{"id":68443,"date":"2021-01-31T16:31:18","date_gmt":"2021-01-31T21:01:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=68443"},"modified":"2026-04-17T15:05:06","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:06","slug":"hoy-celebramos-a-san-juan-bosco-padre-y-maestro-de-la-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/01\/31\/hoy-celebramos-a-san-juan-bosco-padre-y-maestro-de-la-juventud\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a San Juan Bosco, padre y maestro de la juventud"},"content":{"rendered":"<p>\u201cUno solo es mi deseo: que sean felices en el tiempo y en la eternidad\u201d. Estas fueron las palabras de despedida -antes de ir al Cielo- que San Juan Bosco dej\u00f3 escritas a sus hijos espirituales, en especial a los j\u00f3venes, miembros de la familia salesiana. Giovanni Melchiorre Bosco, m\u00e1s conocido como Don Bosco, fue el fundador de diversas comunidades, agrupaciones e iniciativas que componen lo que se conoce como la Familia Salesiana. Fue declarado \u201cpadre y maestro de la juventud\u201d por el Papa San Juan Pablo II el 24 de mayo de 1989.<!--more--><\/p>\n<p>Don Bosco naci\u00f3 el 16 de agosto de 1815 en I Becchi, Castelnuovo, Piemonte (Italia). Cuando ten\u00eda tan solo dos a\u00f1os, su padre muri\u00f3, y fue su madre, la Sierva de Dios Margarita Occhiena, la que tendr\u00eda que encargarse de \u00e9l y sus hermanos.<\/p>\n<p>A los nueve a\u00f1os, el peque\u00f1o Juan tuvo un sue\u00f1o en el que vio una multitud de ni\u00f1os que peleaban entre ellos y blasfemaban. \u00c9l trat\u00f3 de hacerlos callar a golpes, pero de pronto apareci\u00f3 Jes\u00fas y le dijo que deb\u00eda ganarse la confianza de los muchachos con mansedumbre y caridad. A continuaci\u00f3n, el mismo Cristo le mostr\u00f3 a quien ser\u00eda su maestra en esa tarea: la Virgen Mar\u00eda. Entonces, la Madre de Dios -Mar\u00eda Auxiliadora- le indic\u00f3 que mire hacia donde estaban los muchachos. Lo que vio esta vez fue a un grupo de animales salvajes que empezaron a transformarse en mansos corderos. En ese momento, la Virgen le susurr\u00f3 estas palabras: \u201cA su tiempo lo comprender\u00e1s todo\u201d.<\/p>\n<p>Poco a poco fue creciendo en Juan un gran inter\u00e9s por los estudios, as\u00ed como el deseo de ser sacerdote. Juan so\u00f1aba con ayudar a esos ni\u00f1os abandonados que no iban a la escuela.<\/p>\n<p>En la medida en que el joven Juan crec\u00eda en la vida espiritual, en esa medida aumentaba el deseo de aprender cosas para aconsejar a los peque\u00f1os. No obstante, para lograr realizar sus sue\u00f1os, tuvo que pasar por momentos dif\u00edciles. A veces se ve\u00eda obligado a estar lejos de casa por alg\u00fan trabajo temporal, o a pasar largas horas desempe\u00f1ando alg\u00fan oficio. Sin embargo, eso que por momentos parec\u00eda penoso o duro, empez\u00f3 a transformarse ante sus ojos. Juan estaba aprendiendo muchas cosas a trav\u00e9s del trabajo. Sin saberlo, estaba aprendiendo las cosas que ense\u00f1ar\u00eda en el futuro a sus muchachos, esas que ayudar\u00edan a que cada uno gane su sustento.<\/p>\n<p>Inicialmente, Juan se sinti\u00f3 atra\u00eddo por la vida de los franciscanos pero finalmente decidi\u00f3 ingresar al seminario diocesano de Chieri. En ese lugar conoci\u00f3 a San Jos\u00e9 Cafasso, quien le mostr\u00f3 las prisiones y los barrios pobres donde hab\u00eda muchos j\u00f3venes necesitados.<\/p>\n<p>Juan recibi\u00f3 el Orden Sacerdotal en 1841 y poco despu\u00e9s abri\u00f3 un oratorio para ni\u00f1os de la calle, bajo el patronazgo de San Francisco de Sales. El oratorio fue un \u00e9xito: se convirti\u00f3 en lugar de encuentro, juego y oraci\u00f3n para cientos de ni\u00f1os. Al principio, esta obra no contaba con un lugar propio y estable, hasta que Don Bosco encontr\u00f3 uno en el barrio perif\u00e9rico de Valdocco. Ese ser\u00eda el inicio de una hermosa aventura: la del trabajo permanente por acompa\u00f1ar en la fe y formar humanamente a la ni\u00f1ez y la juventud. Don Bosco trabaj\u00f3 incansablemente en ese prop\u00f3sito, y no hubo enfermedad o cansancio que lo detuviese por mucho tiempo. Don Bosco hab\u00eda prometido dar hasta el \u00faltimo aliento por los j\u00f3venes y eso fue lo que hizo.<\/p>\n<p>Con el transcurso de los a\u00f1os, San Juan Bosco se entreg\u00f3 de lleno a consolidar y extender su obra. Brind\u00f3 alojamiento a chicos abandonados, ofreci\u00f3 talleres de aprendizaje y, a pesar de sus limitaciones econ\u00f3micas, construy\u00f3 una iglesia en honor a San Francisco de Sales, el santo de la amabilidad.<\/p>\n<p>En 1859 fund\u00f3 la Congregaci\u00f3n Salesiana con un grupo de j\u00f3venes entusiasmados con la misi\u00f3n que la Virgen le hab\u00eda trazado a Don Bosco, y que hab\u00edan crecido inspirados por su carisma y fortaleza. M\u00e1s adelante fundar\u00eda a las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora junto a Santa Mar\u00eda Mazzarello. Luego vendr\u00edan los Salesianos Cooperadores y otras organizaciones con las que compondr\u00eda la gran Familia Salesiana. Con las donaciones de sus cooperadores, logr\u00f3 financiar la construcci\u00f3n de la Bas\u00edlica de Mar\u00eda Auxiliadora de Tur\u00edn y la Bas\u00edlica del Sagrado Coraz\u00f3n en la ciudad de Roma.<\/p>\n<p>San Juan Bosco parti\u00f3 a la Casa del Padre el 31 de enero de 1888, d\u00eda en que la Iglesia celebra su fiesta. Su vida fue una entrega total a Jes\u00fas y a la Virgen a trav\u00e9s de sus queridos j\u00f3venes. Y fue la demostraci\u00f3n, en los hechos, de aquellas palabras que alguna vez dijo al m\u00e1s querido de sus alumnos, el peque\u00f1o Santo Domingo Savio: \u201cAqu\u00ed hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cUno solo es mi deseo: que sean felices en el tiempo y en la eternidad\u201d.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":68476,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-68443","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68443","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68443"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68443\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}