{"id":65893,"date":"2020-12-06T11:14:19","date_gmt":"2020-12-06T15:44:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=65893"},"modified":"2026-04-17T15:04:58","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:58","slug":"el-papa-rechazar-el-pecado-pedir-con-fuerza-la-gracia-de-la-conversion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/12\/06\/el-papa-rechazar-el-pecado-pedir-con-fuerza-la-gracia-de-la-conversion\/","title":{"rendered":"El Papa: rechazar el pecado, pedir con fuerza la gracia de la conversi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Porque &#8220;son muchas las ataduras que nos mantienen cerca del pecado&#8221;, la conversi\u00f3n &#8220;es una gracia&#8221; que debemos pedir con fuerza. La conversi\u00f3n implica el desapego del pecado y de la mundanidad, y su objetivo final, es la comuni\u00f3n y amistad con Dios. Es una s\u00edntesis de lo expresado por el Papa este domingo, reflexionando sobre el Evangelio del d\u00eda, a la hora del \u00c1ngelus dominical.<!--more--><\/p>\n<p>Como cada domingo el Papa Francisco se asom\u00f3 a la ventana del Palacio Apost\u00f3lico para rezar junto con los fieles presentes en la plaza de San Pedro la oraci\u00f3n mariana del \u00c1ngelus dominical. En este segundo domingo de Adviento, reflexion\u00f3 sobre la figura y la obra de Juan el Bautista quien \u201cse\u00f1al\u00f3 a sus contempor\u00e1neos un itinerario de fe similar al que el Adviento nos propone a nosotros\u201d: este itinerario de fe \u2013 afirm\u00f3 el Pont\u00edfice \u2013 es un itinerario de conversi\u00f3n. \u00a0<\/p>\n<h2><b>La conversi\u00f3n implica el desapego del pecado y de la mundanidad<\/b><\/h2>\n<p>Tal como ense\u00f1aba el Bautista, que en el desierto de Judea proclamaba \u201cun bautismo de conversi\u00f3n para perd\u00f3n de los pecados\u201d, convertirse, explic\u00f3 Francisco \u201csignifica pasar<b>\u00a0<\/b>del mal al bien, del pecado al amor de Dios\u201d, tanto en la vida moral como espiritual. En aquel entonces, \u201crecibir el bautismo era un signo externo y visible de la conversi\u00f3n\u201d de quienes escuchaban la predicaci\u00f3n del Bautista y \u201cdecid\u00edan hacer penitencia\u201d. Sin embargo, el bautismo \u201cera in\u00fatil sin la voluntad de arrepentirse y cambiar de vida\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa conversi\u00f3n implica el dolor de los pecados cometidos, el deseo de liberarse de ellos, el prop\u00f3sito de excluirlos para siempre de la propia vida. Para excluir el pecado, hay que rechazar tambi\u00e9n todo lo que est\u00e1 relacionado con \u00e9l: la mentalidad mundana, el apego excesivo a las comodidades, el apego excesivo al placer, al bienestar, a las riquezas.\u201d<\/p>\n<p>Juan el Bautista, un hombre austero, que renuncia a lo superfluo y busca lo esencial\u201d, se\u00f1al\u00f3 Francisco, \u201ces el ejemplo de este desapego del pecado y de la mundanidad\u201d.<\/p>\n<h2><b>El objetivo de la comuni\u00f3n y amistad con Dios<\/b><\/h2>\n<p>Pero el Papa tambi\u00e9n habl\u00f3 del \u201cotro aspecto\u201d de la conversi\u00f3n, que es &#8220;el final del camino&#8221; constituido por \u201cla b\u00fasqueda de Dios y de su reino\u201d:<\/p>\n<p>\u201cEl abandono de las comodidades y la mentalidad mundana no son un fin en s\u00ed mismo, no es ascetismo s\u00f3lo para hacer penitencia: el cristiano no hace de faquir. Es otra cosa. El desapego no es un fin en s\u00ed mismo.sino que tienen como objetivo lograr algo m\u00e1s grande, es decir, el reino de Dios, la comuni\u00f3n con Dios, la amistad con Dios.\u201d<\/p>\n<p>Este objetivo \u201cno es f\u00e1cil\u201d, a\u00f1adi\u00f3 el Santo Padre, \u201cporque son muchas las ataduras que nos mantienen cerca del pecado: inconstancia, des\u00e1nimo, malicia, mal ambiente y malos ejemplos\u201d. A veces \u2013 continu\u00f3 &#8211; el impulso que sentimos hacia el Se\u00f1or es demasiado d\u00e9bil y parece casi como si Dios callara; nos parecen lejanas e irreales sus promesas de consolaci\u00f3n, como la imagen del pastor diligente y sol\u00edcito, que resuena hoy en la lectura de Isa\u00edas. Es entonces cuando se siente la \u201ctentaci\u00f3n\u201d de decir que es \u201cimposible convertirse de verdad\u201d: ese des\u00e1nimo, dijo el Papa, &#8220;es arena movediza de una existencia mediocre&#8221;.<\/p>\n<div>\n<aside class=\"article__readmore\">\n<div class=\"teaser--labelEvidence teaser teaser--type-angelus \">\n<article>\n<div class=\"teaser__labelWrapper\">\n<h2><b>Una \u201cgracia\u201d que hay que pedir con fuerza<br \/>\n<\/b><\/h2>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 podemos hacer en estos casos?\u201d, pregunt\u00f3 el Papa Francisco. \u201cEn primer lugar, recordar que la conversi\u00f3n es una gracia&#8221;, afirm\u00f3, y, como &#8220;nadie puede convertirse con sus propias fuerzas&#8221; &#8220;hay que pedirle a Dios con fuerza que nos convierta&#8221;.<\/p>\n<p>\u201cNos convertimos verdaderamente en la medida en que nos abrimos a la belleza, la bondad, la ternura de Dios.\u201d<\/p>\n<p>Al concluir su reflexi\u00f3n, el Sumo Pont\u00edfice or\u00f3 para que Mar\u00eda Sant\u00edsima, a quien pasado ma\u00f1ana celebraremos como la Inmaculada Concepci\u00f3n, \u201cnos ayude a desprendernos cada vez m\u00e1s del pecado y de la mundanidad, para abrirnos a Dios, a su palabra, a su amor que regenera y salva\u201d.<\/p>\n<h2><b>Ninguna pandemia ni crisis puede apagar la luz de Dios<\/b><\/h2>\n<p>Tras el rezo mariano, el Pont\u00edfice pidi\u00f3 que, en estos d\u00edas, en los que en tantos hogares se preparan el \u00e1rbol de Navidad y el pesebre \u201cpara la alegr\u00eda de chicos y grandes\u201d, vayamos m\u00e1s all\u00e1 de estos \u201csignos de esperanza\u201d, es decir, a su significado: a Jes\u00fas, el amor de Dios que \u00c9l nos revel\u00f3 y a la bondad infinita que hizo resplandecer en el mundo.<\/p>\n<p>\u201cNo hay ninguna pandemia, ninguna crisis que pueda apagar esta luz. Dej\u00e9mosla entrar en nuestros corazones, y tendamos la mano a los m\u00e1s necesitados. As\u00ed Dios nacer\u00e1 de nuevo en nosotros y entre nosotros.\u201d<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/aside>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Porque &#8220;son muchas las ataduras que nos mantienen cerca del pecado&#8221;, la conversi\u00f3n &#8220;es una&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":65896,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-65893","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65893","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65893"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65893\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65893"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65893"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65893"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}