{"id":71260,"date":"2021-03-09T09:56:00","date_gmt":"2021-03-09T14:26:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=71260"},"modified":"2026-04-17T15:05:14","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:14","slug":"meditando-la-palabra-con-mons-francisco-ozoria-15","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/03\/09\/meditando-la-palabra-con-mons-francisco-ozoria-15\/","title":{"rendered":"Meditando la Palabra con Mons. Francisco Ozoria"},"content":{"rendered":"<p>Muy buenos d\u00edas mi familia.<\/p>\n<p>\u201cMEDITANDO LA PALABRA\u201d<\/p>\n<p>(Mt 18,21-35)<br \/>\n\u201cSi cada cual no perdona de coraz\u00f3n a su hermano, tampoco el Padre os perdonar\u00e1\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>En aquel tiempo, se adelant\u00f3 Pedro y pregunt\u00f3 a Jes\u00fas:<br \/>\n&#8211; \u00abSe\u00f1or, si mi hermano me ofende, \u00bfcu\u00e1ntas veces le tengo que perdonar? \u00bfHasta siete veces?\u00bb<br \/>\nJes\u00fas le contesta:<br \/>\n&#8211; \u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.<br \/>\nY a prop\u00f3sito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que deb\u00eda diez mil talentos. Como no ten\u00eda con qu\u00e9 pagar, el se\u00f1or mand\u00f3 que lo vendieran a \u00e9l con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara as\u00ed.<br \/>\nEl empleado, arroj\u00e1ndose a sus pies, le suplicaba diciendo:<br \/>\n&#8220;Ten paciencia conmigo, y te lo pagar\u00e9 todo, &#8220;<br \/>\nEl se\u00f1or tuvo l\u00e1stima de aquel empleado y lo dej\u00f3 marchar, perdon\u00e1ndole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontr\u00f3 a uno de sus compa\u00f1eros que le deb\u00eda cien denarios y, agarr\u00e1ndolo, lo estrangulaba, diciendo:<br \/>\n&#8220;P\u00e1game lo que me debes.&#8221;<br \/>\nEl compa\u00f1ero, arroj\u00e1ndose a sus pies, le rogaba, diciendo:<br \/>\n&#8220;Ten paciencia conmigo, y te lo pagar\u00e9&#8221;<br \/>\nPero \u00e9l se neg\u00f3 y fue y lo meti\u00f3 en la c\u00e1rcel hasta que pagara lo que deb\u00eda.<br \/>\nSus compa\u00f1eros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su se\u00f1or todo lo sucedido. Entonces el se\u00f1or lo llam\u00f3 y le dijo:<br \/>\n&#8220;\u00a1Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdon\u00e9 porque me lo pediste. \u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo tuve compasi\u00f3n de ti?&#8221;<br \/>\nY el se\u00f1or, indignado, lo entreg\u00f3 a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.<br \/>\nLo mismo har\u00e1 con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de coraz\u00f3n a su hermano.\u00bb<br \/>\n********<\/p>\n<p>Cuantas veces tengo que perdonar? Tengo que perdonar siempre? Siempre no, mucho m\u00e1s que siempre. Eso es lo que quiere decir, \u201csetenta veces siete\u201d.<br \/>\nEl perd\u00f3n, es algo esencial a la vida cristiana. Tanto as\u00ed, que si no perdonamos las ofensas de nuestros hermanos, el Padre Dios no nos perdona a nosotros. \u201cPerdonar es amar y amar es perdonar\u201d.<br \/>\nBendiciones.<\/p>\n<p>+ Mons. Francisco Ozoria A.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muy buenos d\u00edas mi familia. \u201cMEDITANDO LA PALABRA\u201d (Mt 18,21-35) \u201cSi cada cual no perdona&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":71261,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-71260","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/71260","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=71260"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/71260\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=71260"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=71260"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=71260"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}