{"id":62787,"date":"2020-09-30T10:21:41","date_gmt":"2020-09-30T14:51:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=62787"},"modified":"2026-04-17T15:04:45","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:45","slug":"carta-del-papa-en-el-xvi-centenario-de-la-muerte-de-san-jeronimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/09\/30\/carta-del-papa-en-el-xvi-centenario-de-la-muerte-de-san-jeronimo\/","title":{"rendered":"Carta del Papa en el XVI centenario de la muerte de San Jer\u00f3nimo"},"content":{"rendered":"<p>La Carta Apost\u00f3lica Scripturae Sacrae Affectus del Papa Francisco, publicada el mismo d\u00eda en que la Iglesia recuerda al gran Padre de la Iglesia, est\u00e1 dedicada al amor por la Sagrada Escritura de San Jer\u00f3nimo. El Pont\u00edfice invita a todos a retomar el legado de aquel a quien se le debe la traducci\u00f3n de la Biblia al lat\u00edn, y dirige un llamamiento a los j\u00f3venes: salir en busca de lo que Jer\u00f3nimo nos dej\u00f3.<!--more--><\/p>\n<p>&#8220;Su figura sigue siendo de gran actualidad para nosotros, cristianos del siglo XXI&#8221;, por eso, mil seiscientos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, el Papa Francisco quiso dedicar a San Jer\u00f3nimo, uno de los m\u00e1s grandes Padres de la Iglesia Occidental, la Carta Apost\u00f3lica Scripturae Sacrae Affectus. Precisamente el afecto, el amor a la Sagrada Escritura es el legado que Jer\u00f3nimo &#8220;ha dejado a la Iglesia a trav\u00e9s de su vida y sus obras&#8221;. \u201cIncansable estudioso, traductor, exegeta, profundo conocedor y apasionado divulgador de la Sagrada Escritura&#8221;, \u201cfino int\u00e9rprete de los textos b\u00edblicos\u201d, \u201cardiente y en ocasiones impetuoso defensor de la verdad cristiana\u201d, \u201casc\u00e9tico y eremita intransigente\u201d, as\u00ed como experto gu\u00eda espiritual: este fue Jer\u00f3nimo.<\/p>\n<h2><b>La vida de Jer\u00f3nimo<\/b><\/h2>\n<p>En su carta, Francisco recorre su vida, recordando su s\u00f3lida educaci\u00f3n cristiana y su dedicaci\u00f3n a los estudios, sus viajes, sus amistades y sus experiencias. Entre ellas se encuentra el desierto, que &#8220;con la consiguiente vida erem\u00edtica, en su significado m\u00e1s profundo: como lugar de las elecciones existenciales fundamentales, de intimidad y encuentro con Dios, donde a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n, las pruebas interiores y el combate espiritual lleg\u00f3 al conocimiento de la fragilidad, con una mayor conciencia de los l\u00edmites propios y ajenos, reconociendo la importancia de las l\u00e1grimas&#8221;. Y es en el desierto donde el joven de Stridone &#8221; experiment\u00f3 concretamente la presencia de Dios, la necesaria relaci\u00f3n del ser humano con \u00c9l, su consolaci\u00f3n misericordiosa&#8221;. Jer\u00f3nimo, amigo de Rufino de la juventud de Aquilea, conoci\u00f3 a Gregorio Nacianceno, D\u00eddimo el Ciego, Epifanio de Salamina, que conoci\u00f3 a Ambrosio y mantuvo una estrecha correspondencia con Agust\u00edn, consagr\u00f3 &#8221; dedicando su existencia a hacer que las palabras divinas, a trav\u00e9s de su infatigable trabajo de traductor y comentarista&#8221;. Habiendo decidido consagrar toda su vida a Dios, fue ordenado sacerdote en Antioqu\u00eda alrededor del a\u00f1o 379, luego se traslad\u00f3 a Constantinopla y se dedic\u00f3 a la traducci\u00f3n al lat\u00edn de importantes obras del griego y continu\u00f3 estudiando con pasi\u00f3n. \u201cUna bendita inquietud lo guiaba y lo volv\u00eda incansable y apasionado en la b\u00fasqueda\u201d escribe el Papa Francisco citando las mismas palabras de Jer\u00f3nimo: &#8220;Cu\u00e1ntas veces me desanim\u00e9, cu\u00e1ntas desist\u00ed para empezar de nuevo en mi empe\u00f1o de aprender&#8221;.<\/p>\n<h2><b>El v\u00ednculo con Roma<\/b><\/h2>\n<p>Y c\u00f3mo no recordar su regreso a Roma, despu\u00e9s de sus estudios de juventud, cuando en el a\u00f1o 382 se convirti\u00f3 en un estrecho colaborador del Papa D\u00e1maso, y los cen\u00e1culos para la lectura de la Sagrada Escritura organizados &#8221; gracias al apoyo de mujeres aristocr\u00e1ticas romanas, deseosas de elecciones evang\u00e9licas radicales, como Marcela, Paula y su hija Eustoquio&#8221;. Fue en esos a\u00f1os que Jer\u00f3nimo &#8220;comenz\u00f3 una revisi\u00f3n de las anteriores traducciones latinas de los Evangelios, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n de otras partes del Nuevo Testamento&#8221;. &#8221; Para Jer\u00f3nimo, la Iglesia de Roma era el terreno f\u00e9rtil donde la semilla de Cristo da fruto abundante&#8221;, observ\u00f3 el Papa. En una \u00e9poca convulsa, en la que la t\u00fanica inconformista de la Iglesia est\u00e1 a menudo desgarrada por las divisiones entre los cristianos, Jer\u00f3nimo mira a la C\u00e1tedra de Pedro como un punto de referencia seguro: &#8220;Yo, que no sigo m\u00e1s primac\u00eda que la de Cristo, me uno por la comuni\u00f3n a tu beatitud, es decir, a la c\u00e1tedra de Pedro. S\u00e9 que la Iglesia est\u00e1 edificada sobre esa roca&#8221;. Cuando D\u00e1maso muri\u00f3, Jer\u00f3nimo dej\u00f3 la ciudad, emprendi\u00f3 nuevos viajes y otros estudios y finalmente eligi\u00f3 vivir en Bel\u00e9n, cerca de la Gruta de la Natividad, donde fund\u00f3 dos monasterios, uno masculino y otro femenino, con albergues para acoger a los peregrinos, &#8220;manifestando as\u00ed su generosidad para alojar a cuantos llegaban a aquella tierra para ver y tocar los lugares de la historia de la salvaci\u00f3n, uniendo de este modo la b\u00fasqueda cultural a la espiritual&#8221;. Precisamente en Bel\u00e9n, donde muri\u00f3 en el a\u00f1o 420, Jer\u00f3nimo vivi\u00f3 &#8220;el periodo m\u00e1s fecundo e intenso de su vida, completamente dedicado al estudio de la Escritura, comprometido en la monumental obra de traducci\u00f3n de todo el Antiguo Testamento a partir del original hebreo. Al mismo tiempo, comentaba los libros prof\u00e9ticos, los salmos, las obras paulinas, escrib\u00eda subsidios para el estudio de la Biblia&#8221;. Una obra preciosa que todav\u00eda se puede apreciar en sus obras, &#8221; fruto del di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n, desde la copia y el an\u00e1lisis de los manuscritos hasta su reflexi\u00f3n y discusi\u00f3n&#8221;, dijo de hecho: \u201cNunca he confiado en mis propias fuerzas ni he tenido como maestra mi propia opini\u00f3n, sino que he solido preguntar incluso sobre aquellas cosas que yo cre\u00eda saber&#8221;. Y consciente de sus propias limitaciones, pidi\u00f3 \u201cauxilio continuamente en la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, para que la traducci\u00f3n de los textos sagrados estuviera hecha \u2018con el mismo esp\u00edritu con que fueron escritos los libros\u2019\u201d.<\/p>\n<h2><b>Los Estudios<\/b><\/h2>\n<p>El Papa Francisco se\u00f1ala en su Carta Apost\u00f3lica que &#8220;el estudio de Jer\u00f3nimo se revel\u00f3 como un esfuerzo realizado en la comunidad y al servicio de la comunidad, modelo de sinodalidad tambi\u00e9n para nosotros, para nuestro tiempo y para las diversas instituciones culturales de la Iglesia, con vistas a que sean siempre \u00ablugar donde el saber se vuelve servicio, porque sin el saber nacido de la colaboraci\u00f3n y que se traduce en la cooperaci\u00f3n no hay desarrollo humano genuino e integral&#8221;. \u201cEl fundamento de esa comuni\u00f3n es la Escritura -se\u00f1ala el Pont\u00edfice-, que no podemos leer por nuestra cuenta: \u2018La Biblia ha sido escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios, bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. S\u00f3lo en esta comuni\u00f3n con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente, con el \u201cnosotros\u201d, en el n\u00facleo de la verdad que Dios mismo quiere comunicarnos\u201d. Y luego el Papa menciona la actividad epistolar de Jer\u00f3nimo y las misivas en las que aborda las pol\u00e9micas doctrinales, &#8220;siempre en defensa de la recta fe, revel\u00e1ndose como hombre de relaciones vividas con fuerza y con dulzura, involucrado totalmente, sin formas edulcoradas, experimentando que \u2018el amor no tiene precio\u2019. As\u00ed viv\u00eda sus afectos, con \u00edmpetu y sinceridad&#8221;.<\/p>\n<h2><b>Las dos claves para entender a San Jer\u00f3nimo<\/b><\/h2>\n<p>\u201cPara una plena comprensi\u00f3n de la personalidad de san Jer\u00f3nimo &#8211; indica Francisco &#8211; es necesario conjugar dos dimensiones caracter\u00edsticas de su existencia como creyente. Por un lado, su absoluta y rigurosa consagraci\u00f3n a Dios, con la renuncia a cualquier satisfacci\u00f3n humana, por amor a Cristo crucificado (cf.\u00a0<i>1 Co<\/i>\u00a02,2;\u00a0<i>Flp<\/i>\u00a03,8.10); por otro lado, el esfuerzo de estudio asiduo, dirigido exclusivamente a una comprensi\u00f3n del misterio del Se\u00f1or cada vez m\u00e1s profunda\u201d. Estas dos caracter\u00edsticas, destacadas tambi\u00e9n en el arte que ha representado al Padre de la Iglesia, hacen de \u00e9l un modelo \u201csobre todo, para los monjes, quienes viven de ascesis y oraci\u00f3n, con vistas a que se dediquen al trabajo asiduo de la investigaci\u00f3n y del pensamiento; despu\u00e9s, para los estudiosos, que deben recordar que el saber s\u00f3lo es v\u00e1lido religiosamente si est\u00e1 fundado en el amor exclusivo a Dios, y expoliado de toda ambici\u00f3n humana y aspiraci\u00f3n mundana.\u201d<\/p>\n<h2><b>El amor por la Sagrada Escritura<\/b><\/h2>\n<p>\u201cEl rasgo peculiar de la figura espiritual de san Jer\u00f3nimo -observa Francisco- sigue siendo, sin duda, su amor apasionado por la Palabra de Dios\u201d. De la Escritura Jer\u00f3nimo destaca \u201cel car\u00e1cter humilde con el que Dios se revel\u00f3, expres\u00e1ndose en la naturaleza \u00e1spera y casi primitiva de la lengua hebrea, comparada con el refinamiento del lat\u00edn ciceroniano&#8221;, y ense\u00f1a que \u201cno s\u00f3lo se deben estudiar los Evangelios, y que no es solamente la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, presente en los Hechos de los Ap\u00f3stoles y en las Cartas, la que hay que comentar, sino que todo el Antiguo Testamento es indispensable para penetrar en la verdad y la riqueza de Cristo\u201d.<\/p>\n<h2><b>Obediencia<\/b><\/h2>\n<p>Y hay otro rasgo de Jer\u00f3nimo que el Papa nos invita a considerar: la obediencia con la que est\u00e1 imbuido su amor por las divinas Escrituras, \u201cen primer lugar respecto a Dios, que se ha comunicado con palabras que exigen una escucha reverente y, en consecuencia, tambi\u00e9n la obediencia a quienes en la Iglesia representan la tradici\u00f3n interpretativa viva del mensaje revelado\u201d. La obediencia, sin embargo, que no es &#8220;una mera recepci\u00f3n pasiva de lo que es conocido&#8221;, sino que &#8220;al contrario, requiere el compromiso activo de la investigaci\u00f3n personal&#8221;. &#8220;Podemos considerar a san Jer\u00f3nimo como un \u201cservidor\u201d de la Palabra, fiel y trabajador, completamente consagrado a favorecer en sus hermanos de fe una comprensi\u00f3n m\u00e1s adecuada del \u2018dep\u00f3sito\u2019 sagrado que les ha sido confiado&#8221;.<\/p>\n<h2><b>Jer\u00f3nimo una gu\u00eda para los eruditos de hoy<\/b><\/h2>\n<p>Francisco a\u00f1ade que \u201cJer\u00f3nimo es nuestro gu\u00eda sea porque (\u2026) lleva a quien lee al misterio de Jes\u00fas, sea tambi\u00e9n porque asume responsable y sistem\u00e1ticamente las mediaciones exeg\u00e9ticas y culturales necesarias para una lectura correcta y fecunda de la Sagrada Escritura\u201d. Y luego especifica: \u201cLa competencia en las lenguas en las que se transmiti\u00f3 la Palabra de Dios, el cuidadoso an\u00e1lisis y evaluaci\u00f3n de los manuscritos, la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica precisa, adem\u00e1s del conocimiento de la historia de la interpretaci\u00f3n, en definitiva, todos los recursos metodol\u00f3gicos que estaban disponibles en su \u00e9poca hist\u00f3rica los supo utilizar arm\u00f3nica y sabiamente, para orientar hacia una comprensi\u00f3n correcta de la Escritura inspirada\u201d. Por esta raz\u00f3n el Papa se\u00f1ala la actividad de San Jer\u00f3nimo como tan importante como siempre en la Iglesia de hoy y destaca c\u00f3mo &#8220;es indispensable que el acto interpretativo de la misma est\u00e9 sostenido por competencias espec\u00edficas&#8221;, citando entonces los centros de excelencia en la investigaci\u00f3n b\u00edblica: el Pontificio Instituto B\u00edblico y el Instituto Patr\u00edstico Augustinianum en Roma, y en Jerusal\u00e9n la \u00c9cole Biblique y el Studium Biblicum Franciscanum, y exhortando a todas las facultades de teolog\u00eda a \u201cesforzarse para que la ense\u00f1anza de la Sagrada Escritura est\u00e9 programada de tal manera que se asegure a los estudiantes una capacidad interpretativa competente, tanto en la ex\u00e9gesis de los textos como en la s\u00edntesis de la teolog\u00eda b\u00edblica\u201d. Porque \u201cla riqueza de las Escrituras es desafortunadamente ignorada o minimizada por muchos, porque no se les han proporcionado las bases esenciales del conocimiento\u201d. Para Francisco es necesario tambi\u00e9n promover \u201cuna formaci\u00f3n extendida a todos los cristianos, para que cada uno sea capaz de abrir el libro sagrado y extraer los frutos inestimables de sabidur\u00eda, esperanza y vida\u201d, por lo que recuerda el motivo que le llev\u00f3 a establecer el Domingo de la Palabra de Dios, una iniciativa que debe animar a &#8220;la lectura orante de la Biblia y a la familiaridad con la Palabra de Dios &#8220;.<\/p>\n<h2><b>La Vulgata<\/b><\/h2>\n<p>La obra m\u00e1s conocida de Jer\u00f3nimo es sin duda la traducci\u00f3n del Antiguo Testamento al lat\u00edn a partir del hebreo original &#8220;el fruto m\u00e1s dulce de la ardua siembra&#8221; del estudio griego y hebreo: la llamada Vulgata. En la \u00e9poca de Jer\u00f3nimo, explica el Papa, &#8220;los cristianos del imperio romano s\u00f3lo pod\u00edan leer la Biblia en griego en su totalidad&#8221;, para los lectores de lengua latina no hab\u00eda una versi\u00f3n completa de la Biblia sino s\u00f3lo unas pocas traducciones, parciales e incompletas, a partir del griego. \u201cJer\u00f3nimo, y despu\u00e9s de \u00e9l sus seguidores, tuvieron el m\u00e9rito de haber emprendido una revisi\u00f3n y una nueva traducci\u00f3n de toda la Escritura -se lee en la Carta Apost\u00f3lica-. Con el est\u00edmulo del papa D\u00e1maso, Jer\u00f3nimo comenz\u00f3 en Roma la revisi\u00f3n de los Evangelios y los Salmos, y luego, en su retiro en Bel\u00e9n, empez\u00f3 la traducci\u00f3n de todos los libros veterotestamentarios, directamente del hebreo; una obra que dur\u00f3 a\u00f1os\u201d. Una obra para la cual Jer\u00f3nimo \u201chizo un buen uso de sus conocimientos de griego y hebreo, as\u00ed como de su s\u00f3lida formaci\u00f3n latina, y utiliz\u00f3 las herramientas filol\u00f3gicas que ten\u00eda a su disposici\u00f3n\u201d; \u201cel resultado es un verdadero monumento que ha marcado la historia cultural de Occidente, dando forma al lenguaje teol\u00f3gico\u201d y se puede afirmar que \u201cla Europa medieval aprendi\u00f3 a leer, orar y razonar en las p\u00e1ginas de la Biblia traducidas por Jer\u00f3nimo\u201d.<\/p>\n<h2><b>La traducci\u00f3n como inculturaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>Con la Vulgata, el Papa escribe de nuevo: \u201clogr\u00f3 \u2018inculturar\u2019 la Biblia en la lengua y la cultura latina, y esta obra se convirti\u00f3 en un paradigma permanente para la acci\u00f3n misionera de la Iglesia\u201d. \u201cEl trabajo de traducci\u00f3n de Jer\u00f3nimo nos ense\u00f1a que los valores y las formas positivas de cada cultura representan un enriquecimiento para toda la Iglesia. Los diferentes modos en que la Palabra de Dios se anuncia, se comprende y se vive con cada nueva traducci\u00f3n enriquecen la Escritura misma\u201d, contin\u00faa Francisco, \u201cpuesto que \u2014seg\u00fan la conocida expresi\u00f3n de Gregorio Magno\u2014 crece con el lector, recibiendo a lo largo de los siglos nuevos acentos y nueva sonoridad\u201d. Para el Papa \u201cla Biblia necesita ser traducida constantemente a las categor\u00edas ling\u00fc\u00edsticas y mentales de cada cultura y de cada generaci\u00f3n, incluso en la secularizada cultura global de nuestro tiempo\u201d, \u201cpor eso, la traducci\u00f3n no es un trabajo que concierne \u00fanicamente al lenguaje, sino que corresponde, de hecho, a una decisi\u00f3n \u00e9tica m\u00e1s amplia, que est\u00e1 relacionada con toda la visi\u00f3n de la vida\u201d. As\u00ed que Francisco advierte que \u201csin traducci\u00f3n, las diferentes comunidades ling\u00fc\u00edsticas no podr\u00edan comunicarse entre s\u00ed; nosotros cerrar\u00edamos las puertas de la historia y negar\u00edamos la posibilidad de construir una cultura del encuentro. En efecto, sin traducci\u00f3n no hay hospitalidad y se fortalecen las acciones de hostilidad\u201d. Y en su lugar \u201cel traductor es un constructor de puentes\u201d.<\/p>\n<h2><b>El XVI centenario de la muerte<\/b><\/h2>\n<p>Para el Papa, la celebraci\u00f3n del centenario de la muerte de San Jer\u00f3nimo nos lleva a mirar &#8220;la extraordinaria vitalidad misionera expresada por la traducci\u00f3n de la Palabra de Dios a m\u00e1s de tres mil idiomas&#8221;, y a los numerosos \u201cmisioneros a quienes debemos la preciosa labor de publicar gram\u00e1ticas, diccionarios y otras herramientas ling\u00fc\u00edsticas que ofrecen las bases de la comunicaci\u00f3n humana y son un veh\u00edculo del \u2018sue\u00f1o misionero de llegar a todos\u2019\u201d. De ah\u00ed la invitaci\u00f3n a \u201cvalorar todo este trabajo e invertir en \u00e9l, contribuyendo a superar las fronteras de la incomunicabilidad y de la falta de encuentro\u201d.<\/p>\n<h2><b>El desaf\u00edo del Papa Francisco a los j\u00f3venes<\/b><\/h2>\n<p>Por \u00faltimo, resumiendo la figura de Jer\u00f3nimo y su amor por los estudios, el Papa se\u00f1ala que \u201cuno de los problemas actuales, no s\u00f3lo de religi\u00f3n, es el analfabetismo: escasean las competencias hermen\u00e9uticas que nos hagan int\u00e9rpretes y traductores cre\u00edbles de nuestra propia tradici\u00f3n cultural\u201d. De ah\u00ed una invitaci\u00f3n: \u201cde modo particular, a los j\u00f3venes: Vayan en busca de su herencia. El cristianismo los convierte en herederos de un patrimonio cultural insuperable del que deben tomar posesi\u00f3n. Apasi\u00f3nense de esta historia, que es de ustedes. Atr\u00e9vanse a fijar la mirada en Jer\u00f3nimo, ese joven inquieto que, como el personaje de la par\u00e1bola de Jes\u00fas, vendi\u00f3 todo lo que ten\u00eda para comprar \u2018la perla de gran valor\u2019\u201d. \u201cJer\u00f3nimo es la \u2018biblioteca de Cristo\u2019 &#8211; se\u00f1ala el Papa-, una biblioteca perenne que diecis\u00e9is siglos despu\u00e9s sigue ense\u00f1\u00e1ndonos lo que significa el amor de Cristo, un amor que no se puede separar del encuentro con su Palabra. Por esta raz\u00f3n, el centenario actual representa una llamada a amar lo que Jer\u00f3nimo am\u00f3, redescubriendo sus escritos y dej\u00e1ndonos tocar por el impacto de una espiritualidad que puede describirse, en su n\u00facleo m\u00e1s vital, como el deseo inquieto y apasionado de un conocimiento m\u00e1s profundo del Dios de la Revelaci\u00f3n.\u201d Y en las palabras de Jer\u00f3nimo Francisco recomienda: \u201cLee muy a menudo las Divinas Escrituras, o mejor, nunca el texto sagrado se te caiga de las manos\u201d.<\/p>\n<p>Leer Texto Original:<br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/papa-francesco-lettera-ap_20200930_scripturae-sacrae-affectus.pdf\">papa-francesco-lettera-ap_20200930_scripturae-sacrae-affectus<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: VaticanNews<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Carta Apost\u00f3lica Scripturae Sacrae Affectus del Papa Francisco, publicada el mismo d\u00eda en que&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":62791,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-62787","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62787","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62787"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62787\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62787"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62787"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62787"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}