{"id":67060,"date":"2021-01-08T10:53:11","date_gmt":"2021-01-08T15:23:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=67060"},"modified":"2026-04-17T15:05:00","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:00","slug":"bautismo-del-senor-la-voz-de-dios-y-la-trinidad-pintada-por-giotto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/01\/08\/bautismo-del-senor-la-voz-de-dios-y-la-trinidad-pintada-por-giotto\/","title":{"rendered":"Bautismo del Se\u00f1or. La voz de Dios y la trinidad pintada por Giotto"},"content":{"rendered":"<p>El domingo 10 de enero, la Iglesia celebra la fiesta del Bautismo del Se\u00f1or. El episodio evang\u00e9lico plasmado por Giotto en la Capilla de los Scrovegni.<!--more--><\/p>\n<p>\u00abT\u00fa eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilecci\u00f3n\u00bb (Lc 3, 21-23). La voz de Dios irrumpe de las paredes de la Capilla de los Scrovegni en Padua. Mirando la pared norte de la capilla, pintada al fresco por Giotto entre 1303 y 1305 por encargo del banquero paduano Enrico Scrovegni, se ven im\u00e1genes de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas. La mirada se posa en una de las treinta y seis escenas pintadas en tres registros por el maestro toscano en los pocos metros cuadrados de superficie del peque\u00f1o edificio dedicado a Santa Mar\u00eda de la Caridad: el Bautismo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El pincel del artista medieval ilustra en cada detalle aquel episodio narrado en pocos versos por los evangelistas: &#8220;Giotto nos fascina en este cuadro jugado sobre el claroscuro, sobre la ant\u00edtesis crom\u00e1tica del azul del cielo en la parte superior y del verde del agua del Jord\u00e1n en la parte inferior&#8221;, explica el historiador del arte Roberto Filippetti, autor del libro &#8220;Giotto. La Cappella degli Scrovegni&#8221;, publicado por Itaca. Incluso el color tiene un significado: &#8220;el azul nos recuerda que estamos hechos para el cielo, el verde es la esperanza de la resurrecci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Un esquema en forma de embudo, delimitado por el tel\u00f3n de fondo formado por las rocas laterales, hace que &#8220;el ojo se deslice a la parte central del panel donde Jes\u00fas est\u00e1 de pie en el agua&#8221;. Est\u00e1 desnudo, con las piernas cruzadas. Sobre \u00e9l se vislumbra el pico y los rayos dorados de la paloma del Esp\u00edritu Santo. A\u00fan m\u00e1s arriba hay una peque\u00f1a figura con un libro en la mano, extendida hacia Cristo: Dios Padre. &#8220;Nos enfrentamos a una perfecta manifestaci\u00f3n trinitaria vertical. Las pinturas revelan la miseria del Verbo &#8211; el Logos, el libro, hecho carne. &#8220;Si en las escenas que preceden al Bautismo Giotto representaba a Dios con una mano extendida hacia la tierra desde arriba &#8211; observa Filippetti &#8211; desde este momento el Se\u00f1or tiene un rostro. Ya no es una ley o un conjunto de reglas, sino una persona: &#8220;quien me ve a m\u00ed, ve al Padre&#8221; (Jn 12:45)&#8221;.<\/p>\n<p>Horizontalmente, el ojo se gu\u00eda por las aureolas: las de los tres \u00e1ngeles, de Jes\u00fas, Juan el Bautista y Andr\u00e9s. Al lado de este \u00faltimo hay un disc\u00edpulo no identificado y sin nimbo. Junto al Salvador, a la izquierda, m\u00e1s all\u00e1 de la transparencia del agua, se puede vislumbrar un peque\u00f1o pez. &#8220;Est\u00e1 extendido, inclinado, casi curioso, con la boca entreabierta: est\u00e1 lleno de maravilla, como el dromedario pintado por Giotto en la escena de la Adoraci\u00f3n de los Reyes Magos. El bautismo del Se\u00f1or, de hecho, es tambi\u00e9n una epifan\u00eda: una epifan\u00eda trinitaria&#8221;.<\/p>\n<p>A la izquierda de esta escena el pintor inserta la imagen de la circuncisi\u00f3n de los jud\u00edos: un sacerdote del Templo est\u00e1 fijado en el momento en que se dispone a intervenir con un bistur\u00ed a un ni\u00f1o var\u00f3n: &#8220;Si la pertenencia al pueblo jud\u00edo se manifiesta en la carne del ni\u00f1o, la pertenencia al pueblo cristiano es el signo impalpable del agua del bautismo que no deja ning\u00fan rastro en el cuerpo, pero que se transforma en profundidad&#8221;.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/content\/dam\/vaticannews\/multimedia\/2021\/01\/7\/CirconcisioneAEM.jpg\/_jcr_content\/renditions\/cq5dam.thumbnail.cropped.750.422.jpeg\" alt=\"  \" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El blanco, el rojo y el verde enmarcan los cuadros de Giotto en Padua. Son los colores que el contempor\u00e1neo Dante atribuy\u00f3 en el Canto XXX del Purgatorio a las vestiduras de Beatriz. S\u00edmbolos respectivamente de fe, de amor abnegado y de esperanza. &#8220;El agua verde &#8211; concluye Roberto Filippetti &#8211; es la esperanza de que, bautizados en el Cristo Resucitado, nosotros tambi\u00e9n resucitaremos.&#8221;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: VaticanNews<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El domingo 10 de enero, la Iglesia celebra la fiesta del Bautismo del Se\u00f1or. 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