{"id":68008,"date":"2021-01-25T09:10:08","date_gmt":"2021-01-25T13:40:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=68008"},"modified":"2026-04-17T15:05:01","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:01","slug":"hoy-es-la-fiesta-de-la-conversion-de-san-pablo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/01\/25\/hoy-es-la-fiesta-de-la-conversion-de-san-pablo-2\/","title":{"rendered":"Hoy es la fiesta de la Conversi\u00f3n de San Pablo"},"content":{"rendered":"<p>Cada 25 de enero, la Iglesia Cat\u00f3lica celebra el milagro de la conversi\u00f3n de San Pablo, ap\u00f3stol del Se\u00f1or, llamado tambi\u00e9n \u201cap\u00f3stol de los gentiles\u201d o \u201cap\u00f3stol de las naciones\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>Pablo, de origen jud\u00edo, se hab\u00eda convertido en un fiero perseguidor de cristianos. Su celo por la Ley jud\u00eda lo hab\u00eda convertido en enemigo de todo aquel que se proclame disc\u00edpulo del Se\u00f1or. Cuando se encontraba camino de Damasco, Dios intervino haci\u00e9ndolo caer del caballo que montaba, inici\u00e1ndose una de las historias de conversi\u00f3n m\u00e1s hermosas que existen.<\/p>\n<p>De acuerdo a los Hechos de los Ap\u00f3stoles, Saulo fue derribado por el mismo Jes\u00fas resucitado, quien se revel\u00f3 a trav\u00e9s de una fuerte luz proveniente del cielo y le habl\u00f3. El destello lo ceg\u00f3 por tres d\u00edas, permaneciendo en casa de un conocido sin comer ni beber.<\/p>\n<p>Anan\u00edas, disc\u00edpulo de Cristo, fue enviado por Dios al encuentro de Saulo, para mostrarle el camino del Se\u00f1or. Saulo recuper\u00f3 la vista por obra de Dios. Y as\u00ed como los ojos corporales se abrieron a la luz, los del esp\u00edritu conocieron la verdad que proviene de Dios. Saulo entonces dej\u00f3 que sea \u00c9l quien transforme su coraz\u00f3n y lo conduzca por el sendero de la caridad y la salvaci\u00f3n. As\u00ed, Saulo pidi\u00f3 ser bautizado. Despu\u00e9s vendr\u00eda la predicaci\u00f3n y la misi\u00f3n de anunciar a Cristo a todas las gentes.<\/p>\n<p>San Pablo naci\u00f3 en Tarso, Cilicia (actual Turqu\u00eda), y muy probablemente fue ciudadano romano. Creci\u00f3 en el seno de una familia muy ligada a la religi\u00f3n y las tradiciones jud\u00edas, bajo la observancia del farise\u00edsmo. Sus padres lo llamaron \u201cSaulo\u201d, pero al ser ciudadano romano llevaba el nombre latino \u201cPablo\u201d (Paulo). Para los jud\u00edos de aquel tiempo era bastante usual tener dos nombres, uno hebreo y otro latino o griego. \u201cPablo\u201d ser\u00e1 el nombre con el que se har\u00e1 conocido \u201cel Ap\u00f3stol\u201d entre los gentiles, a quienes predic\u00f3 de manera incansable.<\/p>\n<p>El periodo que va del a\u00f1o 45 al 57 fue el m\u00e1s activo y fruct\u00edfero de su vida. Comprende tres grandes expediciones apost\u00f3licas en las que Antioqu\u00eda fue siempre el punto de partida y que, invariablemente, terminaron en una visita a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Los restos del Santo descansan en la Bas\u00edlica de San Pablo Extramuros en la ciudad de Roma (Italia). Este templo, dedicado a quien ocupa un lugar central en el cristianismo primitivo y cuyo papel en la historia de la Iglesia es m\u00e1s que decisivo, es el m\u00e1s grande existente despu\u00e9s de la Bas\u00edlica de San Pedro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada 25 de enero, la Iglesia Cat\u00f3lica celebra el milagro de la conversi\u00f3n de San&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":68009,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-68008","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68008","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68008"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68008\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68008"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68008"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68008"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}