{"id":65515,"date":"2020-11-27T12:33:33","date_gmt":"2020-11-27T17:03:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=65515"},"modified":"2026-04-17T15:04:53","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:53","slug":"hoy-es-la-fiesta-de-la-virgen-de-la-medalla-milagrosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/11\/27\/hoy-es-la-fiesta-de-la-virgen-de-la-medalla-milagrosa\/","title":{"rendered":"Hoy es la fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa"},"content":{"rendered":"<p><strong>&#8220;Oh Mar\u00eda sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Haz que se acu\u00f1e una medalla seg\u00fan este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibir\u00e1n grandes gracias. Las gracias ser\u00e1n m\u00e1s abundantes para los que la lleven con confianza&#8221;, le dijo la Virgen Mar\u00eda a Santa Catalina Labour\u00e9 el 27 de noviembre de 1830.<!--more--><\/p>\n<p>La Madre de Dios se le apareci\u00f3 a Catalina Labour\u00e9 -de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul- de la siguiente manera: La Virgen estaba vestida con una t\u00fanica blanca y un velo del mismo color que la cubr\u00eda desde la cabeza hasta los pies. Su rostro era bell\u00edsimo. Los pies aparec\u00edan apoyados encima de una esfera o globo, mientras pisaban a una serpiente. Sus manos, a la altura del coraz\u00f3n, sosten\u00edan una peque\u00f1a esfera de oro, coronada con una cruz. Los dedos de las manos estaban adornados con anillos con piedras preciosas, desde las que sal\u00edan destellos de luz.<\/p>\n<p>La Virgen Mar\u00eda dijo a Catalina: \u201ceste globo que ves (a mis pies) representa al mundo entero, especialmente a Francia, y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no las piden\u201d. La esfera o globo de oro que ten\u00eda la Virgen en las manos se desvaneci\u00f3 y sus brazos se extendieron abiertos, mientras los rayos de luz continuaban cayendo sobre el globo blanco de los pies.<\/p>\n<p>De pronto apareci\u00f3 una forma ovalada en torno a la Virgen con una inscripci\u00f3n en el borde interior que dec\u00eda: &#8220;Mar\u00eda sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti&#8221;. Estas palabras formaban un semic\u00edrculo que empezaba a la altura de la mano derecha de la Virgen, pasaba por encima de su cabeza y terminaba a la altura de la mano izquierda. Mar\u00eda, mostr\u00e1ndose de esa manera, le pide a Catalina que acu\u00f1e una medalla seg\u00fan la imagen que estaba contemplando.<\/p>\n<p>La imagen de la Virgen, entonces, gir\u00f3 y Catalina pudo ver el reverso. En \u00e9l estaba inscrito la letra \u201cM\u201d con una cruz que se alzaba desde la mitad. Por debajo de esta inscripci\u00f3n estaban el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, circundado con una corona de espinas, y el Coraz\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, traspasado por una espada. Alrededor aparec\u00edan doce estrellas.<\/p>\n<p>Esta manifestaci\u00f3n se repiti\u00f3 a finales del mes siguiente, diciembre de 1830, y en los primeros d\u00edas de enero de 1831.<\/p>\n<p>En un principio, los devotos de la medalla la llamaron \u201cde la Inmaculada Concepci\u00f3n\u201d, pero con la difusi\u00f3n de la devoci\u00f3n -impulsada por las numeros\u00edsimas gracias y milagros- los fieles empezaron a llamarla \u201cLa Medalla Milagrosa\u201d, tal y como se sigue haciendo en nuestros d\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Oh Mar\u00eda sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti&#8221;. &#8220;Haz que se&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":65516,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-65515","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65515"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65515\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}