{"id":69158,"date":"2021-02-09T11:21:22","date_gmt":"2021-02-09T15:51:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=69158"},"modified":"2026-04-17T15:05:12","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:12","slug":"ser-ancianos-es-un-don-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/02\/09\/ser-ancianos-es-un-don-de-dios\/","title":{"rendered":"Ser ancianos es un don de Dios"},"content":{"rendered":"<p>Presentado hoy el documento de la Pontificia Academia para la Vida sobre la condici\u00f3n de los ancianos tras la pandemia.<!--more--><\/p>\n<p>\u201cLa vejez: nuestro futuro. La condici\u00f3n de los ancianos despu\u00e9s de la pandemia\u201d. Este es el t\u00edtulo del documento publicado hoy con el que la Pontificia Academia para la Vida, de acuerdo con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, propone una reflexi\u00f3n sobre las lecciones que hay que extraer de la tragedia causada por la propagaci\u00f3n del Covid-19, sobre sus consecuencias para hoy y para el futuro pr\u00f3ximo de nuestras sociedades.<\/p>\n<div class=\"article__text \">\n<h2><b>Repensar el modelo de desarrollo<\/b><\/h2>\n<p>Lecciones que han hecho surgir una doble conciencia: &#8220;por un lado, la interdependencia entre todos y por otro la presencia de fuertes desigualdades. Todos estamos a merced de la misma tormenta, pero en un cierto sentido, se puede decir, que remamos en barcos diferentes, los m\u00e1s fr\u00e1giles se est\u00e1n hundiendo cada d\u00eda\u201d<b>.<\/b>\u00a0\u201cEs esencial repensar el modelo de desarrollo de todo el planeta&#8221;, dice el documento, que retoma la reflexi\u00f3n ya iniciada con la Nota del 30 de marzo de 2020 (<b><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_academies\/acdlife\/documents\/rc_pont-acd_life_doc_20200330_pandemia-fraternita-universale_sp.html\" rel=\"external\">Pandemia y Fraternidad Universal<\/a><\/b>), continuada con la Nota del 22 de julio de 2020 (<b><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_academies\/acdlife\/documents\/rc_pont-acd_life_doc_20200722_humanacomunitas-erapandemia_sp.html\" rel=\"external\">La Humana Communitas en la era de la Pandemia. Consideraciones intempestivas sobre el renacimiento de la vida<\/a><\/b>) y con el documento conjunto con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral\u00a0<b><a href=\"https:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/it\/bollettino\/pubblico\/2020\/12\/29\/0697\/01628.html#notaesp\" target=\"_blank\" rel=\"external noopener noreferrer\">(Vacuna para todos. 20 puntos para un mundo m\u00e1s justo y sano<\/a>)<\/b>\u00a0del 28 de diciembre de 2020. La intenci\u00f3n es proponer el camino de la Iglesia, maestra de humanidad, a un mundo cambiado por Covid-19, a mujeres y hombres en busca de sentido y esperanza para sus vidas.<\/p>\n<h2><b>Covid-19 y las personas mayores<\/b><\/h2>\n<p>Durante la primera oleada de la pandemia, una parte sustancial de las muertes por Covid-19 se produjo en instituciones para ancianos, lugares que se supon\u00eda que deb\u00edan proteger a los m\u00e1s fr\u00e1giles de la sociedad y en los que, en cambio, la muerte golpe\u00f3 desproporcionadamente m\u00e1s que en el hogar y el entorno familiar.<\/p>\n<p>\u201cLo que ha sucedido durante la pandemia deCOVID-19 nos impide resolver la cuesti\u00f3n de la atenci\u00f3n a los ancianos con la b\u00fasqueda de chivos expiatorios, de culpables individuales y, por otro lado, de levantar un coro en defensa de los excelentes resultados de los que evitaron el contagio en las residencias. Necesitamos una nueva visi\u00f3n, un nuevo paradigma que permita a la sociedad cuidar de los ancianos\u201d.<\/p>\n<h2><b>Dos mil millones de personas mayores de 60 a\u00f1os en 2050<\/b><\/h2>\n<p>El documento del PAV subraya que \u201cbajo el perfil estad\u00edstico-sociol\u00f3gico, los hombres y las mujeres tienen en general, hoy en d\u00eda, una m\u00e1s larga esperanza de vida\u201d. \u201cEsta gran transformaci\u00f3n demogr\u00e1fica representa, efectivamente, un gran desaf\u00edo cultural, antropol\u00f3gico y econ\u00f3mico&#8221;. Seg\u00fan datos de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, &#8211; se lee en el documento &#8211; en 2050 en el mundo habr\u00e1 dos mil millones de personas mayores de sesenta a\u00f1os, es decir, una de cada cinco ser\u00e1 anciana. As\u00ed pues, \u201ces esencial hacer que nuestras ciudades sean lugares inclusivos y acogedores para la vida de los ancianos y, en general, para la fragilidad en todas sus expresiones\u201d.<\/p>\n<h2><b>Ser mayor es un don de Dios<\/b><\/h2>\n<p>En nuestra sociedad suele prevalecer la idea de la vejez como una edad infeliz, entendida solamente como la edad de los cuidados, de la necesidad y de los gastos para tratamientos m\u00e9dicos. \u201cLlegar a anciano es un don de Dios y un enorme recurso, un logro que hay que salvaguardar con cuidado\u201d, dice el documento, \u201cincluso cuando la enfermedad llega a discapacitar y surge la necesidad de una atenci\u00f3n integrada y de alta calidad\u201d. \u201cY es innegable que la pandemia ha reforzado en todos nosotros la conciencia de que la \u2018riqueza de los a\u00f1os\u2019 es un tesoro que debe ser valorado y protegido\u201d.<\/p>\n<h2><b>Un nuevo modelo para los m\u00e1s fr\u00e1giles<\/b><\/h2>\n<p>En cuanto a la asistencia, la Pav indica un nuevo modelo, sobre todo para los m\u00e1s fr\u00e1giles, inspirado sobre todo en la persona: la aplicaci\u00f3n de este principio implica una intervenci\u00f3n organizada a diferentes niveles, que realiza un continuum asistencial entre el propio hogar y algunos servicios externos, sin cesuras traum\u00e1ticas, no aptas a la fragilidad del envejecimiento, especifica el documento, observando que \u201clas residencias de ancianos deber\u00edan recalificarse en un continuum sociosanitario, es decir, ofrecer algunos de sus servicios directamente en los hogares de los ancianos: hospitalizaci\u00f3n a domicilio, atenci\u00f3n a la persona individualmente con respuestas de atenci\u00f3n moduladas en funci\u00f3n de las necesidades personales a baja o alta intensidad, donde la atenci\u00f3n sociosanitaria integrada y la domiciliaci\u00f3n sigan siendo el eje de un nuevo y moderno paradigma\u201d. Se espera reinventar una red m\u00e1s amplia de solidaridad \u201cno necesaria y exclusivamente basada en lazos de sangre, sino articulada seg\u00fan la pertenencia, la amistad, el sentimiento com\u00fan, la generosidad rec\u00edproca para responder a las necesidades de los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n<h2><b>El encuentro entre generaciones<\/b><\/h2>\n<p>En cuanto a la confrontaci\u00f3n con los j\u00f3venes, el documento evoca un &#8220;encuentro&#8221; que puede aportar al tejido social \u201cEsa nueva linfa de humanismo que har\u00eda que la sociedad estuviese m\u00e1s unida\u201d. Varias veces el Papa Francisco ha instado a los j\u00f3venes a ayudar a sus abuelos, recuerda el documento, que tambi\u00e9n subraya que \u201cel hombre que envejece no se acerca al final, sino al misterio de la eternidad\u201d y, para comprenderlo, \u201cnecesita acercarse a Dios y vivir en relaci\u00f3n con \u00c9l\u201d. De ah\u00ed que sea una \u201ctarea de caridad en la Iglesia\u201d el \u201ccuidar la espiritualidad de los ancianos, su necesidad de intimidad con Cristo y de compartir su fe\u201d. El documento deja claro que &#8220;Es solamente gracias a los ancianos que los j\u00f3venes pueden redescubrir sus ra\u00edces, y s\u00f3lo gracias a los j\u00f3venes que los ancianos recuperan la capacidad de so\u00f1ar\u201d.<\/p>\n<h2><b>La fragilidad como ense\u00f1anza<\/b><\/h2>\n<p>Tambi\u00e9n es valioso el testimonio que pueden dar los ancianos con su fragilidad. \u201cSe puede leer como un \u201cmagisterio\u201d, una ense\u00f1anza de vida&#8221;, se\u00f1ala la reflexi\u00f3n, y aclara que &#8221; La vejez tambi\u00e9n debe ser entendida en este horizonte espiritual: es la edad particularmente propicia al abandono en Dios\u201d: \u201ca medida que el cuerpo se debilita, la vitalidad ps\u00edquica, la memoria y la mente disminuyen, la dependencia de la persona humana a Dios se hace cada vez m\u00e1s evidente\u201d.<\/p>\n<h2><b>El punto de inflexi\u00f3n cultural<\/b><\/h2>\n<p>Por \u00faltimo, un llamamiento: \u201cToda la sociedad civil, la Iglesia y las diversas tradiciones religiosas, el mundo de la cultura, de la escuela, del voluntariado, de las artes esc\u00e9nicas, de la econom\u00eda y de las comunicaciones sociales deben sentir la responsabilidad de sugerir y apoyar -en el marco de esta revoluci\u00f3n copernicana-nuevas e incisivas medidas que permitan acompa\u00f1ar y cuidar a los ancianos en contextos familiares, en sus propias casas y, en todo caso, en entornos dom\u00e9sticos que se asemejen m\u00e1s a los hogares que a los hospitales. Este es un cambio cultural que debe ser implementado\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"banner-donazioni\" class=\"article_banner\">\u00a0<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentado hoy el documento de la Pontificia Academia para la Vida sobre la condici\u00f3n de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":69159,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-69158","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69158","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=69158"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69158\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=69158"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=69158"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=69158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}