 el Padre P\u00edo &#8220;se manifestaba que \u00c9l sufr\u00eda y deseaba asociar las almas a su Pasi\u00f3n. Me invitaba a compenetrarme en sus dolores y a meditarlos: y al mismo tiempo ocuparme de la salud de los hermanos. En seguida me sent\u00ed lleno de compasi\u00f3n por los dolores del Se\u00f1or y le pregunt\u00e9 qu\u00e9 pod\u00eda hacer. O\u00ed esta voz: &#8216;te asocio a mi Pasi\u00f3n&#8217;. Y en seguida, desaparecida la visi\u00f3n, he vuelto en m\u00ed, en raz\u00f3n, y\u00a0<strong>vi estos signos de los que sal\u00eda sangre. No los ten\u00eda antes<\/strong>&#8220;.<\/p>\n<p>El relato del Padre P\u00edo se dio en respuesta a algunas de las 142 preguntas que le hizo Mons. Carlo Raffaelle Rossi en 1921 por encargo del Santo Oficio, un dicasterio vaticano que a\u00f1os despu\u00e9s se convertir\u00eda en la actual Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe.<\/p>\n<p>Mons. Rossi, explica Castelli, tambi\u00e9n examin\u00f3 cada una de las heridas del Padre P\u00edo y le iba preguntando algunos detalles.<\/p>\n<p>El Obispo, que a\u00f1os despu\u00e9s se convertir\u00eda en cardenal, pudo apreciar c\u00f3mo la llaga del costado, por ejemplo, &#8220;cambiaba frecuentemente de aspecto y en ese momento hab\u00eda asumido una forma triangular, nunca observada antes. Sobre las llagas el Padre P\u00edo me daba respuestas precisas y detalladas explicando adem\u00e1s que las llagas de los pies y del costado ten\u00edan un aspecto iridiscente&#8221;.<\/p>\n<p>Tras el examen, el Prelado escribi\u00f3 que \u201c<strong>los estigmas en cuesti\u00f3n no son ni obra del demonio ni un grueso enga\u00f1o, ni un fraude<\/strong>, ni un arte malicioso o malvado; menos producto de la sugesti\u00f3n externa, ni tampoco las considero efecto de sugesti\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n de Mons. Rossi comenz\u00f3 el 14 de junio de 1921 y dur\u00f3 ocho d\u00edas, tras lo cual pudo comprobar que los elementos distintivos &#8220;de los verdaderos estigmas se encontrar\u00edan en los del Padre P\u00edo&#8221;.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s el Prelado pudo oler un perfume especial que emanaban las heridas, hecho que ayudaba a comprobar el hecho como cierto.<\/p>\n<p>Mons. Rossi escribi\u00f3 tambi\u00e9n que el Padre P\u00edo era muy gentil; muy amado por sus superiores por ser &#8220;gran ejemplo y no murmurador&#8221;; dedicaba entre 10 y 12 horas al d\u00eda a confesar y celebraba Misa &#8220;con extraordinaria devoci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<h2><strong>Los estigmas<\/strong><\/h2>\n<p>Los estigmas son las llagas que Cristo sufri\u00f3 en la crucifixi\u00f3n: dos en los pies, dos en las manos y una en el costado; que han aparecido en algunos m\u00edsticos.<\/p>\n<p>Si bien los estigmas son heridas, el punto de vista m\u00e9dico difiere con esta definici\u00f3n ya que no cicatrizan, ni siquiera cuando son curados; no se infectan ni se descomponen, no degeneran en necrosis, no tienen mal olor, y sangran constante y profusamente.<\/p>\n<p>Los estigmas, adem\u00e1s, son la reproducci\u00f3n exacta de las llagas de Jes\u00fas, seg\u00fan los estudios de la S\u00e1bana Santa o S\u00edndone que seg\u00fan la tradici\u00f3n habr\u00eda envuelto el cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>Para reconocer los estigmas como v\u00e1lidos o reales, la Iglesia exige algunas condiciones precisas: deben aparecer todos al mismo tiempo, deben provocar una importante modificaci\u00f3n en los tejidos, deben mantenerse inalterados y deben carecer de infecciones o cicatrizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Enciclopedia Cat\u00f3lica los estigmatizados son alrededor de 60, entre santos y beatos. Algunos de los m\u00e1s famosos son San Francisco de As\u00eds, Santa Catalina de Siena (quien rez\u00f3 a Dios para que no fueran visibles), Santa Catalina de Ricci, San Juan de Dios, la Beata Anne Catherine Emmerich, entre otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: Aciprensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 20 de septiembre de 1918, hace 102 a\u00f1os, el Santo Padre P\u00edo de Pietrelcina&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":62276,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-62275","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62275"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62275\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}