{"id":64825,"date":"2020-11-11T11:43:18","date_gmt":"2020-11-11T16:13:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=64825"},"modified":"2026-04-17T15:04:51","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:51","slug":"hoy-se-celebra-a-san-martin-de-tours-patrono-de-la-guardia-suiza-pontificia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/11\/11\/hoy-se-celebra-a-san-martin-de-tours-patrono-de-la-guardia-suiza-pontificia\/","title":{"rendered":"Hoy se celebra a San Mart\u00edn de Tours, patrono de la Guardia Suiza Pontificia"},"content":{"rendered":"<p>San Mart\u00edn de Tours,\u00a0<em>obispo<\/em><\/p>\n<p>Memoria de san Mart\u00edn, obispo, en el d\u00eda de su sepultura. Nacido en Panonia, de padres gentiles, siendo soldado en las Galias y a\u00fan catec\u00fameno, cubri\u00f3 con su manto a Cristo en la persona de un pobre, y luego, recibido el bautismo, dej\u00f3 las armas e hizo vida mon\u00e1stica en un cenobio fundado por \u00e9l mismo en Ligug\u00e9, bajo la direcci\u00f3n de san Hilario de Poitiers. Despu\u00e9s, ordenado sacerdote y elegido obispo de Tours, teniendo ante sus ojos el ejemplo del buen pastor, fund\u00f3 en distintos pueblos otros monasterios.<!--more--><\/p>\n<p>El gran san Mart\u00edn, gloria de las Galias y lumbrera de la Iglesia de Occidente en el siglo IV, naci\u00f3 en Sabaria de Panonia, en la actual Hungr\u00eda. Sus padres, que eran paganos, fueron m\u00e1s tarde a establecerse a Pav\u00eda. Su padre era un oficial del ej\u00e9rcito, que hab\u00eda empezado como soldado raso. Es curioso notar que san Mart\u00edn ha pasado a la historia como \u00absanto militar\u00bb. Como era hijo de un veterano, a los quince a\u00f1os, tuvo que alistarse en el ej\u00e9rcito contra su voluntad. Aunque no era todav\u00eda cristiano bautizado, vivi\u00f3 algunos a\u00f1os m\u00e1s como monje que como soldado. Cuando se hallaba acuartelado en Amiens, tuvo lugar el incidente que ha hecho tan famoso al santo en la historia y en el arte. Un d\u00eda de un invierno muy crudo, se encontr\u00f3 en la puerta de la ciudad con un pobre hombre casi desnudo, que temblaba de fr\u00edo y ped\u00eda limosna a los transe\u00fantes. Viendo Mart\u00edn que las gentes ignoraban al infeliz mendigo, pens\u00f3 que Dios le ofrec\u00eda la oportunidad de socorrerle; pero, como lo \u00fanico que llevaba eran sus armas y su uniforme, sac\u00f3 su espada, parti\u00f3 su manto en dos y regal\u00f3 una de las mitades al mendigo, guardando la otra para s\u00ed. Algunos de los presentes se burlaron al verle vestido en forma tan rid\u00edcula, pero otros quedaron avergonzados de no haber socorrido al mendigo. Esa noche, Mart\u00edn vio en sue\u00f1os a Jesucristo vestido con el trozo del manto que hab\u00eda regalado al mendigo y oy\u00f3 que le dec\u00eda: \u00abMart\u00edn, aunque s\u00f3lo eres catec\u00fameno, me cubriste con tu manto\u00bb. Sulpicio Severo, disc\u00edpulo y bi\u00f3grafo del santo, afirma que Mart\u00edn se hab\u00eda hecho catec\u00fameno a los diez a\u00f1os por iniciativa propia, y que, en cuanto tuvo la visi\u00f3n que acabamos de describir, \u00abvol\u00f3 a recibir el bautismo\u00bb. Sin embargo, no abandon\u00f3 inmediatamente el ej\u00e9rcito. Pero despu\u00e9s de la invasi\u00f3n de los b\u00e1rbaros, cuando se present\u00f3 ante su general Juli\u00e1n C\u00e9sar con sus compa\u00f1eros para recibir su parte del bot\u00edn, se neg\u00f3 a aceptarla y le dijo: \u00abHasta ahora te he servido como soldado. D\u00e9jame en adelante servir a Jesucristo. Reparte el bot\u00edn entre los que van a seguir luchando; yo soy soldado de Jesucristo y no me es l\u00edcito combatir\u00bb. El general se enfureci\u00f3 y le acus\u00f3 de cobard\u00eda. Mart\u00edn replic\u00f3 que estaba dispuesto a marchar al d\u00eda siguiente a la batalla en primera fila y sin armas en el nombre de Jesucristo. Juli\u00e1n C\u00e9sar le mand\u00f3 encarcelar, pero pronto se lleg\u00f3 a un armisticio con el enemigo, y Mart\u00edn fue dado de baja en el ej\u00e9rcito. Inmediatamente se dirigi\u00f3 a Poitiers, donde<a class=\"lk_az_ro\" href=\"http:\/\/www.eltestigofiel.org\/lectura\/santoral.php?idu=164\">san Hilario<\/a>\u00a0era obispo, y el santo doctor le acogi\u00f3 gozosamente entre sus disc\u00edpulos (Sobre este punto, la narraci\u00f3n de Sulpicio Severo ofrece considerables dificultades cronol\u00f3gicas).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una noche, mientras dorm\u00eda, recibi\u00f3 Mart\u00edn la orden de partir a su patria. Cruz\u00f3 los Alpes, donde logr\u00f3 escapar de unos bandoleros en forma extraordinaria, lleg\u00f3 a Panonia y all\u00ed convirti\u00f3 a su madre y a algunos otros parientes y amigos, pero su padre persisti\u00f3 en la infidelidad. En la Iliria se opuso con tal celo a los arrianos, que fue flagelado p\u00fablicamente y expulsado de la regi\u00f3n. En Italia se enter\u00f3 de que los arrianos triunfaban tambi\u00e9n en la Galias y hab\u00edan desterrado a san Hilario, de suerte que se qued\u00f3 en Mil\u00e1n. Pero el obispo arriano, Auxencio, le expuls\u00f3 de la ciudad. Entonces, el santo se retir\u00f3, con un sacerdote, a la isla de Gallinaria, en el Golfo de G\u00e9nova, y ah\u00ed permaneci\u00f3 hasta que san Hilario pudo volver a Poitiers, el a\u00f1o 360. Como Mart\u00edn se sintiese llamado a la soledad, san Hilario le cedi\u00f3 unas tierras en el actual Ligug\u00e9. Pronto fueron a reunirse con \u00e9l otros ermita\u00f1os. La comunidad (seg\u00fan la tradici\u00f3n, fue la primera comunidad mon\u00e1stica de las Galias) se convirti\u00f3, con el tiempo, en un gran monasterio que existi\u00f3 hasta 1607; en 1852, lo ocuparon los benedictinos de Solesmes. San Mart\u00edn pas\u00f3 all\u00ed diez a\u00f1os, dirigiendo a sus disc\u00edpulos y predicando en la regi\u00f3n, donde se le atribuyeron muchos milagros. Hac\u00eda el a\u00f1o 371, los habitantes de Tours decidieron elegirle obispo. Como \u00e9l se negase a aceptar el cargo, los habitantes de Tours le llamaron con el pretexto de que fuese a asistir a un enfermo y aprovecharon la ocasi\u00f3n para llevarle por la fuerza a la iglesia. Algunos de los obispos a quienes se hab\u00eda convocado para la elecci\u00f3n, arguyeron que la apariencia humilde e insignificante de Mart\u00edn le hac\u00eda inepto para el cargo, pero el pueblo y el clero no hicieron caso de tal objeci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>San Mart\u00edn sigui\u00f3 viviendo como hasta entonces. Al principio, fij\u00f3 su residencia en una celda de las cercan\u00edas de la iglesia, pero como los visitantes le interrumpiesen constantemente, acab\u00f3 por retirarse a lo que fue m\u00e1s tarde la famosa abad\u00eda de Marmoutier. El sitio, que estaba entonces desierto, ten\u00eda por un lado un abrupto acantilado y por el otro, un afluente del Loira. Al poco tiempo, hab\u00edan ya ido a reunirse con san Mart\u00edn ochenta monjes y no pocas personas de alta dignidad. La piedad, los milagros y la celosa predicaci\u00f3n del santo, hicieron decaer el paganismo en Tours y en toda la regi\u00f3n. San Mart\u00edn destruy\u00f3 muchos templos, \u00e1rboles sagrados y otros objetos venerados por los paganos. En cierta ocasi\u00f3n, despu\u00e9s de demoler un templo, mand\u00f3 derribar tambi\u00e9n un pino que se ergu\u00eda junto a \u00e9l. El sumo sacerdote y otros paganos aceptaron derribarlo por s\u00ed mismos, con la condici\u00f3n de que el santo, que tanta confianza ten\u00eda en el Dios que predicaba, aceptase colocarse junto al \u00e1rbol en el sitio que ellos determinasen. Mart\u00edn accedi\u00f3 y los paganos le ataron al tronco. Cuando estaba a punto de caer sobre \u00e9l, el santo hizo la se\u00f1al de la cruz y el tronco se desvi\u00f3. En otra ocasi\u00f3n, cuando demol\u00eda un templo en Antun, un hombre le atac\u00f3, espada en mano. El santo le present\u00f3 el pecho, pero el hombre perdi\u00f3 el equilibrio, cay\u00f3 de espaldas y qued\u00f3 tan aterrorizado, que pidi\u00f3 perd\u00f3n al obispo. Sulpicio Severo narra \u00e9stos y otros hechos milagrosos, algunos de los cuales son tan extraordinarios, que el propio Sulpicio Severo dice que, ya en su \u00e9poca, no faltaban \u00abhombres malvados, degenerados y perversos\u00bb que se negaban a creerlos. El mismo autor refiere algunas de las revelaciones, visiones y profec\u00edas con que Dios favoreci\u00f3 a san Mart\u00edn. Todos los a\u00f1os, sol\u00eda el santo visitar las parroquias m\u00e1s lejanas de su di\u00f3cesis, viajando a pie, a lomo de asno o en barca. Seg\u00fan su bi\u00f3grafo, extendi\u00f3 su apostolado desde la Turena hasta Chartres, Par\u00eds, Antun, Sens y Vienne, donde cur\u00f3 de una enfermedad de los ojos a\u00a0<strong>san Paulino de Nola<\/strong>. En cierta ocasi\u00f3n en que un tir\u00e1nico oficial imperial llamado Aviciano lleg\u00f3 a Tours con un grupo de prisioneros y se dispon\u00eda a torturarlos al d\u00eda siguiente, san Mart\u00edn parti\u00f3 apresuradamente de Marmoutier para interceder por ellos. Lleg\u00f3 cerca de la medianoche e inmediatamente fue a ver a Aviciano, a quien no dej\u00f3 en paz sino hasta que perdon\u00f3 a los prisioneros.<\/p>\n<p>En tanto que san Mart\u00edn conquistaba almas para Cristo y extend\u00eda pac\u00edficamente su Reino, los priscilianistas, que constitu\u00edan una secta gn\u00f3stico-maniquea fundada por Prisciliano, empezaron a turbar la paz en las Galias y en Espa\u00f1a. Prisciliano apel\u00f3 al emperador M\u00e1ximo la sentencia del s\u00ednodo de Burdeos (348), pero Itacio, obispo de Ossanova, atac\u00f3 furiosamente al hereje y aconsej\u00f3 al emperador que le condenase a muerte. Ni\u00a0<strong>san<\/strong>\u00a0<strong>Ambrosio de Mil\u00e1n<\/strong>\u00a0ni san Mart\u00edn, estuvieron de acuerdo con la actitud de Itacio, quien no s\u00f3lo ped\u00eda la muerte de un hombre, sino que adem\u00e1s mezclaba al emperador en los asuntos de la jurisdicci\u00f3n de la Iglesia. San Mart\u00edn exhort\u00f3 a M\u00e1ximo a no condenar a muerte a los culpables, dici\u00e9ndoles que bastaba con declarar que eran herejes y estaban excomulgados por los obispos. Pero Itacio, en vez de aceptar el parecer de san Mart\u00edn, le acus\u00f3 de estar complicado en la herej\u00eda. Sulpicio Severo comenta a este prop\u00f3sito que esa era la t\u00e1ctica que Itacio sol\u00eda emplear contra todos aqu\u00e9llos que llevaban una vida demasiado asc\u00e9tica para su gusto. M\u00e1ximo prometi\u00f3, por respeto a san Mart\u00edn, que no derramar\u00eda la sangre de los acusados; pero, una vez que el santo obispo parti\u00f3 de Tr\u00e9veris, el emperador acab\u00f3 por ceder y dej\u00f3 en manos del prefecto Evodio la decisi\u00f3n final. Evodio, por su parte, viendo que Prisciliano y algunos otros eran realmente culpables de algunos de los cargos que se les hac\u00edan, los mand\u00f3 decapitar. San Mart\u00edn volvi\u00f3 m\u00e1s tarde a Tr\u00e9veris a interceder tanto por los priscilianistas espa\u00f1oles, que estaban bajo la amenaza de una sangrienta persecuci\u00f3n, como por dos partidarios del difunto emperador Graciano. Eso le puso en una situaci\u00f3n muy dif\u00edcil, en la que le pareci\u00f3 justificado mantener la comuni\u00f3n con el partido de Itacio, pero m\u00e1s tarde tuvo ciertas dudas sobre si se hab\u00eda mostrado demasiado suave al proceder as\u00ed (san Siricio, papa, censur\u00f3 tanto al emperador como a Itacio por su actitud en el asunto de los priscilianistas. Fue \u00e9sa la primera sentencia capital que se impuso por herej\u00eda, y el resultado fue que el priscilianismo se difundi\u00f3 por Espa\u00f1a).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>San Mart\u00edn tuvo una revelaci\u00f3n acerca de su muerte y la predijo a sus disc\u00edpulos, los cuales le rogaron con l\u00e1grimas en los ojos que no los abandonase. Entonces el santo or\u00f3 as\u00ed: \u00abSe\u00f1or, si tu pueblo me necesita todav\u00eda, estoy dispuesto a seguir trabajando. Que se haga tu voluntad\u00bb. Cuando le sobrecogi\u00f3 la \u00faltima enfermedad, san Mart\u00edn se hallaba en un rinc\u00f3n remoto de su di\u00f3cesis. Muri\u00f3 el 8 de noviembre del a\u00f1o 397. El 11 de noviembre es el d\u00eda en que fue sepultado en Tours. Su sucesor,\u00a0<strong>san Bricio<\/strong>, construy\u00f3 una capilla sobre su sepulcro; m\u00e1s tarde, fue sustituida por una magn\u00edfica bas\u00edlica. La Revoluci\u00f3n Francesa destruy\u00f3 la siguiente bas\u00edlica que se construy\u00f3 all\u00ed. La actual iglesia se levanta en el sitio en que se hallaba el santuario saqueado por los hugonotes en 1562. Hasta esa fecha, la peregrinaci\u00f3n a la tumba de san Mart\u00edn era una de las m\u00e1s populares de Europa. En Francia hay muchas iglesias dedicadas a san Mart\u00edn y lo mismo sucede en otros pa\u00edses. La m\u00e1s antigua iglesia de Inglaterra lleva el nombre de este santo: se trata de una iglesia en las afueras de Canterbury, y Beda dice que fue la primera que se construy\u00f3 durante la ocupaci\u00f3n romana. De ser cierto esto, debi\u00f3 tener otro nombre al principio, y recibi\u00f3 el de san Mart\u00edn cuando san Agust\u00edn y sus monjes tomaron posesi\u00f3n de ella. Un historiador ha contado en Francia 3.667 parroquias dedicadas a \u00e9l y 487 pueblos que llevan su nombre. Un buen n\u00famero hay tambi\u00e9n en Alemania, Italia y Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La literatura y la iconograf\u00eda sobre el santo es inmensa. La fuente principal, sin embargo, es Simplicio Severo, quien visit\u00f3 a san Mart\u00edn en Tours, y cuyos relatos son mucho m\u00e1s importantes que cualquiera de los documentos posteriores. Cuando muri\u00f3 san Mart\u00edn, Sulpicio ya hab\u00eda terminado su biograf\u00eda. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, revis\u00f3 su obra e introdujo en ella el texto de tres largas cartas que hab\u00eda escrito en el intervalo; en la \u00faltima de ellas describ\u00eda la muerte y los funerales del santo. Entre tanto, hab\u00eda escrito tambi\u00e9n una cr\u00f3nica general, en cuyo cap\u00edtulo 50 del libro II trata de la actuaci\u00f3n de san Mart\u00edn en la controversia priscilianista. Finalmente, el a\u00f1o 404 compuso un di\u00e1logo con algunos otros materiales, donde compara a san Mart\u00edn con los ascetas primitivos y cuenta algunas an\u00e9cdotas. Casi un siglo y medio despu\u00e9s de la muerte de san Mart\u00edn, su sucesor en la sede de Tours, san Gregorio, hizo otra importante contribuci\u00f3n a la historia de su venerado predecesor. Desgraciadamente, las cronolog\u00edas de Sulpicio y de Gregorio son diferentes con frecuencia. En la literatura el personaje de san Mart\u00edn est\u00e1 muy presente, y en particular seguramente recordar\u00e1n los de tradici\u00f3n hispana el fragmento del Quijote en el que el h\u00e9roe explica a Sancho el caso de la capa:<br \/>\n<em>\u00abDescubri\u00f3 [una talla] el hombre, y pareci\u00f3 ser la de San Mart\u00edn puesto a caballo, que part\u00eda la capa con el pobre; y apenas la hubo visto don Quijote, cuando dijo:<br \/>\n-Este caballero tambi\u00e9n fue de los aventureros cristianos, y creo que fue m\u00e1s liberal que valiente, como lo puedes echar de ver, Sancho, en que est\u00e1 partiendo la capa con el pobre y le da la mitad; y sin duda deb\u00eda de ser entonces invierno, que, si no, \u00e9l se la diera toda, seg\u00fan era de caritativo.<br \/>\n-No debi\u00f3 de ser eso -dijo Sancho-, sino que se debi\u00f3 de atener al refr\u00e1n que dicen: que para dar y tener, seso es menester.\u00bb<\/em><br \/>\n(2\u00aa parte, Cap LVIII)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque es patrono de muchos oficios y muchas ciudades, e incluso san Gregorio de Tours lo proclama como \u00abpatrono especial del mundo entero\u00bb, me gustar\u00eda contar la an\u00e9cdota de uno solo de esos patronazgos, el de la ciudad de Buenos Aires: dice una antigua tradici\u00f3n que a poco de fundar la ciudad (por segunda vez) en 1580, se reunieron los miembros del Cabildo para la elecci\u00f3n del patrono. La suerte recay\u00f3 en san Mart\u00edn de Tours, pero algunos vecinos se opusieron por ser franc\u00e9s -prefer\u00edan mn\u00e1s bien uno espa\u00f1ol- as\u00ed que repitieron la elecci\u00f3n, y volvi\u00f3 a recaer en san Mart\u00edn de Tours, y aun una tercera vez, y volvi\u00f3 a salir el mismo papel, por lo que dedujeron que se trataba de la voluntad de Dios que el santo franc\u00e9s fuera el patrono de tan hisp\u00e1nica ciudad. Lo cierto es que muchos lugares en la historia de la ciudad aluden a san Mart\u00edn no por el Gral. Don Jos\u00e9 de San Mart\u00edn, libertador patrio, sino por el santo patrono.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"hg_fuente\"><strong>fuente:<\/strong>\u00a0\u00abVidas de los santos de A. Butler\u00bb, Herbert Thurston, SI<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<p>El influjo de San Mart\u00edn fue decisivo para la evangelizaci\u00f3n de la zona de Francia que se extiende al sur del Loira: Toulouse, Poitou, Saintonge, Auvernia y Berry, y aun para la de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Sin duda que la fe en Jesucristo hab\u00eda avanzado por las v\u00edas romanas desde los tiempos de San Ireneo (finales del siglo II), pero el cristianismo apenas si hab\u00eda alcanzado m\u00e1s que a las ciudades, cuando Mart\u00edn, un soldado h\u00fangaro convertido, se une a la escuela de San Hilario (339) y funda en Ligug\u00e9, cerca de Poitiers, el primer monasterio de todo Occidente (360).<\/p>\n<p>Mart\u00edn hab\u00eda de ser el ap\u00f3stol de la campi\u00f1a galo-romana.\u00a0\u00a0 Antes de recibir el bautismo, hab\u00eda compartido ya sus vestiduras con un mendigo en Amiens; una vez convertido al cristianismo, no le fue posible quedar indiferente ante la pobreza esencial de los campesinos, a quienes nadie hab\u00eda hablado todav\u00eda de Cristo. Consagrado obispo de Tours (372), reuni\u00f3 de nuevo en torno a s\u00ed a algunos compa\u00f1eros deseosos de vivir como hombres de oraci\u00f3n, aun cuando quiso convertir a sus monjes en misioneros.<\/p>\n<p>El monasterio de Marmoutiers, a la entrada de Tours, se convirti\u00f3 en un verdadero centro de evangelizaci\u00f3n. El obispo daba, por lo dem\u00e1s, ejemplo por s\u00ed mismo, siempre itinerante anunciando el evangelio, arrancando los \u00e1rboles sagrados y destruyendo los \u00eddolos. Muri\u00f3 en Candes, no lejos de Tours el 397, v su culto se extendi\u00f3 por toda la Galia desde el siglo V.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/files.evangelizo.org\/images\/santibeati\/M\/San_Martino_di_Tours_Vescovo\/San_Martino_di_Tours_B.jpg\" \/><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Mart\u00edn de Tours,\u00a0obispo Memoria de san Mart\u00edn, obispo, en el d\u00eda de su sepultura.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":64826,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-64825","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64825","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64825"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64825\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64825"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64825"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64825"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}