{"id":65004,"date":"2020-11-15T10:42:13","date_gmt":"2020-11-15T15:12:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=65004"},"modified":"2026-04-17T15:04:52","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:52","slug":"homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-por-la-jornada-mundial-de-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/11\/15\/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-por-la-jornada-mundial-de-los-pobres\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda del Papa Francisco en la Misa por la Jornada Mundial de los Pobres"},"content":{"rendered":"<p>El Papa Francisco presidi\u00f3 este domingo 15 de noviembre la Misa dominical en el Altar de la C\u00e1tedra de la Bas\u00edlica de San Pedro del Vaticano con motivo de la IV Jornada Mundial de los pobres.<!--more--><\/p>\n<p>El Pont\u00edfice estuvo acompa\u00f1ado de una peque\u00f1a representaci\u00f3n de personas pobres y sin hogar junto con los voluntarios que los acompa\u00f1an y representantes de las organizaciones caritativas que les ofrecen asistencia de forma diaria.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el texto completo de la homil\u00eda del Papa Francisco:<\/p>\n<p>La par\u00e1bola que hemos escuchado tiene un comienzo, un desarrollo y un desenlace, que iluminan el principio, el n\u00facleo y el final de nuestras vidas.<\/p>\n<p>El comienzo. Todo inicia con un gran bien: el due\u00f1o no se guarda sus riquezas para s\u00ed mismo, sino que las da a los siervos; a uno cinco, a otro dos, a otro un talento, \u00aba cada cual seg\u00fan su capacidad\u00bb (Mt 25,15). Se ha calculado que un \u00fanico talento correspond\u00eda al salario de unos veinte a\u00f1os de trabajo: era un bien superabundante, que entonces era suficiente para toda una vida.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 el comienzo: tambi\u00e9n para nosotros todo empez\u00f3 con la gracia de Dios, que es Padre y ha puesto tanto bien en nuestras manos, confiando a cada uno talentos diferentes. Somos portadores de una gran riqueza, que no depende de cu\u00e1nto poseamos, sino de lo que somos: de la vida que hemos recibido, del bien que hay en nosotros, de la belleza irreemplazable que Dios nos ha dado, porque somos hechos a su imagen, cada uno de nosotros es precioso a sus ojos, \u00fanico e insustituible en la historia. As\u00ed nos mira Dios, as\u00ed nos siente Dios.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 importante es recordar esto: En demasiadas ocasiones, cuando miramos nuestra vida, vemos s\u00f3lo lo que nos falta. Nos lamentamos de lo que nos falta. Entonces cedemos a la tentaci\u00f3n del \u201c\u00a1ojal\u00e1!\u201d: \u00a1ojal\u00e1 tuviera ese trabajo, ojal\u00e1 tuviera esa casa, ojal\u00e1 tuviera dinero y \u00e9xito, ojal\u00e1 no tuviera ese problema, ojal\u00e1 tuviera mejores personas a mi alrededor!&#8230; La ilusi\u00f3n del \u201cojal\u00e1\u201d nos impide ver lo bueno y nos hace olvidar los talentos que tenemos. S\u00ed, t\u00fa no tienes eso, pero tienes esto. El \u201cojal\u00e1\u201d hace que nos olvidemos de ello.<\/p>\n<p>Pero Dios nos los ha confiado porque nos conoce a cada uno y sabe de lo que somos capaces; conf\u00eda en nosotros, a pesar de nuestras fragilidades. Tambi\u00e9n confi\u00f3 en aquel siervo que ocult\u00f3 el talento: esperaba que, a pesar de sus temores, tambi\u00e9n \u00e9l utilizara bien lo que hab\u00eda recibido. En concreto, el Se\u00f1or nos pide que nos comprometamos con el presente sin a\u00f1oranza del pasado, sino en la espera diligente de su regreso.<\/p>\n<p>Esa fea nostalgia que es como un humor amarillo, un humor negro que envenena el alma y la hace mirar siempre hacia atr\u00e1s, siempre hacia los dem\u00e1s, pero nunca a las propias manos, a la posibilidad de trabajo que el Se\u00f1or nos ha dado, a nuestras condiciones y tambi\u00e9n a nuestras pobrezas.<\/p>\n<p>As\u00ed llegamos al centro de la par\u00e1bola: es el trabajo de los sirvientes, es decir, el servicio. El servicio es tambi\u00e9n obra nuestra, el esfuerzo que hace fructificar nuestros talentos y da sentido a la vida: de hecho, no sirve para vivir el que no vive para servir. Debemos repetir esto, repetirlo con frecuencia: \u201cNo sirve para vivir el que no vive para servir\u201d. Debemos meditar esto: \u201cNo sirve para vivir el que no vive para servir\u201d. \u00bfPero cu\u00e1l es el estilo de servicio? En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan.<\/p>\n<p>No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean. Porque el bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cu\u00e1nto acaparamos, sino de cu\u00e1nto fruto damos. Cu\u00e1nta gente pasa su vida acumulando, pensando en estar bien en vez de hacer el bien. \u00a1Pero qu\u00e9 vac\u00eda es una vida que persigue las necesidades, sin mirar a los necesitados! Si tenemos dones, es para ser nosotros dones para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, hermanos y hermanas, hag\u00e1monos una pregunta: \u00bfSoy capaz de mirar a quien tiene necesidad, a quien est\u00e1 en la necesidad?<\/p>\n<p>Cabe destacar que los siervos que invierten, que arriesgan, son llamados \u00abfieles\u00bb cuatro veces (vv. 21.23). Para el Evangelio no hay fidelidad sin riesgo. Pero Padre, ser cristiano, \u00bfsignifica arriesgar? S\u00ed, arriesgar. Si tu no arriesgas acabar\u00e1s enterrando tus capacidades, tus riquezas espirituales, materiales, todo. No hay fidelidad sin riesgo.<\/p>\n<p>Ser fiel a Dios es gastar la vida, es dejar que los planes se trastoquen por el servicio. Pero yo, para este plan, \u00bfsirvo? T\u00fa deja que se desarrolle el plan y sirve. Es triste cuando un cristiano juega a la defensiva, apeg\u00e1ndose s\u00f3lo a la observancia de las reglas y al respeto de los mandamientos.<\/p>\n<p>Esos cristianos comedidos, que nunca dan un paso fuera de las reglas, nunca. Tienen miedo del riesgo. Permitidme la imagen: estos que se preocupan as\u00ed de s\u00ed mismos, de no arriesgarse nunca, estos comienzan en la vida un proceso de momificaci\u00f3n del alma, y terminan como momias.<\/p>\n<p>No es suficiente con observar las reglas. La fidelidad a Jes\u00fas no se limita simplemente a no equivocarse. Eso es negativo. As\u00ed pensaba el sirviente holgaz\u00e1n de la par\u00e1bola: falto de iniciativa y creatividad, se escondi\u00f3 detr\u00e1s de un miedo est\u00e9ril y enterr\u00f3 el talento recibido.<\/p>\n<p>El due\u00f1o incluso lo calific\u00f3 como \u00abmalo\u00bb (v. 26). A pesar de no haber hecho nada malo, pero tampoco nada bueno. Prefiri\u00f3 pecar por omisi\u00f3n antes de correr el riesgo de equivocarse. No fue fiel a Dios, que ama entregase totalmente; y le hizo la peor ofensa: devolverle el don recibido.<\/p>\n<p>En cambio, el Se\u00f1or nos invita a jug\u00e1rnosla generosamente, a vencer el miedo con la valent\u00eda del amor, a superar la pasividad que se convierte en complicidad. Hoy, en estos tiempos de incertidumbre y fragilidad, no desperdiciemos nuestras vidas pensando s\u00f3lo en nosotros mismos. Con esa actitud de la indiferencia. No nos enga\u00f1emos diciendo: \u00abHay paz y seguridad\u00bb (1 Ts 5,3). San Pablo nos invita a enfrentar la realidad, a no dejarnos contagiar por la indiferencia.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo podemos servir siguiendo la voluntad de Dios? El due\u00f1o le explica esto al sirviente infiel: \u00abDeb\u00edas haber llevado mi dinero a los prestamistas, para que, al volver yo, pudiera recoger lo m\u00edo con los intereses\u00bb (v. 27). \u00bfQui\u00e9nes son los \u201cprestamistas\u201d para nosotros, capaces de conseguir un inter\u00e9s duradero?<\/p>\n<p>Son los pobres. No lo olvid\u00e9is. Los pobres est\u00e1n en el centro del Evangelio. El Evangelio no se entiende sin los pobres. Los pobres est\u00e1n en la misma personalidad de Jes\u00fas que, siendo rico, se humill\u00f3 a s\u00ed mismo haci\u00e9ndose pobre. Se hizo pecado, la peor pobreza.<\/p>\n<p>Los pobres nos garantizan un r\u00e9dito eterno y ya desde ahora nos permiten enriquecernos en el amor. Porque la mayor pobreza que hay que combatir es nuestra carencia de amor.<\/p>\n<p>El Libro de los Proverbios alaba a una mujer laboriosa en el amor, cuyo valor es mayor que el de las perlas: debemos imitar a esta mujer que, seg\u00fan el texto, \u00abtiende sus brazos al pobre\u00bb (Pr 31,20). Esta es la gran riqueza de esta mujer. Extiende tu mano a los necesitados, en lugar de exigir lo que te falta: de este modo multiplicar\u00e1s los talentos que has recibido.<\/p>\n<p>Se acerca el tiempo de la Navidad, el tiempo de las fiestas. Cu\u00e1ntas veces surge esta pregunta que se hace la gente: \u00bfQu\u00e9 puedo comprar? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puedo tener? Tengo que ir a las tiendas a comprar para tener. Digamos en cambio otra palabra: \u00bfQu\u00e9 puedo dar a los dem\u00e1s para ser como Jes\u00fas que se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo precisamente en aquel pesebre.<\/p>\n<p>Llegamos as\u00ed al final de la par\u00e1bola: habr\u00e1 quien tenga abundancia y quien haya desperdiciado su vida y permanecer\u00e1 siendo pobre (cf. v. 29). Al final de la vida, en definitiva, se revelar\u00e1 la realidad: la apariencia del mundo se desvanecer\u00e1, seg\u00fan la cual el \u00e9xito, el poder y el dinero dan sentido a la existencia, mientras que el amor, lo que hemos dado, se revelar\u00e1 como la verdadera riqueza. Eso caer\u00e1, en cambio, el amor, emerger\u00e1.<\/p>\n<p>Un gran Padre de la Iglesia escribi\u00f3: \u00abAs\u00ed es como sucede en la vida: despu\u00e9s de que la muerte ha llegado y el espect\u00e1culo ha terminado, todos se quitan la m\u00e1scara de la riqueza y la pobreza y se van de este mundo. Y se los juzga s\u00f3lo por sus obras, unos verdaderamente ricos, otros pobres\u00bb (S. Juan Cris\u00f3stomo, Discursos sobre el pobre L\u00e1zaro, II, 3). Si no queremos vivir pobremente, pidamos la gracia de ver a Jes\u00fas en los pobres, de servir a Jes\u00fas en los pobres.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda agradecer a tantos fieles siervos de Dios, que no dan de qu\u00e9 hablar sobre ellos mismos, sino que viven as\u00ed. Pienso, por ejemplo, en D. Roberto Malgesini. Este sacerdote no hizo teor\u00edas; simplemente, vio a Jes\u00fas en los pobres y el sentido de la vida en el servicio. Enjug\u00f3 las l\u00e1grimas con mansedumbre, en el nombre de Dios que consuela.<\/p>\n<p>En el comienzo de su d\u00eda estaba la oraci\u00f3n, para acoger el don de Dios; en el centro del d\u00eda estaba la caridad, para hacer fructificar el amor recibido; en el final, un claro testimonio del Evangelio. Comprendi\u00f3 que ten\u00eda que tender su mano a los muchos pobres que encontraba diariamente porque ve\u00eda a Jes\u00fas en cada uno de ellos. Pidamos la gracia de no ser cristianos de palabras, sino en los hechos. Para dar fruto, como Jes\u00fas desea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco presidi\u00f3 este domingo 15 de noviembre la Misa dominical en el Altar&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":65005,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-65004","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65004","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65004"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65004\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65004"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65004"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65004"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}