{"id":80584,"date":"2021-08-12T11:30:10","date_gmt":"2021-08-12T16:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=80584"},"modified":"2026-04-17T15:05:33","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:33","slug":"meditando-la-palabra-de-dios-con-mons-francisco-ozoria-22","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/08\/12\/meditando-la-palabra-de-dios-con-mons-francisco-ozoria-22\/","title":{"rendered":"Meditando la Palabra de Dios con Mons. Francisco Ozoria"},"content":{"rendered":"<p>Muy buenos d\u00edas mi familia.<\/p>\n<p>\u201cMEDITANDO LA PALABRA DE DIOS\u201d<\/p>\n<p>(Mt 18,21-19,1)<br \/>\n\u201cNo te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>En aquel tiempo, acerc\u00e1ndose Pedro a Jes\u00fas le pregunt\u00f3:<br \/>\n-Se\u00f1or, si mi hermano me ofende, \u00bfcu\u00e1ntas veces le tengo que perdonar? \u00bfHasta siete veces?<br \/>\nJes\u00fas le contesta:<br \/>\n-No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.<br \/>\nY les propuso esta par\u00e1bola:<br \/>\n-Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que deb\u00eda diez mil talentos. Como no ten\u00eda con qu\u00e9 pagar, el se\u00f1or mand\u00f3 que lo vendieran a \u00e9l con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara as\u00ed.<br \/>\nEl empleado, arroj\u00e1ndose a sus pies, le suplicaba diciendo:<br \/>\n-Ten paciencia conmigo y te lo pagar\u00e9 todo.<br \/>\nEl Se\u00f1or tuvo l\u00e1stima de aquel empleado y lo dej\u00f3 marchar, perdon\u00e1ndole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontr\u00f3 a uno de sus compa\u00f1eros que le deb\u00eda cien denarios, y, agarr\u00e1ndolo, lo estrangulaba diciendo:<br \/>\n-P\u00e1game lo que me debes.<br \/>\nEl compa\u00f1ero, arroj\u00e1ndose a sus pies, le rogaba diciendo:<br \/>\n-Ten paciencia conmigo, y te lo pagar\u00e9.<br \/>\nPero \u00e9l se neg\u00f3 y fue y lo meti\u00f3 en la c\u00e1rcel hasta que pagara lo que deb\u00eda.<br \/>\nSus compa\u00f1eros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su se\u00f1or todo lo sucedido. Entonces el se\u00f1or lo llam\u00f3 y le dijo:<br \/>\n-\u00a1Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdon\u00e9 porque me lo pediste. \u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo tuve compasi\u00f3n de ti?<br \/>\nY el se\u00f1or, indignado, lo entreg\u00f3 a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.<br \/>\nLo mismo har\u00e1 con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de coraz\u00f3n a su hermano.<br \/>\nCuando acab\u00f3 Jes\u00fas estos discursos, parti\u00f3 de Galilea y vino a la regi\u00f3n de Judea, al otro lado del Jord\u00e1n.<\/p>\n<p>*********<\/p>\n<p>El perd\u00f3n es la mejor forma de amar.<br \/>\nEl mandamiento del amor que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos se expresa en el PERD\u00d3N. Hasta setenta veces siete, es decir, \u201cM\u00c1S QUE SIEMPRE\u201d.<br \/>\nBendiciones.<\/p>\n<p>+ Mons. Francisco Ozoria A.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muy buenos d\u00edas mi familia. \u201cMEDITANDO LA PALABRA DE DIOS\u201d (Mt 18,21-19,1) \u201cNo te digo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":80585,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-80584","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80584\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}