{"id":62429,"date":"2020-09-23T11:56:48","date_gmt":"2020-09-23T16:26:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=62429"},"modified":"2026-04-17T15:04:45","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:45","slug":"hoy-celebramos-a-san-pio-de-pietrelcina-el-sacerdote-de-los-estigmas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/09\/23\/hoy-celebramos-a-san-pio-de-pietrelcina-el-sacerdote-de-los-estigmas\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a San P\u00edo de Pietrelcina, el sacerdote de los estigmas"},"content":{"rendered":"<p>\u201cOh Jes\u00fas, mi suspiro y mi vida, te pido que hagas de m\u00ed un sacerdote santo y una v\u00edctima perfecta\u201d, escribi\u00f3 alguna vez San P\u00edo de Pietrelcina (1887-1968), cuya fiesta se celebra hoy.<\/p>\n<p>San P\u00edo de Pietrelcina fue un fraile y sacerdote italiano, perteneciente a la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos (O.F.M. Cap.), quien recibi\u00f3 los estigmas de Jesucristo en las manos, los pies y el costado. San P\u00edo de Pietrelcina se hizo c\u00e9lebre tambi\u00e9n por haber obrado milagros en vida y por los dones extraordinarios que Dios le concedi\u00f3.<!--more--><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-62434\" src=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/PadrePio2-300x296.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"296\" \/><\/p>\n<p>Uno de esos dones tuvo que ver con una extraordinaria capacidad para acercarse y entender el alma humana, a tal punto que muchas veces fue capaz de leer los corazones y las conciencias de quienes se acercaban a \u00e9l. Esa capacidad para penetrar y desnudar el alma humana, que brotaba de la caridad que mov\u00eda su coraz\u00f3n al servicio de la gente, lo convirti\u00f3 en un confesor \u00fanico. Es sabido que muchos fieles acud\u00edan a \u00e9l con el prop\u00f3sito de confesarse, en busca de ese rostro de Dios que siempre acoge al pecador.<\/p>\n<p>El Padre P\u00edo naci\u00f3 en Pietrelcina, Campania (Italia), el 25 de mayo de 1887. Su nombre era Francisco Forgione pero, cuando recibi\u00f3 el h\u00e1bito de Franciscano capuchino, tom\u00f3 el nombre de \u201cFray P\u00edo\u201d, en honor a San P\u00edo V.<\/p>\n<p>A los cinco a\u00f1os tuvo una visi\u00f3n de Cristo, quien se le present\u00f3 como el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. El mismo Jes\u00fas pos\u00f3 su mano sobre la cabeza del peque\u00f1o P\u00edo. El ni\u00f1o, en respuesta, le prometi\u00f3 al Se\u00f1or que ser\u00eda su servidor, siguiendo los pasos de San Francisco de As\u00eds. Desde entonces, P\u00edo tuvo una vida marcada por una estrech\u00edsima relaci\u00f3n con Jes\u00fas y con su Madre, la Virgen Mar\u00eda, quien se le apareci\u00f3 en numerosas oportunidades a lo largo de su vida.<\/p>\n<p>Cumplidos los 15 a\u00f1os, P\u00edo se presenta para ser admitido como franciscano en Morcone. Eran a\u00f1os muy intensos, marcados por repetidas visiones del Se\u00f1or, en las que le mostraba las luchas que tendr\u00eda que librar contra el demonio el resto de su vida.<\/p>\n<p>El 10 de agosto de 1910, P\u00edo es ordenado sacerdote. Poco tiempo despu\u00e9s enferm\u00f3 de fiebres y dolores muy fuertes, lo que oblig\u00f3 a sus superiores a enviarlo a Pietrelcina para que se recupere. A\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1916, P\u00edo llega al Monasterio de San Giovanni Rotondo. El Padre Provincial, al ver que su salud hab\u00eda mejorado, le manda permanecer en ese convento, tras cuyas paredes recibi\u00f3 la gracia de los estigmas.<\/p>\n<p>\u201cEra la ma\u00f1ana del 20 de septiembre de 1918. Yo estaba en el coro haciendo la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias de la Misa\u2026 se me apareci\u00f3 Cristo que sangraba por todas partes. De su cuerpo llagado sal\u00edan rayos de luz que m\u00e1s bien parec\u00edan flechas que me her\u00edan los pies, las manos y el costado\u201d, describi\u00f3 San P\u00edo a su director espiritual.<\/p>\n<p>\u201cCuando volv\u00ed en m\u00ed, me encontr\u00e9 en el suelo y llagado. Las manos, los pies y el costado me sangraban y me dol\u00edan hasta hacerme perder todas las fuerzas para levantarme. Me sent\u00eda morir, y hubiera muerto si el Se\u00f1or no hubiera venido a sostenerme el coraz\u00f3n que sent\u00eda palpitar fuertemente en mi pecho. A gatas me arrastr\u00e9 hasta la celda. Me recost\u00e9 y rec\u00e9, mir\u00e9 otra vez mis llagas y llor\u00e9, elevando himnos de agradecimiento a Dios\u201d, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p>El Padre P\u00edo fue un hombre preocupado por los m\u00e1s necesitados. El 9 de enero de 1940 convenci\u00f3 a sus grandes amigos espirituales de fundar un hospital para curar los \u201ccuerpos y tambi\u00e9n las almas\u201d de la gente necesitada de su regi\u00f3n. El proyecto tom\u00f3 algunos a\u00f1os, pero finalmente se inaugur\u00f3 el 5 de mayo de 1956 con el nombre de \u201cCasa Alivio del Sufrimiento\u201d.<\/p>\n<p>El Padre P\u00edo parti\u00f3 a la Casa del Padre un 23 de septiembre de 1968, despu\u00e9s de horas de agon\u00eda repitiendo con voz d\u00e9bil \u201c\u00a1Jes\u00fas, Mar\u00eda!\u201d.<\/p>\n<p>San Juan Pablo II tuvo una especial admiraci\u00f3n por \u00e9l, y no son pocos los que se\u00f1alan que el Padre P\u00edo, en confesi\u00f3n, le predijo que llegar\u00eda a ser Papa. De acuerdo a una carta enviada por el Pont\u00edfice a los frailes de San Giovanni Rotondo unos tres a\u00f1os antes de morir (2002), siendo un joven sacerdote, lo conoci\u00f3 y se confes\u00f3 con \u00e9l. El contenido de dicha carta solo se pudo hacer p\u00fablico -de acuerdo a la voluntad del Papa- luego de su muerte en 2005. En ella, Juan Pablo II llamaba al Padre P\u00edo \u201cgeneroso dispensador de la gracia divina, siempre a disposici\u00f3n de todos\u201d. Lo describe, adem\u00e1s, como alguien lleno de receptividad y sabidur\u00eda espiritual, especialmente en la dispensaci\u00f3n del sacramento de la penitencia.<\/p>\n<p>As\u00ed, es el mismo San Juan Pablo II quien confirma la raz\u00f3n por la que grandes multitudes de fieles acud\u00edan al Convento de San Giovanni Rotondo a buscar al Padre P\u00edo. Como confesor, aparentemente, trat\u00f3 con dureza a los peregrinos, sin embargo, \u00e9stos siempre regresaban, conscientes de su grave pecado y genuinamente arrepentidos.<\/p>\n<p>Durante la canonizaci\u00f3n de San P\u00edo de Pietrelcina, el 16 de junio del 2002, San Juan Pablo II dijo de \u00e9l: \u201cOraci\u00f3n y caridad, esta es una s\u00edntesis sumamente concreta de la ense\u00f1anza del Padre P\u00edo, que hoy vuelve a proponerse a todos\u201d.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-62433\" src=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/padrepio-207x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"207\" height=\"300\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cOh Jes\u00fas, mi suspiro y mi vida, te pido que hagas de m\u00ed un sacerdote&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":62432,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-62429","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62429","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62429"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62429\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62429"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62429"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62429"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}