{"id":76607,"date":"2021-05-30T10:11:03","date_gmt":"2021-05-30T14:41:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=76607"},"modified":"2026-04-17T15:05:27","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:27","slug":"hoy-celebramos-la-solemnidad-de-la-santisima-trinidad-el-misterio-del-amor-de-dios-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/05\/30\/hoy-celebramos-la-solemnidad-de-la-santisima-trinidad-el-misterio-del-amor-de-dios-2\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos la Solemnidad de la Sant\u00edsima Trinidad, el misterio del amor de Dios"},"content":{"rendered":"<p>La Sant\u00edsima Trinidad, el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, tres personas un solo Dios verdadero, es la solemnidad lit\u00fargica que la Iglesia Universal celebra hoy.<!--more--><\/p>\n<p>El Papa Francisco en 2013 al explicar a unos ni\u00f1os las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad les dijo que \u201cel Padre crea el mundo, Jes\u00fas nos salva \u00bfy el Esp\u00edritu Santo qu\u00e9 hace? Nos ama, nos da el amor\u201d.<\/p>\n<p>El misterio de la Trinidad no se puede entender precisamente porque es un misterio, Santa Juana de Arco afirmaba que \u201cDios es tan grande que supera nuestra ciencia\u201d, por tanto supera el entendimiento humano.<\/p>\n<p>En una oportunidad San Agust\u00edn caminaba por la playa cuando observ\u00f3 a un ni\u00f1o que hac\u00eda un hoyo en la arena, y el santo le pregunt\u00f3 qu\u00e9 intentaba hacer, el ni\u00f1o le dijo que pensaba meter toda el agua del mar en ese hoyo.<\/p>\n<p>San Agust\u00edn, admirado, le dijo: \u201cpero \u00a1\u00bfno te das cuenta que es imposible?!\u201d, el ni\u00f1o le contest\u00f3 que \u201ces m\u00e1s posible meter toda el agua del mar en este agujero que intentar meter el misterio de la Trinidad en tu cabeza\u201d.<\/p>\n<p>El santo irland\u00e9s, San Patricio, para explicar este misterio lo comparaba con una hoja de tr\u00e9bol. Dec\u00eda que cada hoja es diferente, pero las tres forman el tr\u00e9bol, y que lo mismo pasa con Dios donde cada persona es Dios y forman la Sant\u00edsima Trinidad.<\/p>\n<h1 class=\"titulointerior\"><strong>La Sant\u00edsima Trinidad seg\u00fan el catecismo<\/strong><\/h1>\n<p class=\"recurso_titular\" align=\"left\"><b>El Padre<\/b><\/p>\n<p align=\"left\"><b>I &#8220;En el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo&#8221;<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">232 Los cristianos son bautizados &#8220;en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo&#8221; (Mt 28,19). Antes responden &#8220;Creo&#8221; a la triple pregunta que les pide confesar su fe en el Padre, en el Hijo y en el Esp\u00edritu: &#8220;Fides omnium christianorum in Trinitate consistit&#8221; (&#8220;La fe de todos los cristianos se cimenta en la Sant\u00edsima Trinidad&#8221;) (S. Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s, symb.).<\/p>\n<p align=\"left\">233 Los cristianos son bautizados en &#8220;el nombre&#8221; del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo y no en &#8220;los nombres&#8221; de estos (cf. Profesi\u00f3n de fe del Papa Vigilio en 552: DS 415), pues no hay m\u00e1s que un solo Dios, el Padre todopoderoso y su Hijo \u00fanico y el Esp\u00edritu Santo: la Sant\u00edsima Trinidad.<\/p>\n<p align=\"left\">234 El misterio de la Sant\u00edsima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en s\u00ed mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la ense\u00f1anza m\u00e1s fundamental y esencial en la &#8220;jerarqu\u00eda de las verdades de fe&#8221; (DCG 43). &#8220;Toda la historia de la salvaci\u00f3n no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y \u00fanico, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos&#8221; (DCG 47).<\/p>\n<p align=\"left\">235 En este p\u00e1rrafo, se expondr\u00e1 brevemente de qu\u00e9 manera es revelado el misterio de la Bienaventurada Trinidad (I), c\u00f3mo la Iglesia ha formulado la doctrina de la fe sobre este misterio (II), y finalmente c\u00f3mo, por las misiones divinas del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, Dios Padre realiza su &#8220;designio amoroso&#8221; de creaci\u00f3n, de redenci\u00f3n, y de santificaci\u00f3n (III).<\/p>\n<p align=\"left\">236 Los Padres de la Iglesia distinguen entre la &#8220;Theologia&#8221; y la &#8220;Oikonomia&#8221;, designando con el primer t\u00e9rmino el misterio de la vida \u00edntima del Dios-Trinidad, con el segundo todas las obras de Dios por las que se revela y comunica su vida. Por la &#8220;Oikonomia&#8221; nos es revelada la &#8220;Theologia&#8221;; pero inversamente, es la &#8220;Theologia&#8221;, quien esclarece toda la &#8220;Oikonomia&#8221;. Las obras de Dios revelan qui\u00e9n es en s\u00ed mismo; e inversamente, el misterio de su Ser \u00edntimo ilumina la inteligencia de todas sus obras. As\u00ed sucede, anal\u00f3gicamente, entre las personas humanas, La persona se muestra en su obrar y a medida que conocemos mejor a una persona, mejor comprendemos su obrar.<\/p>\n<p align=\"left\">237 La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los &#8220;misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto&#8221; (Cc. Vaticano I: DS 3015. Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de Creaci\u00f3n y en su Revelaci\u00f3n a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la intimidad de su Ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola raz\u00f3n e incluso a la fe de Israel antes de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios y el env\u00edo del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<b>II La revelaci\u00f3n de Dios como Trinidad<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">El Padre revelado por el Hijo<\/p>\n<p align=\"left\">238 La invocaci\u00f3n de Dios como &#8220;Padre&#8221; es conocida en muchas religiones. La divinidad es con frecuencia considerada como &#8220;padre de los dioses y de los hombres&#8221;. En Israel, Dios es llamado Padre en cuanto Creador del mundo (Cf. Dt 32,6; Ml 2,10). Pues a\u00fan m\u00e1s, es Padre en raz\u00f3n de la alianza y del don de la Ley a Israel, su &#8220;primog\u00e9nito&#8221; (Ex 4,22). Es llamado tambi\u00e9n Padre del rey de Israel (cf. 2 S 7,14). Es muy especialmente &#8220;el Padre de los pobres&#8221;, del hu\u00e9rfano y de la viuda, que est\u00e1n bajo su protecci\u00f3n amorosa (cf. Sal 68,6).<\/p>\n<p align=\"left\">239 Al designar a Dios con el nombre de &#8220;Padre&#8221;, el lenguaje de la fe indica principalmente dos aspectos: que Dios es origen primero de todo y autoridad transcendente y que es al mismo tiempo bondad y solicitud amorosa para todos sus hijos. Esta ternura paternal de Dios puede ser expresada tambi\u00e9n mediante la imagen de la maternidad (cf. Is 66,13; Sal 131,2) que indica m\u00e1s expresivamente la inmanencia de Dios, la intimidad entre Dios y su criatura. El lenguaje de la fe se sirve as\u00ed de la experiencia humana de los padres que son en cierta manera los primeros representantes de Dios para el hombre. Pero esta experiencia dice tambi\u00e9n que los padres humanos son falibles y que pueden desfigurar la imagen de la paternidad y de la maternidad. Conviene recordar, entonces, que Dios transciende la distinci\u00f3n humana de los sexos. No es hombre ni mujer, es Dios. Transciende tambi\u00e9n la paternidad y la maternidad humanas (cf. Sal 27,10), aunque sea su origen y medida (cf. Ef 3,14; Is 49,15): Nadie es padre como lo es Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">240 Jes\u00fas ha revelado que Dios es &#8220;Padre&#8221; en un sentido nuevo: no lo es s\u00f3lo en cuanto Creador; \u00c9l es eternamente Padre en relaci\u00f3n a su Hijo \u00fanico, el cual eternamente es Hijo s\u00f3lo en relaci\u00f3n a su Padre: &#8220;Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar&#8221; (Mt 11,27).<\/p>\n<p align=\"left\">241 Por eso los ap\u00f3stoles confiesan a Jes\u00fas como &#8220;el Verbo que en el principio estaba junto a Dios y que era Dios&#8221; (Jn 1,1), como &#8220;la imagen del Dios invisible&#8221; (Col 1,15), como &#8220;el resplandor de su gloria y la impronta de su esencia&#8221; Hb 1,3).<\/p>\n<p align=\"left\">242 Despu\u00e9s de ellos, siguiendo la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, la Iglesia confes\u00f3 en el a\u00f1o 325 en el primer concilio ecum\u00e9nico de Nicea que el Hijo es &#8220;consubstancial&#8221; al Padre, es decir, un solo Dios con \u00e9l. El segundo concilio ecum\u00e9nico, reunido en Constantinopla en el a\u00f1o 381, conserv\u00f3 esta expresi\u00f3n en su formulaci\u00f3n del Credo de Nicea y confes\u00f3 &#8220;al Hijo Unico de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consubstancial al Padre&#8221; (DS 150).<\/p>\n<p align=\"left\">El Padre y el Hijo revelados por el Esp\u00edritu<\/p>\n<p align=\"left\">243 Antes de su Pascua, Jes\u00fas anuncia el env\u00edo de &#8220;otro Par\u00e1clito&#8221; (Defensor), el Esp\u00edritu Santo. Este, que actu\u00f3 ya en la Creaci\u00f3n (cf. Gn 1,2) y &#8220;por los profetas&#8221; (Credo de Nicea-Constantinopla), estar\u00e1 ahora junto a los disc\u00edpul os y en ellos (cf. Jn 14,17), para ense\u00f1arles (cf. Jn 14,16) y conducirlos &#8220;hasta la verdad completa&#8221; (Jn 16,13). El Esp\u00edritu Santo es revelado as\u00ed como otra persona divina con relaci\u00f3n a Jes\u00fas y al Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">244 El origen eterno del Esp\u00edritu se revela en su misi\u00f3n temporal. El Esp\u00edritu Santo es enviado a los Ap\u00f3stoles y a la Iglesia tanto por el Padre en nombre del Hijo, como por el Hijo en persona, una vez que vuelve junto al Padre (cf. Jn 14,26; 15,26; 16,14). El env\u00edo de la persona del Esp\u00edritu tras la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. Jn 7,39), revela en plenitud el misterio de la Santa Trinidad.<\/p>\n<p align=\"left\">245 La fe apost\u00f3lica relativa al Esp\u00edritu fue confesada por el segundo Concilio ecum\u00e9nico en el a\u00f1o 381 en Constantinopla: &#8220;Creemos en el Esp\u00edritu Santo, Se\u00f1or y dador de vida, que procede del Padre&#8221; (DS 150). La Iglesia reconoce as\u00ed al Padre como &#8220;la fuente y el origen de toda la divinidad&#8221; (Cc. de Toledo VI, a\u00f1o 638: DS 490). Sin embargo, el origen eterno del Esp\u00edritu Santo est\u00e1 en conexi\u00f3n con el del Hijo: &#8220;El Esp\u00edritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo, de la misma sustancia y tambi\u00e9n de la misma naturaleza: Por eso, no se dice que es s\u00f3lo el Esp\u00edritu del Padre, sino a la vez el esp\u00edritu del Padre y del Hijo&#8221; (Cc. de Toledo XI, a\u00f1o 675: DS 527). El Credo del Concilio de Constantinopla (a\u00f1o 381) confiesa: &#8220;Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoraci\u00f3n y gloria&#8221; (DS 150).<\/p>\n<p align=\"left\">246 La tradici\u00f3n latina del Credo confiesa que el Esp\u00edritu &#8220;procede del Padre y del Hijo (filioque)&#8221;. El Concilio de Florencia, en el a\u00f1o 1438, explicita: &#8220;El Esp\u00edritu Santo tiene su esencia y su ser a la vez del Padre y del Hijo y procede eternamente tanto del Uno como del Otro como de un solo Principio y por una sola espiraci\u00f3n&#8230;Y porque todo lo que pertenece al Padre, el Padre lo dio a su Hijo \u00fanico, al engendrarlo, a excepci\u00f3n de su ser de Padre, esta procesi\u00f3n misma del Esp\u00edritu Santo a partir del Hijo, \u00e9ste la tiene eternamente de su Padre que lo engendr\u00f3 eternamente&#8221; (DS 1300-1301).<\/p>\n<p align=\"left\">247 La afirmaci\u00f3n del filioque no figuraba en el s\u00edmbolo confesado el a\u00f1o 381 en Constantinopla. Pero sobre la base de una antigua tradici\u00f3n latina y alejandrina, el Papa S. Le\u00f3n la hab\u00eda ya confesado dogm\u00e1ticamente el a\u00f1o 447 (cf. DS 284) antes incluso que Roma conociese y recibiese el a\u00f1o 451, en el concilio de Calcedonia, el s\u00edmbolo del 381. El uso de esta f\u00f3rmula en el Credo fue poco a poco admitido en la liturgia latina (entre los siglos VIII y XI). La introducci\u00f3n del Filioque en el S\u00edmbolo de Nicea-Constantinopla por la liturgia latina constituye, todav\u00eda hoy, un motivo de no convergencia con las Iglesias ortodoxas.<\/p>\n<p align=\"left\">248 La tradici\u00f3n oriental expresa en primer lugar el car\u00e1cter de origen primero del Padre por relaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo. Al confesar al Esp\u00edritu como &#8220;salido del Padre&#8221; (Jn 15,26), esa tradici\u00f3n afirma que este procede del Padre por el Hijo (cf. AG 2). La tradici\u00f3n occidental expresa en primer lugar la comuni\u00f3n consubstancial entre el Padre y el Hijo diciendo que el Esp\u00edritu procede del Padre y del Hijo (Filioque). Lo dice &#8220;de manera leg\u00edtima y razonable&#8221; (Cc. de Florencia, 1439: DS 1302), porque el orden eterno de las personas divinas en su comuni\u00f3n consubstancial implica que el Padre sea el origen primero del Esp\u00edritu en tanto que &#8220;principio sin principio&#8221; (DS 1331), pero tambi\u00e9n que, en cuanto Padre del Hijo Unico, sea con \u00e9l &#8220;el \u00fanico principio de que procede el Esp\u00edritu Santo&#8221; (Cc. de Lyon II, 1274: DS 850). Esta leg\u00edtima complementariedad, si no se desorbita, no afecta a la identidad de la fe en la realidad del mismo misterio confesado.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<b>III La Sant\u00edsima Trinidad en la doctrina de la fe<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">La formaci\u00f3n del dogma trinitario<\/p>\n<p align=\"left\">249 La verdad revelada de la Santa Trinidad ha estado desde los or\u00edgenes en la ra\u00edz de la fe viva de la Iglesia, principalmente en el acto del bautismo. Encuentra su expresi\u00f3n en la regla de la fe bautismal, formulada en la predicaci\u00f3n, la catequesis y la oraci\u00f3n de la Iglesia. Estas formulaciones se encuentran ya en los escritos apost\u00f3licos, como este saludo recogido en la liturgia eucar\u00edstica: &#8220;La gracia del Se\u00f1or Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sean con todos vosotros&#8221; (2 Co 13,13; cf. 1 Cor 12,4-6; Ef 4,4-6).<\/p>\n<p align=\"left\">250 Durante los primeros siglos, la Iglesia formula m\u00e1s expl\u00edcitamente su fe trinitaria tanto para profundizar su propia inteligencia de la fe como para defenderla contra los errores que la deformaban. Esta fue la obra de los Concilios antiguos, ayudados por el trabajo teol\u00f3gico de los Padres de la Iglesia y sostenidos por el sentido de la fe del pueblo cristiano.<\/p>\n<p align=\"left\">251 Para la formulaci\u00f3n del dogma de la Trinidad, la Iglesia debi\u00f3 crear una terminolog\u00eda propia con ayuda de nociones de origen filos\u00f3fico: &#8220;substancia&#8221;, &#8220;persona&#8221; o &#8220;hip\u00f3stasis&#8221;, &#8220;relaci\u00f3n&#8221;, etc. Al hacer esto, no somet\u00eda la fe a una sabidur\u00eda humana, sino que daba un sentido nuevo, sorprendente, a estos t\u00e9rminos destinados tambi\u00e9n a significar en adelante un Misterio inefable, &#8220;infinitamente m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que podemos concebir seg\u00fan la medida humana&#8221; (Pablo VI, SPF 2).<\/p>\n<p align=\"left\">252 La Iglesia utiliza el t\u00e9rmino &#8220;substancia&#8221; (traducido a veces tambi\u00e9n por &#8220;esencia&#8221; o por &#8220;naturaleza&#8221;) para designar el ser divino en su unidad; el t\u00e9rmino &#8220;persona&#8221; o &#8220;hip\u00f3stasis&#8221; para designar al Padre, al Hijo y al Esp\u00edritu Santo en su distinci\u00f3n real entre s\u00ed; el t\u00e9rmino &#8220;relaci\u00f3n&#8221; para designar el hecho de que su distinci\u00f3n reside en la referencia de cada uno a los otros.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<b class=\"recurso_titular\">El dogma de la Sant\u00edsima Trinidad<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">253 La Trinidad es una. No confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas: &#8220;la Trinidad consubstancial&#8221; (Cc. Constantinopla II, a\u00f1o 553: DS 421). Las personas divinas no se reparten la \u00fanica divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios: &#8220;El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Esp\u00edritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza&#8221; (Cc. de Toledo XI, a\u00f1o 675: DS 530). &#8220;Cada una de las tres personas es esta realidad, es decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina&#8221; (Cc. de Letr\u00e1n IV, a\u00f1o 1215: DS 804).<\/p>\n<p align=\"left\">254 Las personas divinas son realmente distintas entre s\u00ed. &#8220;Dios es \u00fanico pero no solitario&#8221; (Fides Damasi: DS 71). &#8220;Padre&#8221;, &#8220;Hijo&#8221;, Esp\u00edritu Santo&#8221; no son simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, pues son realmente distintos entre s\u00ed: &#8220;El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Esp\u00edritu Santo el que es el Padre o el Hijo&#8221; (Cc. de Toledo XI, a\u00f1o 675: DS 530). Son distintos entre s\u00ed por sus relaciones de origen: &#8220;El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Esp\u00edritu Santo es quien procede&#8221; (Cc. Letr\u00e1n IV, a\u00f1o 1215: DS 804). La Unidad divina es Trina.<\/p>\n<p align=\"left\">255 Las personas divinas son relativas unas a otras. La distinci\u00f3n real de las personas entre s\u00ed, porque no divide la unidad divina, reside \u00fanicamente en las relaciones que las refieren unas a otras: &#8220;En los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Esp\u00edritu Santo lo es a los dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres personas considerando las relaciones se cree en una sola naturaleza o substancia&#8221; (Cc. de Toledo XI, a\u00f1o 675: DS 528). En efecto, &#8220;todo es uno (en ellos) donde no existe oposici\u00f3n de relaci\u00f3n&#8221; (Cc. de Florencia, a\u00f1o 1442: DS 1330). &#8220;A causa de esta unidad, el Padre est\u00e1 todo en el Hijo, todo en el Esp\u00edritu Santo; el Hijo est\u00e1 todo en el Padre, todo en el Esp\u00edritu Santo; el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 todo en el Padre, todo en el Hijo&#8221; (Cc. de Florencia 1442: DS 1331).<\/p>\n<p align=\"left\">256 A los catec\u00famenos de Constantinopla, S. Gregorio Nacianceno, llamado tambi\u00e9n &#8220;el Te\u00f3logo&#8221;, conf\u00eda este resumen de la fe trinitaria:<\/p>\n<p align=\"left\">Ante todo, guardadme este buen dep\u00f3sito, por el cual vivo y combato, con el cual quiero morir, que me hace soportar todos los males y despreciar todos los placeres: quiero decir la profesi\u00f3n de fe en el Padre y el Hijo y el Esp\u00edritu Santo. Os la conf\u00edo hoy. Por ella os introducir\u00e9 dentro de poco en el agua y os sacar\u00e9 de ella. Os la doy como compa\u00f1era y patrona de toda vuestra vida. Os doy una sola Divinidad y Poder, que existe Una en los Tres, y contiene los Tres de una manera distinta. Divinidad sin distinci\u00f3n de substancia o de naturaleza, sin grado superior que eleve o grado inferior que abaje&#8230;Es la infinita connaturalidad de tres infinitos. Cada uno, considerado en s\u00ed mismo, es Dios todo entero&#8230;Dios los Tres considerados en conjunto&#8230;No he comenzado a pensar en la Unidad cuando ya la Trinidad me ba\u00f1a con su esplendor. No he comenzado a pensar en la Trinidad cuando ya la unidad me posee de nuevo&#8230;(0r. 40,41: PG 36,417).<\/p>\n<p align=\"left\">\n<b>IV Las obras divinas y las misiones trinitarias<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">257 &#8220;O lux beata Trinitas et principalis Unitas!&#8221; (&#8220;\u00a1Oh Trinidad, luz bienaventurada y unidad esencial!&#8221;) (LH, himno de v\u00edsperas) Dios es eterna beatitud, vida inmortal, luz sin ocaso. Dios es amor: Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. Dios quiere comunicar libremente la gloria de su vida bienaventurada. Tal es el &#8220;designio benevolente&#8221; (Ef 1,9) que concibi\u00f3 antes de la creaci\u00f3n del mundo en su Hijo amado, &#8220;predestin\u00e1ndonos a la adopci\u00f3n filial en \u00e9l&#8221; (Ef 1,4-5), es decir, &#8220;a reproducir la imagen de su Hijo&#8221; (Rom 8,29) gracias al &#8220;Esp\u00edritu de adopci\u00f3n filial&#8221; (Rom 8,15). Este designio es una &#8220;gracia dada antes de todos los siglos&#8221; (2 Tm 1,9-10), nacido inmediatamente del amor trinitario. Se despliega en la obra de la creaci\u00f3n, en toda la historia de la salvaci\u00f3n despu\u00e9s de la ca\u00edda, en las misiones del Hijo y del Esp\u00edritu, cuya prolongaci\u00f3n es la misi\u00f3n de la Iglesia (cf. AG 2-9).<\/p>\n<p align=\"left\">258 Toda la econom\u00eda divina es la obra com\u00fan de las tres personas divinas. Porque la Trinidad, del mismo modo que tiene una sola y misma naturaleza, as\u00ed tambi\u00e9n tiene una sola y misma operaci\u00f3n (cf. Cc. de Constantinopla, a\u00f1o 553: DS 421). &#8220;El Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo no son tres principios de las criaturas, sino un solo principio&#8221; (Cc. de Florencia, a\u00f1o 1442: DS 1331). Sin embargo, cada persona divina realiza la obra com\u00fan seg\u00fan su propiedad personal. As\u00ed la Iglesia confiesa, siguiendo al Nuevo Testamento (cf. 1 Co 8,6): &#8220;uno es Dios y Padre de quien proceden todas las cosas, un solo el Se\u00f1or Jesucristo por el cual son todas las cosas, y uno el Esp\u00edritu Santo en quien son todas las cosas (Cc. de Constantinopla II: DS 421). Son, sobre todo, las misiones divinas de la Encarnaci\u00f3n del Hijo y del don del Esp\u00edritu Santo las que manifiestan las propiedades de las personas divinas.<\/p>\n<p align=\"left\">259 Toda la econom\u00eda divina, obra a la vez com\u00fan y personal, da a conocer la propiedad de las personas divinas y su naturaleza \u00fanica. As\u00ed, toda la vida cristiana es comuni\u00f3n con cada una de las personas divinas, sin separarlas de ning\u00fan modo. El que da gloria al Padre lo hace por el Hijo en el Esp\u00edritu Santo; el que sigue a Cristo, lo hace porque el Padre lo atrae (cf. Jn 6,44) y el Esp\u00edritu lo mueve (cf. Rom 8,14).<\/p>\n<p align=\"left\">260 El fin \u00faltimo de toda la econom\u00eda divina es la entrada de las criaturas en la unidad perfecta de la Bienaventurada Trinidad (cf. Jn 17,21-23). Pero desde ahora somos llamados a ser habitados por la Sant\u00edsima Trinidad: &#8220;Si alguno me ama -dice el Se\u00f1or- guardar\u00e1 mi Palabra, y mi Padre le amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l, y haremos morada en \u00e9l&#8221; (Jn 14,23).<\/p>\n<p align=\"left\">Dios m\u00edo, Trinidad que adoro, ay\u00fadame a olvidarme enteramente de m\u00ed mismo para establecerme en ti, inm\u00f3vil y apacible como si mi alma estuviera ya en la eternidad; que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de ti, mi inmutable, sino que cada minuto me lleve m\u00e1s lejos en la profundidad de tu Misterio. Pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo. Que yo no te deje jam\u00e1s solo en ella, sino que yo est\u00e9 all\u00ed enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoraci\u00f3n, entregada sin reservas a tu acci\u00f3n creadora (Oraci\u00f3n de la Beata Isabel de la Trinidad)<\/p>\n<p align=\"left\">\n<b class=\"recurso_titular\">Resumen<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">261 El misterio de la Sant\u00edsima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. S\u00f3lo Dios puede d\u00e1rnoslo a conocer revel\u00e1ndose como Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p align=\"left\">262 La Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios revela que Dios es el Padre eterno, y que el Hijo es consubstancial al Padre, es decir, que es en \u00e9l y con \u00e9l el mismo y \u00fanico Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">263 La misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, enviado por el Padre en nombre del Hijo (cf. Jn 14,26) y por el Hijo &#8220;de junto al Padre&#8221; (Jn 15,26), revela que \u00e9l es con ellos el mismo Dios \u00fanico. &#8220;Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoraci\u00f3n y gloria&#8221;.<\/p>\n<p align=\"left\">264 &#8220;El Esp\u00edritu Santo procede del Padre en cuanto fuente primera y, por el don eterno de este al Hijo, del Padre y del Hijo en comuni\u00f3n&#8221; (S. Agust\u00edn, Trin. 15,26,47).<\/p>\n<p align=\"left\">265 Por la gracia del bautismo &#8220;en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo&#8221; somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, aqu\u00ed abajo en la oscuridad de la fe y, despu\u00e9s de la muerte, en la luz eterna (cf. Pablo VI, SPF 9).<\/p>\n<p align=\"left\">266 &#8220;La fe cat\u00f3lica es esta: que veneremos un Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, no confundiendo las personas, ni separando las substancias; una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Esp\u00edritu Santo; pero del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo una es la divinidad, igual la gloria, coeterna la majestad&#8221; (Symbolum &#8220;Quicumque&#8221;).<\/p>\n<p align=\"left\">267 Las personas divinas, inseparables en lo su ser, son tambi\u00e9n inseparables en su obrar. Pero en la \u00fanica operaci\u00f3n divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encarnaci\u00f3n del Hijo y del don del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Sant\u00edsima Trinidad, el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, tres personas un solo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":76608,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-76607","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76607","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76607"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76607\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76607"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76607"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76607"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}