{"id":76704,"date":"2021-05-31T11:16:43","date_gmt":"2021-05-31T15:46:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=76704"},"modified":"2026-04-17T15:05:27","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:27","slug":"hoy-es-la-fiesta-de-la-visitacion-de-maria-bendita-tu-entre-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/05\/31\/hoy-es-la-fiesta-de-la-visitacion-de-maria-bendita-tu-entre-las-mujeres\/","title":{"rendered":"Hoy es la Fiesta de la Visitaci\u00f3n de Mar\u00eda: \u201c\u00a1Bendita t\u00fa entre las mujeres!\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Cada 31 de mayo la Iglesia celebra la Fiesta de la Visitaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda a su prima Santa Isabel. Cerrar el mes dedicado a nuestra Madre de esta forma constituye un poderoso llamado a vivir el amor que la Madre de Dios hace a cada uno: como Ella sali\u00f3 al encuentro de su prima, nosotros tambi\u00e9n debemos salir al encuentro de quien nos necesita, llevando a Jes\u00fas en nuestro interior.<!--more--><\/p>\n<div class=\"article__meta article__meta--noicon\"><a class=\"article-category flLink\" href=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/vacaciones-liturgicas.html\">VACACIONES LIT\u00daRGICAS <\/a><\/div>\n<div class=\"article__meta article__meta--noicon\"><span class=\"flDate\">31 mayo<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"article__subTitle\">El 2 de julio en Bizancio, desde el siglo VIII se celebraba la &#8220;Deposici\u00f3n del Velo de la Theotokos\u201d en la bas\u00edlica Blachernes, y en tal fiesta que recordaba la protecci\u00f3n de Mar\u00eda contra los \u00e1rabes invasores, se le\u00eda el Evangelio de la visita de Mar\u00eda a Isabel. En Occidente, esta festividad se remonta al 1263, cuando san Buenaventura, Ministro general de la Orden Franciscana, la introdujo para ser celebrada en esa orden mendicante. Posteriormente, a finales del siglo XIV e inicios del siglo XV, la Iglesia occidental atraves\u00f3 por un periodo muy cr\u00edtico que dur\u00f3 casi cuarenta a\u00f1os, de 1378 a 1418. Se trat\u00f3 del Gran Cisma de Occidente, un dur\u00edsimo enfrentamiento entre papas y antipapas que se combatieron mutuamente, atacando y defendiendo la legitimidad de la sucesi\u00f3n pontificia. La Europa cristiana fue lacerada y dividida en dos corrientes rivales. En 1389, en ese clima de insanables conflictos religiosos y pol\u00edticos, el Papa Urbano VI invoc\u00f3 la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda para pedir a Dios la reconciliaci\u00f3n y la superaci\u00f3n de tan grave cisma. Para ello instituy\u00f3 la fiesta de la Visitaci\u00f3n de la Beata Virgen Mar\u00eda en toda la Iglesia cat\u00f3lica, fiesta que fue inscrita en el Calendarium Romanum para ser celebrada el 2 de julio, porque se pensaba que ese d\u00eda hab\u00eda terminado realmente la visita de Mar\u00eda a su prima Isabel. En efecto, despu\u00e9s del nacimiento del peque\u00f1o Juan, (el 24 de junio), Mar\u00eda todav\u00eda habr\u00eda esperado ocho d\u00edas m\u00e1s para acompa\u00f1ar a Isabel y a Zacar\u00edas en el sacro rito de la circunsici\u00f3n y de la imposici\u00f3n del nombre al reci\u00e9n nacido. (cf. Lc 1,59-79). Tras la reforma lit\u00fargica del Concilio Vaticano II, la fiesta se cambi\u00f3 al 31 de mayo, al final del mes dedicado a Mar\u00eda, pero en diversos lugares todav\u00eda se sigue celebrando el 2 de julio.<\/div>\n<div class=\"title__separator\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"article__text\">\n<p><i>&#8220;En aquellos d\u00edas, Mar\u00eda se levant\u00f3 y se fue con prontitud a la regi\u00f3n monta\u00f1osa, a una ciudad de Jud\u00e1. Entr\u00f3 en la casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel. Y en cuanto escuch\u00f3 Isabel el saludo de Mar\u00eda, salt\u00f3 de gozo el ni\u00f1o en su vientre. E Isabel se llen\u00f3 del Esp\u00edritu Santo y exclamando con gran voz, dijo: &#8220;\u00a1Bendita t\u00fa entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno!\u201d<\/i>\u00a0(Lc 1, 39-42)<\/p>\n<h2>Mar\u00eda corri\u00f3 presurosa<\/h2>\n<p>Movida por un fuerte impulso interior, la Virgen Mar\u00eda corri\u00f3 llena de solicitud para encontrar a su prima Isabel y a Zacar\u00edas que no pod\u00eda hablar. Entre los tantos motivos que llevaron a la Virgen Mar\u00eda, apenas embarazada, a emprender ese fatigoso viaje, seguramente el primero fue que sinti\u00f3 un intenso deseo de ponerse al servicio de su prima Isabel, sabiendo que tambi\u00e9n esperaba un hijo, pero a una edad muy avanzada y riesgosa. Otro motivo que podemos suponer es que deseaba compartirle lo que el \u00e1ngel le hab\u00eda anunciado, pues se daba cuenta que entre dos mujeres &#8220;visitadas&#8221; por el \u00e1ngel del Se\u00f1or para anunciarles que habr\u00edan sido madres en manera inesperada, era muy f\u00e1cil comprenderse mutuamente. En esa &#8220;premurosa carrera&#8221; Mar\u00eda se mostr\u00f3 como una gran mujer, disc\u00edpula y misionera, pues acept\u00f3 colaborar con Dios, acogiendo en su seno al Mes\u00edas y compartiendo la alegr\u00eda de su presencia a una familia entera. Igualmente, Mar\u00eda se revel\u00f3 como una mujer de exquisita caridad al disponerse a servir completamente a su prima anciana, a su marido Zacar\u00edas y al peque\u00f1ito beb\u00e9. No se excluye que tambi\u00e9n haya existido en Mar\u00eda el &#8220;santo deseo&#8221; de alegrarse al encontrar personalmente la ins\u00f3lita &#8220;se\u00f1al&#8221; que el \u00c1ngel le hab\u00eda comunicado: &#8220;Y he aqu\u00ed que Isabel, tu pariente, en su vejez tambi\u00e9n ha concebido un hijo, y \u00e9ste es el sexto mes para ella, que se dec\u00eda que era est\u00e9ril: pues nada es imposible para Dios&#8221; (Lc 1,36-37). Recordemos que tambi\u00e9n los pastores, despu\u00e9s de haber escuchado con gran sopresa el anuncio del nacimiento del Mes\u00edas Salvador, corrieron muy de prisa para encontrarse con &#8220;la se\u00f1al&#8221; que los \u00e1ngeles les anunciaron en la noche de Navidad: &#8220;Esta es la se\u00f1al para vosotros: encontrar\u00e9is un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales, acostado en un pesebre&#8221; (Lc 2,12). Mar\u00eda corri\u00f3 presurosa -como har\u00e1n luego los pastores- porque quiso apreciar con estupor, agradecimiento y adoraci\u00f3n los &#8220;signos&#8221; que demostraban clar\u00edsimamente que nada era imposible para el poder de Dios.<\/p>\n<h2>El encuentro entre dos madres&#8230; y entre dos hijos<\/h2>\n<p>El Evangelio de Lucas pone en paralelo dos &#8220;anunciaciones&#8221;, una a Zacar\u00edas y la otra a Mar\u00eda: se trata de dos anuncios de fecundidad a dos mujeres emparentadas. Con el hijo de la anciana Isabel terminar\u00e1 la Primera Alianza y con el Hijo de la jovencita Mar\u00eda comenzar\u00e1 la Nueva Alianza. El relato evang\u00e9lico de la Visitaci\u00f3n, en realidad nos habla tambi\u00e9n de dos visitaciones pues, en cuanto Isabel escuch\u00f3 el saludo de Mar\u00eda que la visitaba, el beb\u00e9 que gestaba en su vientre se alegr\u00f3 y comenz\u00f3 a &#8220;bailar&#8221;. Delante de esta escena \u00fanica en la Biblia, podemos tambien ver que Jes\u00fas, el Mes\u00edas anunciado por los profetas, fue llevado por su madre para \u201cvisitar personalmente\u201d a su precursor y para darle al futuro profeta el primer anuncio de su presencia, De ese modo no solo Isabel fue visitada por Mar\u00eda, sino que el peque\u00f1o Juan, tres meses antes de nacer, recibi\u00f3 la visita de su cercan\u00edsimo pariente, que no era otro que \u00a1el mismo Mes\u00edas esperado por las naciones! En el mismo instante en que el beb\u00e9 Juan sinti\u00f3 y reconoci\u00f3 su presencia, tambi\u00e9n \u00e9l experiment\u00f3 un gozo indecible, una alegr\u00eda y una exultaci\u00f3n tan especiales que se manifiestaron en una especie de danza, seguramente mucho m\u00e1s viva que la danza de David ante el Arca de la presencia del Se\u00f1or (cf. 2 Sam 6,12-15), pues si aquella danza fue delante del Arca de la Antigua Alianza, hecha de madera, ahora esta gozosa danza de Juan era ante la presencia del mismo Verbo de Dios hecho carne que la Madre del Mes\u00edas, como Arca de la Alianza viviente, llevaba en su seno!<\/p>\n<p><b>De la exultante alabanza al alegre servicio<\/b><\/p>\n<p>El Magnificat es el canto de alegr\u00eda y de alabanza de Mar\u00eda que describe una l\u00f3gica divina muy parad\u00f3jica, pues para Dios los pobres y los \u00faltimos son los primeros en el Reino y los ricos, los soberbios y los potentados son despojados de sus tronos. Este himno de agradecimiento y de exaltaci\u00f3n de la justicia y de la libertad de Dios que contrasta con nuestra obtusa l\u00f3gica humana, no se qued\u00f3 solo en un bell\u00edsimo canto de alabanza por las maravillosas obras de Dios, sino que la elecci\u00f3n de Mar\u00eda, la humilde sierva del Se\u00f1or, convertida en la Madre del Mes\u00edas, se tradujo en una vida de entrega total, dispuesta al servicio de los m\u00e1s necesitados con grande ternura y maternal solicitud.<\/p>\n<p><b>Oraci\u00f3n de san Carlos de Foucauld<\/b><br \/>\n<i>Mar\u00eda, madre sol\u00edcita en la Visitaci\u00f3n,<br \/>\nense\u00f1anos a escuchar la Palabra,<br \/>\nuna escucha que nos haga saltar de gozo<br \/>\ny que nos impulse a acercarnos muy de prisa<br \/>\nhacia todas las situaciones de pobreza<br \/>\ndonde se necesita la presencia de tu Hijo.<br \/>\nEns\u00e9\u00f1anos a llevar a Jes\u00fas<br \/>\nen silencio y con humildad, como t\u00fa lo hiciste.<br \/>\nQue nuestras fraternidades y familias<br \/>\nest\u00e9n entre los que no lo conocen<br \/>\npara difundir su Evangelio dando testimonio de \u00e9l,<br \/>\nno con palabras, sino con la vida;<br \/>\nno anunci\u00e1ndolo solo de palabra, sino vivi\u00e9ndolo.<br \/>\nEns\u00e9\u00f1anos a viajar con sencillez como t\u00fa lo hiciste<br \/>\ncon la mirada puesta siempre en Jes\u00fas presente en tu vientre<br \/>\ncontempl\u00e1ndolo, ador\u00e1ndolo e imit\u00e1ndolo.<br \/>\nMar\u00eda, mujer del Magnificat,<br \/>\nense\u00f1anos a ser fieles a nuestra misi\u00f3n:<br \/>\n\u00a1para llevar Jes\u00fas a la gente!<br \/>\nOh amada Madre, esa fue tu primera misi\u00f3n,<br \/>\nla primera que Jes\u00fas te confi\u00f3<br \/>\ny que te has dignado compartir con nosotros.<br \/>\nAy\u00fadanos e intercede por nosotros,<br \/>\npara que hagamos lo que t\u00fa hiciste en la casa de Zacar\u00edas:<br \/>\nglorificar a Dios y santificar a las personas en Jes\u00fas,<br \/>\n\u00a1por \u00c9l y para \u00c9l! \u00a1Am\u00e9n!<\/i><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada 31 de mayo la Iglesia celebra la Fiesta de la Visitaci\u00f3n de la Virgen&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":76705,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-76704","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76704","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76704"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76704\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}