{"id":73151,"date":"2021-04-07T10:09:56","date_gmt":"2021-04-07T14:39:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=73151"},"modified":"2026-04-17T15:05:22","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:22","slug":"meditando-la-palabra-con-mons-francisco-ozoria-33","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/04\/07\/meditando-la-palabra-con-mons-francisco-ozoria-33\/","title":{"rendered":"Meditando la Palabra con Mons. Francisco Ozoria"},"content":{"rendered":"<p>Muy buenos d\u00edas mi familia.<\/p>\n<p>\u201cMEDITANDO LA PALABRA\u201d<\/p>\n<p>(Lc 24,13-35)<br \/>\n\u201cLo reconocieron al partir el pan\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>Dos disc\u00edpulos de Jes\u00fas iban andando aquel mismo d\u00eda, el primero de la semana, a una aldea llamada Ema\u00fas, distante unas dos leguas de Jerusal\u00e9n; iban comentando todo lo que hab\u00eda sucedido. Mientras conversaban y discut\u00edan, Jes\u00fas en persona se acerc\u00f3 y se puso a caminar con ellos, pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.<br \/>\n\u00c9l les dijo:<br \/>\n-\u00ab\u00bfQu\u00e9 conversaci\u00f3n es esa que tra\u00e9is mientras vais de camino?\u00bb<br \/>\nEllos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleof\u00e1s, le replic\u00f3:<br \/>\n-\u00ab\u00bfEres t\u00fa el \u00fanico forastero de Jerusal\u00e9n, que no sabes lo que ha pasado all\u00ed estos d\u00edas?\u00bb<br \/>\n\u00c9l les pregunt\u00f3:<br \/>\n-\u00ab\u00bfQu\u00e9?<br \/>\nEllos le contestaron:<br \/>\n-\u00abLo de Jes\u00fas de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esper\u00e1bamos que \u00e9l fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos d\u00edas que sucedi\u00f3 esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de ma\u00f1ana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que hab\u00edan visto una aparici\u00f3n de \u00e1ngeles, que les hab\u00edan dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron tambi\u00e9n al sepulcro y lo encontraron como hab\u00edan dicho las mujeres; pero a \u00e9l no lo vieron.\u00bb<br \/>\nEntonces Jes\u00fas les dijo:<br \/>\n&#8211; \u00ab\u00a1Qu\u00e9 necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! \u00bfNo era necesario que el Mes\u00edas padeciera esto para entrar en su gloria?\u00bb<br \/>\nY, comenzando por Mois\u00e9s y siguiendo por los profetas, les explic\u00f3 lo que se refer\u00eda a \u00e9l en toda la Escritura.<br \/>\nYa cerca de la aldea donde iban, el hizo adem\u00e1n de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:<br \/>\n\u00abQu\u00e9date con nosotros, porque atardece y el d\u00eda va de ca\u00edda.\u00bb<br \/>\nY entr\u00f3 para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tom\u00f3 el pan, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, lo parti\u00f3 y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero \u00e9l desapareci\u00f3.<br \/>\nEllos comentaron:<br \/>\n&#8211; \u00ab\u00bfNo ard\u00eda nuestro coraz\u00f3n mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?\u00bb<br \/>\nY, levant\u00e1ndose al momento, se volvieron a Jerusal\u00e9n, donde encontraron reunidos a los Once con sus compa\u00f1eros, que estaban diciendo:<br \/>\n&#8211; \u00abEra verdad, ha resucitado el Se\u00f1or y se ha aparecido a Sim\u00f3n.\u00bb<br \/>\nY ellos contaron lo que les hab\u00eda pasado por el camino y c\u00f3mo lo hab\u00edan reconocido al partir el pan.<\/p>\n<p>********<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas en persona se acerc\u00f3 y se puso a caminar con ellos, pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo\u201d.<br \/>\nEl resucitado camina con nosotros, pero no nos damos cuenta. <br \/>\n\u00c9l camina con nosotros, nos explica las Escrituras, nos alimenta con la Eucarist\u00eda. Dej\u00e9monos acompa\u00f1ar por el Resucitado.<br \/>\nBendiciones.<\/p>\n<p>+ Mons. Francisco Ozoria A.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muy buenos d\u00edas mi familia. \u201cMEDITANDO LA PALABRA\u201d (Lc 24,13-35) \u201cLo reconocieron al partir el&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":73152,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-73151","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73151","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73151"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73151\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73151"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73151"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73151"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}