{"id":66180,"date":"2020-12-12T17:07:05","date_gmt":"2020-12-12T21:37:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=66180"},"modified":"2026-04-17T15:04:58","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:58","slug":"hoy-es-fiesta-de-nuestra-senora-de-guadalupe-patrona-de-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/12\/12\/hoy-es-fiesta-de-nuestra-senora-de-guadalupe-patrona-de-america\/","title":{"rendered":"Hoy es fiesta de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, Patrona de Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u201cNo se entristezca tu coraz\u00f3n\u2026 \u00bfAcaso no estoy yo aqu\u00ed, que soy tu Madre?\u201d.<\/strong> Con estas palabras, la Virgen de Guadalupe intent\u00f3 consolar a un afligido Juan Diego, el 12 de diciembre de 1531 \u00a1Y vaya que lo hizo! \u00a1Y no solo a \u00e9l! Las palabras de la Virgen nos consuelan tambi\u00e9n a nosotros, peregrinos en este mundo. Ellas nos recuerdan que nada hay que temer, porque Nuestra Madre siempre nos protege.<!--more--><\/p>\n<p>Hoy, por eso, celebramos a la Virgen de Guadalupe, Emperatriz de Am\u00e9rica y Patrona de M\u00e9xico. Le damos gracias por el milagro de dejar su imagen grabada en aquella sencilla \u201ctilma\u201d, y por el milagro de haber dejado su rostro grabado en nuestros corazones, en el alma de una naci\u00f3n, de nuestro Continente, de nuestra cultura y de toda la Iglesia. Mar\u00eda de Guadalupe es se\u00f1al irrefutable de cu\u00e1nto Dios ama a sus hijos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elsiervodigital.files.wordpress.com\/2015\/12\/img_0773.jpg?w=760\" alt=\"IMG_0773\" \/><\/p>\n<p><strong>La historia de la Virgen del Tepeyac<\/strong><\/p>\n<p>Una d\u00e9cada despu\u00e9s de iniciada la conquista de M\u00e9xico, los misioneros se encontraban frente a una dif\u00edcil situaci\u00f3n. El esfuerzo evangelizador a cargo de los misioneros espa\u00f1oles -por distintos y complejos motivos- no hab\u00eda producido los frutos esperados. Entre otras cosas, pesaba sobre la conciencia de los conquistadores innumerables pecados cometidos contra los ind\u00edgenas, y las contradicciones propias de la ambici\u00f3n desmedida y el ansia de poder. En ese contexto, los misioneros experimentaban cierto desconcierto por las escasas o poco s\u00f3lidas conversiones.<\/p>\n<p>Sin embargo, contra cualquier cosa que podr\u00eda haberse esperado, el 9 de diciembre de 1531, la Madre de Dios cambiar\u00eda definitivamente el curso del proceso de evangelizaci\u00f3n, y lo har\u00eda de manera radical. Mar\u00eda Sant\u00edsima, en el lugar llamado Tepeyac, se le apareci\u00f3 a un humilde indio chichimeca de nombre Juan Diego, convertido al cristianismo. A los ojos del buen Juan Diego, se trataba de la \u201cSe\u00f1ora\u201d. Mientras que Ella, suscitando paz en el coraz\u00f3n del ind\u00edgena, se present\u00f3 a s\u00ed misma como \u201cla perfecta siempre Virgen Santa Mar\u00eda, Madre del verdadero Dios\u201d.<\/p>\n<p>La Virgen le encomend\u00f3 a Juan Diego que le pidiese al obispo capitalino, el franciscano Juan de Zum\u00e1rraga, que mande construir una Iglesia, dedicada a Ella, en el lugar de la aparici\u00f3n. Juan Diego comunic\u00f3 el pedido de la Madre de Dios al obispo pero este no le crey\u00f3. En una aparici\u00f3n posterior, la Virgen le pidi\u00f3 a Juan Diego que insistiera. Al d\u00eda siguiente, Juan Diego volvi\u00f3 a encontrarse con el prelado, sin lograr que este cambie de posici\u00f3n.<\/p>\n<p>El martes 12 de diciembre, la Virgen se present\u00f3 nuevamente a Juan Diego, d\u00e1ndole palabras de consuelo y esperanza. Juan Diego, reconfortado, le confes\u00f3 a la Virgen que ten\u00eda a su t\u00edo muy enfermo. Ella, entonces, le pidi\u00f3 que subiera a la cima del monte de Tepeyac, que recogiera flores y se las trajera. Aunque el pedido pudiera parecer descabellado -era invierno-, San Juan Diego obedeci\u00f3. Al llegar encontr\u00f3 un brote de flores muy hermosas, las coloc\u00f3 en su tilma y se las llev\u00f3 al Obispo, tal y como la Virgen se lo hab\u00eda pedido.<\/p>\n<p>Estando frente al Prelado, San Juan Diego despleg\u00f3 la parte delantera de su \u201ctilma\u201d dejando descubrir su carga. Las flores cayeron, pero algo inesperado ocurri\u00f3: en el tejido de la tilma hab\u00eda quedado impresa la imagen de la Virgen Mar\u00eda. Frente a los ojos de Mons. Zum\u00e1rraga y de los ocasionales testigos de la escena era, por decir lo menos, inusual. La imagen mostraba a la Virgen Mar\u00eda aparec\u00eda como una mujer de tez morena, con rasgos mestizos; adornada como una reina, de pie sobre una media luna y sostenida por un \u00e1ngel. Los presentes cayeron de rodillas impactados por aquello que estaban viendo. Mons. Zum\u00e1rraga, conmovido, pidi\u00f3 perd\u00f3n por su actitud inicial.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, el Obispo, acompa\u00f1ado de Juan Diego, visitar\u00eda el lugar de las apariciones en el monte del Tepeyac. All\u00ed, dio la orden para la construcci\u00f3n del templo, mientras los primeros hombres se ofrec\u00edan para realizar la obra, pedido expreso de la Virgen. Luego, Juan Diego se march\u00f3 presurosamente a ver a su t\u00edo Juan Bernardino, que hab\u00eda estado muy enfermo. Al llegar lo vio recuperado, de pie y evidenciando salud. \u00a1La Virgen hab\u00eda hecho el milagro! Juan Bernardino le cont\u00f3 a su sobrino que hab\u00eda visto a la \u201cSe\u00f1ora\u201d y que Ella le hab\u00eda pedido que contara de su curaci\u00f3n al Obispo.<\/p>\n<p><strong>Significado<\/strong><\/p>\n<p>La presencia de la Virgen de Guadalupe en aquel momento y a lo largo de la historia de la Iglesia en Am\u00e9rica ha representado una fuente de fuerza inagotable, capaz de renovar una y otra vez el impulso evangelizador. Desde el momento de las apariciones, la Virgen se convirti\u00f3 en la protagonista y la art\u00edfice de la reconciliaci\u00f3n entre nativos y espa\u00f1oles, entre las culturas originales y la cultura occidental. Mar\u00eda de Guadalupe es el catalizador del m\u00e1s rico y floreciente mestizaje; la prueba de que el Evangelio puede hundir sus ra\u00edces en las culturas, humanizarlas y coronarlas de grandeza; el sello indeleble de que la Buena Nueva es para todos. En los 7 a\u00f1os posteriores a las apariciones, millones de indios se convirtieron a la fe cat\u00f3lica. Fue una eclosi\u00f3n de la fe que evoca la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>Cada a\u00f1o, alrededor de 20 millones de personas visitan el Santuario de la Virgen de Guadalupe. Solo en los d\u00edas cercanos a las celebraciones se calcula que pueden ser hasta tres millones los devotos que llegan al encuentro de la Virgen.<\/p>\n<p>\u201cMucho quiero, ardo en deseos de que aqu\u00ed tengan la bondad de construirme mi templecito, para all\u00ed mostr\u00e1rselo a ustedes, engrandecerlo, entreg\u00e1rselo a \u00c9l, a \u00c9l que es todo mi amor, a \u00c9l que es mi mirada compasiva, a \u00c9l que es mi auxilio, a \u00c9l que es mi salvaci\u00f3n\u201d&#8230; \u201cPorque en verdad yo me honro en ser madre compasiva de todos ustedes, tuya y de todas las gentes que aqu\u00ed en esta tierra est\u00e1n en uno, y de los dem\u00e1s variados linajes de hombres, mis amadores, los que a m\u00ed clamen, los que me busquen, los que me honren confiando en mi intercesi\u00f3n. Porque all\u00ed estar\u00e9 siempre dispuesta a escuchar su llanto, su tristeza, para purificar, para curar todas sus diferentes miserias, sus penas, sus dolores\u201d (Palabras de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tvazteca.brightspotcdn.com\/dims4\/default\/bb59890\/2147483647\/strip\/true\/crop\/937x1200+0+0\/resize\/968x1240!\/format\/jpg\/quality\/80\/?url=https%3A%2F%2Ftvazteca.brightspotcdn.com%2Fd0%2Fb5%2F948e726d87857ffba15b541ee0b4%2F0\" alt=\"KAL|1_cgda57y1\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cNo se entristezca tu coraz\u00f3n\u2026 \u00bfAcaso no estoy yo aqu\u00ed, que soy tu Madre?\u201d. Con&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":66181,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-66180","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66180","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66180"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66180\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66180"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66180"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66180"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}