{"id":84373,"date":"2021-10-05T14:17:31","date_gmt":"2021-10-05T18:47:31","guid":{"rendered":"https:\/\/diariocatolico.org\/?p=84011"},"modified":"2026-04-17T15:05:39","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:39","slug":"temporas-de-accion-de-gracias-y-peticion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/10\/05\/temporas-de-accion-de-gracias-y-peticion\/","title":{"rendered":"T\u00e9mporas de Acci\u00f3n de Gracias y Petici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"article-big-header \">\n<h2 class=\"font-replace\"><span style=\"font-family: Verdana, Geneva, sans-serif; font-size: 15px; color: #222222;\">Las T\u00e9mporas son d\u00edas de acci\u00f3n de gracias y de petici\u00f3n que la comunidad cristiana ofrece a Dios, terminadas las vacaciones y la recolecci\u00f3n de las cosechas, al reemprender la actividad habitual. En nuestro pa\u00eds se celebra el 5 de Octubre.<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<p>Con la llegada del oto\u00f1o, la Iglesia celebra las T\u00e9mporas. Nos dicen las r\u00fabricas del Misal que las T\u00e9mporas son d\u00edas de acci\u00f3n de gracias y de petici\u00f3n que la comunidad cristiana ofrece a Dios, terminadas las vacaciones y la recolecci\u00f3n de las cosechas, al reemprender la actividad habitual.<!--more--><\/p>\n<p>En sus inicios las T\u00e9mporas eran unos d\u00edas dedicados especialmente a la penitencia para santificar tres cosechas: la del trigo en verano, la vendimia al comienzo de oto\u00f1o y la del aceite en diciembre. Como estaban relacionadas con las estaciones del a\u00f1o, a esas tres se les a\u00f1adi\u00f3 una cuarta en primavera. Aunque el papa San Le\u00f3n Magno (390-461) las considera de origen apost\u00f3lico, es muy dif\u00edcil precisar cuando comienzan a celebrarse. Los d\u00edas especiales de las T\u00e9mporas eran el mi\u00e9rcoles, el viernes y el s\u00e1bado. Con m\u00e1s seguridad sabemos que el origen de esta celebraci\u00f3n est\u00e1 vinculado a la Iglesia de Roma y desde all\u00ed se va extiendo al resto de la cristiandad lenta pero paulatinamente.<\/p>\n<p>En la liturgia anterior a la reforma promovida por el Concilio Vaticano II se celebraban las T\u00e9mporas correspondientes al inicio del invierno, de la primavera, del verano y del oto\u00f1o. A partir del siglo V las T\u00e9mporas se convierten tambi\u00e9n en la fiesta de la recolecci\u00f3n espiritual de la Iglesia, ya que hasta hace pocos a\u00f1os eran el tiempo designado, junto con las plegarias, rogativas y ayuno, para conferir las \u00d3rdenes sagradas.<\/p>\n<p>Actualmente la legislaci\u00f3n lit\u00fargica establece que la regulaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n de las T\u00e9mporas recae sobre las Conferencias Episcopales. La Iglesia ha considerado que de esta forma podr\u00e1n ser tenidas en cuenta mejor las peculiaridades de cada Naci\u00f3n. La duraci\u00f3n de su celebraci\u00f3n, por espacio de uno o varios d\u00edas y la reiteraci\u00f3n a lo largo del a\u00f1o son as\u00ed mismo competencia de la Conferencia Episcopal.<\/p>\n<p>Nos dice tambi\u00e9n el Misal que se celebrar\u00e1n, al menos, el d\u00eda 5 de octubre (o el d\u00eda 6, cuando el d\u00eda 5 sea domingo), y, siempre que sea posible, es aconsejable celebrarlas tambi\u00e9n otros dos d\u00edas de la misma semana. La celebraci\u00f3n a lo largo de tres d\u00edas ayuda a enfatizar mejor los tres aspectos que pretende avivar en nosotros la liturgia de las T\u00e9mporas, estos son: la acci\u00f3n de gracias, la petici\u00f3n y la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya sea durante uno o tres d\u00edas, estos aspectos esenciales en la vida del cristiano deben de estar presente en la celebraci\u00f3n de las T\u00e9mporas y desde ah\u00ed proyectarse a la vida del cristiano a lo largo de todo el a\u00f1o. Los formularios de misas que nos ofrece el Misal para las T\u00e9mporas inciden espec\u00edficamente en estos aspectos.<\/p>\n<p>Dar gracias a Dios por los dones recibidos es fundamental pues, aunque ganar el pan con el fruto de nuestro trabajo diario agota, nunca debemos decir por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas. Sino m\u00e1s bien, acu\u00e9rdate del Se\u00f1or, tu Dios: que es \u00e9l quien te da la fuerza para crearte estas riquezas, y as\u00ed mantiene la promesa que hizo a tus padres, como lo hace hoy.\u201d. Dar gracias a Dios es reconocer algo tan grande como que su Gracia nos precede y nos sostiene.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de las T\u00e9mporas nos invita tambi\u00e9n a pedir a Dios. El mismo Jesucristo nos dice: si vosotros, que sois malos, sab\u00e9is dar cosas buenas a vuestros hijos, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s vuestro Padre del cielo dar\u00e1 cosas buenas a los que le piden. No nos cansemos nunca de pedir a Dios, pues \u00c9l nos escucha y nos da lo que m\u00e1s nos conviene.<\/p>\n<p>Las T\u00e9mporas en definitiva nos ense\u00f1an que nuestra vida ha de ser sea una acci\u00f3n de gracias permanente a Dios porque el oye siempre la petici\u00f3n que se eleva desde el coraz\u00f3n del hombre. Los dones que \u00c9l derrama sobre nosotros, son signo de su bondad y de su misericordia infinita. Ante un Dios as\u00ed, \u00bfqui\u00e9n no se siente movido a la conversi\u00f3n?<br \/>\nA los que somos pastores nos toca instruir convenientemente a los fieles en el sentido de esta y de cada una de las celebraciones que nos ofrece la Iglesia y a los fieles a vivirlas con renovado entusiasmo. As\u00ed unos y otros estaremos dando cumplimiento a aquello tan hermoso que nos pide el Concilio Vaticano II por medio de Sacrosanctum Concilium 48: (\u2026)&nbsp;sino que comprendi\u00e9ndolo bien a trav\u00e9s de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acci\u00f3n sagrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las T\u00e9mporas son d\u00edas de acci\u00f3n de gracias y de petici\u00f3n que la comunidad cristiana&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-84373","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84373","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84373"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84373\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84373"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84373"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84373"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}