{"id":83688,"date":"2021-09-30T13:12:19","date_gmt":"2021-09-30T17:42:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=83688"},"modified":"2026-04-17T15:05:38","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:38","slug":"hoy-se-celebra-a-san-jeronimo-traductor-de-la-biblia-y-doctor-de-la-iglesia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/09\/30\/hoy-se-celebra-a-san-jeronimo-traductor-de-la-biblia-y-doctor-de-la-iglesia-2\/","title":{"rendered":"Hoy se celebra a San Jer\u00f3nimo, traductor de la Biblia y Doctor de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p>Hoy, 30 de septiembre, la Iglesia Cat\u00f3lica celebra a San Jer\u00f3nimo, traductor de la Biblia.<\/p>\n<p>&#8220;Ama la sagrada Escritura, y la sabidur\u00eda te amar\u00e1; \u00e1mala tiernamente, y te custodiar\u00e1; h\u00f3nrala y recibir\u00e1s sus caricias\u201d, San Jer\u00f3nimo.<\/p>\n<h4><strong>San Jer\u00f3nimo nos ense\u00f1a a \u00abamar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura\u00bb.<\/strong><\/h4>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eusebio Hier\u00f3nimo\u200b, conocido como San Jer\u00f3nimo (c. 340 &#8211; 420), es uno de los Padres de la Iglesia al lado de San Agust\u00edn, San Ambrosio y San Gregorio. Tambi\u00e9n ostenta el t\u00edtulo de doctor de la Iglesia. Jer\u00f3nimo de Estrid\u00f3n, como tambi\u00e9n se le conoce, fue el gran traductor de la Biblia de la antig\u00fcedad, y quien, por la pulcritud en el conocimiento de la Escritura y las lenguas antiguas, ha marcado para siempre la tradici\u00f3n exeg\u00e9tica de la Iglesia cat\u00f3lica. Su fiesta se celebra cada 30 de septiembre.<\/p>\n<p>Su nombre completo era Sofronio Eusebio Jer\u00f3nimo. Su ciudad natal era Stridone, en la actual Croacia. Su fecha de nacimiento no se conoce con exactitud, pero fue alrededor del a\u00f1o 347. De familia cristiana y acomodada, recibi\u00f3 una s\u00f3lida educaci\u00f3n y, apoyado por sus padres, perfeccion\u00f3 sus estudios en Roma. All\u00ed se entreg\u00f3 a la vida mundana, dej\u00e1ndose llevar por los placeres; pero pronto se arrepinti\u00f3, recibi\u00f3 el bautismo y se enamor\u00f3 de la vida contemplativa. Por esta raz\u00f3n se mud\u00f3 a Aquileia y se convirti\u00f3 en parte de una comunidad de ascetas. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s la abandon\u00f3, decepcionado por las enemistades que hab\u00edan surgido en ese ambiente. Parti\u00f3 luego para el Oriente y se detuvo en Trier, volvi\u00f3 a Stridone y reparti\u00f3 de nuevo. Permaneci\u00f3 unos a\u00f1os en Antioqu\u00eda, donde perfeccion\u00f3 su conocimiento del griego, y luego se retir\u00f3 como ermita\u00f1o en el desierto de Chalkis, al sur de Alepo. Durante cuatro a\u00f1os se dedic\u00f3 plenamente a sus estudios, aprendi\u00f3 hebreo y transcribi\u00f3 c\u00f3digos y escritos de los Padres de la Iglesia. Fueron a\u00f1os de meditaci\u00f3n, soledad e intensa lectura de la Palabra de Dios, que tambi\u00e9n lo llevaron a reflexionar sobre la brecha entre la mentalidad pagana y la vida cristiana. Amargado por las diatribas de los anacoretas causadas por la doctrina arriana, regres\u00f3 a Antioqu\u00eda. En el 379 fue ordenado sacerdote, y luego se traslad\u00f3 a Constantinopla donde continu\u00f3 estudiando griego con san Gregorio Nazianzeno.<\/p>\n<p>Al lado del Papa D\u00e1maso<\/p>\n<p>En 382 Jer\u00f3nimo volvi\u00f3 a Roma para participar en una reuni\u00f3n convocada por el Papa D\u00e1maso sobre el cisma de Antioqu\u00eda. Como su reputaci\u00f3n asc\u00e9tica y erudita era bien conocida, el Pont\u00edfice lo eligi\u00f3 como su secretario y consejero y lo invit\u00f3 a realizar una nueva traducci\u00f3n de los textos b\u00edblicos al lat\u00edn. En la capital, Jer\u00f3nimo tambi\u00e9n fund\u00f3 un c\u00edrculo b\u00edblico e inici\u00f3 el estudio de la Escritura por mujeres de la nobleza romana que, deseando emprender el camino de la perfecci\u00f3n cristiana y deseando profundizar su conocimiento de la Palabra de Dios, lo designaron como su maestro y gu\u00eda espiritual. Dado que las estrictas reglas que suger\u00eda a sus disc\u00edpulos eran consideradas demasiado duras, se comprende por qu\u00e9 su rigor moral no fuese compartido por aquel tipo de clero demasiado laxo. Jer\u00f3nimo tampoco era bien visto por otros muchos debido a sus modos agresivos y a su car\u00e1cter dif\u00edcil. Adem\u00e1s condenaba rigurosamente los vicios, las hipocres\u00edas y a menudo polemizaba con los sabios y entendidos. En estas condiciones de contrastes, cuando D\u00e1maso muri\u00f3, decidi\u00f3 mejor volver a Oriente y en agosto del 385 se embarc\u00f3 en Ostia para llegar a Tierra Santa, acompa\u00f1ado por algunos de sus fieles monjes y de un grupo de sus seguidores, entre ellos la noble Paula con su hija Eustoquia. Se embarc\u00f3 en una peregrinaci\u00f3n, lleg\u00f3 a Egipto y luego se detuvo en Bel\u00e9n, donde abri\u00f3 una escuela que ofrec\u00eda su ense\u00f1anza de forma gratuita. Gracias a la generosidad de Paula, construy\u00f3 un monasterio masculino, uno femenino y un hospicio para los viajeros que visitaban los lugares santos.<\/p>\n<p>El retiro en Bel\u00e9n<\/p>\n<p>Jer\u00f3nimo pas\u00f3 el resto de su vida en Bel\u00e9n, dedic\u00e1ndose siempre a la Palabra de Dios, a la defensa de la fe, a la ense\u00f1anza de la cultura cl\u00e1sica y cristiana y a la acogida de peregrinos. Un hombre impetuoso, a menudo pol\u00e9mico y peleonero, que era detestado pero tambi\u00e9n muy amado. No era f\u00e1cil dialogar con \u00e9l, sin embargo dej\u00f3 un grande legado al cristianismo con su testimonio de vida y sus escritos. A \u00e9l le debemos la primera traducci\u00f3n al lat\u00edn de la Biblia, la llamada Vulgata &#8211; con los Evangelios traducidos del griego y el Antiguo Testamento del hebreo &#8211; que a\u00fan hoy, en su versi\u00f3n revisada, sigue siendo el texto oficial de la Iglesia latina. La Palabra de Dios, tan estudiada y comentada, tambi\u00e9n &#8220;se comprometi\u00f3 a vivirla concretamente&#8221;, dijo Benedicto XVI, que dedic\u00f3 dos catequesis a Jer\u00f3nimo en las audiencias generales del 7 y el 14 de noviembre de 2007. Muri\u00f3 en su celda, cerca de la Gruta de la Natividad, el 30 de septiembre probablemente en el 420.<\/p>\n<p>Sus ense\u00f1anzas y sus obras<\/p>\n<p><i>&#8220;\u00bfQu\u00e9 cosa podemos aprender de San Jer\u00f3nimo? Me parece que por encima de todo esto: amar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura &#8211; sugiri\u00f3 Benedicto XVI &#8211; es importante que cada cristiano viva en contacto y di\u00e1logo personal con la Palabra de Dios, que se nos da en la Sagrada Escritura&#8230; es tambi\u00e9n una Palabra que construye la comunidad, que construye la Iglesia. Por lo tanto, debemos leerla en comuni\u00f3n con la Iglesia viva&#8221;<\/i>. Jer\u00f3nimo es uno de los cuatro Padres de la Iglesia Occidental (junto con Ambrosio, Agust\u00edn y Gregorio Magno), proclamado Doctor de la Iglesia en 1567 por P\u00edo V. Como herencia suya nos han quedado sus comentarios, homil\u00edas, cartas, tratados, obras historiogr\u00e1ficas y hagiogr\u00e1ficas; es bien conocido su\u00a0<i>De Viris Illustribus<\/i>, con las biograf\u00edas de 135 autores, en su mayor\u00eda cristianos, pero tambi\u00e9n jud\u00edos y paganos, para demostrar c\u00f3mo la cultura cristiana fuese &#8220;una verdadera cultura digna de comparaci\u00f3n con la cl\u00e1sica&#8221;. No hay que olvidar su Cr\u00f3nica (Chronicon) &#8211; la traducci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n en lat\u00edn de la Cr\u00f3nica Griega de Eusebio de Cesarea, hoy perdida, &#8211; que contiene la narraci\u00f3n de la historia universal, donde se mezclan datos hist\u00f3ricos con mitos, partiendo del nacimiento de Abraham hasta el a\u00f1o 325. Finalmente, ricas en ense\u00f1anzas y consejos sinceros, nos han quedado muchas ep\u00edstolas que revelan su profunda espiritualidad.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p><b>La Traducci\u00f3n al Lat\u00edn:<br \/>\n<\/b>Si bien San Jer\u00f3nimo no fue el creador de la Biblia, \u00e9l contribuy\u00f3 en su traducci\u00f3n al lat\u00edn. El Papa D\u00e1maso I fue quien reuni\u00f3 los primeros libros de la Biblia en el Concilio de Roma en el a\u00f1o 382. Estos papiros estaban en hebreo y griego. Fue este santo quien lo tradujo al lat\u00edn.<\/p>\n<p><b>La confusi\u00f3n sobre el Le\u00f3n:<br \/>\n<\/b>El le\u00f3n con el que se le representa al santo, significa las dificultades y desiertos por las que tuvo que pasar. A menudo este s\u00edmbolo es confundido con el de San Ger\u00e1simo. Y por esto se piensa que es San Jer\u00f3nimo el protagonista de la famosa historia donde un le\u00f3n es curado por este santo, y como recompensa lo acompa\u00f1\u00f3 y protegi\u00f3 hasta su muerte.<\/p>\n<p><b>Patronazgos:<br \/>\n<\/b>El santo es considerado como patr\u00f3n de Croacia y Medell\u00edn, Colombia. As\u00ed como de Santa Fe. Existe una Orden de clausura mon\u00e1stica fundada en su honor, llamados la Orden de San Jer\u00f3nimo. As\u00ed mismo es considerado patr\u00f3n de los archivos, de las bibliotecas y de la arqueolog\u00eda.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/files.evangelizo.org\/images\/artists\/G\/Ghirlandaio_Domenico\/large\/GHIRLANDAIO_Domenico_St_Jerome_In_His_Study.jpg\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lapalabrahoyblog.files.wordpress.com\/2016\/09\/san-jeronimo-tumba-en-belen.jpg?w=640\" alt=\"san-jeronimo-tumba-en-belen\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, 30 de septiembre, la Iglesia Cat\u00f3lica celebra a San Jer\u00f3nimo, traductor de la Biblia.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":83689,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-83688","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}