{"id":63996,"date":"2020-10-24T10:22:02","date_gmt":"2020-10-24T14:52:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=63996"},"modified":"2026-04-17T15:04:49","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:49","slug":"hoy-es-la-fiesta-de-san-antonio-maria-claret-fundador-de-los-misioneros-claretianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/10\/24\/hoy-es-la-fiesta-de-san-antonio-maria-claret-fundador-de-los-misioneros-claretianos\/","title":{"rendered":"Hoy es la fiesta de San Antonio Mar\u00eda Claret, fundador de los Misioneros Claretianos"},"content":{"rendered":"<p>San Antonio Mar\u00eda Claret,\u00a0<em>obispo y fundador<\/em><\/p>\n<p>\u201cOh Virgen y Madre de Dios&#8230; soy hijo y misionero vuestro, formado en la fragua de vuestra misericordia y amor\u201d dec\u00eda San Antonio Mar\u00eda Claret.<\/p>\n<p>San Antonio Mar\u00eda Claret, obispo, que, ordenado presb\u00edtero, durante varios a\u00f1os se dedic\u00f3 a predicar al pueblo por las comarcas de Catalu\u00f1a, en Espa\u00f1a. Fund\u00f3 la Congregaci\u00f3n de Misioneros Hijos del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda y, ordenado obispo de Santiago de Cuba, trabaj\u00f3 de modo admirable por el bien de las almas. Habiendo regresado a Espa\u00f1a, tuvo que soportar muchas pruebas por causa de la Iglesia, y muri\u00f3 desterrado en el monasterio de monjes cistercienses de Fontfroide, cerca de Narbona, en el mediod\u00eda de Francia.<!--more--><\/p>\n<p>A pesar de su nombre rimbombante, Antonio Mar\u00eda Claret y Clara fue un arzobispo de origen relativamente humilde. Naci\u00f3 en 1807, en Sallent, Espa\u00f1a. En su juventud trabaj\u00f3 con su padre como tejedor y, en sus ratos libres, aprend\u00eda el lat\u00edn y el oficio de impresor. A los veintid\u00f3s a\u00f1os ingres\u00f3 en el seminario de Vich, donde se orden\u00f3 sacerdote en 1835. Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde pens\u00f3 en hacerse cartujo, pero, como no ten\u00eda salud suficiente para resistir la dura vida de los monjes, se traslad\u00f3 a Roma y entr\u00f3 en el noviciado de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, con el prop\u00f3sito de-partir a las misiones extranjeras. Su mala salud no resisti\u00f3 el noviciado y el padre general de la Compa\u00f1\u00eda le aconsej\u00f3 que volviese a Espa\u00f1a a trabajar en la evangelizaci\u00f3n de sus compatriotas. As\u00ed lo hizo el P. Antonio y durante diez a\u00f1os predic\u00f3 misiones y retiros en toda Catalu\u00f1a. Por entonces ayud\u00f3 a\u00a0<strong>santa Joaquina de Mas<\/strong>\u00a0a fundar la congregaci\u00f3n de las Carmelitas de la Caridad. El celo del santo movi\u00f3 a otros sacerdotes a seguir su ejemplo.<\/p>\n<p>En 1849, gracias al P. Claret principalmente, se fund\u00f3 la congregaci\u00f3n de los Misioneros Hijos del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. Actualmente los \u00abclaretianos\u00bb, como suele llam\u00e1rselos, se hallan extendidos no s\u00f3lo en Espa\u00f1a, sino tambi\u00e9n en Am\u00e9rica y otras partes. Poco despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de esa gran obra, el P. Claret fue elegido obispo de Santiago de Cuba. La tarea era excepcionalmente dif\u00edcil, ya que una organizaci\u00f3n de fan\u00e1ticos y turbulentos anticristianos combatieron sistem\u00e1ticamente todas las reformas emprendidas por el santo. Como si ello no fuese suficiente, atentaron varias veces contra su vida. En cierta ocasi\u00f3n, un hombre, furioso de que el santo hubiese convertido a su amante, le hiri\u00f3 gravemente. El propio san Antonio intercedi\u00f3 por el agresor y logr\u00f3 que se le conmutase la pena de muerte.<\/p>\n<p>En 1857 volvi\u00f3 San Antonio a Espa\u00f1a como confesor de la reina Isabel II, despu\u00e9s de renunciar al gobierno de su di\u00f3cesis. En la corte s\u00f3lo resid\u00eda el tiempo estrictamente necesario para el cumplimiento de sus funciones, el resto lo consagraba a predicar misiones y a difundir los buenos libros, especialmente en catal\u00e1n. A \u00e9l debe Espa\u00f1a la fundaci\u00f3n de la Librer\u00eda Religiosa de Barcelona, que ha ejercido una influencia enorme en el renacimiento religioso del pa\u00eds. Se dice que san Antonio predic\u00f3 durante su vida 10.000 sermones y escribi\u00f3 cerca de 200 libros y folletos para instrucci\u00f3n y edificaci\u00f3n del clero y el pueblo. Como rector del Escorial, estableci\u00f3 un laboratorio cient\u00edfico, un museo de historia natural, una escuela de m\u00fasica, otra de lenguas, etc. El santo viv\u00eda en perpetua uni\u00f3n con Dios; entre las gracias sobrenaturales m\u00e1s notables que el Se\u00f1or le concedi\u00f3, se contaban, adem\u00e1s de los \u00e9xtasis, los dones de profec\u00eda y de curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las condiciones pol\u00edticas de Espa\u00f1a y la actitud de la reina para con la Santa Sede hicieron muy dif\u00edcil la posici\u00f3n de san Antonio. Durante la revoluci\u00f3n de 1868, fue desterrado junto con la reina. Entonces pas\u00f3 a Roma, donde emple\u00f3 su influencia en promover la definici\u00f3n de la infalibilidad pontificia. Sus amigos de Espa\u00f1a quisieron hacerle volver a su patria, pero el intento fracas\u00f3. San Antonio cay\u00f3 gravemente enfermo en Francia y muri\u00f3 en el monasterio cisterciense de Fontfroide, cerca de Narbona, el 24 de octubre de 1870. Es beatificado por P\u00edo XI el 25 de febrero de 1934, y P\u00edo XII lo canoniza el 7 de mayo de 1950.<\/p>\n<p>V\u00e9ase J. Echevarr\u00eda, Recuerdos de Antonio Claret (1938), y D. Sargent, The Assignments of Antonio Claret (1950). En espa\u00f1ol y en catal\u00e1n existen numerosas biograf\u00edas: las de L. Clotet (1882) y J. Blanch (1924) han sido traducidas al franc\u00e9s. En Acta Apostolicae Sedis, vol. XCIV (1952), pp. 345-358, puede verse el decreto de canonizaci\u00f3n y un resumen biogr\u00e1fico.<\/p>\n<div id=\"hg_fuente\"><strong>fuente:<\/strong>\u00a0\u00abVidas de los santos de A. Butler\u00bb, Herbert Thurston, SI<\/div>\n<p>Pocas vidas sacerdotales han sido tan probadas como la de San Antonio Mar\u00eda Claret. Naci\u00f3 en Sallent en 1807 y trabaj\u00f3 en un principio como tejedor, entrando m\u00e1s tarde en el seminario. Ordenado de sacerdote en 1835, no tard\u00f3 en hallar su camino como predicador popular (1843).\u00a0\u00a0 Recorrer\u00eda Catalu\u00f1a durante cinco a\u00f1os, pasando m\u00e1s tarde a Canarias a causa de los odios suscitados contra \u00e9l por su palabra sin contemplaciones. En 1849, reuni\u00f3 en torno a s\u00ed a algunos sacerdotes, fundando el Instituto misionero de los Hijos del Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda. En 1850, el P. Claret era nombrado arzobispo de Santiago de Cuba. Hab\u00eda de consagrar seis a\u00f1os, al apostolado de la gran isla, que recorri\u00f3 sin descanso, predicando, confirmando y fustigando los vicios y abusos econ\u00f3micos.\u00a0\u00a0 Nuevamente los odios, en especial por parte de los propietarios de esclavos, le asaltaron. Por quince veces se atent\u00f3 contra su vida. En 1857, le correspondi\u00f3 una tarea inesperada: era elegido como confesor por la reina de Espa\u00f1a Isabel II, mujer de costumbres relajadas. Tom\u00f3 \u00e9l con toda seriedad su funci\u00f3n de consejero espiritual de la corona, cosa que le vali\u00f3 nuevamente las peores calumnias.\u00a0\u00a0 Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde la revoluci\u00f3n expulsaba a los Borbones y Antonio Claret debi\u00f3 partir al destierro (1868). Pas\u00f3 a residir en Francia, al principio en Pau, despu\u00e9s en Par\u00eds y finalmente en la abad\u00eda de Fuentefr\u00eda (Ande), donde muri\u00f3 en 1870 sin que el odio de sus enemigos dejara de acosarle.\u00a0\u00a0 Es el \u00faltimo confesor de reyes que hay en el santoral, el \u00faltimo confesor regio en una \u00e9poca en la que parece que no hay ya monarcas santos; y confesor adem\u00e1s de una reina, la espa\u00f1ola Isabel II, que no se distingui\u00f3 por su ejemplaridad. Toda una haza\u00f1a la de este catal\u00e1n de aspecto campesino y aIgo tosco en cuya vida se ha cebado la calumnia.\u00a0\u00a0 Lo cual era inevitable. En pleno siglo XIX y en la turbulenta Espa\u00f1a isabelina, vivir en el centro de la corte aun sin querer hacer pol\u00edtica era influir en la pol\u00edtica nacional, al Padre Claret no se lo perdonaron, y la historia y la literatura siguen repletas de ataques de una tremenda malignidad, suponi\u00e9ndole una especie de eminencia gris de la voluble y desbrujulada Isabel.\u00a0\u00a0 Su vida es mucho m\u00e1s rica que el per\u00edodo madrile\u00f1o; empieza siendo un joven entregado al trabajo con un ardor singular, luego hay como una conversi\u00f3n, con dos intentos de entrar en \u00f3rdenes tan dispares &#8211; cartujos y jesuitas que ya bastan para indicar que andaba lejos de su camino, hasta quedarse en cura de pueblo, que es donde da toda su medida de ap\u00f3stol.\u00a0\u00a0 El arzobispado de Cuba es una ampliaci\u00f3n gigantesca de su actividad en Viladrau, y por fin Madrid, la etapa que termina con el destierro y con su intervenci\u00f3n, ya al borde de la muerte, en el concilio Vaticano I. Infatigable de actividad pastoral, fundador, catequista de la pluma, asiduo al confesionario, taumaturgo, vidente, es un impresionante santo muy pr\u00f3ximo a nosotros en el tiempo.<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/files.evangelizo.org\/images\/santibeati\/A\/Sant_Antonio_Maria_Claret_Vescovo\/Sant_Antonio_Maria_Claret_N.jpg\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Antonio Mar\u00eda Claret,\u00a0obispo y fundador \u201cOh Virgen y Madre de Dios&#8230; soy hijo y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":63997,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-63996","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63996","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63996"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63996\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}