{"id":63345,"date":"2020-10-11T12:23:39","date_gmt":"2020-10-11T16:53:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=63345"},"modified":"2026-04-17T15:04:46","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:46","slug":"papa-pide-a-la-iglesia-no-apoltronarse-en-la-evangelizacion-sino-abrir-las-puertas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/10\/11\/papa-pide-a-la-iglesia-no-apoltronarse-en-la-evangelizacion-sino-abrir-las-puertas\/","title":{"rendered":"Papa pide a la Iglesia no apoltronarse en la evangelizaci\u00f3n, sino abrir las puertas"},"content":{"rendered":"<p>El Papa Francisco destac\u00f3 que la Iglesia \u201cest\u00e1 llamada a llegar a las encrucijadas de hoy\u201d y que se trata \u201cde no apoltronarse en las formas c\u00f3modas y habituales de evangelizaci\u00f3n\u201d sino abrir \u201clas puertas de nuestras comunidades a todos\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>As\u00ed lo indic\u00f3 el Santo Padre este Domingo 11 de octubre antes del rezo del \u00c1ngelus desde la ventana del Palacio Apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>\u201cLa Iglesia esta\u0301 llamada a llegar a las encrucijadas de hoy, es decir, a las periferias geogra\u0301ficas y existenciales de la humanidad, esos lugares marginales, esas situaciones en las que se encuentran acampados y viven fragmentos de humanidad sin esperanza.\u00a0<strong>Se trata de no apoltronarse en las formas co\u0301modas y habituales de evangelizacio\u0301n<\/strong>\u00a0y testimonio de la caridad, sino de abrir las puertas de nuestro corazo\u0301n y de nuestras comunidades a todos, porque el Evangelio no esta\u0301 reservado a unos pocos elegidos\u201d, advirti\u00f3 el Papa.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, el Pont\u00edfice se\u00f1al\u00f3 que \u201ctambie\u0301n los que viven al margen, incluso los rechazados y despreciados por la sociedad, son considerados por Dios dignos de su amor\u201d porque \u201cE\u0301l prepara su banquete para todos: justos y pecadores, buenos y malos, inteligentes e incultos\u201d.<\/p>\n<p>Al comentar el relato de la para\u0301bola del banquete nupcial del Evangelio de San Mateo, el Papa dijo que \u201c<strong>Jesu\u0301s perfila el proyecto que Dios ha pensado para la humanidad<\/strong>\u201d ya que \u201cel rey que \u2018celebro\u0301 el banquete de bodas de su hijo\u2019 es la imagen del Padre que ha preparado para toda la familia humana una maravillosa fiesta de amor y comunio\u0301n en torno a su Hijo unige\u0301nito\u201d.<\/p>\n<p>De este modo, el Santo Padre subray\u00f3 que \u201chasta dos veces el rey envi\u0301a a sus siervos a llamar a los invitados, pero estos rechazan la invitacio\u0301n, porque tienen otras cosas que hacer: el campo, los negocios\u201d y reconoci\u00f3 que \u201cmuchas veces tambie\u0301n nosotros anteponemos nuestros intereses y las cosas materiales al Sen\u0303or que nos llama. Pero el rey de la para\u0301bola no quiere que la sala este\u0301 vaci\u0301a, porque desea regalar los tesoros de su reino. Dice, pues, a los siervos: \u2018Id a los cruces de los caminos y, a cuantos encontre\u0301is, invitadlos a la boda\u2019\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAsi\u0301 se comporta Dios: cuando es rechazado, en lugar de rendirse, relanza y manda llamar a todos los que esta\u0301n en los cruces de los caminos, sin excluir a nadie\u201d, explic\u00f3.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el Pont\u00edfice describi\u00f3 que \u201cel te\u0301rmino original que utiliza el evangelista Mateo se refiere a los li\u0301mites de los caminos, es decir, esos puntos donde terminan las calles de la ciudad y comienzan los senderos que conducen al campo, lejos de las zonas habitadas, donde la vida es precaria\u201d y agreg\u00f3 que precisamente \u201ca esta humanidad de las encrucijadas es a la que el rey de la para\u0301bola envi\u0301a a sus siervos, con la certeza de encontrar personas dispuestas a sentarse a la mesa. Asi\u0301, la sala del banquete se llena de \u2018excluidos\u2019, de aquellos que nunca habi\u0301an parecido dignos de asistir a una fiesta, a un banquete de bodas\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido, el Papa reflexion\u00f3 sobre el traje de boda en la par\u00e1bola \u201ccuando la sala esta\u0301 llena, llega el rey y saluda a los comensales de la u\u0301ltima hora, pero ve a uno de ellos sin el traje de boda, esa especie de capa que cada invitado recibi\u0301a como regalo en la entrada\u201d y \u201cese hombre, habiendo rechazado el regalo, se ha excluido a si\u0301 mismo: por lo que el rey no puede hacer nada ma\u0301s que echarlo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEste hombre acepto\u0301 la invitacio\u0301n, pero luego decidio\u0301 que no significaba nada para e\u0301l: era una persona autosuficiente, no teni\u0301a deseos de cambiar. El traje de boda simboliza la misericordia que Dios nos da gratuitamente, la gracia, la invitaci\u00f3n de Dios.\u00a0<strong>No basta con aceptar la invitacio\u0301n a seguir al Sen\u0303or, hay que abrirse a un camino de conversio\u0301n que cambie el corazo\u0301n.<\/strong>\u00a0El ha\u0301bito de la misericordia, que Dios nos ofrece sin cesar, es un don gratuito de su amor, es gracia. Y requiere ser acogido con asombro y alegri\u0301a: \u2018Gracias Se\u00f1or por haberme dado este don\u2019\u201d, afirm\u00f3 el Papa.<\/p>\n<p>Al concluir, el Santo Padre rez\u00f3 para que \u201cMari\u0301a Santi\u0301sima nos ayude a imitar a los siervos de la para\u0301bola evange\u0301lica y salir de nuestros esquemas y estrechez de miras, anunciando a todos que el Sen\u0303or nos invita a su banquete, para ofrecernos la gracia que salva para darnos el don\u201d.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el Evangelio comentado por el Papa Francisco:<\/p>\n<p><em>Mateo 22:1-14<\/em><br \/>\n<sup>1<\/sup>\u00a0Tomando Jes\u00fas de nuevo la palabra les habl\u00f3 en par\u00e1bolas, diciendo:<br \/>\n<sup>2<\/sup>\u00a0\u00abEl Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebr\u00f3 el banquete de bodas de su hijo.<br \/>\n<sup>3<\/sup>\u00a0Envi\u00f3 sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.<br \/>\n<sup>4<\/sup>\u00a0Envi\u00f3 todav\u00eda otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: &#8220;Mirad, mi banquete est\u00e1 preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo est\u00e1 a punto; venid a la boda.&#8221;<br \/>\n<sup>5<\/sup>\u00a0Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio;<br \/>\n<sup>6<\/sup>\u00a0y los dem\u00e1s agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron.<br \/>\n<sup>7<\/sup>\u00a0Se air\u00f3 el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendi\u00f3 fuego a su ciudad.<br \/>\n<sup>8<\/sup>\u00a0Entonces dice a sus siervos: &#8220;La boda est\u00e1 preparada, pero los invitados no eran dignos.<br \/>\n<sup>9<\/sup>\u00a0Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontr\u00e9is, invitadlos a la boda.&#8221;<br \/>\n<sup>10<\/sup>\u00a0Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llen\u00f3 de comensales.<br \/>\n<sup>11<\/sup>\u00a0\u00abEntr\u00f3 el rey a ver a los comensales, y al notar que hab\u00eda all\u00ed uno que no ten\u00eda traje de boda,<br \/>\n<sup>12<\/sup>\u00a0le dice: &#8220;Amigo, \u00bfc\u00f3mo has entrado aqu\u00ed sin traje de boda?&#8221; El se qued\u00f3 callado.<br \/>\n<sup>13<\/sup>\u00a0Entonces el rey dijo a los sirvientes: &#8220;Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.&#8221;<br \/>\n<sup>14<\/sup>\u00a0Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: Aciprensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco destac\u00f3 que la Iglesia \u201cest\u00e1 llamada a llegar a las encrucijadas de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":63316,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-63345","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63345","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63345"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63345\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}