{"id":65290,"date":"2020-11-22T12:49:07","date_gmt":"2020-11-22T17:19:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=65290"},"modified":"2026-04-17T15:04:52","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:52","slug":"el-papa-a-los-jovenes-griten-con-sus-vidas-que-cristo-vive-y-reina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/11\/22\/el-papa-a-los-jovenes-griten-con-sus-vidas-que-cristo-vive-y-reina\/","title":{"rendered":"El Papa a los j\u00f3venes: \u00a1Griten con sus vidas que Cristo vive y reina!"},"content":{"rendered":"<p>En la misa por el pasaje de los s\u00edmbolos de la JMJ, en el que una representaci\u00f3n de los chicos centroamericanos y paname\u00f1os, entregaron la cruz de la Jornada y el icono de la Virgen Salus Populi Romani a los portugueses, que celebrar\u00e1n en el 2023 la pr\u00f3xima JMJ, en esta ceremonia lit\u00fargica, el Papa en su homil\u00eda aconsej\u00f3 a los j\u00f3venes, les dijo que no renuncien a los sue\u00f1os grandes, \u00e9stos dependen de las grandes decisiones, como lo dice el Evangelio de hoy. Y les aconsej\u00f3: \u201cCada uno de nosotros nos convertimos en lo que elegimos, para bien o para mal\u201d<\/p>\n<p><iframe title=\"El Papa a los j\u00f3venes: \u00a1Griten con sus vidas que Cristo vive y reina!\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/9xc7WAdlg8Q?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El Papa en su homil\u00eda, dirigi\u00e9ndose a los j\u00f3venes del mundo, les pidi\u00f3 que no renuncien a \u201clos sue\u00f1os grandes.\u00a0 No nos contentemos con lo que es debido. El Se\u00f1or no quiere que recortemos los horizontes, no nos quiere aparcados al margen de la vida, sino en movimiento hacia metas altas, con alegr\u00eda y audacia. No estamos hechos para so\u00f1ar con las vacaciones o el fin de semana, sino para realizar los sue\u00f1os de Dios en este mundo. \u00c9l nos ha hecho capaces de so\u00f1ar para abrazar la belleza de la vida. Y las obras de misericordia son las obras m\u00e1s bellas de la vida. Si tienes sue\u00f1os de gloria verdadera, no de la gloria del mundo que va y viene, sino de la gloria de Dios, este es el camino. Porque las obras de misericordia dan gloria a Dios m\u00e1s que cualquier otra cosa\u201d.<\/p>\n<h2>Para realizar grandes sue\u00f1os se necesitan grandes decisiones<\/h2>\n<p>Y para realizar esos grandes sue\u00f1os, el Santo Padre aconsej\u00f3 a los j\u00f3venes que deben tener grandes decisiones. Y de esto habla el Evangelio de hoy. En el momento del \u201cjuicio final el Se\u00f1or se basa en las decisiones que tomamos. Casi parece que no juzga: separa las ovejas de las cabras, pero ser buenos o malos depende de nosotros. \u00c9l s\u00f3lo deduce las consecuencias de nuestras decisiones, las pone de manifiesto y las respeta\u201d.<\/p>\n<p>De manera que la vida de cada uno, \u201cla vida, dijo, es el tiempo de las decisiones firmes, fundamentales, eternas. Elecciones banales conducen a una vida banal, elecciones grandes hacen grande la vida\u201d.<\/p>\n<h2>Cada uno de nosotros nos convertimos en lo que elegimos<\/h2>\n<p>En efecto, cada uno de nosotros nos convertimos en lo que elegimos, para bien y para mal. \u201cSi elegimos robar nos volvemos ladrones, si elegimos pensar en nosotros mismos nos volvemos ego\u00edstas, si elegimos odiar nos volvemos furibundos, si elegimos pasar horas delante del m\u00f3vil nos volvemos dependientes\u201d. Pero si optamos por Dios, si elegimos a Dios, \u201cnos volvemos cada d\u00eda m\u00e1s amados y si elegimos amar nos volvemos felices\u201d. Porque como afirm\u00f3 el Papa la \u201cbelleza de las decisiones depende del amor. Jes\u00fas sabe que si vivimos cerrados e indiferentes nos quedamos paralizados, pero si nos gastamos por los dem\u00e1s nos hacemos libres. El Se\u00f1or de la vida nos quiere llenos de vida y nos da el secreto de la vida: esta se posee solamente entreg\u00e1ndola\u201d.<\/p>\n<h2>Cualquier decisi\u00f3n tiene sus obst\u00e1culos\u00a0<\/h2>\n<p>Pero cualquier decisi\u00f3n que tomemos, tiene sus obst\u00e1culos, que las convierte en arduas las elecciones, y estos son: el miedo, la inseguridad, los porqu\u00e9s sin respuesta. Sin embargo, para superar estos obst\u00e1culos, Francisco afirm\u00f3 que \u201cel amor nos pide que vayamos m\u00e1s all\u00e1, que no nos quedemos sujetos a los porqu\u00e9s de la vida, esperando que llegue una respuesta del Cielo. No, el amor nos impulsa a pasar de los porqu\u00e9s al para qui\u00e9n, del por qu\u00e9 vivo al para qui\u00e9n vivo, del por qu\u00e9 me pasa esto al para qui\u00e9n puedo hacer el bien. \u00bfPara qui\u00e9n? No s\u00f3lo para m\u00ed mismo: la vida ya est\u00e1 llena de decisiones que tomamos mirando nuestro beneficio, para tener un t\u00edtulo de estudios, amigos, una casa, para satisfacer los propios pasatiempos e intereses. Pero corremos el riesgo de que pasen los a\u00f1os pensando en nosotros mismos sin comenzar a amar. Manzoni nos da un hermoso consejo: \u00abSe deber\u00eda pensar m\u00e1s en hacer el bien que en estar bien; y as\u00ed se acabar\u00eda estando mejor\u00bb (Los novios, cap. XXXVIII)\u201d.<\/p>\n<p>Y en este siglo 21, a los obst\u00e1culos anteriores para alcanzar esos grandes sue\u00f1os, se unen la fiebre del consumo, que \u201cnarcotiza el coraz\u00f3n con cosas superfluas. Se encuentra la obsesi\u00f3n por la diversi\u00f3n, que parece el \u00fanico modo para evadir los problemas, y en cambio s\u00f3lo pospone los problemas\u201d. En estos tiempos, el Papa dijo que hay una fijaci\u00f3n en la reclamaci\u00f3n de los propios derechos, olvidando el deber de ayudar. Otro obst\u00e1culo es la gran ilusi\u00f3n sobre el amor, que parece algo que \u201chay que vivir a fuerza de emociones y de \u201cme gusta\u201d, cuando amar es sobre todo: don, elecci\u00f3n y sacrificio. Elegir, especialmente hoy, es no dejarse domesticar por la homogeneizaci\u00f3n, es no dejarse anestesiar por los mecanismos de consumo que desactivan la originalidad, es saber renunciar al aparentar y al mostrarse. Elegir la vida es luchar contra la mentalidad del usar y tirar y del todo y r\u00e1pido, para conducir la existencia hacia la meta del Cielo, hacia los sue\u00f1os de Dios\u201d.<\/p>\n<h2>En vez de decirnos qu\u00e9 me apetece hacer, decir qu\u00e9 me hace bien<\/h2>\n<p>Muchas elecciones surgen cada d\u00eda en el coraz\u00f3n. El Papa da otro consejo m\u00e1s a sus j\u00f3venes, un \u00faltimo consejo para que se \u201centrenen a elegir bien. Si nos miramos dentro, vemos que a menudo nacen en nosotros dos preguntas distintas. Una es: \u00bfQu\u00e9 me apetece hacer? Es una pregunta que con frecuencia enga\u00f1a, porque insin\u00faa que lo importante es pensar en uno mismo y seguir todos los deseos e impulsos que uno tiene. Sin embargo, la pregunta que el Esp\u00edritu Santo sugiere al coraz\u00f3n es otra: no \u00bfqu\u00e9 me apetece hacer?, sino \u00bfqu\u00e9 te hace bien? Aqu\u00ed est\u00e1 la elecci\u00f3n de cada d\u00eda: \u00bfQu\u00e9 quiero hacer o qu\u00e9 me hace bien? De esta b\u00fasqueda interior pueden nacer elecciones banales o elecciones de vida. Miremos a Jes\u00fas, pid\u00e1mosle la valent\u00eda de elegir lo que nos hace bien, para seguir sus huellas en el camino del amor, y encontrar la alegr\u00eda\u201d.<\/p>\n<h2>Obras de misericordia que transforman nuestra vida\u00a0\u00a0<\/h2>\n<p>En su homil\u00eda, el Papa refiri\u00e9ndose al Evangelio del d\u00eda de San Mateo, habl\u00f3 de la lista de \u201clos dones que el Se\u00f1or nos entrega, los dones que desea para las bodas eternas con nosotros en el Cielo\u201d. Jes\u00fas, \u201cantes de entregarnos su amor en la cruz, nos deja su \u00faltima voluntad. Nos dice que el bien que hagamos a uno de sus hermanos m\u00e1s peque\u00f1os \u2014hambrientos, sedientos, extranjeros, pobres, enfermos, encarcelados\u2014 se lo haremos a \u00c9l\u201d.<\/p>\n<p>Son las obras de misericordia, que transforman nuestra vida en eternidad. El Papa dijo que cada uno de nosotros puede preguntarse: \u00bfLas pongo en pr\u00e1ctica? \u00bfHago algo por quien lo necesita? \u00bfO hago el bien s\u00f3lo a los seres queridos y a los amigos? \u00bfAyudo al que no me puede devolver? \u00bfSoy amigo de un pobre?, porque en cada uno de nuestros hermanos, aquellos que m\u00e1s nos necesitan, all\u00ed est\u00e1 \u00c9l, Jes\u00fas. \u00a0\u201cYo estoy ah\u00ed\u201d, te dice Jes\u00fas, \u201cte espero ah\u00ed, donde no imaginas y donde quiz\u00e1s ni siquiera quieres mirar, ah\u00ed en los pobres\u201d.<\/p>\n<p><i>\u201cYo estoy ah\u00ed<\/i>, donde el pensamiento dominante \u2014seg\u00fan el cual la vida va bien si me va bien a m\u00ed\u2014 no muestra inter\u00e9s.\u00a0<i>Yo estoy ah\u00ed<\/i>, dice Jes\u00fas tambi\u00e9n a ti, joven que buscas realizar los sue\u00f1os de la vida.\u201d<\/p>\n<h2>Un joven santo, cuyo carisma es siempre actual<\/h2>\n<p>Y recordando la conversi\u00f3n de San Mart\u00edn de Tours, el Pont\u00edfice sigui\u00f3 su homil\u00eda: \u201c<i>Yo estoy ah\u00ed<\/i>, le dijo Jes\u00fas a un joven soldado hace algunos siglos. Ten\u00eda dieciocho a\u00f1os y todav\u00eda no estaba bautizado. Un d\u00eda vio a un pobre que ped\u00eda ayuda a la gente, pero no la recib\u00eda porque \u00abtodos pasaban de largo\u00bb. Y aquel joven, \u00abcomprendi\u00f3 que, si los dem\u00e1s no ten\u00edan compasi\u00f3n, era porque el pobre le estaba reservado a \u00e9l\u00bb. Pero no ten\u00eda nada consigo, s\u00f3lo su capa militar. Entonces la rasg\u00f3 por la mitad y dio una mitad al pobre, sufriendo las burlas de algunos a su alrededor. La noche siguiente tuvo un sue\u00f1o: vio a Jes\u00fas, vestido con el trozo de la capa con que hab\u00eda cubierto al pobre. Y lo escuch\u00f3 decir: \u00abMart\u00edn\u00a0<i>me<\/i>\u00a0has cubierto con este vestido\u00bb San Mart\u00edn era un joven que tuvo aquel sue\u00f1o porque lo hab\u00eda vivido, aun sin saberlo, como los justos del Evangelio de hoy\u201d. \u00a0<\/p>\n<h2><b>La JMJ diocesana en el d\u00eda de la Solemnidad de Cristo Rey<\/b><\/h2>\n<p>Al final de la misa, en el momento del pasaje de la cruz de la JMJ se anunci\u00f3 que a partir de ahora, la jmj diocesana, en vez de celebrarse el Domingo de Ramos, se celebrar\u00e1 en la Solemnidad de Cristo Rey.\u00a0<\/p>\n<p><b>Palabras del Papa dirigi\u00e9ndose a la juventud del mundo:<\/b><\/p>\n<p>Al final de esta celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, saludo cordialmente a todos los presentes y a todos los que nos siguen a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n. Dirijo un saludo especial a los j\u00f3venes de Panam\u00e1 y Portugal, representados por las dos delegaciones que en breve har\u00e1n el significativo gesto del paso de la Cruz y del icono de la Virgen Mar\u00eda,\u00a0<i>Salus Populi Romani<\/i>, s\u00edmbolos de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Es un paso importante en la peregrinaci\u00f3n que nos llevar\u00e1 a Lisboa en el a\u00f1o 2023.<\/p>\n<p>Y mientras nos preparamos para la pr\u00f3xima jornada intercontinental de la JMJ, tambi\u00e9n me gustar\u00eda relanzar su celebraci\u00f3n en las Iglesias locales. Treinta y cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde de la creaci\u00f3n de la JMJ, despu\u00e9s de haber escuchado diferentes opiniones y al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, competente en la pastoral juvenil, he decidido trasladar la celebraci\u00f3n diocesana de la JMJ del Domingo de Ramos al Domingo de Cristo Rey, a partir del pr\u00f3ximo a\u00f1o. En el centro permanece el Misterio de Jesucristo Redentor del hombre, como siempre evidenci\u00f3 san Juan Pablo II, iniciador y patrono de la JMJ.<\/p>\n<p>Queridos j\u00f3venes: \u00a1Griten con sus vidas que Cristo vive y reina! \u00a1Si ustedes callan, las piedras gritar\u00e1n! (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a019,40).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la misa por el pasaje de los s\u00edmbolos de la JMJ, en el que&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":65291,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-65290","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}