{"id":72818,"date":"2021-04-01T10:08:35","date_gmt":"2021-04-01T14:38:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=72818"},"modified":"2026-04-17T15:05:22","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:22","slug":"jueves-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/04\/01\/jueves-santo\/","title":{"rendered":"Jueves Santo"},"content":{"rendered":"<p>La liturgia del Jueves Santo es una invitaci\u00f3n a profundizar concretamente en el misterio de la Pasi\u00f3n de Cristo, ya que quien desee seguirle tiene que sentarse a su mesa y, con m\u00e1ximo recogimiento, ser espectador de todo lo que aconteci\u00f3 &#8216;en la noche en que iban a entregarlo&#8217;. Y por otro lado, el mismo Se\u00f1or Jes\u00fas nos da un testimonio id\u00f3neo de la vocaci\u00f3n al servicio del mundo y de la Iglesia que tenemos todos los fieles cuando decide\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/Semanasanta\/lavatorio.htm\">lavarle los pies<\/a><\/strong>\u00a0a sus disc\u00edpulos.<!--more--><\/p>\n<p>En este sentido, el Evangelio de San Juan presenta a Jes\u00fas &#8216;sabiendo que el Padre hab\u00eda puesto todo en sus manos, que ven\u00eda de Dios y a Dios volv\u00eda&#8217; pero que, ante cada hombre, siente tal amor que, igual que hizo con sus disc\u00edpulos, se arrodilla y le lava los pies, como gesto inquietante de una acogida incansable.<\/p>\n<p>San Pablo completa el retablo recordando a todas las comunidades cristianas lo que \u00e9l mismo recibi\u00f3: que aquella memorable noche la entrega de Cristo lleg\u00f3 a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos, quedando instituida la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>La Santa Misa es entonces la celebraci\u00f3n de la\u00a0<strong>Cena del Se\u00f1or<\/strong>\u00a0en la cu\u00e1l Jes\u00fas, un d\u00eda como hoy, la v\u00edspera de su pasi\u00f3n, &#8220;mientras cenaba con sus disc\u00edpulos tom\u00f3 pan&#8230;&#8221; (Mt 28, 26).<\/p>\n<p>\u00c9l quiso que, como en su \u00faltima Cena, sus disc\u00edpulos nos reuni\u00e9ramos y nos acord\u00e1ramos de \u00c9l bendiciendo el pan y el vino: &#8220;Hagan esto en memoria m\u00eda&#8221; (Lc 22,19).<\/p>\n<p>Antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento. Sin embargo, en esa Cena, el Se\u00f1or Jes\u00fas celebra su muerte: lo que hizo, lo hizo como anuncio prof\u00e9tico y ofrecimiento anticipado y real de su muerte antes de su Pasi\u00f3n. Por eso &#8220;cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa, proclamamos la muerte del Se\u00f1or hasta que vuelva&#8221; (1 Cor 11, 26).<\/p>\n<p>De aqu\u00ed que podamos decir que la Eucarist\u00eda es memorial no tanto de la \u00daltima Cena, sino de la Muerte de Cristo que es Se\u00f1or, y &#8220;Se\u00f1or de la Muerte&#8221;, es decir, el Resucitado cuyo regreso esperamos seg\u00fan lo prometi\u00f3 \u00c9l mismo en su despedida: &#8220;un poco y ya no me ver\u00e9is y otro poco y me volver\u00e9is a ver&#8221; (Jn 16,16).<\/p>\n<p>Como dice el prefacio de este d\u00eda: &#8220;Cristo verdadero y \u00fanico sacerdote, se ofreci\u00f3 como v\u00edctima de salvaci\u00f3n y nos mand\u00f3 perpetuar esta ofrenda en conmemoraci\u00f3n suya&#8221;. Pero esta Eucarist\u00eda debe celebrarse con caracter\u00edsticas propias: como Misa &#8220;en la Cena del Se\u00f1or&#8221;.<\/p>\n<p>En esta Misa, de manera distinta a todas las dem\u00e1s Eucarist\u00edas, no celebramos &#8220;directamente&#8221; ni la muerte ni la Resurrecci\u00f3n de Cristo. No nos adelantamos al Viernes Santo ni a la Noche de Pascua.<\/p>\n<p>Hoy celebramos la alegr\u00eda de saber que esa muerte del Se\u00f1or, que no termin\u00f3 en el fracaso sino en el \u00e9xito, tuvo un por qu\u00e9 y para qu\u00e9: fue una &#8220;entrega&#8221;, un &#8220;darse&#8221;, fue &#8220;por algo&#8221; o, mejor dicho, &#8220;por alguien&#8221; y nada menos que por &#8220;nosotros y por nuestra salvaci\u00f3n&#8221; (Credo). &#8220;Nadie me quita la vida, hab\u00eda dicho Jes\u00fas, sino que Yo la entrego libremente. Yo tengo poder para entregarla.&#8221; (Jn 10,16), y hoy nos dice que fue para &#8220;remisi\u00f3n de los pecados&#8221; (Mt 26,28).<\/p>\n<p>Por eso esta Eucarist\u00eda debe celebrarse lo m\u00e1s solemnemente posible, pero, en los cantos, en el mensaje, en los signos, no debe ser ni tan festiva ni tan jubilosamente explosiva como la Noche de Pascua, noche en que celebramos el desenlace glorioso de esta entrega, sin el cual hubiera sido in\u00fatil; hubiera sido la entrega de uno m\u00e1s que muere por los pobres y no los libera. Pero tampoco esta Misa est\u00e1 llena de la solemne y contrita tristeza del Viernes Santo, porque lo que nos interesa &#8220;subrayar&#8221;; en este momento, es que &#8220;el Padre nos entreg\u00f3 a su Hijo para que tengamos vida eterna&#8221; (Jn 3, 16) y que el Hijo se entreg\u00f3 voluntariamente a nosotros independientemente de que se haya tenido que ser o no, muriendo en una cruz ignominiosa.<\/p>\n<p>Hoy hay alegr\u00eda y la Iglesia rompe la austeridad cuaresmal cantando el &#8220;gloria&#8221;: es la alegr\u00eda del que se sabe amado por Dios, pero al mismo tiempo es sobria y dolorida, porque conocemos el precio que le costamos a Cristo.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que la alegr\u00eda es por nosotros y el dolor por \u00c9l. Sin embargo predomina el gozo porque en el amor nunca podemos hablar estrictamente de tristeza, porque el que da y se da con amor y por amor lo hace con alegr\u00eda y para dar alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Podemos decir que hoy celebramos con la liturgia (1a Lectura). La Pascua, pero la de la Noche del \u00c9xodo (Ex 12) y no la de la llegada a la Tierra Prometida (Jos. 5, 10-ss).<\/p>\n<p>Hoy inicia la fiesta de la &#8220;crisis pascual&#8221;, es decir de la lucha entre la muerte y la vida, ya que la vida nunca fue absorbida por la muerte pero si combatida por ella. La noche del S\u00e1bado de Gloria es el canto a la victoria pero te\u00f1ida de sangre y hoy es el himno a la lucha pero de quien lleva la victoria porque su arma es el amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: Aciprensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La liturgia del Jueves Santo es una invitaci\u00f3n a profundizar concretamente en el misterio de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":72820,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-72818","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72818","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72818"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72818\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72818"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72818"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72818"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}