{"id":84379,"date":"2021-10-09T21:22:19","date_gmt":"2021-10-10T01:52:19","guid":{"rendered":"https:\/\/diariocatolico.org\/?p=84379"},"modified":"2026-04-17T15:05:39","modified_gmt":"2026-04-17T15:05:39","slug":"el-papa-abre-el-proceso-sinodal-la-participacion-de-toda-la-iglesia-es-irrenunciable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2021\/10\/09\/el-papa-abre-el-proceso-sinodal-la-participacion-de-toda-la-iglesia-es-irrenunciable\/","title":{"rendered":"El Papa abre el proceso sinodal: La participaci\u00f3n de toda la Iglesia es irrenunciable"},"content":{"rendered":"<p>El Papa Francisco abri\u00f3 los trabajos del proceso sinodal este s\u00e1bado 9 de octubre con un discurso pronunciado en el Aula Nueva del S\u00ednodo, en el Vaticano, en el que asegur\u00f3 que la participaci\u00f3n de toda la Iglesia \u201ces un compromiso eclesial irrenunciable\u201d<!--more--><\/p>\n<p>Ante los delegados de la Conferencias Episcopales, S\u00ednodos de las Iglesias Orientales, miembros de la Curia Romana, delegados de congregaciones y de movimientos laicales, el Pont\u00edfice hizo un llamado a mantener la unidad.<\/p>\n<p>El proceso sinodal se inaugurar\u00e1 oficialmente ma\u00f1ana domingo 10 de octubre con una Misa en la Bas\u00edlica de San Pedro del Vaticano, y concluir\u00e1 en octubre de 2023 con la celebraci\u00f3n de la Asamblea General del S\u00ednodo de los Obispos sobre el tema \u201cPor una Iglesia sinodal: comuni\u00f3n, participaci\u00f3n y misi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>[embedyt] https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=2VLzhvPtV48[\/embedyt]<\/p>\n<p>El Santo Padre hizo hincapi\u00e9 en que los cristianos \u201cestamos llamados a la unidad, a la comuni\u00f3n, a la fraternidad\u201d y, parafraseando a San Cipriano, insisti\u00f3 en que \u201cdebemos mantener y defender firmemente esta unidad, sobre todo los obispos, que somos los que presidimos en la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>El Papa explic\u00f3 que, en el S\u00ednodo, los Obispos \u201ccaminamos juntos en el \u00fanico Pueblo de Dios, para hacer experiencia de una Iglesia que recibe y vive el don de la unidad, y que se abre a la voz del Esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n<p>En ese sentido, destac\u00f3 que \u201clas palabras clave del S\u00ednodo son tres: comuni\u00f3n, participaci\u00f3n y misi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Subray\u00f3 que \u201ccomuni\u00f3n y misi\u00f3n son expresiones teol\u00f3gicas que designan el misterio de la Iglesia, y es bueno que hagamos memoria de ellas\u201d. La comuni\u00f3n \u201cexpresa la naturaleza misma de la Iglesia\u201d, como se puso de relieve en el Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p>En cuanto a la participaci\u00f3n, defendi\u00f3 que, si la sinodalidad no se expresa de forma concreta en obras, \u201ccomuni\u00f3n y la misi\u00f3n corren el peligro de quedarse como t\u00e9rminos un poco abstractos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCelebrar un S\u00ednodo siempre es hermoso e importante, pero es realmente provechoso si se convierte en expresi\u00f3n viva del ser Iglesia, de un actuar caracterizado por una participaci\u00f3n aut\u00e9ntica\u201d.<\/p>\n<p>En ese sentido, \u201cla participaci\u00f3n es una exigencia de la fe bautismal\u201d. \u201cTodos estamos llamados a participar en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia. Si falta una participaci\u00f3n real de todo el Pueblo de Dios, los discursos sobre la comuni\u00f3n corren el riesgo de permanecer como intenciones piadosas\u201d.<\/p>\n<p>El Pont\u00edfice reconoci\u00f3 que la Iglesia ha avanzado en el aspecto de la participaci\u00f3n del Pueblo de Dios, \u201cpero todav\u00eda nos cuesta, y nos vemos obligados a constatar el malestar y el sufrimiento de numerosos agentes pastorales, de los organismos de participaci\u00f3n de las di\u00f3cesis y las parroquias, y de las mujeres, que a menudo siguen quedando al margen\u201d.<\/p>\n<p>El Papa asever\u00f3 que \u201cla participaci\u00f3n de todos es un compromiso eclesial irrenunciable\u201d.<\/p>\n<p>A\u00fan siendo \u201cuna gran oportunidad para una conversi\u00f3n pastoral en clave misionera y tambi\u00e9n ecum\u00e9nica\u201d, el S\u00ednodo \u201cno est\u00e1 exento de algunos riesgos\u201d, advirti\u00f3 el Papa Francisco. Y cit\u00f3 tres: el formalismo, el intelectualismo y el inmovilismo.<\/p>\n<p>El primer riesgo, el formalismo: \u201cUn S\u00ednodo se puede reducir a un evento extraordinario, pero de fachada, como si nos qued\u00e1ramos mirando la hermosa fachada de una iglesia, pero sin entrar nunca\u201d, dijo el Papa.<\/p>\n<p>Evitarlo \u201crequiere que transformemos ciertas visiones verticalistas, distorsionadas y parciales de la Iglesia, del ministerio presbiteral, del papel de los laicos, de las responsabilidades eclesiales, de los roles de gobierno, entre otras\u201d.<\/p>\n<p>El segundo riesgo es el intelectualismo. Consiste en \u201cconvertir el S\u00ednodo en una especie de grupo de estudio, con intervenciones cultas pero abstractas sobre los problemas de la Iglesia y los males del mundo\u201d.<\/p>\n<p>El Papa lo describi\u00f3 como un \u201chablar por hablar\u201d. Para no caer en ese error, llam\u00f3 a a no alejarse \u201cde la realidad del Pueblo santo de Dios y de la vida concreta de las comunidades dispersas por el mundo\u201d.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, cit\u00f3 la tentaci\u00f3n del inmovilismo, que consiste en \u201cno cambiar, puesto que \u2018siempre se ha hecho as\u00ed\u2019\u201d, expresi\u00f3n que defini\u00f3 como \u201cun veneno para la Iglesia\u201d. \u201cEl riesgo es que al final se adopten soluciones viejas para problemas nuevos\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, \u201ces importante que el camino sinodal lo sea realmente, que sea un proceso continuo; que involucre a las Iglesias locales, en un trabajo apasionado y encarnado, que imprima un estilo de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n marcado por la misi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el Papa se refiri\u00f3 a tres oportunidades. La primer es \u201cla de encaminarnos no ocasionalmente sino estructuralmente hacia una Iglesia sinodal; un lugar abierto, donde todos se sientan en casa y puedan participar\u201d.<\/p>\n<p>La segunda oportunidad es la de \u201cser una Iglesia de la escucha, para tomarnos una pausa de nuestros ajetreos, para frenar nuestras ansias pastorales y detenernos a escuchar. Escuchar el Esp\u00edritu en la adoraci\u00f3n y la oraci\u00f3n, escuchar a los hermanos y hermanas acerca de las esperanzas y las crisis de la fe en las diversas partes del mundo, las urgencias de renovaci\u00f3n de la vida pastoral y las se\u00f1ales que provienen de las realidades locales\u201d.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, \u201ctenemos la oportunidad de ser una Iglesia de la cercan\u00eda que, no s\u00f3lo con las palabras, sino con la presencia, establezca mayores lazos de amistad con la sociedad y con el mundo. Una Iglesia que no se separa de la vida, sino que se hace cargo de las fragilidades y las pobrezas de nuestro tiempo, curando las heridas y sanando los corazones quebrantados con el b\u00e1lsamo de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Fuente: \u00a0ACI Prensa | POR: \u00a0<a href=\"https:\/\/plus.google.com\/101628352426323764853?rel=author\">MIGUEL P\u00c9REZ PICHEL<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco abri\u00f3 los trabajos del proceso sinodal este s\u00e1bado 9 de octubre con&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-84379","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84379","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84379"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84379\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84379"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84379"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84379"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}