{"id":62892,"date":"2020-10-02T09:46:10","date_gmt":"2020-10-02T14:16:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=62892"},"modified":"2026-04-17T15:04:45","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:45","slug":"hoy-celebramos-a-nuestros-protectores-los-angeles-custodios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/10\/02\/hoy-celebramos-a-nuestros-protectores-los-angeles-custodios\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a nuestros protectores, los \u00c1ngeles Custodios"},"content":{"rendered":"<p>\u201cTodo fiel tiene junto a s\u00ed un \u00e1ngel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida\u201d, se\u00f1alaba San Basilio para referirse al \u00e1ngel custodio. Esto quiere decir que Dios ha dispuesto para cada persona un \u00e1ngel protector, con la misi\u00f3n de acompa\u00f1arla y guiarla desde el momento de la concepci\u00f3n hasta la muerte. Por eso, es una santa costumbre que cada 2 de octubre recordemos y celebremos la Fiesta de los \u00c1ngeles custodios, nuestros guardianes.<!--more--><\/p>\n<p>La palabra \u201c\u00e1ngel\u201d proviene del griego y significa \u201cmensajero\u201d. La Escritura da cuenta de su existencia y c\u00f3mo, en momentos cruciales de la historia de la salvaci\u00f3n, han aparecido con el prop\u00f3sito de llevar a cabo alguna misi\u00f3n especial.<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles custodios son esos esp\u00edritus celestiales de los que habla el Salmo 90: &#8220;A sus \u00e1ngeles ha dado \u00f3rdenes Dios para que te guarden en tus caminos&#8221;; y de los que tambi\u00e9n da cuenta el Evangelio cuando, por ejemplo, Jes\u00fas se refiere a ellos: &#8220;Cu\u00eddense de despreciar a cualquiera de estos peque\u00f1os, porque les aseguro que sus \u00c1ngeles en el cielo est\u00e1n constantemente en presencia de mi Padre celestial&#8221; (Mt. 18,10).<\/p>\n<p>Dice el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (CIC, 329): \u201cLos \u00e1ngeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan &#8220;constantemente el rostro de mi Padre que est\u00e1 en los cielos&#8221; (Mt 18, 10), son &#8220;agentes de sus \u00f3rdenes, atentos a la voz de su palabra&#8221; (Sal 103, 20)\u201d.<\/p>\n<p>La Iglesia celebra la fiesta de los \u00e1ngeles custodios desde el Siglo XVII. Fue instituida por el Papa Clemente X.<\/p>\n<h1>Los \u00c1ngeles Guardianes<\/h1>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/santos\/images\/AngelesGuardianes_270916.jpg\" \/><\/p>\n<p>El Papa Juan XXIII dice que nuestra fe nos ense\u00f1a que ninguno de nosotros est\u00e1 solo, porque desde el mismo instante en que un alma es creada por Dios para un nuevo ser humano &#8211; especialmente desde que la gracia de los sacramentos lo envuelve con su luz inefable &#8211; un \u00c1ngel perteneciente a las santas falanges de los esp\u00edritus celestes, es llamado para permanecer a su lado durante todo su peregrinaje terrestre.<\/p>\n<p>No debemos olvidar nunca la presencia de nuestro \u00c1ngel Guardi\u00e1n, de ese pr\u00edncipe celeste, que jam\u00e1s debe enrojecer por causa nuestra. El respeto por su presencia supone una continencia siempre respetuosa y deferente, un homenaje conforme a la dignidad del cristiano,\u00a0Templo del Esp\u00edritu Santo, amigo de Jesucristo, admitido a la comuni\u00f3n del Cuerpo y Sangre divinos, despu\u00e9s de haber sido regenerados por el agua del bautismo.<\/p>\n<p>El \u00c1ngel Guardi\u00e1n no est\u00e1 solamente presente, sino que su compa\u00f1\u00eda desborda de ternura y de amor, lo que requiere de parte nuestra, frente a ellos, un amor pleno de ternura; es decir, de devoci\u00f3n. La devoci\u00f3n agrega un elemento m\u00e1s a la piedad filial, incluso en aquella que practicamos y mostramos para con Dios. Una piedad devota quiere decir,\u00a0una piedad delicada que conlleva la donaci\u00f3n de toda el alma, de todo el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00c1ngel de Dios est\u00e1 siempre con nosotros, con su solicitud y su afecto excepcional. Es necesario, por tanto serle devoto. La devoci\u00f3n se actualiza en la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n cotidiana, en la invocaci\u00f3n al iniciar y al terminar la jornada, pero tambi\u00e9n a todo lo largo del d\u00eda; especialmente cuando las cosas son un poco complicadas y dif\u00edciles.<\/p>\n<h1>Oraci\u00f3n a nuestros\u00a0 \u00c1ngeles Guardianes<\/h1>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.archisevillasiempreadelante.org\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Angel-de-la-Guarda-Murillo-207x300.jpg\" \/><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: large;\">\u00c1ngel de Dios,<br \/>\nque eres mi custodio,<br \/>\npues la bondad divina me ha<br \/>\nencomendado a ti, ilum\u00edname,<br \/>\ndir\u00edgeme, gu\u00e1rdame.<br \/>\nAm\u00e9n.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00c1ngel de Guarda, dulce compa\u00f1\u00eda, no me desampares ni de noche ni de d\u00eda. No me dejes solo que me perder\u00eda. Ni vivir, ni morir en pecado mortal. Jes\u00fas en la vida, Jes\u00fas en la muerte, Jes\u00fas para siempre.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Am\u00e9n Jes\u00fas.<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTodo fiel tiene junto a s\u00ed un \u00e1ngel como tutor y pastor, para llevarlo a&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":62893,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-62892","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62892"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62892\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}