{"id":83523,"date":"2021-09-29T10:04:13","date_gmt":"2021-09-29T14:34:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=83523"},"modified":"2026-04-17T15:05:38","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:38","slug":"hoy-es-la-fiesta-de-los-santos-arcangeles-miguel-rafael-y-gabriel-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/09\/29\/hoy-es-la-fiesta-de-los-santos-arcangeles-miguel-rafael-y-gabriel-2\/","title":{"rendered":"Hoy es la fiesta de los Santos Arc\u00e1ngeles Miguel, Rafael y Gabriel"},"content":{"rendered":"<p>El 29 de septiembre la Iglesia celebra a los Santos Arc\u00e1ngeles Miguel, Rafael y Gabriel. Sus nombres han quedado grabados para siempre en el alma de los cristianos gracias a que aparecen en la Sagrada Escritura, cada uno de ellos, llevando a cabo misiones important\u00edsimas encomendadas por Dios.<!--more--><\/p>\n<h1 class=\"content__innerTitle\"><span style=\"font-size: 16px;\">S. MIGUEL, ARC\u00c1NGEL<\/span><\/h1>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/content\/dam\/vaticannews\/santi\/20170817_BAV_Barb.lat.487_0206_fa_0099v_SAN%20MICHELE%20ARCANGELO.jpg\/_jcr_content\/renditions\/cq5dam.thumbnail.cropped.361.203.jpeg\" alt=\"San Miguel, Arc\u00e1ngel\"><\/p>\n<p><i>&#8220;Y luego que est\u00e1bamos un poco m\u00e1s lejos,<br \/>\no\u00ed gritar: &#8220;Mar\u00eda, ora por nosotros.<br \/>\nO\u00ed gritar &#8216;Miguel&#8217; y &#8216;Pedro&#8217;, y &#8216;todos los santos&#8217;.&#8221;<\/i><br \/>\n(Purgatorio XIII, 49-51).<\/p>\n<p>Estos son algunos versos del Canto XIII del Purgatorio de Dante. El Poeta deambula muy conmovido entre las almas de los envidiosos, mientras que la atm\u00f3sfera del c\u00edrculo en el que se desarrolla la escena es atravesada por voces misteriosas que recuerdan ejemplos de caridad. Incluso desde las atormentadas sombras, apiladas contra la roca que sufren con los p\u00e1rpados cosidos, se levantan las letan\u00edas. Imploran la intercesi\u00f3n de la Virgen e inmediatamente despu\u00e9s de ella, y antes de Pedro y todos los Santos, invocan el nombre de &#8220;Miguel&#8221;. Cuando Dante citaba al Arc\u00e1ngel en el verso 51, en el canto anterior el autor de la Divina Comedia acababa de ver caer &#8220;del cielo como un rayo&#8221; al otro \u00e1ngel, definido como &#8220;noble creado m\u00e1s que otra creatura&#8221;.<\/p>\n<h2>La espada de la Palabra de Dios contra el mal<\/h2>\n<p>Miguel y Lucifer. Tambi\u00e9n en la Divina Comedia hay un espacio para describir el duelo mortal entre aquel que la biblia llama&nbsp;<i>&#8220;comandante supremo del ej\u00e9rcito celestial&#8221;<\/i>&nbsp;y el jefe de los \u00e1ngeles rebeldes que decidieron prescindir de Dios y fueron alejados de su presencia para siempre. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, el Arc\u00e1ngel Miguel es el Pr\u00edncipe que lucha contra el mal, de cuyos asaltos defiende perpetuamente la fe y la Iglesia. (Cf Apocalipsis 12,7-8). Incluso Dante, en 1200, muestra c\u00f3mo se reconoce el poder de intercesi\u00f3n atribuido a esta entidad espiritual, muy venerada tanto en Oriente como en Occidente.<\/p>\n<h2>&#8220;\u00bfQui\u00e9n es como Dios?&#8221;<\/h2>\n<p>En el mundo no solo hay catedrales, santuarios, monasterios, capillas &#8211; sino tambi\u00e9n hay muchas monta\u00f1as, cuevas, colinas &#8211; dedicadas al Arc\u00e1ngel Miguel, cuyo nombre, mencionado cinco veces en la Sagrada Escritura, deriva de la expresi\u00f3n &#8220;Mi-ka-El&#8221;, es decir, &#8220;\u00bfqui\u00e9n es como Dios?&#8221;. (Cf Daniel 10,13). Debido a su secular popularidad despu\u00e9s de haber vencido la peste de la Ciudad de Roma, la estatua del \u00c1ngel guerrero que envaina su espada sobre el Castillo del Sant&#8217;Angelo, ha sido tambi\u00e9n el centro de otras numerosas historias y an\u00e9cdotas. Una de ellas data del 13 de octubre de 1884.<\/p>\n<h2>La s\u00faplica de Le\u00f3n XIII<\/h2>\n<p>El 13 de octubre de 1884, habiendo terminado de celebrar la misa en la capilla del Vaticano, Le\u00f3n XIII se detuvo unos diez minutos. Su rostro, seg\u00fan los testigos, revelaba tanto terror como asombro. Entonces el Papa Pecci se recluy\u00f3 apresuradamente a su estudio, se sent\u00f3 a la mesa y escribi\u00f3 una oraci\u00f3n al Arc\u00e1ngel Miguel. Media hora m\u00e1s tarde llam\u00f3 al secretario y le dio el papel con la orden de imprimirlo y enviarlo a todos los obispos del mundo para recitar la oraci\u00f3n al final de la misa. Le\u00f3n XIII dir\u00e1 que en esos pocos minutos tuvo una escalofriante visi\u00f3n de &#8220;legiones de demonios&#8221; atacando a la Iglesia casi hasta el punto de destruirla y que fue testigo de la intervenci\u00f3n defensiva y decisiva del Arc\u00e1ngel Miguel.&nbsp;<i>&#8220;Entonces -dijo- vi al Arc\u00e1ngel san Miguel intervenir no en ese momento, sino mucho m\u00e1s tarde, cuando la gente hab\u00eda multiplicado sus fervientes oraciones hacia el Arc\u00e1ngel&#8221;<\/i>. La oraci\u00f3n cay\u00f3 en desuso con el tiempo, pero fue recordada por san Juan Pablo II durante la oraci\u00f3n del &#8220;Regina Caeli&#8221; del 24 de abril de 1994:&nbsp;<i>&#8220;Invito a todos a no olvidarla<\/i>&nbsp;&#8211; dijo el Papa Wojtyla &#8211;&nbsp;<i>sino a recitarla para obtener ayuda en la batalla contra las fuerzas de las tinieblas y contra el esp\u00edritu de este mundo&#8221;<\/i>.<\/p>\n<p>ORACIONES A SAN MIGUEL ARC\u00c1NGEL<\/p>\n<p>San Miguel Arc\u00e1ngel,<\/p>\n<p>defi\u00e9ndenos en la batalla.<\/p>\n<p>S\u00e9 nuestro amparo<\/p>\n<p>contra las perversidad y asechanzas<\/p>\n<p>del demonio.<\/p>\n<p>Repr\u00edmale Dios, pedimos suplicantes,<\/p>\n<p>y tu pr\u00edncipe de la milicia celestial<\/p>\n<p>arroja al infierno con el divino poder<\/p>\n<p>a Satan\u00e1s y a los otros esp\u00edritus malignos<\/p>\n<p>que andan dispersos por el mundo<\/p>\n<p>para la perdici\u00f3n de las almas.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>(Aunque no es obligaci\u00f3n, se puede continuar con gran provecho la pr\u00e1ctica de rezar esta oraci\u00f3n despu\u00e9s de la Santa Misa como se hac\u00eda antes del Conc. Vat. II.)<\/p>\n<p><strong>Para pedir la protecci\u00f3n del Cielo:<\/strong><\/p>\n<p>Oh glorios\u00edsimo San Miguel Arc\u00e1ngel, pr\u00edncipe y caudillo de los ej\u00e9rcitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes esp\u00edritus infernales. Humildemente te rogamos, te digne librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protecci\u00f3n adelantemos cada vez m\u00e1s en el servicio del Se\u00f1or; que tu virtud nos esfuerce todos los d\u00edas de nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal drag\u00f3n y de todas sus asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos presentados por t\u00ed, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 20px;\">S. RAFAEL, ARC\u00c1NGEL<br \/>\n<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/sanamesenor.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Arcangel-San-Rafael.jpg\" alt=\"Oraci\u00f3n a San Rafael Arc\u00e1ngel | S\u00e1name Se\u00f1or\" width=\"407\" height=\"305\"><br \/>\n<\/span><\/h2>\n<p>Hay un libro entero de la Biblia que lo ve protagonista. El Arc\u00e1ngel Rafael es el compa\u00f1ero de Tob\u00edas, un joven hijo de Tobit y Ana, a quien su padre encarg\u00f3 cumplir una misi\u00f3n delicada, para la cual es necesario afrontar un duro viaje no eximido de peligros.<\/p>\n<h2>El gran coraz\u00f3n de Tobit<\/h2>\n<p>La historia est\u00e1 narrada en el Libro de Tob\u00edas y se desarrolla en la \u00e9poca de las revueltas de los Macabeos. Tobit, el padre del joven, es un hombre generoso que en el periodo de la deportaci\u00f3n asiria, se desmide por aliviar los sufrimientos de sus connacionales. Comparte sus bienes con los m\u00e1s pobres, se prodiga en limosnas, paga puntualmente los diezmos de lo que recauda de sus tierras y ganado. Su piedad lo lleva incluso a hacerse cargo de la sepultura de los cad\u00e1veres abandonados. Los avatares de la vida lo ven perder todos sus bienes y, despu\u00e9s de un gesto de caridad, tambi\u00e9n la vista. Al llegar a este punto, Tobit pide ayuda a su hijo.<br \/>\nAl joven Tob\u00edas, su padre le pide que vaya a una localidad lejana para recuperar una gran cantidad de dinero, que hab\u00eda entregado a un amigo. El joven se apresta a viajar y aconsejado por Tobit, busca un gu\u00eda que lo acompa\u00f1e. La primera persona que Tob\u00edas encuentra es un viandante, experto en aquellas zonas, que acepta viajar con \u00e9l. Durante una pausa en el r\u00edo Tigris, un gran pez ataca al joven, que primero se asusta y luego, animado por el viandante \u2013 que es el Arc\u00e1ngel Rafael de inc\u00f3gnito \u2013 captura el pez, y, siempre siguiendo las indicaciones del viandante, le saca al pez el coraz\u00f3n, el h\u00edgado y la hiel.<\/p>\n<h2>Sara<\/h2>\n<p>Llegando casi a la meta, el Arc\u00e1ngel aconseja a Tob\u00edas quedarse en casa de la familia de algunos parientes, donde conoce a su prima Sara, que la ley de Mois\u00e9s le reserva como esposa. La joven se hab\u00eda casado ya siete veces, y sus esposo hab\u00edan sido asesinados la noche misma de la boda, por Asmodeo, que estaba celoso de la joven. Sara, que hubiera querido ahorcarse por la verg\u00fcenza y hab\u00eda desistido s\u00f3lo por no dar otro dolor a sus padres, acepta casarse con Tob\u00edas y, Asmodeo es derrotado por el coraz\u00f3n y el h\u00edgado del pez, que el viandante le aconseja poner en el brasero de los perfumes, para que el demonio huyera.<\/p>\n<h2>El secreto desvelado<\/h2>\n<p>Despu\u00e9s de la boda, Tob\u00edas regresa donde su padre porque ahora sabe c\u00f3mo poderlo curar de la ceguera. Es una vez m\u00e1s el pez, esta vez la hiel, ungida en los ojos de Tobit, el que le devuelve la vista a su padre. Tob\u00edas quer\u00eda recompensar al viandante por todo su apoyo, pero llamando a parte a los dos, su compa\u00f1ero de viaje revela su identidad. Explica que hab\u00eda sido enviado por Dios, atra\u00eddo por las oraciones y por la caridad de cada uno, para curarlos y guiarlos y dice de s\u00ed mismo: \u00abYo soy Rafael, uno de los siete \u00e1ngeles que est\u00e1n delante de la gloria del Se\u00f1or y tienen acceso a su presencia\u00bb. Esta historia sagrada dio vida a una pr\u00e1ctica: en la Edad Media, cuando un adolescente o un joven dejaban su hogar por primera vez, llevaban consigo una tableta que los representaba como Tob\u00edas acompa\u00f1ado por el Arc\u00e1ngel.<\/p>\n<h2>&nbsp;<\/h2>\n<h2>S. GABRIEL, ARC\u00c1NGEL<\/h2>\n<h2>\n<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/content\/dam\/vaticannews\/santi\/20190929_Wikimedia%20Commons_Novgorod_sec.%20XII_GABRIELE%20ARCANGELO.jpg\/_jcr_content\/renditions\/cq5dam.thumbnail.cropped.361.203.jpeg\" alt=\"S. Gabriel, arc\u00e1ngel, siglo XII\"><\/h2>\n<p><i>&#8220;Regoc\u00edjate, llena de gracia: El Se\u00f1or est\u00e1 contigo. [&#8230;] Y he aqu\u00ed que concebir\u00e1s un hijo, lo dar\u00e1s a luz y lo llamar\u00e1s Jes\u00fas. Ser\u00e1 grande y se le llamar\u00e1 Hijo del Alt\u00edsimo&#8221;<\/i>. (cf. Lc 1,26-38): El anuncio m\u00e1s conocido de la historia es el del Arc\u00e1ngel Gabriel a Mar\u00eda. La tradici\u00f3n de la Iglesia identifica en el Anuncio divino por medio del \u00c1ngel a la Virgen, y en su d\u00f3cil aceptaci\u00f3n de la voluntad divina, el momento \u00fanico en que Dios asumi\u00f3 la naturaleza humana,&nbsp;<i>&#8220;el Verbo se hizo carne&#8221;<\/i>&nbsp;(cf. Jn 1,14). Para la Iglesia, la Encarnaci\u00f3n del Verbo fue una realidad gracias a la libre aceptaci\u00f3n del deseo divino por parte de una creatura inmaculada. La Anunciaci\u00f3n es por eso celebrada en el calendario lit\u00fargico el 25 de marzo. A Mar\u00eda, Gabriel tambi\u00e9n le revel\u00f3:&nbsp;<i>&#8220;El Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. Por lo tanto, el que nazca ser\u00e1 santo y ser\u00e1 llamado Hijo de Dios&#8221;<\/i>. (cf. Lc 1,35). En el Evangelio de Lucas leemos que el arc\u00e1ngel Gabriel &#8220;fue enviado&#8221; (cf. Lc 1,26); \u00e9l es por lo tanto, el mensajero de Dios, encargado de explicar a&nbsp;<i>&#8220;la virgen desposada con un hombre de la casa de David, llamado Jos\u00e9&#8221;<\/i>, (cf. Lc 1,27), la forma en que Dios se habr\u00eda encarnado.<\/p>\n<h2>Patr\u00f3n de las telecomunicaciones<\/h2>\n<p>Mencionado varias veces en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, Gabriel, mensajero por excelencia, es el santo patr\u00f3n de la comunicaci\u00f3n. P\u00edo XII, en un Breve apost\u00f3lico de 1951, consider\u00f3 oportuno asegurar el beneficio especial de la protecci\u00f3n celestial&nbsp;<i>&#8220;a estas maravillosas ciencias y a quienes las ponen en pr\u00e1ctica o las exploran&#8221;<\/i>, es decir,&nbsp;<i>&#8220;telegrafiar a los ausentes con maravillosa rapidez, telefonear a distancias extraordinarias, enviar mensajes con ondas de aire y, finalmente, contemplar la visi\u00f3n de las cosas y los hechos que est\u00e1n muy lejos de los lugares donde viven&#8221;<\/i>.&nbsp;<i>&#8220;Constituimos y declaramos al Arc\u00e1ngel San Gabriel, patrono celestial de esta profesi\u00f3n, de sus especialistas y empleados&#8221;<\/i>, escribe el Papa Pacelli. Desde entonces, el Arc\u00e1ngel Gabriel tambi\u00e9n fue declarado Patrono de la Radio del Vaticano. Adem\u00e1s de \u00e9l, las Escrituras mencionan a los arc\u00e1ngeles Miguel y Rafael, investidos con diferentes tareas. Celebrados antiguamente en muchas fechas diferentes, con las reformas del Concilio Vaticano II, los arc\u00e1ngeles Miguel, Gabriel y Rafael hoy son recordados en un solo d\u00eda: su memoria lit\u00fargica ocurre el 29 de septiembre.<\/p>\n<h2>Los anuncios del Arc\u00e1ngel Gabriel<\/h2>\n<p>Los episodios b\u00edblicos en los que Gabriel es protagonista se narran en el libro del profeta Daniel. En Dn 8, 15-18 el arc\u00e1ngel se manifiesta a Daniel para explicarle el significado de una misteriosa visi\u00f3n, mientras que en una segunda aparici\u00f3n, en Dn 9, 20-27, predice ciertos acontecimientos. En el Evangelio de Lucas (Lc 1, 8-20) aparece cuando comunica a Zacar\u00edas el nacimiento de su hijo Juan.&nbsp;<i>&#8220;Un \u00e1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3, de pie a la derecha del altar del incienso&#8221;<\/i>. (Lc 1, 11)&nbsp;<i>&#8220;Tu esposa Elizabeth te dar\u00e1 un hijo, y lo llamar\u00e1s Juan&#8221;<\/i>, (Lc 1, 13). Zacar\u00edas, incr\u00e9duloa este anuncio, pide explicaciones, no considerando posible el feliz acontecimiento debido a su vejez y a la avanzada edad de su esposa. La respuesta del Arc\u00e1ngel ofrece m\u00e1s detalles sobre su identidad:&nbsp;<i>&#8220;Soy Gabriel, que estoy ante Dios y he sido enviado para hablarte y traerte este feliz anuncio&#8221;<\/i>. (cf Lc 1, 19) Gabriel revel\u00f3 as\u00ed con mayor claridad que era una criatura celestial, que siempre estaba ante Dios y que era su fiel mensajero.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/files.evangelizo.org\/images\/santibeati\/G\/San_Gabriele_Arcangelo\/San_Gabriele.jpg\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 29 de septiembre la Iglesia celebra a los Santos Arc\u00e1ngeles Miguel, Rafael y Gabriel.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":83608,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-83523","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83523"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83523\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}