{"id":6607,"date":"2018-01-16T01:00:31","date_gmt":"2018-01-16T05:30:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=6607"},"modified":"2026-04-17T15:04:05","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:05","slug":"quinto-dia-martes-16-novena-la-senora-la-altagracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2018\/01\/16\/quinto-dia-martes-16-novena-la-senora-la-altagracia\/","title":{"rendered":"Quinto d\u00eda \/ Martes 16 | Novena de la Se\u00f1ora de la Altagracia"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano? \/ Pastoral Social, Salud, Penitenciaria<!--more--><\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>1. Orientaciones para este D\u00eda<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">Este d\u00eda est\u00e1 dedicado a la pastoral social, de la salud y penitenciaria para destacar precisamente la obligaci\u00f3n que todos tenemos de velar por otros y sus necesidades.<\/p>\n<p class=\"p1\">Colocar una caja para recibir alimentos y medicinas. Prever im\u00e1genes de rostro sufriente para ponerlos junto al cuadro de la virgen.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>2. Entronizaci\u00f3n de la Imagen de la Altagracia<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">En el lugar del encuentro, se prepara un altar con manteles limpios. Puede ser una mesita adornada con flores, una vela o vel\u00f3n encendido. Se forman un c\u00edrculo alrededor de la imagen con los coordinadores de los distintos grupos. En el nombre del Padre del Hijo y del Esp\u00edritu Santo,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Am\u00e9n. (Se trae en procesi\u00f3n el cuadro de La Altagracia con flores, luces y cantos).<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>3. Motivaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">Este quinto d\u00eda de nuestra novena en honor de nuestra madre, el Se\u00f1or nos hace la misma pregunta que hizo Dios a Ca\u00edn \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano? La respuesta de Ca\u00edn fue la negaci\u00f3n precisamente de su misi\u00f3n frente a su hermano<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Abel, la de ser su guardi\u00e1n, su protector. Eso es lo que Dios nos invita a ser unos para otros guardianes, vigilantes, para socorrer, ayudar y servir a nuestros hermanos, como hizo nuestra Madre la Virgen Mar\u00eda en la boda de Can\u00e1 de Galilea.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>4. Oraci\u00f3n inicial<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">\u00a1Oh Madre! Que en la cruz tu Hijo nos hizo hijos e hijas tuyos, y puso de manifiesto la obligaci\u00f3n familiar de velar unos por otros, que las palabras de Jes\u00fas, Madre he ah\u00ed a tu hijo, hijo he ah\u00ed a tu madre, nos recuerden el precepto sagrado y fraterno de amarnos unos a otros y de custodiar la vida y el bien de nuestros hermanos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>5. Lectura de la Palabra: G\u00e9nesis 4, 1-16<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">Conoci\u00f3 Ad\u00e1n a Eva, su mujer, la cual concibi\u00f3 y dio a luz a Ca\u00edn, y dijo: \u00abHe adquirido un var\u00f3n con el favor de Yahveh.\u00bb Volvi\u00f3 a dar a luz, y tuvo a Abel su hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Ca\u00edn labrador. Pas\u00f3 alg\u00fan\u00a0tiempo, y Ca\u00edn hizo a Yahveh una oblaci\u00f3n de los frutos del suelo. Tambi\u00e9n Abel hizo una oblaci\u00f3n de los primog\u00e9nitos de su reba\u00f1o, y de la grasa de los mismos. Yahveh mir\u00f3 propicio a Abel y su oblaci\u00f3n, mas no mir\u00f3 propicio a Ca\u00edn y su oblaci\u00f3n, por lo cual se irrit\u00f3 Ca\u00edn en gran manera y se abati\u00f3 su rostro. Yahveh dijo a Ca\u00edn: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 andas irritado, y por qu\u00e9 se ha abatido tu rostro? \u00bfNo es cierto que si obras bien podr\u00e1s alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta est\u00e1 el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar.\u00bb Ca\u00edn, dijo a su hermano Abel: \u00abVamos afuera.\u00bb<\/p>\n<p class=\"p1\">Y cuando estaban en el campo, se lanz\u00f3 Ca\u00edn contra su hermano Abel y lo mat\u00f3. Yahveh dijo a Ca\u00edn: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano Abel? Contest\u00f3: \u00abNo s\u00e9. \u00bfSoy yo acaso el guarda de mi hermano?\u00bb Replic\u00f3 Yahveh: \u00ab\u00bfQu\u00e9 has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a m\u00ed desde el suelo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abri\u00f3 su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Aunque labres el suelo, no te dar\u00e1 m\u00e1s su fruto. Vagabundo y errante ser\u00e1s en la tierra.\u00bb Entonces dijo Ca\u00edn a Yahveh: \u00abMi culpa es demasiado grande para soportarla. Es decir que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matar\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p class=\"p1\">Le respondi\u00f3 Yahveh: \u00abAl contrario, quienquiera que matare a Ca\u00edn, lo pagar\u00e1 siete veces.\u00bb Y Yahveh puso una se\u00f1al a Ca\u00edn para que nadie que le encontrase le atacara. Ca\u00edn sali\u00f3 de la presencia de Yahveh, y se estableci\u00f3 en el pa\u00eds de Nod, al oriente de Ed\u00e9n.\u201d<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Palabra de Dios.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>6. Compartir la Palabra<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">\u00bfQu\u00e9 personas intervienen en este pasaje de Escritura?, \u00bfQu\u00e9 expresi\u00f3n te llama m\u00e1s la atenci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 crees t\u00fa que es lo que provoca la violencia hoy entre las personas? \u00bfCu\u00e1l parece ser la dificultad que hab\u00eda entre Ca\u00edn y su hermano Abel?<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>7. Mensaje de hoy.<\/strong> Escuchemos la ense\u00f1anza sobre la fraternidad que nos habla el papa Francisco a prop\u00f3sito del pasaje de Ca\u00edn y Abel: Para comprender mejor esta vocaci\u00f3n del hombre a la fraternidad, para conocer m\u00e1s adecuadamente los obst\u00e1culos que se interponen en su realizaci\u00f3n y descubrir los caminos para superarlos, es fundamental dejarse guiar por el conocimiento del designio de Dios, que nos presenta luminosamente la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p class=\"p1\">Seg\u00fan el relato de los or\u00edgenes, todos los hombres proceden de unos padres comunes, de Ad\u00e1n y Eva, pareja creada por Dios a su imagen y semejanza (cf. Gn 1,26), de los cuales nacen Ca\u00edn y Abel. En la historia de la primera familia leemos la g\u00e9nesis de la sociedad, la evoluci\u00f3n de las relaciones entre las personas y los pueblos.<\/p>\n<p class=\"p1\">Abel es pastor, Ca\u00edn es labrador. Su identidad profunda y, a la vez, su vocaci\u00f3n, es ser hermanos, en la diversidad de su actividad y cultura, de su modo de relacionarse con Dios y con la creaci\u00f3n. Pero el asesinato de Abel por parte de Ca\u00edn deja constancia tr\u00e1gicamente del rechazo radical de la vocaci\u00f3n a ser hermanos. Su historia (cf. Gn 4,1-16) pone en evidencia la dificultad de la tarea a la que est\u00e1n llamados todos los hombres, vivir unidos, preocup\u00e1ndose\u00a0los unos de los otros. Ca\u00edn, al no aceptar la predilecci\u00f3n de Dios por Abel, que le ofrec\u00eda lo mejor de su reba\u00f1o \u201cel Se\u00f1or se fij\u00f3 en Abel y en su ofrenda, pero no se fij\u00f3 en Ca\u00edn ni en su ofrenda\u201d (Gn 4,4-5), mata a Abel por envidia. De esta manera, se niega a reconocerlo como hermano, a relacionarse positivamente con \u00e9l, a vivir ante Dios asumiendo sus responsabilidades de cuidar y proteger al otro. A la pregunta \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u201d, con la que Dios interpela a Ca\u00edn pidi\u00e9ndole cuentas por lo que ha hecho, \u00e9l responde: \u201cNo lo s\u00e9; \u00bfacaso soy yo el guardi\u00e1n de mi hermano?\u201d (Gn 4,9). Despu\u00e9s nos dice el G\u00e9nesis:<\/p>\n<p class=\"p1\">\u201cCa\u00edn sali\u00f3 de la presencia del Se\u00f1or\u201d (4,16). Hemos de preguntarnos por los motivos profundos que han llevado a Ca\u00edn a dejar de lado el v\u00ednculo de fraternidad y, junto con \u00e9l, el v\u00ednculo de reciprocidad y de comuni\u00f3n que lo un\u00eda a su hermano Abel. Dios mismo denuncia y recrimina a Ca\u00edn su connivencia con el mal: \u201cEl pecado acecha a la puerta\u201d (Gn 4,7).<\/p>\n<p class=\"p1\">No obstante, Ca\u00edn no lucha contra el mal y decide igualmente alzar la mano \u201ccontra su hermano Abel\u201d (Gn 4,8), rechazando el proyecto de Dios. Frustra as\u00ed su vocaci\u00f3n originaria de ser hijo de Dios y a vivir la fraternidad.<\/p>\n<p class=\"p1\">El relato de Ca\u00edn y Abel nos ense\u00f1a que la humanidad lleva inscrita en s\u00ed una vocaci\u00f3n a la fraternidad, pero tambi\u00e9n la dram\u00e1tica posibilidad de su traici\u00f3n. Da testimonio de ello el ego\u00edsmo cotidiano, que est\u00e1 en el fondo de tantas guerras e injusticias: muchos hombres y mujeres mueren a manos de hermanos y hermanas que no saben reconocerse como tales, es decir, como seres hechos para la reciprocidad, para la comuni\u00f3n y para el don. Papa Francisco, Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por la Paz, 2014, 3).<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong><br \/>\n8. Oraci\u00f3n con el s\u00edmbolo: Retratos de rostros sufrientes que se van uniendo.<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">En este momento se van uniendo rostros sufrientes en torno al cuadro de La Altagracia. Mientras se van colocando se pueden hacer s\u00faplicas por los rostros que se van mostrando y poniendo.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>9. Compromiso comunitario:<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">Colecta de alimentos y medicinas para los enfermos \/ Visita con la Imagen de la Virgen a los enfermos. \/ Hacer una lista de los m\u00e1s necesitados del Barrio. \/ Llevar la comida a un necesitado.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>10. Oraci\u00f3n final y avisos<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">Se canta el Magnificat y se reza el padre nuestro y el Ave Mar\u00eda.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>11. Cantos alegres a la Virgen<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>12. Brindis<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano? \/ Pastoral Social, Salud, Penitenciaria<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6605,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-6607","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6607","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6607"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6607\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6607"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6607"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6607"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}