{"id":68826,"date":"2021-02-05T10:19:51","date_gmt":"2021-02-05T14:49:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=68826"},"modified":"2026-04-17T15:05:07","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:07","slug":"hoy-es-la-fiesta-de-santa-agueda-de-catania-virgen-y-martir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/02\/05\/hoy-es-la-fiesta-de-santa-agueda-de-catania-virgen-y-martir\/","title":{"rendered":"Hoy es la fiesta de Santa \u00c1gueda de Catania, virgen y m\u00e1rtir"},"content":{"rendered":"<p>Santa \u00c1gueda de Catania fue una virgen que muri\u00f3 m\u00e1rtir durante la persecuci\u00f3n del emperador romano, Decio, en el siglo III.<!--more--><\/p>\n<p>Desde la antig\u00fcedad su culto se extendi\u00f3 por toda la Iglesia inmediatamente despu\u00e9s de su martirio y el inicio de su veneraci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Santa \u00c1gueda naci\u00f3 en Catania, Sicilia, al sur de Italia, hacia el a\u00f1o 230. Como Santa In\u00e9s, Santa Cecilia y Santa Luc\u00eda, decidi\u00f3 conservarse virgen desde muy joven.<\/p>\n<p>Durante la persecuci\u00f3n de Decio, el gobernador Quinciano busc\u00f3 enamorarla, sin embargo, \u00c1gueda rechaz\u00f3 todas sus propuestas. Por tal motivo, el romano la acus\u00f3 de ser una mujer malvada y la subyug\u00f3 a crueles torturas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las Actas de su martirio, en primer lugar, el gobernador la llev\u00f3 a una casa de mujeres de mala vida durante un mes, pero nada la hizo quebrantar su juramento de virginidad hecho a Dios. Luego, enfurecido, el romano orden\u00f3 que torturaran a la joven y que le cortaran los senos.<\/p>\n<p>Se indica que esa noche se le apareci\u00f3 San Pedro, quien la san\u00f3 y la anim\u00f3 a sufrir por Cristo. Eventualmente, ella sucumbi\u00f3 a las repetidas crueldades practicadas sobre ella el 5 de febrero del a\u00f1o 251.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la tradici\u00f3n, en una erupci\u00f3n del volc\u00e1n Etna, ocurrida un a\u00f1o despu\u00e9s del martirio de Santa \u00c1gueda, la lava se detuvo milagrosamente cuando los pobladores pidieron su intercesi\u00f3n. Por eso la ciudad de Catania la tiene como patrona y las regiones aleda\u00f1as al Etna la invocan como patrona y protectora contra fuego, rayos y volcanes.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estos elementos, la iconograf\u00eda de Santa \u00c1gueda suele presentar la palma (victoria del martirio) y alg\u00fan s\u00edmbolo o gesto que recuerde las torturas que padeci\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>Biograf\u00eda<\/h1>\n<p>Como\u00a0Santa In\u00e9s,\u00a0Santa Cecilia\u00a0y\u00a0Santa Luc\u00eda,\u00a0<br \/>\ndecidi\u00f3 conservarse siempre pura y virgen, por amor a Dios.<\/p>\n<p>En tiempos de la persecuci\u00f3n del tirano emperador Decio, el gobernador Quinciano se propone enamorar a Agueda, pero ella le declara que se ha consagrado a Cristo.<\/p>\n<p>Para hacerle perder la fe y la pureza el gobernador la hace llevar a una casa de mujeres de mala vida y estarse all\u00e1 un mes, pero nada ni nadie logra hacerla quebrantar el juramento de virginidad y de pureza que le ha hecho a Dios. All\u00ed, en esta peligrosa situaci\u00f3n, Agueda repet\u00eda las palabras del Salmo 16: &#8220;Se\u00f1or Dios: defi\u00e9ndeme como a las pupilas de tus ojos. A la sombra de tus alas esc\u00f3ndeme de los malvados que me atacan, de los enemigos mortales que asaltan.<\/p>\n<p>El gobernador le manda destrozar el pecho a machetazos y azotarla cruelmente. Pero esa noche se le aparece el ap\u00f3stol\u00a0San Pedro\u00a0y la anima a sufrir por Cristo y la cura de sus heridas.<\/p>\n<p>Al encontrarla curada al d\u00eda siguiente, el tirano le pregunta: \u00bfQui\u00e9n te ha curado? Ella responde: &#8220;He sido curada por el poder de Jesucristo&#8221;. El malvado le grita: \u00bfC\u00f3mo te atreves a nombrar a Cristo, si eso est\u00e1 prohibido? Y la joven le responde: &#8220;Yo no puedo dejar de hablar de Aqu\u00e9l a quien m\u00e1s fuertemente amo en mi coraz\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Entonces el perseguidor la mand\u00f3 echar sobre llamas y brasas ardientes, y ella mientras se quemaba iba diciendo en su oraci\u00f3n: &#8220;Oh Se\u00f1or, Creador m\u00edo: gracias porque desde la cuna me has protegido siempre. Gracias porque me has apartado del amor a lo mundano y de lo que es malo y da\u00f1oso. Gracias por la paciencia que me has concedido para sufrir. Recibe ahora en tus brazos mi alma&#8221;. Y diciendo esto expir\u00f3. Era el 5 de febrero del a\u00f1o 251.<\/p>\n<p>Desde los antiguos siglos los cristianos le han tenido una gran devoci\u00f3n a Santa \u00c1gueda y much\u00edsimos y much\u00edsimas le han rezado con fe para obtener que ella les consiga el don de lograr dominar el fuego de la propia concupiscencia o inclinaci\u00f3n a la sensualidad.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/files.evangelizo.org\/images\/artists\/t\/Tiepolo_Giovanni_Battista\/large\/Tiepolo_The_Martyrdom_of_St_Agatha.jpg\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santa \u00c1gueda de Catania fue una virgen que muri\u00f3 m\u00e1rtir durante la persecuci\u00f3n del emperador&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":68827,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-68826","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68826","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68826"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68826\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68826"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68826"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68826"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}