{"id":68861,"date":"2021-02-06T13:53:18","date_gmt":"2021-02-06T18:23:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=68861"},"modified":"2026-04-17T15:05:07","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:07","slug":"hoy-es-la-fiesta-de-san-pablo-miki-y-companeros-martires-en-japon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/02\/06\/hoy-es-la-fiesta-de-san-pablo-miki-y-companeros-martires-en-japon\/","title":{"rendered":"Hoy es la fiesta de San Pablo Miki y compa\u00f1eros m\u00e1rtires en Jap\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Camino a ser ejecutados, el grupo de m\u00e1rtires del Jap\u00f3n, encabezados por San Pablo Miki, oraba y entonaba alabanzas a Dios. Al llegar a Nagasaki, sus captores dispusieron todo para matarlos. Cuando todo estuvo listo, los religiosos fueron crucificados. Entonces, en su agon\u00eda, San Pablo Miki pronunci\u00f3 su \u00faltimo serm\u00f3n. Estas fueron algunas de sus palabras: \u201cLes declaro pues, que el mejor camino para conseguir la salvaci\u00f3n es pertenecer a la religi\u00f3n cristiana, ser cat\u00f3lico\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>La fiesta de San Pablo Miki y compa\u00f1eros se celebra cada 6 de febrero. Aquel grupo de hombres estaba integrado por tres jesuitas, entre los que se contaba el P. Pablo, y 23 franciscanos -6 de ellos religiosos y el resto laicos-. A ellos se les conoce como el grupo de los \u201c26 m\u00e1rtires de Jap\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Pablo Miki, oriundo de Jap\u00f3n, naci\u00f3 en 1566 en el seno de una familia acomodada. Fue educado por jesuitas y m\u00e1s adelante integr\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Como sacerdote, se convirti\u00f3 en un gran predicador y evangelizador.<\/p>\n<p>Hacia finales del siglo XVI, la persecuci\u00f3n contra los cristianos hab\u00eda recrudecido, pero los misioneros, en vez de huir, permanecieron al lado del pueblo de Dios, asistiendo sus necesidades espirituales. Toyotomi Hideyoshi, shogun de Kioto, dio la orden para capturar al P. Pablo Miki y otros cristianos. Las autoridades del shogunato condenaron al grupo a morir crucificados. Pero antes de la ejecuci\u00f3n, los prisioneros fueron obligados a caminar alrededor de mil kil\u00f3metros, desde Kioto hasta Nagasaki, la ciudad m\u00e1s evangelizada de Jap\u00f3n por aquel entonces.<\/p>\n<p>Antes de partir, los hombres del Shogun le cortaron la oreja izquierda a los 26 hombres, y los hicieron caminar de pueblo en pueblo, en pleno invierno, con la finalidad de atemorizar a aquellos que pretend\u00edan hacerse cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>Ya en Nagasaki, los laicos del grupo pudieron confesarse con los sacerdotes antes de ser crucificados. Se les at\u00f3, adem\u00e1s, con cuerdas y cadenas en piernas y brazos. Adem\u00e1s, los sujetaron al madero con una argolla de hierro al cuello. Era el 5 de febrero de 1597.<\/p>\n<p>Testigos del martirio reconocieron el fervor y la serenidad de aquellos hombres, entre los que hab\u00eda algunos muy j\u00f3venes. Los sacerdotes animaban a los dem\u00e1s a sufrir por amor a Jesucristo y la salvaci\u00f3n de las almas. Las oraciones al Se\u00f1or y a la Virgen Mar\u00eda se mantuvieron durante largo tiempo, as\u00ed como las arengas y la invocaci\u00f3n a quienes estaban presentes para que abracen el cristianismo.<\/p>\n<p>\u201cMi Se\u00f1or Jesucristo me ense\u00f1\u00f3 con su palabra y su buen ejemplo a perdonar a los que nos han ofendido. Yo declaro que perdono al jefe de la naci\u00f3n que dio la orden de crucificarnos, y a todos los que han contribuido a nuestro martirio, y les recomiendo que ojal\u00e1 se hagan instruir en nuestra santa religi\u00f3n y se hagan bautizar&#8221;, grit\u00f3 San Pablo Miki.<\/p>\n<p>En los rostros de los m\u00e1rtires se ve\u00eda una gran paz y una serena alegr\u00eda. Finalmente, los verdugos sacaron sus armas y traspasaron dos veces con sus lanzas a cada uno de los crucificados.<\/p>\n<p>San Pablo Miki y compa\u00f1eros fueron canonizados por el Papa P\u00edo IX en 1862, junto al hermano Miguel de los Santos, perteneciente a la Orden de la Sant\u00edsima Trinidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Camino a ser ejecutados, el grupo de m\u00e1rtires del Jap\u00f3n, encabezados por San Pablo Miki,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":68874,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-68861","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68861","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68861"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68861\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68861"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68861"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68861"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}