{"id":76210,"date":"2021-05-24T15:52:17","date_gmt":"2021-05-24T20:22:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=76210"},"modified":"2026-04-17T15:05:27","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:27","slug":"hoy-la-iglesia-celebra-la-memoria-de-maria-madre-de-la-iglesia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/05\/24\/hoy-la-iglesia-celebra-la-memoria-de-maria-madre-de-la-iglesia-2\/","title":{"rendered":"Hoy la Iglesia celebra la memoria de \u201cMar\u00eda, Madre de la Iglesia\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Este 24 de mayo la Iglesia celebra la memoria de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda Madre de la Iglesia, cuya fecha fue establecida el lunes siguiente a Pentecost\u00e9s.<!--more--><\/p>\n<p>El Vaticano estableci\u00f3 la memoria a trav\u00e9s de un\u00a0Decreto\u00a0de la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino firmado el 11 de febrero de 2018.<\/p>\n<p>El documento sostiene que el Papa Francisco \u201cconsider\u00f3 atentamente que la promoci\u00f3n de esta devoci\u00f3n puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, as\u00ed como la genuina piedad mariana\u201d.<\/p>\n<p>En el decreto, la misma Congregaci\u00f3n se\u00f1ala que \u201cesta celebraci\u00f3n nos ayudar\u00e1 a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucar\u00edstico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa gozosa veneraci\u00f3n otorgada a la Madre de Dios por la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexi\u00f3n sobre el misterio de Cristo y su naturaleza propia, no pod\u00eda olvidar la figura de aquella Mujer, la Virgen Mar\u00eda, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia\u201d, precisa el texto.<\/p>\n<p>En una de sus\u00a0columnas semanales, el Arzobispo de Los \u00c1ngeles, Mons. Jos\u00e9 G\u00f3mez, indic\u00f3 que los primeros cristianos \u201cten\u00edan una conciencia profunda de que la Iglesia era su \u2018madre\u2019 espiritual, que los daba a luz en el bautismo, constituy\u00e9ndolos en hijos de Dios a trav\u00e9s de los sacramentos\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento \u201clos ap\u00f3stoles a menudo se refer\u00edan a los fieles como a sus hijos espirituales, reflejando as\u00ed nuevamente su comprensi\u00f3n de que la Iglesia es nuestra madre y nuestra familia\u201d.<\/p>\n<p>\u201cY en esto, los primeros cristianos entendieron que\u00a0<strong>Mar\u00eda era el s\u00edmbolo perfecto de la maternidad espiritual de la Iglesia<\/strong>\u201d, afirm\u00f3 Mons. G\u00f3mez.<\/p>\n<p>Por ello, se\u00f1al\u00f3 que la nueva memoria que los cat\u00f3licos celebrar\u00e1n el 24 de mayo es \u201cun prof\u00e9tico redescubrimiento de una antigua devoci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En el siglo XX, el Papa Pablo VI, dirigi\u00e9ndose a los padres conciliares del Vaticano II, declar\u00f3 que Mar\u00eda Sant\u00edsima era Madre de la Iglesia.<\/p>\n<p>La memoria \u201cVirgen Mar\u00eda, Madre de la Iglesia\u201d recuerda que ella es Madre de todos los hombres y especialmente de los miembros del Cuerpo M\u00edstico de Cristo, desde que es Madre de Jes\u00fas por la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed lo confirm\u00f3 Jes\u00fas desde la Cruz, antes de morir, al ap\u00f3stol San Juan, y el disc\u00edpulo la acogi\u00f3 como Madre.<\/p>\n<p>La piedad de la Iglesia hacia la Sant\u00edsima Virgen es un elemento intr\u00ednseco del culto cristiano, cumpliendo as\u00ed la profec\u00eda de la Virgen, que dijo: \u201cMe llamar\u00e1n Bienaventurada todas las generaciones\u201d (Lc 1,48).<\/p>\n<p>Fuente: Aciprensa<\/p>\n<p><strong>Decreto mediante el cual el Papa Francisco establece la memoria de \u201cMar\u00eda, Madre de la Iglesia&#8221;:<\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el texto completo del Decreto:<\/p>\n<p>CONGREGATIO DE CULTO DIVINO ET DISCIPLINA SACRAMENTORUM<\/p>\n<p>DECRETO<\/p>\n<p><strong>sobre la celebraci\u00f3n de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda, Madre de la Iglesia, en el Calendario Romano General<\/strong><\/p>\n<p>La gozosa veneraci\u00f3n otorgada a la Madre de Dios por la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexi\u00f3n sobre el misterio de Cristo y su naturaleza propia, no pod\u00eda olvidar la figura de aquella Mujer (cf. G\u00e1l 4,4), la Virgen Mar\u00eda, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia.<\/p>\n<p>Esto estaba ya de alguna manera presente en el sentir eclesial a partir de las palabras premonitorias de san Agust\u00edn y de san Le\u00f3n Magno. El primero dice que Mar\u00eda es madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneraci\u00f3n de los fieles en la Iglesia; el otro, al decir que el nacimiento de la Cabeza es tambi\u00e9n el nacimiento del Cuerpo, indica que Mar\u00eda es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo m\u00edstico, es decir, la Iglesia. Estas consideraciones derivan de la maternidad divina de Mar\u00eda y de su \u00edntima uni\u00f3n a la obra del Redentor, culminada en la hora de la cruz.<\/p>\n<p>En efecto, la Madre, que estaba junto a la cruz (cf. Jn 19, 25), acept\u00f3 el testamento de amor de su Hijo y acogi\u00f3 a todos los hombres, personificados en el disc\u00edpulo amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirti\u00e9ndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha engendrado en la cruz, entregando el Esp\u00edritu. A su vez, en el disc\u00edpulo amado, Cristo elige a todos los disc\u00edpulos como herederos de su amor hacia la Madre, confi\u00e1ndosela para que la recibieran con afecto filial.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, sol\u00edcita gu\u00eda de la Iglesia naciente, inici\u00f3 la propia misi\u00f3n materna ya en el cen\u00e1culo, orando con los Ap\u00f3stoles en espera de la venida del Esp\u00edritu Santo (cf. Hch 1,14). Con este sentimiento, la piedad cristiana ha honrado a Mar\u00eda, en el curso de los siglos, con los t\u00edtulos, de alguna manera equivalentes, de Madre de los disc\u00edpulos, de los fieles, de los creyentes, de todos los que renacen en Cristo y tambi\u00e9n \u00abMadre de la Iglesia\u00bb, como aparece en textos de algunos autores espirituales e incluso en el magisterio de Benedicto XIV y Le\u00f3n XIII.<\/p>\n<p>De todo esto resulta claro en qu\u00e9 se fundament\u00f3 el beato Pablo VI, el 21 de noviembre de 1964, como conclusi\u00f3n de la tercera sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II, para declarar va la bienaventurada Virgen Mar\u00eda \u00abMadre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa\u00bb, y estableci\u00f3 que \u00abde ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este grat\u00edsimo t\u00edtulo\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la Sede Apost\u00f3lica, especialmente despu\u00e9s de haber propuesto una misa votiva en honor de la bienaventurada Mar\u00eda, Madre de la Iglesia, con ocasi\u00f3n del A\u00f1o Santo de la Redenci\u00f3n (1975), incluida posteriormente en el Misal Romano, concedi\u00f3 tambi\u00e9n la facultad de a\u00f1adir la invocaci\u00f3n de este t\u00edtulo en las Letan\u00edas Lauretanas (1980) y public\u00f3 otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda (1986); y concedi\u00f3 a\u00f1adir esta celebraci\u00f3n en el calendario particular de algunas naciones, di\u00f3cesis y familias religiosas que lo ped\u00edan.<\/p>\n<p>El Sumo Pont\u00edfice Francisco, considerando atentamente que la promoci\u00f3n de esta devoci\u00f3n puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, as\u00ed como la genuina piedad mariana, ha establecido que la memoria de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda, Madre de la Iglesia, sea inscrita en el Calendario Romano el lunes despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s y sea celebrada cada a\u00f1o.<\/p>\n<div id=\"div-gpt-ad-1460055153120-1\" class=\"ad-inline-2\" data-google-query-id=\"CJ-FnOeQ4_ACFfDMlAkdjA4HZg\">\n<p>Esta celebraci\u00f3n nos ayudar\u00e1 a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucar\u00edstico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos.<\/p>\n<p>Por tanto, tal memoria deber\u00e1 aparecer en todos los Calendarios y Libros lit\u00fargicos para la celebraci\u00f3n de la Misa y de la Liturgia de las Horas: los respectivos textos lit\u00fargicos se adjuntan a este decreto y sus traducciones, aprobadas por las Conferencias Episcopales, ser\u00e1n publicadas despu\u00e9s de ser confirmadas por este Dicasterio.<\/p>\n<p>Donde la celebraci\u00f3n de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda, Madre de la Iglesia, ya se celebra en un d\u00eda diverso con un grado lit\u00fargico m\u00e1s elevado, seg\u00fan el derecho particular aprobado, puede seguir celebr\u00e1ndose en el futuro del mismo modo.<\/p>\n<p>Sin que obste nada en contrario.<\/p>\n<p>En la sede de la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 11 de febrero de 2018, memoria de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda de Lourdes.<\/p>\n<p>Robert Card. Sarah Prefecto<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este 24 de mayo la Iglesia celebra la memoria de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda Madre&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":76259,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-76210","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76210","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76210"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76210\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}