{"id":63774,"date":"2020-10-20T11:12:50","date_gmt":"2020-10-20T15:42:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=63774"},"modified":"2026-04-17T15:04:48","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:48","slug":"homilia-del-papa-francisco-en-encuentro-nadie-se-salva-solo-paz-y-fraternidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/10\/20\/homilia-del-papa-francisco-en-encuentro-nadie-se-salva-solo-paz-y-fraternidad\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda del Papa Francisco en encuentro Nadie se salva solo, paz y fraternidad"},"content":{"rendered":"<p>En su homil\u00eda pronunciada ante diferentes representantes de confesiones cristianas, entre ellos, el Patriarca Ecum\u00e9nico de Constantinopla, Bartolom\u00e9 I; el Santo Padre rez\u00f3 \u201cla gracia de estar m\u00e1s unidos, de ser m\u00e1s fraternos\u201d, y advirti\u00f3 el peligro de la cr\u00edtica y de la falta de amor, \u201ccausa profunda de nuestros males personales, sociales, internacionales, ambientales\u201d.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/imagespp\/PapaFrancisco_PatriarcaBartolome_OracionEcumenicaPaz_20102020_Captura.jpg\" alt=\"Papa Francisco con el Patriarca Bartolom\u00e9 I en encuentro de oraci\u00f3n. Foto: Captura\" \/><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>\u201c<\/strong>\u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil es criticar, hablar en contra, ver el mal en los dem\u00e1s y no en uno mismo, hasta llegar a descargar las culpas sobre los m\u00e1s d\u00e9biles y marginados! (&#8230;) Pero Dios no viene tanto a liberarnos de los problemas, que siempre vuelven a presentarse, sino para salvarnos del verdadero problema, que es la falta de amor. Esta es la causa profunda de nuestros males personales, sociales, internacionales, ambientales. Pensar s\u00f3lo en s\u00ed mismo es el padre de todos los males\u201d.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el texto de la homil\u00eda completa del Papa Francisco:<\/p>\n<p>Es un don rezar juntos. Agradezco y saludo con afecto a todos vosotros, en particular a Su Santidad el Patriarca Ecum\u00e9nico, mi hermano Bartolom\u00e9 el querido Obispo Heinrich, presidente del Consejo de la Iglesia Evang\u00e9lica en Alemania.<\/p>\n<p>El pasaje de la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or que hemos escuchado se sit\u00faa poco antes de la muerte de Jes\u00fas y habla de la tentaci\u00f3n que se cierne sobre \u00c9l, exhausto en la cruz. Mientras vive el momento del dolor y del amor m\u00e1s extremo, muchos, sin piedad, lanzan unas palabras contra \u00c9l: \u00abS\u00e1lvate a ti mismo\u00bb (Mc 15,30). Es una tentaci\u00f3n crucial, que nos amenaza a todos, tambi\u00e9n a nosotros, cristianos. Es la tentaci\u00f3n de pensar s\u00f3lo en protegerse a s\u00ed mismo o al propio grupo, de tener en mente solamente los propios problemas e intereses, mientras todo lo dem\u00e1s no importa. Es un instinto muy humano, pero malo, y es la \u00faltima provocaci\u00f3n al Dios crucificado.<\/p>\n<p>S\u00e1lvate a ti mismo. Lo dicen primero \u00ablos que pasaban\u00bb (v. 29). Era gente com\u00fan, que hab\u00eda escuchado hablar a Jes\u00fas y lo hab\u00edan visto hacer prodigios. Ahora le dicen: \u00abS\u00e1lvate a ti mismo bajando de la cruz\u00bb. No ten\u00edan compasi\u00f3n, sino ganas de milagros, de verlo bajar de la cruz. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n nosotros preferir\u00edamos a veces un dios espectacular m\u00e1s que compasivo, un dios potente a los ojos del mundo, que se impone con la fuerza y desbarata a quien nos odia. Pero esto no es de Dios, es nuestro yo.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntas veces queremos un dios a nuestra medida, m\u00e1s que llegar nosotros a la medida de Dios; un dios como nosotros, m\u00e1s que llegar a ser nosotros como \u00c9l. Pero as\u00ed, en vez de la adoraci\u00f3n a Dios preferimos el culto al yo. Es un culto que crece y se alimenta con la indiferencia hacia el otro. A los que pasaban, de hecho, Jes\u00fas les interesaba s\u00f3lo para satisfacer sus antojos. Pero, reducido a un despojo en la cruz, ya no les interesaba m\u00e1s. Estaba delante de sus ojos, pero lejos de su coraz\u00f3n. La indiferencia los manten\u00eda distantes del verdadero rostro de Dios.<\/p>\n<p>S\u00e1lvate a ti mismo. En un segundo momento, dan un paso al frente los jefes de los sacerdotes y los escribas. Eran los que hab\u00edan condenado a Jes\u00fas porque representaba un peligro. Pero todos somos especialistas en colgar en la cruz a los dem\u00e1s con tal de salvarnos a nosotros mismos. Jes\u00fas, en cambio, se deja clavar para ense\u00f1arnos a no descargar el mal sobre los dem\u00e1s: \u00abA otros ha salvado y a s\u00ed mismo no se puede salvar\u00bb (v. 31). Conoc\u00edan a Jes\u00fas, recordaban sus curaciones y las liberaciones que hab\u00eda realizado, y relacionan todo esto con malicia: insin\u00faan que salvar, socorrer a los dem\u00e1s no conduce a ning\u00fan bien; \u00c9l, que se hab\u00eda entregado tanto por los dem\u00e1s, se est\u00e1 perdiendo a s\u00ed mismo. La acusaci\u00f3n es sarc\u00e1stica y se reviste de t\u00e9rminos religiosos, usando dos veces el verbo salvar. Pero el \u201cevangelio\u201d del s\u00e1lvate a ti mismo no es el Evangelio de la salvaci\u00f3n. Es el evangelio ap\u00f3crifo m\u00e1s falso, que carga las cruces sobre los dem\u00e1s. El Evangelio verdadero, en cambio, carga con las cruces de los otros.<\/p>\n<p>S\u00e1lvate a ti mismo. Al final, incluso los crucificados que estaban junto a Jes\u00fas se unen al clima de hostilidad contra \u00c9l. \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil es criticar, hablar en contra, ver el mal en los dem\u00e1s y no en uno mismo, hasta llegar a descargar las culpas sobre los m\u00e1s d\u00e9biles y marginados! Pero, \u00bfpor qu\u00e9 los crucificados se ensa\u00f1an con Jes\u00fas? Porque no los quita de la cruz. Le dicen: \u00abS\u00e1lvate a ti mismo y a nosotros\u00bb (Lc 23,39). S\u00f3lo buscan a Jes\u00fas para resolver sus problemas. Pero Dios no viene tanto a liberarnos de los problemas, que siempre vuelven a presentarse, sino para salvarnos del verdadero problema, que es la falta de amor. Esta es la causa profunda de nuestros males personales, sociales, internacionales, ambientales. Pensar s\u00f3lo en s\u00ed mismo es el padre de todos los males. Pero uno de los ladrones observa a Jes\u00fas y ve en \u00c9l el amor humilde. Y obtiene el cielo haciendo una sola cosa: cambiando la atenci\u00f3n de s\u00ed mismo a Jes\u00fas, de s\u00ed mismo a quien estaba a su lado (cf. v. 42).<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: En el Calvario tuvo lugar el gran duelo entre Dios que vino a salvarnos y el hombre que quiere salvarse a s\u00ed mismo; entre la fe en Dios y el culto al yo; entre el hombre que culpa y Dios que perdona. Y lleg\u00f3 la victoria de Dios, su misericordia descendi\u00f3 en el mundo. De la cruz brota el perd\u00f3n, renace la fraternidad: \u00abLa cruz nos hace hermanos\u00bb (BENEDICTO XVI, Palabras al final del V\u00eda Crucis, 21 marzo 2008). Los brazos de Jes\u00fas, abiertos en la cruz, marcan un punto de inflexi\u00f3n, porque Dios no se\u00f1ala con el dedo a nadie, sino que abraza a todos. Porque s\u00f3lo el amor apaga el odio, s\u00f3lo el amor vence a la injusticia. S\u00f3lo el amor deja lugar al otro. S\u00f3lo el amor es el camino para la plena comuni\u00f3n entre nosotros.<\/p>\n<p>Pidamos a Dios crucificado la gracia de estar m\u00e1s unidos, de ser m\u00e1s fraternos. Y cuando estemos tentados de seguir la l\u00f3gica del mundo, recordemos las palabras de Jes\u00fas: \u00abQuien quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que pierda su vida por m\u00ed y por el Evangelio, la salvar\u00e1\u00bb (Mc 8,35). Lo que a los ojos de los hombres es una p\u00e9rdida, para nosotros es salvaci\u00f3n. Aprendamos del Se\u00f1or, que nos ha salvado despoj\u00e1ndose de s\u00ed mismo (cf. Flp 2,7), haci\u00e9ndose otro: de Dios hombre, de esp\u00edritu carne, de rey siervo. Tambi\u00e9n a nosotros nos invita a \u201chacernos otros\u201d, a ir al encuentro de los dem\u00e1s. Cuanto m\u00e1s unidos estemos al Se\u00f1or Jes\u00fas, seremos m\u00e1s abiertos y \u201cuniversales\u201d, porque nos sentiremos responsables de los dem\u00e1s. Y el otro ser\u00e1 el camino para salvarse a s\u00ed mismo: cada semejante, cada ser humano, cualquiera sea su historia o su religi\u00f3n. Comenzando por los pobres, los m\u00e1s parecidos a Jes\u00fas. El gran arzobispo de Constantinopla, san Juan Cris\u00f3stomo escribi\u00f3 que \u00absi no hubiera pobres, en gran parte ser\u00eda destruida nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (Sobre la 2.<sup>a<\/sup>\u00a0Carta a los Corintios, 17,2). Que el Se\u00f1or nos ayude a transitar juntos el camino de la fraternidad, para ser testimonios cre\u00edbles del Dios verdadero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su homil\u00eda pronunciada ante diferentes representantes de confesiones cristianas, entre ellos, el Patriarca Ecum\u00e9nico&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":63775,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-63774","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63774","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63774"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63774\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63774"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63774"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63774"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}