{"id":68330,"date":"2021-01-29T10:34:07","date_gmt":"2021-01-29T15:04:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=68330"},"modified":"2026-04-17T15:05:06","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:06","slug":"mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-las-misiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/01\/29\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-las-misiones\/","title":{"rendered":"Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones"},"content":{"rendered":"<p>\u201cNo podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y o\u00eddo\u201d, es el lema y t\u00edtulo del mensaje del Santo Padre hecho p\u00fablico hoy con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada a\u00f1o el pen\u00faltimo domingo de octubre y que se conoce como DOMUND.<!--more--><\/p>\n<p>\u201cCuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos visto y o\u00eddo\u201d. Con estas palabras comienza el\u00a0<a href=\"https:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/es\/bollettino\/pubblico\/2021\/01\/29\/mens.html\" target=\"_blank\" rel=\"external noopener noreferrer\"><i>mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Misiones<\/i><\/a>, que se celebra cada a\u00f1o el\u00a0pen\u00faltimo domingo de octubre y que firm\u00f3 el pasado 6 de enero, Solemnidad de la Epifan\u00eda del Se\u00f1or, en San Juan de Letr\u00e1n.<\/p>\n<p>Francisco recuerda que \u201cla relaci\u00f3n de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos, su humanidad que se nos revela en el misterio de la encarnaci\u00f3n, en su Evangelio y en su Pascua nos hacen ver hasta qu\u00e9 punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias\u201d. Y a\u00f1ade:<\/p>\n<p>\u201cTodo en Cristo nos recuerda que el mundo en el que vivimos y su necesidad de redenci\u00f3n no le es ajena y nos convoca tambi\u00e9n a sentirnos parte activa de esta misi\u00f3n: `Salgan al cruce de los caminos e inviten a todos los que encuentren\u2019. Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extra\u00f1o o lejano a este amor de compasi\u00f3n\u201d<\/p>\n<h2><b>La experiencia de los ap\u00f3stoles<\/b><\/h2>\n<p>Tras recordar que \u201cla historia de la evangelizaci\u00f3n comienza con una b\u00fasqueda apasionada del Se\u00f1or que llama y quiere entablar con cada persona, all\u00ed donde se encuentra, un di\u00e1logo de amistad\u201d, el Papa escribe \u201cel amor siempre est\u00e1 en movimiento y nos pone en movimiento para compartir el anuncio m\u00e1s hermoso y esperanzador\u201d.<\/p>\n<h2><b>Fratelli tutti<\/b><\/h2>\n<p>El Santo Padre escribe que \u201ccon Jes\u00fas hemos visto, o\u00eddo y palpado que las cosas pueden ser diferentes\u201d. Y agrega que \u201c\u00c9l inaugur\u00f3, ya para hoy, los tiempos por venir record\u00e1ndonos una caracter\u00edstica esencial de nuestro ser humanos, tantas veces olvidada: `Hemos sido hechos para la plenitud que s\u00f3lo se alcanza en el amor\u2019. Tiempos nuevos que suscitan una fe capaz de impulsar iniciativas y forjar comunidades a partir de hombres y mujeres que aprenden a hacerse cargo de la fragilidad propia y la de los dem\u00e1s, promoviendo la fraternidad y la amistad social\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa comunidad eclesial muestra su belleza cada vez que recuerda con gratitud que el Se\u00f1or nos am\u00f3 primero. Esa \u2018predilecci\u00f3n amorosa del Se\u00f1or nos sorprende, y el asombro \u2013 por su propia naturaleza \u2013 no podemos poseerlo por nosotros mismos ni imponerlo. S\u00f3lo as\u00ed puede florecer el milagro de la gratuidad, el don gratuito de s\u00ed\u201d<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de aludir a los tiempos dif\u00edciles que atravesaron los primeros cristianos cuando comenzaron su vida de fe en un ambiente hostil y complicado, el Obispo de Roma recuerda que \u201clos l\u00edmites e impedimentos se volvieron tambi\u00e9n un lugar privilegiado para ungir todo y a todos con el Esp\u00edritu del Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cNada ni nadie pod\u00eda quedar ajeno a ese anuncio liberador\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose al libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles el Papa escribe que \u201cnos ense\u00f1a a vivir las pruebas abraz\u00e1ndonos a Cristo, para madurar la convicci\u00f3n de que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, tambi\u00e9n en medio de aparentes fracasos\u201d.<\/p>\n<h2><b>Dif\u00edcil momento actual de nuestra historia<\/b><\/h2>\n<p>\u201cAs\u00ed tambi\u00e9n nosotros \u2013 prosigue el Papa en su mensaje \u2013 tampoco es f\u00e1cil el momento actual de nuestra historia. La situaci\u00f3n de la pandemia evidenci\u00f3 y amplific\u00f3 el dolor, la soledad, la pobreza y las injusticias que ya tantos padec\u00edan y puso al descubierto nuestras falsas seguridades y las fragmentaciones y polarizaciones que silenciosamente nos laceran.<\/p>\n<p>\u201cLos m\u00e1s fr\u00e1giles y vulnerables experimentaron a\u00fan m\u00e1s su vulnerabilidad y fragilidad. Hemos experimentado el des\u00e1nimo, el desencanto, el cansancio, y hasta la amargura conformista y desesperanzadora pudo apoderarse de nuestras miradas\u201d<\/p>\n<p>Y ante la pregunta de: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 me voy a privar de mis seguridades, comodidades y placeres si no voy a ver ning\u00fan resultado importante?\u201d, la respuesta \u2013 escribe Francisco \u2013 permanece siempre la misma:<\/p>\n<p>\u201cJesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y est\u00e1 lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive y nos quiere tambi\u00e9n vivos, fraternos y capaces de hospedar y compartir esta esperanza. En el contexto actual urgen misioneros de esperanza que, ungidos por el Se\u00f1or, sean capaces de recordar prof\u00e9ticamente que nadie se salva por s\u00ed solo\u201d<\/p>\n<h2><b>Implicaci\u00f3n total y p\u00fablica en la transformaci\u00f3n del mundo<\/b><\/h2>\n<p>Tambi\u00e9n escribe que \u201clos cristianos no podemos reservar al Se\u00f1or para nosotros mismos: la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia expresa su implicaci\u00f3n total y p\u00fablica en la transformaci\u00f3n del mundo y en la custodia de la creaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h2><b>Una invitaci\u00f3n a cada uno de nosotros<\/b><\/h2>\n<p>Al recordar el lema de la Jornada Mundial de las Misiones de este a\u00f1o, \u201cNo podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y o\u00eddo\u201d, el Papa afirma que \u201ces una invitaci\u00f3n a cada uno de nosotros a `hacernos cargo\u2019 y dar a conocer aquello que tenemos en el coraz\u00f3n. Y escribe que \u201cen la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada a\u00f1o el\u00a0pen\u00faltimo domingo de octubre, recordamos agradecidamente a todas esas personas que, con su testimonio de vida, nos ayudan a renovar nuestro compromiso bautismal de ser ap\u00f3stoles generosos y alegres del Evangelio\u201d.<\/p>\n<p>\u201cRecordamos especialmente a quienes fueron capaces de ponerse en camino, dejar su tierra y sus hogares para que el Evangelio pueda alcanzar sin demoras y sin miedos esos rincones de pueblos y ciudades donde tantas vidas se encuentran sedientas de bendici\u00f3n\u201d<\/p>\n<p>\u201cVivir la misi\u00f3n es aventurarse a desarrollar los mismos sentimientos de Cristo Jes\u00fas y creer con \u00c9l que quien est\u00e1 a mi lado es tambi\u00e9n mi hermano y mi hermana\u201d. \u201cQue su amor de compasi\u00f3n \u2013 escribe el Papa al final de su mensaje \u2013 despierte tambi\u00e9n nuestro coraz\u00f3n y nos vuelva a todos disc\u00edpulos misioneros\u201d. Y concluye invocando a la Madre de Dios:<\/p>\n<p><strong>\u201cQue Mar\u00eda, la primera disc\u00edpula misionera, haga crecer en todos los bautizados el deseo de ser sal y luz en nuestras tierras\u201d<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cNo podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y o\u00eddo\u201d, es el lema&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":68331,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-68330","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68330","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68330"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68330\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68330"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68330"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68330"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}