{"id":63601,"date":"2020-10-16T11:28:06","date_gmt":"2020-10-16T15:58:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=63601"},"modified":"2026-04-17T15:04:47","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:47","slug":"hoy-es-fiesta-de-santa-margarita-de-alacoque-servidora-del-sagrado-corazon-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/10\/16\/hoy-es-fiesta-de-santa-margarita-de-alacoque-servidora-del-sagrado-corazon-de-jesus\/","title":{"rendered":"Hoy es fiesta de Santa Margarita de Alacoque, servidora del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p>\u201cCuando uno ama, todo habla de amor, hasta los trabajos que requieren nuestra total atenci\u00f3n pueden ser un testimonio de nuestro amor\u201d, dijo alguna vez Santa Margarita de Alacoque (Francia, 1647-1690), religiosa cat\u00f3lica que perteneci\u00f3 a la Orden de la Visitaci\u00f3n de Santa Mar\u00eda, y quien es conocida por haber sido testigo de las apariciones del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<!--more--><\/p>\n<p>Santa Margarita Mar\u00eda naci\u00f3 en Hautecour, Borgo\u00f1a, Francia, en 1647. Cuando ten\u00eda ocho a\u00f1os, en 1655, muri\u00f3 su padre e ingres\u00f3 al internado de las hermanas clarisas, donde empez\u00f3 a sentirse atra\u00edda por la vida de las religiosas. Recibi\u00f3 la primera comuni\u00f3n a los nueve a\u00f1os. Dos a\u00f1os despu\u00e9s desarroll\u00f3 una dolorosa enfermedad reum\u00e1tica que la oblig\u00f3 a guardar cama, por lo que tuvo que regresar a su casa. Busc\u00f3 consuelo en la Virgen Mar\u00eda, a quien prometi\u00f3 que si le devolv\u00eda la salud, se har\u00eda una de sus hijas. Despu\u00e9s de casi cuatro a\u00f1os postrada, milagrosamente Margarita recobr\u00f3 la salud. Margarita siempre atribuy\u00f3 su curaci\u00f3n a la Madre de Dios.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/imagespp\/MargaritaAlacoque_16Octubre.jpg\" alt=\"Hoy es fiesta de Santa Margarita de Alacoque, servidora del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\" \/><\/p>\n<p>La infancia de Margarita tambi\u00e9n estar\u00eda marcada por los problemas familiares. La muerte de su padre precipit\u00f3 que su abuela paterna y dos de sus t\u00edas se muden a su casa. Sus familiares se apoderaron de todo y comenzaron a maltratar a su madre. A Margarita no la dejaban salir a la Iglesia a no ser para la misa del domingo, lo que se convirti\u00f3 en fuente de gran tristeza. La mam\u00e1 de Margarita y sus cinco hermanos quedaron como esclavizados. En medio de tales penas y maltratos le pareci\u00f3 que Nuestro Se\u00f1or le ped\u00eda que lo imitara lo mejor posible en sobrellevar las penas y dolores, como las que \u00c9l sufri\u00f3 en su pasi\u00f3n y muerte. En adelante, Margarita empez\u00f3 a aceptar las penas y dolores con gran paciencia y amor, con el deseo de asemejarse a Cristo sufriente. Lo que m\u00e1s le atra\u00ed\u00ada a la joven Margarita era el Sagrario donde est\u00e1 Jes\u00fas Sacramentado. Ella relata c\u00f3mo el Se\u00f1or se le manifestaba en aquellos momentos de oraci\u00f3n: &#8220;Soy lo mejor que en esta vida puedes elegir. Si te decides a dedicarte a mi servicio tendr\u00e1s paz y alegr\u00eda. Si te quedas en el mundo tendr\u00e1s tristeza y amargura&#8221;.<\/p>\n<p>Margarita, entonces, decidi\u00f3 hacerse religiosa, aun cuando no contara con el apoyo de sus familiares. As\u00ed, en 1671 fue admitida en la comunidad de La Visitaci\u00f3n, fundada por San Francisco de Sales. Entr\u00f3 al convento de Paray-le-Monial. All\u00ed pas\u00f3 por momentos dif\u00edciles, algunos causados por la dureza de trato de sus superioras o por las personalidades conflictivas de algunas de sus hermanas.<\/p>\n<p>El 27 de diciembre de 1673 se le apareci\u00f3 por primera vez el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Ella hab\u00eda pedido permiso para ir los jueves de 9 a 12 de la noche a rezar ante el Sant\u00edsimo Sacramento, en memoria de las tres horas que Jes\u00fas pas\u00f3 orando y sufriendo en el Huerto de Getseman\u00ed. De pronto se abri\u00f3 el sagrario y se le apareci\u00f3 el Se\u00f1or Jes\u00fas. Jesucristo ten\u00eda expuesto su Sagrado Coraz\u00f3n, con una llaga, rodeado de llamas y una corona de espinas encima. Jes\u00fas, se\u00f1alando su coraz\u00f3n con la mano le dijo: &#8220;He aqu\u00ed el coraz\u00f3n que tanto ha amado a la gente y en cambio recibe ingratitud y olvido. T\u00fa debes procurar desagraviarme&#8221;. Dios le ped\u00eda de esta manera a Margarita que se dedicara a propagar la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se le apareci\u00f3 a Margarita durante 18 meses, en los que le pidi\u00f3 repetidas veces que se celebre una fiesta dedicada a su Sagrado Coraz\u00f3n el viernes de la semana siguiente a la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Corpus Christi).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas le comunic\u00f3 a Santa Margarita un conjunto de promesas para quienes se hiciesen devotos de su Coraz\u00f3n. Margarita lo relata as\u00ed: &#8220;Bendecir\u00e1 las casas donde sea expuesta y honrada la imagen de mi Sagrado Coraz\u00f3n. Dar\u00e1 paz a las familias. A los pecadores los volver\u00e1 buenos y a los que ya son buenos los volver\u00e1 santos. Asistir\u00e1 en la hora de la muerte a los que me ofrezcan la comuni\u00f3n de los primeros Viernes (del mes) para pedirme perd\u00f3n por tantos pecados que se cometen&#8221;.<\/p>\n<p>Providencialmente, el sacerdote jesuita San Claudio de la Colombiere fue nombrado capell\u00e1n del convento de Margarita. Gracias a ese v\u00ednculo, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas se hizo, a la larga, propagadora de la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas por todo el mundo.<\/p>\n<p>Al final de sus d\u00edas, Margarita fue nombrada Maestra de novicias. El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas le dijo: &#8220;Si quieres agradarme conf\u00eda en M\u00ed. Si quieres agradarme m\u00e1s, conf\u00eda m\u00e1s. Si quieres agradarme inmensamente, conf\u00eda inmensamente en M\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>El 17 de octubre de 1690, Margarita fue llevada a la Casa del Padre. Su muerte se produjo en paz porque la Santa lleg\u00f3 a ver c\u00f3mo su comunidad se hab\u00eda transformado gracias al Sagrado Coraz\u00f3n, y mucho del rechazo que inicialmente se tuvo contra esta devoci\u00f3n hab\u00eda desaparecido. Santa Margarita muri\u00f3 llena de alegr\u00eda, confiando en que podr\u00eda estar para siempre al lado de su amad\u00edsimo Se\u00f1or, cuyo Coraz\u00f3n hab\u00eda ense\u00f1ado ella a amar en este mundo.<\/p>\n<p>Entre los monasterios de las Visitandinas se empez\u00f3 a propagar la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y en 1765 Clemente XIII introdujo la Fiesta del Sagrado Coraz\u00f3n en Roma. Para 1856 el Beato P\u00edo IX la extendi\u00f3 a toda la Iglesia y finalmente, en 1920, Margarita fue proclamada Santa por Benedicto XV.<\/p>\n<pre><span style=\"font-size: 12px;\">Fuente: Aciprensa<\/span><\/pre>\n<h1 class=\"entry-title\">Las 3 \u201carmas\u201d que el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas le dio a Santa Margarita M. de Alacoque<\/h1>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/es.churchpop.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Imagen-2-20-700x450.jpg\" alt=\"Santa Margarita de Alacoque\" \/><\/p>\n<p>Santa Margarita Mar\u00eda de Alacoque fue la religiosa que tuvo, a sus 24 a\u00f1os, varias\u00a0<a href=\"https:\/\/es.churchpop.com\/2018\/10\/16\/la-consagracion-al-sagrado-corazon-de-jesus-escrita-por-santa-margarita-maria-de-alacoque\/\">visiones<\/a>\u00a0donde Cristo se le presentaba y le ense\u00f1aba sobre su Beat\u00edsimo Coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>En cada una de estas visitas le mostr\u00f3 su amor y compasi\u00f3n por la humanidad, adem\u00e1s de\u00a0<a href=\"https:\/\/es.churchpop.com\/2018\/06\/08\/estas-son-las-12-promesas-de-jesus-a-los-devotos-de-su-sagrado-corazon\/\">12 promesas<\/a>\u00a0a aquellos que son sus fieles para bendecirlos y salvarlos en el \u00faltimo momento de sus vidas.<\/p>\n<h4>Las 3 armas del Sagrado Coraz\u00f3n para el combate espiritual:<\/h4>\n<h5><strong>1. Intenciones rectas para rechazar la tibieza y cobard\u00eda<\/strong><\/h5>\n<p>En una ocasi\u00f3n Cristo le dijo:<\/p>\n<p>\u201c<em>Sabed que soy un Maestro santo, y ense\u00f1o la santidad. Soy puro, y no puedo sufrir la m\u00e1s peque\u00f1a mancha. Por lo tanto, es preciso que andes en mi presencia con simplicidad de coraz\u00f3n en intenci\u00f3n recta y pura.<\/em><\/p>\n<p><em>Pues no puedo sufrir el menor desv\u00edo, y te dar\u00e9 a conocer que si el exceso de mi amor me ha movido a ser tu Maestro para ense\u00f1arte y formarte en mi manera y seg\u00fan mis designios, no puedo soportar las almas tibias y cobardes, y que si soy manso para sufrir tus flaquezas, no ser\u00e9 menos severo y exacto en corregir tus infidelidades<\/em>\u201d.<\/p>\n<h5><strong>2. Obediencia, para rechazar las acciones del demonio<\/strong><\/h5>\n<p>Un d\u00eda, cuando \u00c9l rega\u00f1aba a<a href=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/saints\/Margarita_Maria_Alacoque.htm\">\u00a0Santa Margarita<\/a>\u00a0de Alacoque por sus desobediencias, le dijo:<\/p>\n<p>\u201c<em>Yo rechazo todo eso como fruto corrompido por el propio querer, el cual en un alma religiosa me causa horror, y me gustar\u00eda m\u00e1s verla gozando de todas sus peque\u00f1as comodidades por obediencia, que martiriz\u00e1ndose con austeridades y ayunos por voluntad propia<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n le dijo:<\/p>\n<p>\u201c<em>Oye hija m\u00eda, no creas a la ligera todo esp\u00edritu, ni te f\u00edes, porque Satan\u00e1s est\u00e1 rabiando por enga\u00f1arte. Por eso, no hagas nada sin permiso de los que te gu\u00edan, a fin de que, contando con la autoridad de la obediencia, \u00e9l no pueda enga\u00f1arte, ya que no tiene poder alguno sobre los obedientes<\/em>\u201d.<\/p>\n<h5><strong>3. Aferrarse al amor y Cruz de Cristo<\/strong><\/h5>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, cuando Santa Margarita de Alacoque comulg\u00f3 un domingo, se le present\u00f3 una visi\u00f3n de una Cruz llena de flores. Cristo le dijo:<\/p>\n<p>\u201c<em>He ah\u00ed el lecho de mis castas esposas, donde te har\u00e9 gustar las delicias de mi amor; poco a poco ir\u00e1n cayendo esas flores, y solo te quedar\u00e1n las espinas, ocultas ahora a causa de tu flaqueza, las cuales te har\u00e1n sentir tan vivamente sus punzadas, que tendr\u00e1s necesidad de toda la fuerza de mi amor para soportar el sufrimiento<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, que para sobrevivir a\u00a0 las tentaciones del demonio necesitamos del amor de Dios, y \u00c9l permite los dolores y dificultades que sentimos al momento de acercanos para que tengamos m\u00e1s ganas de su amor y de querer estar siempre con \u00c9l, fuente de nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Recuerda que estas tres armas del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas son patrimonio de sus devotos<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>\u00a1Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, venga a nosotros tu reino!<\/strong><\/p>\n<pre><span style=\"font-size: 12px;\">Fuente: churchpop\n<\/span><\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCuando uno ama, todo habla de amor, hasta los trabajos que requieren nuestra total atenci\u00f3n&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":63602,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-63601","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63601","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63601"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63601\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63601"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63601"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63601"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}