{"id":74048,"date":"2021-04-21T09:17:30","date_gmt":"2021-04-21T13:47:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=74048"},"modified":"2026-04-17T15:05:23","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:23","slug":"el-papa-en-la-catequesis-no-despreciar-la-oracion-vocal-es-la-mas-segura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/04\/21\/el-papa-en-la-catequesis-no-despreciar-la-oracion-vocal-es-la-mas-segura\/","title":{"rendered":"El Papa en la catequesis: no despreciar la oraci\u00f3n vocal, es la m\u00e1s segura"},"content":{"rendered":"<p>Desde la Biblioteca del Palacio Apost\u00f3lico, este mi\u00e9rcoles 21 de abril, el Santo Padre ha pronunciado su catequesis dedicado a la \u201cOraci\u00f3n vocal\u201d, y ha dicho que \u201cno debemos despreciar\u201d este tipo de oraci\u00f3n, porque no es una cosa de ni\u00f1os o para la gente ignorante, sino que es una oraci\u00f3n sencilla, la nos ha ense\u00f1ado Jes\u00fas.<!--more--><\/p>\n<p><iframe title=\"Audiencia General 21 de abril de 2021 Papa Francisco\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/448GGLIbExE?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>\u201cLa oraci\u00f3n humana elemental es siempre vocal. Y aun cuando rezar no signifique repetir s\u00f3lo palabras, la oraci\u00f3n vocal es parte de la oraci\u00f3n cristiana. No la podemos despreciar, pensando que se trate s\u00f3lo de una aburrida repetici\u00f3n de f\u00f3rmulas\u201d, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General de este mi\u00e9rcoles, 21 de abril, continuando con su ciclo de catequesis sobre la oraci\u00f3n. En esta ocasi\u00f3n, el Pont\u00edfice dedic\u00f3 su\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2021\/documents\/papa-francesco_20210421_udienza-generale.html\" rel=\"external\">catequesis a la \u201cOraci\u00f3n vocal\u201d<\/a>\u00a0a partir del Salmo 130. El Santo Padre record\u00f3 que, \u201cla oraci\u00f3n es di\u00e1logo con Dios; y toda criatura, en un cierto sentido, dialoga con Dios. En el ser humano, la oraci\u00f3n se convierte en palabra, invocaci\u00f3n, canto, poes\u00eda\u201d.<\/p>\n<h2><b>Las palabras modelan los sentimientos<\/b><\/h2>\n<p>Asimismo, el Papa Francisco se\u00f1al\u00f3 que, las palabras son nuestras criaturas, pero son tambi\u00e9n nuestras madres, y de alguna manera nos modelan. El Papa dijo que, las palabras esconden sentimientos, pero existe tambi\u00e9n el camino inverso: en el que las palabras modelan los sentimientos. En este sentido, la Biblia educa al hombre para que todo salga a la luz de la palabra, que nada humano sea excluido, censurado. Sobre todo, el dolor es peligroso si permanece cubierto, cerrado dentro de nosotros. Porque, un dolor cerrado dentro de nosotros, agreg\u00f3 el Papa, puede envenenar el alma, es mortal.<\/p>\n<h2><b>Rezar tambi\u00e9n con palabras a veces audaces<\/b><\/h2>\n<p>Por esta raz\u00f3n, el Pont\u00edfice subray\u00f3 que, la Sagrada Escritura nos ense\u00f1a a rezar tambi\u00e9n con palabras a veces audaces. Los escritores sagrados no quieren enga\u00f1arnos sobre el hombre: saben que en su coraz\u00f3n albergan tambi\u00e9n sentimientos poco edificantes, incluso el odio. Ninguno de nosotros nace santo, y cuando estos sentimientos malos llaman a la puerta de nuestro coraz\u00f3n es necesario ser capaces de desactivarlos con la oraci\u00f3n y con las palabras de Dios. En los salmos encontramos tambi\u00e9n expresiones muy duras contra los enemigos; y tambi\u00e9n son palabras que pertenecen a la realidad humana y que han terminado en el cauce de las Sagradas Escrituras. Est\u00e1n ah\u00ed para testimoniarnos que, si delante de la violencia no existieran las palabras, para hacer inofensivos los malos sentimientos, para canalizarlos para que no da\u00f1en, el mundo estar\u00eda completamente hundido.<\/p>\n<h2><b>La oraci\u00f3n vocal es la m\u00e1s segura<\/b><\/h2>\n<p>El Santo Padre tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 que, la primera oraci\u00f3n humana es siempre una recitaci\u00f3n vocal. En primer lugar, se mueven siempre los labios. Aunque como todos sabemos rezar no significa repetir palabras, sin embargo, la oraci\u00f3n vocal es la m\u00e1s segura y siempre es posible ejercerla. Los sentimientos, sin embargo, aunque sean nobles, son siempre inciertos: van y vienen, nos abandonan y regresan. No solo eso, tambi\u00e9n las gracias de la oraci\u00f3n son imprevisibles: en alg\u00fan momento las consolaciones abundan, pero en los d\u00edas m\u00e1s oscuros parecen evaporarse del todo. La oraci\u00f3n del coraz\u00f3n es misteriosa y en ciertos momentos se ausenta. La oraci\u00f3n de los labios, la que se susurra o se recita en coro, sin embargo, est\u00e1 siempre disponible, y es necesaria como el trabajo manual.<\/p>\n<h2><b>Los grandes intercesores de las parroquias<\/b><\/h2>\n<p>Asimismo, el Papa Francisco dijo que, en la iglesia existen los ancianos que recitan a media voz las oraciones que aprendieron de ni\u00f1os, llenando el pasillo de susurros. Esa oraci\u00f3n no molesta el silencio, sino que testimonia la fidelidad al deber de la oraci\u00f3n, practicada durante toda la vida, sin fallar nunca. \u201cEstos orantes de la oraci\u00f3n humilde son a menudo los grandes intercesores de las parroquias: son los robles que cada a\u00f1o extienden sus ramas, para dar sombra al mayor n\u00famero de personas. Solo Dios sabe cu\u00e1nto y cu\u00e1ndo su coraz\u00f3n est\u00e1 unido a esas oraciones recitadas: seguramente tambi\u00e9n estas personas han tenido que afrontar noches y momentos de vac\u00edo. Pero a la oraci\u00f3n vocal se puede permanecer siempre fiel\u201d.<\/p>\n<h2><b>La oraci\u00f3n repitiendo infinitas veces la misma invocaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>En este sentido, el Santo Padre afirm\u00f3 que todos tenemos que aprender de la constancia de ese peregrino ruso, del que habla una c\u00e9lebre obra de espiritualidad, el cual aprendi\u00f3 el arte de la oraci\u00f3n repitiendo infinitas veces la misma invocaci\u00f3n: \u201c\u00a1Jes\u00fas, Cristo, Hijo de Dios, Se\u00f1or, ten piedad de nosotros, pecadores!\u201d. Si llegaran gracias en su vida, si la oraci\u00f3n se hace un d\u00eda suficientemente caliente como para percibir la presencia del Reino aqu\u00ed en medio de nosotros, si su mirada se transforma hasta a ser como la de un ni\u00f1o, es porque ha insistido en la recitaci\u00f3n de una sencilla jaculatoria cristiana. Al final, esta se convierte en parte de su respiraci\u00f3n.<\/p>\n<h2><b>No debemos despreciar la oraci\u00f3n vocal<\/b><\/h2>\n<p>Por tanto, no debemos despreciar la oraci\u00f3n vocal, concluy\u00f3 el Papa Francisco, no es una cosa de ni\u00f1os o para la gente ignorante, no debemos caer en la soberbia de despreciar la oraci\u00f3n vocal, ya que es una oraci\u00f3n sencilla, la nos ha ense\u00f1ado Jes\u00fas. Y sobre todo son las \u00fanicas, de forma segura, que dirigen a Dios las preguntas que \u00c9l quiere escuchar. Jes\u00fas no nos ha dejado en la niebla. Nos ha dicho: \u201c\u00a1Ustedes, cuando recen, digan as\u00ed!\u201d. Y ha ense\u00f1ado la oraci\u00f3n del Padre Nuestro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la Biblioteca del Palacio Apost\u00f3lico, este mi\u00e9rcoles 21 de abril, el Santo Padre ha&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":74049,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-74048","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74048","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74048"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74048\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}