{"id":68559,"date":"2021-02-01T19:16:11","date_gmt":"2021-02-01T23:46:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=68559"},"modified":"2026-04-17T15:05:06","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:06","slug":"2-de-febrero-jornada-de-la-vida-consagrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/02\/01\/2-de-febrero-jornada-de-la-vida-consagrada\/","title":{"rendered":"2 de febrero, Jornada de la Vida Consagrada"},"content":{"rendered":"<div class=\"article__subTitle\">En los rostros &#8220;descartados&#8221; las personas consagradas &#8220;se reflejan a s\u00ed mismas&#8221; porque es precisamente en ellas donde ven &#8220;a Cristo sediento, maltratado, extranjero, encarcelado&#8221;; en esos abismos de humanidad, &#8220;las personas consagradas se hacen cercanas a todos, sin excepci\u00f3n, y en su coraz\u00f3n misericordioso y misionero traen la fraternidad humana&#8221;.<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La vida consagrada es &#8220;una par\u00e1bola de fraternidad en un mundo herido&#8221;: as\u00ed lo escriben los obispos de Espa\u00f1a en su\u00a0<b><a href=\"https:\/\/conferenciaepiscopal.es\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Vida-Consagrada-Materiales-2021-1.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow noopener noreferrer\">mensaje para la Jornada Mundial de la Vida Consagrada<\/a><\/b>, prevista para el 2 de febrero, fiesta de la Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo. &#8220;Esperanza para el mundo&#8221;, &#8220;fermento de Cristo en la masa de la humanidad&#8221;, las personas consagradas son recordadas por los prelados con gratitud y aprecio por el &#8220;compromiso&#8221; y el &#8220;testimonio&#8221; que ofrecen al mundo. Al mismo tiempo, la celebraci\u00f3n de la Jornada de la Vida consagrada, \u201cquiere ayudar a toda la Iglesia a valorar cada vez m\u00e1s el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca mediante la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos y, al mismo tiempo, quiere ser para las personas consagradas una ocasi\u00f3n propicia para renovar los prop\u00f3sitos y reavivar los sentimientos que deben inspirar su entrega al Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p>Citando las palabras de San Juan Pablo II, la CEE afirma: &#8220;A las personas consagradas, pues, quisiera repetir la invitaci\u00f3n a mirar el futuro con esperanza, contando con la fidelidad de Dios y el poder de su gracia, capaz de obrar siempre nuevas maravillas\u201d.<\/p>\n<p>La Iglesia espa\u00f1ola recuerda sucesivamente que en este 2021 el d\u00eda 2 de febrero cumplir\u00e1 25 a\u00f1os: fue el mismo Papa Woyti\u0142a, de hecho, quien lo instituy\u00f3 en 1995. Una fecha que nos permite echar la vista atr\u00e1s para presentar junto al Se\u00f1or en el templo todo lo que hemos trabajado, orado, sufrido y esperado durante este tiempo en medio de los hombres y mujeres de nuestro mundo. Una fecha que nos impulsa asimismo a emprender un nuevo tramo del camino, sabiendo que seguimos llevando las candelas del Resucitado; l\u00e1mparas de fuego capa-ces de alumbrar cualquier oscuridad, cualquier incertidumbre.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose al tema elegido para el aniversario, la CEE destaca c\u00f3mo \u201cevoca la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de las personas consagradas en la Iglesia y en la sociedad, como signo visible de la verdad \u00faltima del Evangelio, de la llamada perenne de Jesucristo y de la cercan\u00eda del Padre para con cada ser humano\u201d. Por ello, en el mundo herido y en el mar turbulento del siglo XXI, los obispos espa\u00f1oles exhortan a la hermandad, al reconocimiento de la &#8220;dignidad de cada persona humana&#8221;, a caminar como una sola humanidad.<\/p>\n<p>El mundo est\u00e1 herido, subraya la CEE, y &#8220;en gran parte de nuestro planeta, la herida supura sin descanso, noche y d\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 o m\u00e1s ac\u00e1 de los vaivenes de la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la vida social, etc\u201d. Tanto es as\u00ed que los abusos y el sufrimiento \u201cya se han vueltos cr\u00f3nicos\u201d. El hambre, la indigencia, la guerra, la persecuci\u00f3n o la explotaci\u00f3n &#8211; dicen los obispos &#8211; no son cosa del pasado: siguen teniendo rostro concreto en tantos que est\u00e1n apaleados al borde de los caminos, por m\u00e1s que muchos pasemos de largo, apremiados por tantas urgencias que no lo son tanto, como vamos descubriendo a\u00fan sin remediarlo.<\/p>\n<p>A estos rostros que quiz\u00e1 ya no nos sobrecogen como deber\u00edan se unen hoy otros que experimentan nuevas formas de injusticia, aflicci\u00f3n y desesperanza: los afectados por la pandemia de la COVID-19, que se est\u00e1 cebando con los enfermos, los mayores y los m\u00e1s vulnerables; las v\u00edctimas de la degradaci\u00f3n acelerada del planeta y de las cat\u00e1strofes naturales, cada vez m\u00e1s violentas; los inmigrantes y refugiados, que huyen por miles del horror y no terminan de encontrar comprensi\u00f3n y cobijo en nuestras posadas; las familias rotas y enfrentadas, devastadas por la incomunicaci\u00f3n y sacudidas por la violencia; las personas que han sido abusadas y violentadas en su dignidad y en sus derechos fundamentales, tambi\u00e9n por quienes deber\u00edan haberlas protegido y defendido con mayor celo; las nuevas generaciones y los parados de todas las edades, que se ven desmoralizados e inermes en la b\u00fasqueda de una oportunidad o un trabajo que nunca llega, y un sinf\u00edn de seres humanos que sufren a nuestro lado.<\/p>\n<p>En todos esos \u201crostros descartados\u201d, las personas consagradas \u201cse miran y se sienten llamados\u201d, porque es precisamente en ellos donde ven \u201ca Cristo sediento, maltratado, abusado, extranjero, encarcelado; en todos esos abismos de la humanidad se arrodillan y se entregan, haci\u00e9ndose pr\u00f3jimos de cada uno sin excepci\u00f3n. En su coraz\u00f3n misericordioso y misionero son par\u00e1bola de la fraternidad humana\u201d.<\/p>\n<p>Fortalecidos, pues, por el hecho de que &#8220;la herida no es definitiva ni ser\u00e1 eterna&#8221;, los obispos invitan a las personas consagradas a traer a Cristo al mundo, generando &#8220;paciencia y perd\u00f3n all\u00ed donde otros siembran dispersi\u00f3n, furia y rencor\u201d. A ensayar \u201cproyectos de misi\u00f3n compartida y fecunda all\u00ed donde otros prefieren trazar fronteras\u201d obedeciendo \u201ccon libertad al Se\u00f1or, que muestra el Camino, all\u00ed donde otros se abandonan a un individualismo ciego y desnortado\u201d, eligiendo \u201ccon alegr\u00eda la pobreza y la sencillez del Se\u00f1or, que encarna la Verdad, all\u00ed donde otros cabalgan a lomos del desenfreno y la avidez; sue\u00f1an con abrazar cabalmente el amor del Se\u00f1or, que ensancha la Vida, all\u00ed donde otros se dejan arrastrar por la frivolidad y el orgullo\u201d.<\/p>\n<p>La \u201cfraternidad divina\u201d es humana y la \u201cfraternidad humana\u201d \u201ces \u201cdivina\u201d, concluyen los obispos espa\u00f1oles. \u201cEsta es la entra\u00f1a parab\u00f3lica de los hombres y mujeres que, en medio de innumerables desaf\u00edos, al borde del camino o en la posada, en el rinc\u00f3n m\u00e1s inh\u00f3spito de una barriada cualquiera o en el coro m\u00e1s bello de cualquier monasterio, se convierten en aceite y vino para las heridas del mundo, vendaje y hogar de la salud de Dios\u201d. En ellos y con ellos \u201cescuchemos una vez m\u00e1s la voz de Jesucristo, Buen Samaritano, que nos env\u00eda: \u00abAnda, enton-ces, y haz t\u00fa lo mismo\u00bb (Lc 10, 37)\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los rostros &#8220;descartados&#8221; las personas consagradas &#8220;se reflejan a s\u00ed mismas&#8221; porque es precisamente&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":68560,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-68559","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68559","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68559"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68559\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68559"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68559"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68559"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}