{"id":64414,"date":"2020-11-02T10:27:52","date_gmt":"2020-11-02T14:57:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=64414"},"modified":"2026-04-17T15:04:49","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:49","slug":"la-familia-y-la-educacion-como-base-del-progreso-de-una-nacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/11\/02\/la-familia-y-la-educacion-como-base-del-progreso-de-una-nacion\/","title":{"rendered":"La familia y la educaci\u00f3n como base del progreso de una naci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n.- Hay una verdad que nadie discute y pone en duda, y es que la educaci\u00f3n es lo que hace que un pa\u00eds avance hacia el desarrollo y la paz social. Con raz\u00f3n dec\u00eda el Papa San Juan Pablo II, que la familia \u201ces la comunidad de vida y amor donde se juega el futuro de la humanidad\u201d. Eso se confirman hoy, porque los pa\u00edses que tienen la mayor estabilidad social y econ\u00f3mica son aquellos que cuidan y protegen los valores familiares y al rev\u00e9s.<!--more--><\/p>\n<p>Eso es as\u00ed, porque el sentido de familia siempre ha estado presente desde la creaci\u00f3n hasta hoy. Pensemos en el mismo Dios que es una familia: el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo. Una vez que hacen la creaci\u00f3n, de inmediato hacen la primera familia que es Ad\u00e1n Y Eva. Y es en el mismo G\u00e9nesis (2,24) que se dice: \u201cEl hombre deja a sus padres y se une a su mujer, y as\u00ed forman una sola carne\u201d, record\u00e1ndoles de en seguida que: \u201clo que Dios uni\u00f3 que no lo separe el hombre\u201d. Lo mismo podemos decir, que cuando Dios decide salvarnos, envi\u00f3 a su Hijo Jes\u00fas y se encarn\u00f3 en la familia de Nazaret (Jos\u00e9, Mar\u00eda y el Ni\u00f1o Jes\u00fas) que ser\u00e1 la familia modelo donde todas las familias deben mirarse.<\/p>\n<p>Pero es bueno saber que antes de nacer Jes\u00fas, el fil\u00f3sofo Arist\u00f3teles, escribi\u00f3 un libro sobre la Econom\u00eda Dom\u00e9stica, donde dec\u00eda que \u201cel arte de gobernar una familia es igual que gobernar una naci\u00f3n o un estado\u201d; y para gobernar bien, \u00e9l mismo dice cu\u00e1les son los deberes conyugales: \u201cel marido no debe cometer injusticia alguna contra la esposa; una buena esposa debe estar atenta a todas las obligaciones de su casa. Marido no seas \u00e1spero con tu esposa; para convencerla usa la persuasi\u00f3n, el di\u00e1logo y no la violencia; satisface sus deseos y h\u00e1blale con ternura y amor; vivan una preciosa unidad de corazones\u201d.<\/p>\n<p>Por eso es que decimos que la familia es una instituci\u00f3n perenne, con m\u00faltiples implicaciones: educativas, econ\u00f3micas, culturales, pol\u00edticas y religiosas; de ah\u00ed que la doctrina social de la Iglesia nos diga que la misi\u00f3n de la familia debe estar motivada por el amor, abierta a la vida y ser como un recinto o escuela donde se educa a los hijos.<\/p>\n<p>Ese liderazgo de los padres debe darse en la conciencia de que ellos son los primeros maestros de sus hijos, a quienes tienen que ense\u00f1arles los valores fundamentales como son: el amor, el respeto, la obediencia, el servicio, la honradez, el amor al trabajo, la responsabilidad y la convivencia. La familia tiene que educar en el amor y para el amor, en y para la libertad, en el respeto muto, en la tolerancia, la solidaridad y la igualdad. Pero es en la familia donde se deben aprender tambi\u00e9n los valores ecol\u00f3gicos y el cuidado de nuestra casa com\u00fan que es nuestra tierra, cuidar el medio ambiente, no tirar basura, no contaminar, amar y cuidar los \u00e1rboles, las aves y los peces. Pero tambi\u00e9n hay que ense\u00f1arles a los hijos los valores \u00e9ticos y morales, no robar, no mentir, evitar cualquier caso de corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para realizar eso el Papa Juan Pablo II en su Documento sobre la Comuni\u00f3n de la familia (Familiaris Consortio), recomienda a los padres o esposos que cultiven una espiritualidad familiar para la vida diaria, deben tener en cuenta la entrega amorosa y educar con el ejemplo, la vivencia de los sacramentos, mantener la fidelidad y la responsabilidad. Vivir el respeto entre ellos, la cortes\u00eda, la alegr\u00eda, el sacrificio y la generosidad. Igualmente, la comunicaci\u00f3n personal, el buen manejo de los bienes econ\u00f3micos, la oraci\u00f3n personal y familiar, meditar la palabra de Dios, el amor a la Virgen y la participaci\u00f3n en la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>Viviendo as\u00ed, tendr\u00e1n hijos decentes, serios y honrados; ciudadanos correctos, muchachos y muchachas que nunca har\u00e1n nada que pueda producir disgustos a sus padres; ser\u00e1n buenos estudiantes y por tanto, buenos profesionales, que ayudar\u00e1n al desarrollo y al progreso del pa\u00eds; a la estabilidad social, al buen funcionamiento de la sociedad, de las instituciones y de la misma familia.<\/p>\n<p>De lo contrario, seguiremos con la preocupaci\u00f3n y con el grito al cielo, por la situaci\u00f3n que hoy tenemos de delincuencia, de asalto, de inseguridad y de tantos j\u00f3venes en las c\u00e1rceles por robos y por las drogas, muchos feminicidios y ni\u00f1os hu\u00e9rfanos y sin familia; cantidad de madres solteras y de adolescentes embarazadas.<\/p>\n<p>Queridas familias, recordemos que Dios todo lo hizo bien; su \u00fanico prop\u00f3sito es que tengamos vida, que la vivamos con alegr\u00eda y as\u00ed nos sintamos dichosos, felices y bienaventurados. Hay que amar y respetar la vida siempre. Nunca matar la vida, y hay mucha manera de matar la vida. Se mata la vida en la divisi\u00f3n y en los divorcios, porque dejan a los hijos sin la protecci\u00f3n de un padre o una madre que les de protecci\u00f3n, cari\u00f1o, amor y cercan\u00eda; de ah\u00ed es de donde surgen muchas veces esos j\u00f3venes metidos en las delincuencias. Se mata la vida con el robo, con la corrupci\u00f3n y cuando alguien se roba y se apropia del dinero del erario nacional y no permite que ese dinero sea empleado en medicina, educaci\u00f3n, seguridad, trabajo y una vivienda digna. Mata la vida quien se bebe o juega el dinerito que debe servir para el bienestar del hogar.<\/p>\n<p>Pero mata tambi\u00e9n la vida el m\u00e9dico que en vez de preocuparse por curar s\u00f3lo est\u00e1 pendiente al dinero; el abogado que en vez de defender la justicia defiende lo indefendible; igual el maestro que no ama, ni incentiva a sus alumnos ni prepara bien sus clases. Mata la vida el que no respeta el medio ambiente, el que deforesta los bosques, contamina las aguas, el que tira la basura y desperdicios en las calles; el que no respeta los sem\u00e1foros; el que calumnia y quita famas a sus hermanos usando mal las redes sociales.<\/p>\n<p>Es un signo de esperanza y de alegr\u00eda el poder tener a tantas personas que no matan la vida, sino que la cultiva y la aprecian. Tenemos muchos padres y madres de familias que son ejemplos vivos de fe, de servicio y de amor; muchos j\u00f3venes que se esfuerzan por prepararse bien para servir mejor. Pol\u00edticos que van tomando en serio esa hermosa vocaci\u00f3n de buscar el bien com\u00fan. Tantos agentes de pastoral que van entregando sus vidas en favor de los dem\u00e1s y para que Cristo entre al coraz\u00f3n de las personas, de las familias y de la sociedad.<\/p>\n<p>Que la Familia de Nazaret ayude a todos los padres, madres e hijos, a vivir ese esp\u00edritu de trabajo y sencillez de Jos\u00e9; la humildad y el servicio de la Virgen Mar\u00eda y la obediencia y el respeto de Jes\u00fas por su Padre Dios y por sus padres de Nazaret.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #999999;\"><span style=\"font-size: 14px;\"><strong>Mons. Fausto R. Mej\u00eda V. <br \/>\n<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14px;\"><strong>Obispo de San Francisco de Macor\u00eds<\/strong><\/span><\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12px;\">Fuente: Revista Gu\u00eda Mensual<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12px;\">Plan de Pastoral &#8211; Noviembre 2020 (P\u00e1gs.28-30)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n.- Hay una verdad que nadie discute y pone en duda, y es que la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":64415,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-64414","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64414","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64414"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64414\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64414"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64414"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64414"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}