{"id":63123,"date":"2020-10-07T15:50:56","date_gmt":"2020-10-07T20:20:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=63123"},"modified":"2026-04-17T15:04:46","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:46","slug":"catequesis-del-papa-el-ejemplo-de-elias-hombre-de-fe-cristalina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/10\/07\/catequesis-del-papa-el-ejemplo-de-elias-hombre-de-fe-cristalina\/","title":{"rendered":"Catequesis del Papa: el ejemplo de El\u00edas, hombre de fe cristalina"},"content":{"rendered":"<p>Tras haber dedicado sus \u00faltimas catequesis a reflexionar acerca de c\u00f3mo curar la creaci\u00f3n tras la pandemia, el Papa Francisco reanud\u00f3 sus reflexiones sobre el tema de la oraci\u00f3n proponiendo, en esta ocasi\u00f3n, una de las figuras m\u00e1s interesantes de la Sagrada Escritura: el profeta El\u00edas<\/p>\n<p><iframe title=\"Resumen de la catequesis del   Papa Francisco mi\u00e9rcoles 7 octubre 2020\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/3KmtVQ4HO4I?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Este primer mi\u00e9rcoles de octubre el Papa Francisco reanud\u00f3 su catequesis sobre la oraci\u00f3n, tras haber reflexionado durante las \u00faltimas semanas acerca de c\u00f3mo curar el mundo tras la pandemia. Ante la presencia de numerosos fieles y peregrinos procedentes de diversos pa\u00edses esta Audiencia general tuvo lugar en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, teniendo en cuenta el tiempo oto\u00f1al.<\/p>\n<h2><b>Interesante figura del profeta<\/b><\/h2>\n<p>El Santo Padre comenz\u00f3 su reflexi\u00f3n en lengua italiana proponiendo al profeta El\u00edas, uno de los personajes m\u00e1s interesantes de la Sagrada Escritura, que \u201cva m\u00e1s all\u00e1 de los confines de su \u00e9poca\u201d y en el que es posible \u201cvislumbrar su presencia tambi\u00e9n en algunos episodios del Evangelio\u201d. De hecho, record\u00f3 que El\u00edas aparece junto a Jes\u00fas y Mois\u00e9s, en el momento de la Transfiguraci\u00f3n y que el mismo Se\u00f1or \u201cse refiere a su figura para acreditar el testimonio de Juan Bautista\u201d.<\/p>\n<h2><b>En una brisa suave<\/b><\/h2>\n<p>La Audiencia comenz\u00f3 con la lectura B\u00edblica tomada del primer libro de los Reyes en el que se relata que el Se\u00f1or no estaba en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en el murmullo de una suave brisa, tal como lo percibi\u00f3 El\u00edas en la entrada de una cueva. Y el Papa afirm\u00f3 que, tal como lo cuenta la Biblia, \u201cEl\u00edas aparece de repente\u201d, y \u201cde forma misteriosa, procedente de un peque\u00f1o pueblo completamente marginal\u201d, despu\u00e9s de lo cual \u201csaldr\u00e1 de escena, bajo los ojos del disc\u00edpulo Eliseo, en un carro de fuego que lo sube al cielo\u201d.<\/p>\n<h2><b>El\u00edas es hombre de Dios<\/b><\/h2>\n<p>Francisco destac\u00f3 asimismo que la Escritura nos presenta a El\u00edas \u201ccomo un hombre de fe cristalina\u201d y que durante toda su vida fue recto e incapaz de acuerdos mezquinos. A la vez que fue el primero en ser sometido a dura prueba, permaneciendo fiel. De manera que El\u00edas: es el ejemplo de todas las personas de fe que conocen tentaciones y sufrimientos, pero no fallan al ideal por el que nacieron\u201d.<\/p>\n<h4><em>\u201cLa oraci\u00f3n es la savia que alimenta constantemente su existencia. Por esto es uno de los personajes m\u00e1s queridos por la tradici\u00f3n mon\u00e1stica, tanto que algunos lo han elegido padre espiritual de la vida consagrada a Dios. El\u00edas es el hombre de Dios, que se erige como defensor del primado del Alt\u00edsimo. Sin embargo, \u00e9l tambi\u00e9n se ve obligado a lidiar con sus propias fragilidades\u201d<\/em><\/h4>\n<p>Por otra parte, el Santo Padre dijo que en la oraci\u00f3n siempre se suceden momentos de entusiasmo y otros de dolor. Esta realidad de que la oraci\u00f3n es as\u00ed y se encuentra en muchas otras vocaciones b\u00edblicas, al igual que en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<h2><b>El\u00edas hombre de vida contemplativa y activa<\/b><\/h2>\n<p>El\u00edas es el hombre de vida contemplativa y, al mismo tiempo, de vida activa, preocupado por los acontecimientos de su \u00e9poca, capaz de arremeter contra el rey y la reina, despu\u00e9s de que hab\u00edan hecho asesinar a Nabot para apoderarse de su vi\u00f1a. Y manifest\u00f3 la necesidad de cristianos con celo que act\u00faen con el valor de El\u00edas ante los l\u00edderes.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #003366;\"><strong>\u201cTenemos necesidad del esp\u00edritu de El\u00edas\u201d<\/strong><\/span><\/h2>\n<h2><b>No debe existir dicotom\u00eda en la vida de quien reza<\/b><\/h2>\n<p>\u201cAs\u00ed \u2013 dijo el Papa \u2013 nos muestra que no debe existir dicotom\u00eda en la vida de quien reza: se est\u00e1 delante del Se\u00f1or y se va al encuentro de los hermanos a los que \u00c9l env\u00eda. La prueba de la oraci\u00f3n es el amor concreto por el pr\u00f3jimo. Y viceversa: los creyentes act\u00faan en el mundo despu\u00e9s de estar primero en silencio y haber rezado; de lo contrario su acci\u00f3n es impulsiva, carece de discernimiento, es una carrera fren\u00e9tica sin meta\u201d.<\/p>\n<h4><strong>\u201cLa oraci\u00f3n no es estar ante el Se\u00f1or para maquillarse el alma, sino para servir a los hermanos\u201d<\/strong><\/h4>\n<h2><b>La fe de El\u00edas<\/b><\/h2>\n<p>Francisco explic\u00f3 que las p\u00e1ginas de la Biblia dejan suponer que tambi\u00e9n la fe de El\u00edas conoci\u00f3 un progreso y fue creciendo en la oraci\u00f3n, refin\u00e1ndola poco a poco. De este modo el rostro de Dios se fue haciendo m\u00e1s n\u00edtido para \u00e9l durante su camino. \u201cHasta alcanzar su culmen en esa experiencia extraordinaria, cuando Dios se manifiesta a El\u00edas en el monte Horeb\u201d.<\/p>\n<h2><b>Experiencia extraordinaria de Dios<\/b><\/h2>\n<h3><em><strong>\u201cSe manifiesta no en la tormenta impetuosa, no en el terremoto o en el fuego devorador, sino en el `susurro de una brisa suave\u2019. O con una traducci\u00f3n mejor `en un hilo de silencio sonoro\u2019\u201d<\/strong><\/em><\/h3>\n<p>Hablando en nuestro idioma Francisco reafirm\u00f3 que El\u00edas era un contemplativo, pero sin desentenderse de las situaciones concretas de su tiempo. \u00c9l nos ense\u00f1a que en la vida de oraci\u00f3n no puede existir separaci\u00f3n: el fruto de la intimidad con el Se\u00f1or en la oraci\u00f3n no puede ser otro que el amor concreto a los hermanos y hermanas, a los que Jes\u00fas nos env\u00eda\u201d.<\/p>\n<h2><b>La oraci\u00f3n y la caridad van de la mano<\/b><\/h2>\n<p>\u201cLa vivencia de El\u00edas \u2013 dijo el Papa \u2013 nos revela que la oraci\u00f3n pasa por un camino de crecimiento, que a \u00e9l lo condujo a la experiencia de un encuentro personal con Dios, que se le manifest\u00f3 en el signo humilde del \u2018murmullo de una brisa suave\u2019, y le devolvi\u00f3 la calma y la paz a su coraz\u00f3n cansado\u201d.<\/p>\n<h4><em>\u201cEsta es la historia de El\u00edas, pero parece escrita para todos nosotros. Algunas noches podremos sentirnos in\u00fatiles y solos. Es entonces cuando la oraci\u00f3n vendr\u00e1 y llamar\u00e1 a la puerta de nuestro coraz\u00f3n\u201d<\/em><\/h4>\n<h2><b>Saludos del Papa<\/b><\/h2>\n<p>A los fieles de lengua \u00e1rabe el Santo Padre les indic\u00f3 la importancia de rezar el Rosario, arma que protege. A los polacos Francisco les record\u00f3 que El\u00edas tambi\u00e9n fue un profeta fugitivo que hab\u00eda perdido la paz. Sin embargo, \u201cDios viene al encuentro de un hombre cansado, un hombre que pensaba haber fracasado en todos los frentes\u201d. Refiri\u00e9ndose a la celebraci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, les habl\u00f3 de la importancia de rezar la corona, destacando, adem\u00e1s, los misterios luminosos que a\u00f1adi\u00f3 a esta oraci\u00f3n su compatriota, San Juan Pablo II.<\/p>\n<h2><b>Intercesi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario<\/b><\/h2>\n<p>Antes de impartir su Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica, al saludar cordialmente en nuestra lengua, el Papa manifest\u00f3 un deseo a los peregrinos presentes en esta Audiencia, a saber:<\/p>\n<h3><em>\u201cPor intercesi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, el Se\u00f1or nos conceda crecer en nuestro camino de oraci\u00f3n, para vivir en intimidad con \u00c9l, y haga que, en medio de este tiempo de pandemia, nuestra vida sea un servicio amoroso a todos nuestros hermanos y hermanas, en especial a quienes se sienten abandonados y desprotegidos\u201d<\/em><\/h3>\n<p>La Audiencia general concluy\u00f3 con el rezo del Padrenuestro y la Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica del Santo Padre, tras haber saludado a los fieles italianos, recordando a los j\u00f3venes, enfermos, ancianos y reci\u00e9n casados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: VaticanNews<\/p>\n<div>\n<div class=\"article__embed article__embed--border embed_style\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras haber dedicado sus \u00faltimas catequesis a reflexionar acerca de c\u00f3mo curar la creaci\u00f3n tras&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":63060,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-63123","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63123"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63123\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}