{"id":68171,"date":"2021-01-27T07:42:40","date_gmt":"2021-01-27T12:12:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=68171"},"modified":"2026-04-17T15:05:06","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:06","slug":"meditando-la-palabra-con-mons-ozoria-12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/01\/27\/meditando-la-palabra-con-mons-ozoria-12\/","title":{"rendered":"Meditando la Palabra con Mons. Ozoria"},"content":{"rendered":"<p>Muy buenos d\u00edas mi familia.<\/p>\n<p>\u201cMEDITANDO LA PALABRA\u201d<\/p>\n<p>(Mc 4,1-20)<br \/>\n\u201cSali\u00f3 el sembrador a sembrar\u201d. \u201cSubi\u00f3 a una barca para ense\u00f1arles\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas se puso a ense\u00f1ar otra vez junto al lago. Acudi\u00f3 un gent\u00edo tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sent\u00f3, y el gent\u00edo se qued\u00f3 en la orilla. Les ense\u00f1\u00f3 mucho rato con par\u00e1bolas, como \u00e9l sol\u00eda ense\u00f1ar:<br \/>\n-\u00abEscuchad: Sali\u00f3 el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cay\u00f3 al borde del camino, vinieron los p\u00e1jaros y se lo comieron. Otro poco cay\u00f3 en terreno pedregoso, donde apenas ten\u00eda tierra; como la tierra no era profunda, brot\u00f3 en seguida; pero, en cuanto sali\u00f3 el sol, se abras\u00f3 y, por falta de ra\u00edz, se sec\u00f3. Otro poco cay\u00f3 entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cay\u00f3 en tierra buena: naci\u00f3, creci\u00f3 y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.\u00bb<br \/>\nY a\u00f1adi\u00f3:<br \/>\n-\u00abEl que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga.\u00bb<br \/>\nCuando se qued\u00f3 solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las par\u00e1bolas. \u00c9l les dijo:<br \/>\n-\u00abA vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en par\u00e1bolas, para que &#8220;por m\u00e1s que miren, no vean, por m\u00e1s que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen. &#8220;\u00bb<\/p>\n<p>Y a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00ab\u00bfNo entend\u00e9is esta par\u00e1bola? \u00bfPues, c\u00f3mo vais a entender las dem\u00e1s? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que est\u00e1n al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satan\u00e1s y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegr\u00eda, pero no tienen ra\u00edces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecuci\u00f3n por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; \u00e9stos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducci\u00f3n de las riquezas y el deseo de todo lo dem\u00e1s los invaden, ahogan la palabra, y se queda est\u00e9ril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.\u00bb<\/p>\n<p>*********<\/p>\n<p>Jes\u00fas ense\u00f1a la Palabra en par\u00e1bolas. Se subi\u00f3 a una barca (La barca de Pedro).<br \/>\nLa barca es s\u00edmbolo de la Iglesia. Jes\u00fas sigue ense\u00f1ando desde la Iglesia. La Iglesia ense\u00f1a s\u00f3lo el mensaje de Jes\u00fas.<br \/>\nLa semilla de la Palabra de Dios, regada por y en la Iglesia, dar\u00e1 frutos abundantes, si somos terreno f\u00e9rtil.<br \/>\nSe\u00f1or, que t\u00fa Palabra d\u00e9 frutos en nosotros.<\/p>\n<p>+ Mons. Francisco Ozoria A.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muy buenos d\u00edas mi familia. \u201cMEDITANDO LA PALABRA\u201d (Mc 4,1-20) \u201cSali\u00f3 el sembrador a sembrar\u201d.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":68172,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-68171","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68171"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68171\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}