{"id":66844,"date":"2021-01-01T11:07:36","date_gmt":"2021-01-01T15:37:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=66844"},"modified":"2026-04-17T15:04:59","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:59","slug":"solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/01\/01\/solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios\/","title":{"rendered":"Solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios"},"content":{"rendered":"<p>La Solemnidad de Santa Mar\u00eda Madre de Dios es la primer Fiesta Mariana que apareci\u00f3 en la Iglesia Occidental, su celebraci\u00f3n se comenz\u00f3 a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicaci\u00f3n \u2013el 1\u00ba de enero\u2013 del templo \u201cSanta Mar\u00eda Antigua\u201d en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.<!--more--><\/p>\n<p>La antig\u00fcedad de la celebraci\u00f3n mariana se constata en las pinturas con el nombre de \u201cMar\u00eda, Madre de Dios\u201d (Theot\u00f3kos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiqu\u00edsimos subterr\u00e1neos que est\u00e1n cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reun\u00edan los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, el rito romano celebraba el 1\u00ba de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisi\u00f3n del Ni\u00f1o Jes\u00fas. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa P\u00edo XI, con ocasi\u00f3n del XV centenario del concilio de \u00c9feso (431), instituy\u00f3 la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclam\u00f3 solemnemente a Santa Mar\u00eda como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la \u00faltima reforma del calendario \u2013luego del Concilio Vaticano II\u2013 se traslad\u00f3 la fiesta al 1 de enero, con la m\u00e1xima categor\u00eda lit\u00fargica, de solemnidad, y con t\u00edtulo de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios.<\/p>\n<p>De esta manera, esta Fiesta Mariana encuentra un marco lit\u00fargico m\u00e1s adecuado en el tiempo de la Navidad del Se\u00f1or; y al mismo tiempo, todos los cat\u00f3licos empezamos el a\u00f1o pidiendo la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p><strong>El Concilio de \u00c9feso<\/strong><\/p>\n<p>En el a\u00f1o de 431, el hereje Nestorio se atrevi\u00f3 a decir que Mar\u00eda no era Madre de Dios, afirmando: \u201c\u00bfEntonces Dios tiene una madre? Pues entonces no condenemos la mitolog\u00eda griega, que les atribuye una madre a los dioses\u201d. Ante ello, se reunieron los 200 obispos del mundo en \u00c9feso \u2013la ciudad donde la Sant\u00edsima Virgen pas\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os\u2013 e iluminados por el Esp\u00edritu Santo declararon: \u201cLa Virgen Mar\u00eda s\u00ed es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios\u201d. Y acompa\u00f1ados por todo el gent\u00edo de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesi\u00f3n cantando: &#8220;Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Am\u00e9n&#8221;.<\/p>\n<p>Asimismo, San Cirilo de Alejandr\u00eda resalt\u00f3: \u201cSe dir\u00e1: \u00bfla Virgen es madre de la divinidad? A eso respondemos: el Verbo viviente, subsistente, fue engendrado por la misma substancia de Dios Padre, existe desde toda la eternidad&#8230; Pero en el tiempo \u00e9l se hizo carne, por eso se puede decir que naci\u00f3 de mujer\u201d.<\/p>\n<p><strong>Madre del Ni\u00f1o Dios<\/strong><\/p>\n<p>\u201cHe aqu\u00ed la sierva del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u201d<\/p>\n<p>Es desde ese fiat, h\u00e1gase que Santa Mar\u00eda respondi\u00f3 firme y amorosamente al Plan de Dios; gracias a su entrega generosa Dios mismo se pudo encarnar para traernos la Reconciliaci\u00f3n, que nos libra de las heridas del pecado.<\/p>\n<p>La doncella de Nazareth, la llena de gracia, al asumir en su vientre al Ni\u00f1o Jes\u00fas, la Segunda Persona de la Trinidad, se convierte en la Madre de Dios, dando todo de s\u00ed para su Hijo; vemos pues que todo en ella apunta a su Hijo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Es por ello, que Mar\u00eda es modelo para todo cristiano que busca d\u00eda a d\u00eda alcanzar su santificaci\u00f3n. En nuestra Madre Santa Mar\u00eda encontramos la gu\u00eda segura que nos introduce en la vida del Se\u00f1or Jes\u00fas, ayud\u00e1ndonos a conformarnos con \u00c9l y poder decir como el Ap\u00f3stol \u201cvivo yo m\u00e1s no yo, es Cristo quien vive en m\u00ed\u201d.<\/p>\n<h1 class=\"titulointerior\">Homil\u00eda del Papa Francisco en la Misa de la Solemnidad de Santa Mar\u00eda Madre de Dios 2021<\/h1>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/imagespp\/Solemnidad-Maria-Madre-Dios-Youtube-01012021.jpg\" alt=\"Misa en el Vaticano por la Solemnidad de Santa Mar\u00eda Madre de Dios. Foto: Captura Youtubre\" \/><\/p>\n<p>En sustituci\u00f3n del Papa Francisco, afectado por una dolorosa ci\u00e1tica, el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, presidi\u00f3 este viernes 1 de enero de 2021, en el altar de la C\u00e1tedra de la Bas\u00edlica de San Pedro del Vaticano, la Misa de la Solemnidad de Mar\u00eda Sant\u00edsima Madre de Dios. El Cardenal Pietro Parolin ley\u00f3 la homil\u00eda preparada por el Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el texto completo de la homil\u00eda del Papa Francisco:<\/p>\n<p>Las lecturas de la liturgia de hoy resaltan tres verbos, que se cumplen en la Madre de Dios: bendecir, nacer y encontrar.<\/p>\n<p><em>Bendecir.<\/em>\u00a0En el Libro de los N\u00fameros el Se\u00f1or pide que los ministros sagrados bendigan a su pueblo: \u00abBendecir\u00e9is a los hijos de Israel y dir\u00e9is: \u201cEl Se\u00f1or te bendiga\u201d\u00bb (6,23-24). No es una exhortaci\u00f3n piadosa, sino una petici\u00f3n concreta. Y es importante que tambi\u00e9n hoy los sacerdotes bendigan al Pueblo de Dios, sin cansarse; y que adem\u00e1s todos los fieles sean portadores de bendici\u00f3n, que bendigan.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or sabe que necesitamos ser bendecidos: lo primero que hizo despu\u00e9s de la creaci\u00f3n fue decir bien de cada cosa y decir muy bien de nosotros. Pero ahora, con el Hijo de Dios, no recibimos s\u00f3lo palabras de bendici\u00f3n, sino la misma bendici\u00f3n: Jes\u00fas es la bendici\u00f3n del Padre. En \u00c9l el Padre, dice san Pablo, nos bendice \u00abcon toda clase de bendiciones\u00bb (Ef 1,3). Cada vez que abrimos el coraz\u00f3n a Jes\u00fas, la bendici\u00f3n de Dios entra en nuestra vida.<\/p>\n<p>Hoy celebramos al Hijo de Dios, el Bendito por naturaleza, que viene a nosotros a trav\u00e9s de la Madre, la bendita por gracia. Mar\u00eda nos trae de ese modo la bendici\u00f3n de Dios. Donde est\u00e1 ella llega Jes\u00fas. Por eso necesitamos acogerla, como santa Isabel, que la hizo entrar en su casa, inmediatamente reconoci\u00f3 la bendici\u00f3n y dijo: \u00ab\u00a1Bendita t\u00fa entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!\u00bb (Lc 1,42).<\/p>\n<p>Son las palabras que repetimos en el Avemar\u00eda. Acogiendo a Mar\u00eda somos bendecidos, pero tambi\u00e9n aprendemos a bendecir. La Virgen, de hecho, ense\u00f1a que la bendici\u00f3n se recibe para darla. Ella, la bendita, fue bendici\u00f3n para todos los que la encontraron: para Isabel, para los esposos de Can\u00e1, para los Ap\u00f3stoles en el Cen\u00e1culo\u2026 Tambi\u00e9n nosotros estamos llamados a bendecir, a decir bien en nombre de Dios.<\/p>\n<p>El mundo est\u00e1 gravemente contaminado por el decir mal y por el pensar mal de los dem\u00e1s, de la sociedad, de s\u00ed mismos. Pero la maldici\u00f3n corrompe, hace que todo degenere, mientras que la bendici\u00f3n regenera, da fuerza para comenzar de nuevo. Pidamos a la Madre de Dios la gracia de ser para los dem\u00e1s portadores gozosos de la bendici\u00f3n de Dios, como ella lo es para nosotros.<\/p>\n<p>El segundo verbo es\u00a0<em>nacer<\/em>. San Pablo remarca que el Hijo de Dios ha \u00abnacido de una mujer\u00bb (Gal 4,4). En pocas palabras nos dice una cosa maravillosa: que el Se\u00f1or naci\u00f3 como nosotros. No apareci\u00f3 ya adulto, sino ni\u00f1o; no vino al mundo \u00e9l solo, sino de una mujer, despu\u00e9s de nueve meses en el seno de la Madre, a quien dej\u00f3 que formara su propia humanidad.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n del Se\u00f1or comenz\u00f3 a latir en Mar\u00eda, el Dios de la vida tom\u00f3 el ox\u00edgeno de ella. Desde entonces Mar\u00eda nos une a Dios, porque en ella Dios se uni\u00f3 a nuestra carne para siempre. Mar\u00eda \u2014le gustaba decir a san Francisco\u2014 \u00abha convertido en hermano nuestro al Se\u00f1or de la majestad\u00bb (SAN BUENAVENTURA, Legenda major, 9,3). Ella no es s\u00f3lo el puente entre Dios y nosotros, es m\u00e1s todav\u00eda: es el camino que Dios ha recorrido para llegar a nosotros y es la senda que debemos recorrer nosotros para llegar a \u00c9l.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de Mar\u00eda encontramos a Dios como \u00c9l quiere: en la ternura, en la intimidad, en la carne. S\u00ed, porque Jes\u00fas no es una idea abstracta, es concreto, encarnado, naci\u00f3 de mujer y creci\u00f3 pacientemente. Las mujeres conocen esta concreci\u00f3n paciente, nosotros los hombres somos frecuentemente m\u00e1s abstractos y queremos las cosas inmediatamente; las mujeres son concretas y saben tejer con paciencia los hilos de la vida. Cu\u00e1ntas mujeres, cu\u00e1ntas madres de este modo hacen nacer y renacer la vida, dando un porvenir al mundo.<\/p>\n<p>No estamos en el mundo para morir, sino para generar vida. La Santa Madre de Dios nos ense\u00f1a que el primer paso para dar vida a lo que nos rodea es amarlo en nuestro interior. Ella, dice hoy el Evangelio, \u201cconservaba todo en su coraz\u00f3n\u201d (cf. Lc 2,19). Del coraz\u00f3n nace el bien: qu\u00e9 importante es tener limpio el coraz\u00f3n, custodiar la vida interior, la oraci\u00f3n. Qu\u00e9 importante es educar el coraz\u00f3n al cuidado, a valorar a las personas y las cosas.<\/p>\n<p>Todo comienza ah\u00ed, del hacerse cargo de los dem\u00e1s, del mundo, de la creaci\u00f3n. No sirve conocer muchas personas y muchas cosas si no nos ocupamos de ellas. Este a\u00f1o, mientras esperamos una recuperaci\u00f3n y nuevos tratamientos, no dejemos de lado el cuidado. Porque, adem\u00e1s de la vacuna para el cuerpo se necesita la vacuna para el coraz\u00f3n, que es el cuidado. Ser\u00e1 un buen a\u00f1o si cuidamos a los otros, como hace la Virgen con nosotros.<\/p>\n<p>El tercer verbo es\u00a0<em>encontrar<\/em>. El Evangelio nos dice que los pastores \u00abencontraron a Mar\u00eda y a Jos\u00e9, y al Ni\u00f1o\u00bb (v. 16) No encontraron signos prodigiosos y espectaculares, sino una familia sencilla. All\u00ed, sin embargo, encontraron verdaderamente a Dios, que es grandeza en lo peque\u00f1o, fortaleza en la ternura. Pero, \u00bfc\u00f3mo hicieron los pastores para encontrar este signo tan poco llamativo? Fueron llamados por un \u00e1ngel.<\/p>\n<p>Tampoco nosotros habr\u00edamos encontrado a Dios si no hubi\u00e9semos sido llamados por gracia. No pod\u00edamos imaginar un Dios semejante, que nace de una mujer y revoluciona la historia con la ternura, pero por gracia lo hemos encontrado. Y hemos descubierto que su perd\u00f3n nos hace renacer, su consuelo enciende la esperanza, su presencia da una alegr\u00eda incontenible.<\/p>\n<p>Lo hemos encontrado, pero no debemos perderlo de vista. El Se\u00f1or, de hecho, no se encuentra una vez para siempre: hemos de encontrarlo cada d\u00eda. Por eso el Evangelio describe a los pastores siempre en b\u00fasqueda, en movimiento: \u201cfueron corriendo, encontraron, contaron, se volvieron dando gloria y alabanza a Dios\u201d (cf. vv. 16-17.20). No eran pasivos, porque para acoger la gracia es necesario mantenerse activos.<\/p>\n<p>Y nosotros, \u00bfqu\u00e9 debemos encontrar al inicio de este a\u00f1o? Ser\u00eda hermoso encontrar tiempo para alguien. El tiempo es una riqueza que todos tenemos, pero de la que somos celosos, porque queremos usarla s\u00f3lo para nosotros.<\/p>\n<p>Hemos de pedir la gracia de encontrar tiempo para Dios y para el pr\u00f3jimo: para el que est\u00e1 solo, para el que sufre, para el que necesita ser escuchado y cuidado. Si encontramos tiempo para regalar, nos sorprenderemos y seremos felices, como los pastores. Que la Virgen, que ha llevado a Dios en el tiempo, nos ayude a dar nuestro tiempo. Santa Madre de Dios, a ti te consagramos el nuevo a\u00f1o.<\/p>\n<p>T\u00fa, que sabes custodiar en el coraz\u00f3n, cu\u00eddanos. Bendice nuestro tiempo y ens\u00e9\u00f1anos a encontrar tiempo para Dios y para los dem\u00e1s. Nosotros con alegr\u00eda y confianza te aclamamos: \u00a1Santa Madre de Dios! \u00a1Santa Madre de Dios! \u00a1Santa Madre de Dios!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Solemnidad de Santa Mar\u00eda Madre de Dios es la primer Fiesta Mariana que apareci\u00f3&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":66845,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-66844","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66844","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66844"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66844\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66844"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66844"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66844"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}