{"id":89560,"date":"2023-09-13T11:49:22","date_gmt":"2023-09-13T15:49:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=89560"},"modified":"2026-04-17T15:06:19","modified_gmt":"2026-04-17T15:06:19","slug":"el-papa-que-los-cristianos-se-ensucien-las-manos-en-los-temas-de-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2023\/09\/13\/el-papa-que-los-cristianos-se-ensucien-las-manos-en-los-temas-de-hoy\/","title":{"rendered":"El Papa: &#8220;Que los cristianos se ensucien las manos en los temas de hoy&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>Francisco contin\u00faa el ciclo de catequesis sobre el celo apost\u00f3lico y se\u00f1ala a los creyentes la figura del &#8220;m\u00e9dico de los pobres&#8221; venezolano Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez Cisneros como ejemplo de cristiano comprometido con los m\u00e1s d\u00e9biles: &#8220;Tantos hablan, chismorrean, dicen que todo est\u00e1 mal. Invol\u00facrate y no pierdas el tiempo en la ch\u00e1chara que es una plaga&#8221;. Un elogio a todas las madres: &#8220;Son ellas las que transmiten la fe en ese &#8216;dialecto&#8217; que saben hablar a sus hijos&#8221;.<\/p>\n<p><b>Salvatore Cernuzio &#8211; Ciudad del Vaticano<\/b><\/p>\n<p>&#8220;Muchos hablan, muchos hablan mal, muchos critican y dicen que todo va mal&#8221;, pero luego, al final, pocos de \u00e9stos se comprometen en las &#8220;grandes cuestiones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas de hoy&#8221;. El cristiano no, el cristiano est\u00e1 llamado en cambio a &#8220;ensuciarse las manos&#8221;, por lo tanto a rezar, en primer lugar, luego a &#8220;promover el bien, a construir la paz y la justicia en la verdad&#8221;, sin perder el tiempo &#8220;en la ch\u00e1chara&#8221; porque &#8220;\u00a1la ch\u00e1chara es una plaga!&#8221;. El Papa contin\u00faa su serie de catequesis en la audiencia general sobre el celo apost\u00f3lico, o m\u00e1s bien &#8220;el ardor interior para llevar a cabo el Evangelio&#8221;, y en la cita de este mi\u00e9rcoles en la Plaza de San Pedro llama a los creyentes al compromiso concreto en la sociedad y en la pol\u00edtica, siempre a favor de los m\u00e1s d\u00e9biles y pobres.<\/p>\n<h2>El testimonio del Beato Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez Cisneros<\/h2>\n<p>La figura ejemplar sobre la que Francisco construye su catequesis es el beato Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez Cisneros, el llamado &#8220;m\u00e9dico de los pobres&#8221; venezolano, a quien el Pont\u00edfice ha se\u00f1alado en varias ocasiones como modelo de virtudes c\u00edvicas y religiosas y a quien hace dos a\u00f1os declar\u00f3 copatrono del Ciclo de Estudios en Ciencias de la Paz de la Pontificia Universidad Lateranense. El Papa ofrece a los fieles un retrato completo de este hombre al que ya en vida llamaban &#8220;santo del pueblo&#8221;, &#8220;ap\u00f3stol de la caridad&#8221;, &#8220;misionero de la esperanza&#8221;. &#8220;Bonitos nombres, \u00bfeh?&#8221;, dice Francisco.<\/p>\n<h2>Las madres transmiten la fe<\/h2>\n<p>Jos\u00e9 Gregorio fue llamado as\u00ed por su &#8220;celo&#8221;, expresado en un trabajo incesante en favor de los enfermos pobres. Trabajo que continu\u00f3 hasta su muerte, cuando fue atropellado por un coche mientras iba por la carretera para llevar medicinas. Todo fue fruto de la fe, la fe que el propio beato dijo haber aprendido &#8220;desde la cuna&#8221; gracias a su madre. El Papa recuerda este detalle y a\u00f1ade:<\/p>\n<p><i>Son las madres las que transmiten la fe. La fe se transmite &#8220;en dialecto&#8221;, es decir, con el lenguaje de las madres, ese dialecto que las madres saben hablar con sus hijos. Y vosotras, las madres, os preocup\u00e1is de transmitir la fe en ese dialecto materno.<\/i><\/p>\n<h2>La riqueza del Evangelio y no del dinero<\/h2>\n<p>La fe fue para Jos\u00e9 Gregorio &#8220;la estrella polar&#8221; que orient\u00f3 su existencia. &#8220;Persona buena y solar, de car\u00e1cter alegre&#8221;, dotado de &#8220;una marcada inteligencia&#8221;, profesor universitario y cient\u00edfico, fue ante todo &#8220;un m\u00e9dico cercano a los m\u00e1s d\u00e9biles, hasta el punto de ser conocido en su patria como &#8216;el m\u00e9dico de los pobres&#8221;, subraya el Papa. &#8220;A la riqueza del dinero prefiri\u00f3 la del Evangelio, gastando su vida para ayudar a los necesitados&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;En<i>\u00a0los pobres, los enfermos, los emigrantes, los que sufren, Jos\u00e9 Gregorio vio a Jes\u00fas. Y el \u00e9xito que nunca busc\u00f3 en el mundo lo recibi\u00f3, y lo sigue recibiendo, de la gente&#8230;&#8221;<\/i><\/p>\n<h2>Siguiendo los designios de Dios<\/h2>\n<p>&#8220;Humilde&#8221;, &#8220;amable&#8221;, &#8220;servicial&#8221;, al m\u00e9dico venezolano le mov\u00eda un &#8220;fuego interior&#8221; y un &#8220;deseo de vivir al servicio de Dios y del pr\u00f3jimo&#8221;. Varias veces intent\u00f3 hacerse religioso y sacerdote, pero diversos problemas de salud se lo impidieron. &#8220;La fragilidad f\u00edsica no le llev\u00f3, sin embargo, a encerrarse en s\u00ed mismo, sino a convertirse en un m\u00e9dico a\u00fan m\u00e1s sensible a las necesidades de los dem\u00e1s&#8221;, se\u00f1ala el Papa Francisco. El celo apost\u00f3lico es precisamente esto: no seguir &#8220;las propias aspiraciones&#8221;, sino estar disponible &#8220;a los designios de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>Para Cisneros, estos designios eran el cuidado de los enfermos, &#8216;el alivio de los que sufren&#8217;, &#8216;la esperanza de los pobres, el testimonio de la fe no con palabras sino con el ejemplo&#8217;. &#8220;Lleg\u00f3 as\u00ed -en este camino de interioridad- a aceptar la medicina como un sacerdocio: el sacerdocio del dolor humano.<\/p>\n<h2>El poder de la gracia y de la oraci\u00f3n<\/h2>\n<p>La certeza b\u00e1sica del bienaventurado era &#8220;la gracia de Dios&#8221;. Primero &#8220;se sinti\u00f3 necesitado de la gracia&#8221;. Escribi\u00f3: &#8220;Si hay buenos y malos en el mundo, los malos est\u00e1n ah\u00ed porque ellos mismos se han hecho malos: pero los buenos son tales con la ayuda de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>En cambio, su &#8220;fuerza&#8221; era la oraci\u00f3n, &#8220;la intimidad con Dios&#8221;. A partir de este contacto con Jes\u00fas, &#8220;se sinti\u00f3 llamado a ofrecer su vida por la paz&#8221;, minada en aquel momento por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Cuando un amigo le visit\u00f3 el 29 de junio de 1919, le encontr\u00f3 muy contento: Jos\u00e9 Gregorio se hab\u00eda enterado de que se hab\u00eda firmado el tratado para poner fin a la guerra. Su oferta ha sido aceptada, y es como si presintiera que su tarea en la tierra ha terminado&#8221;.<\/p>\n<h2>Muerte por la calle<\/h2>\n<p>&#8220;Aquella ma\u00f1ana, como de costumbre, hab\u00eda estado en misa y ahora baja a la calle para llevar medicinas a un enfermo. Pero mientras cruzaba la calle, fue atropellado por un veh\u00edculo; llevado al hospital, muri\u00f3 pronunciando el nombre de la Virgen&#8221;, recuerda el Papa.<\/p>\n<p><i>&#8220;Su viaje terrenal termina as\u00ed, en una carretera mientras realizaba una obra de misericordia, y en un hospital, donde hab\u00eda hecho de su trabajo de m\u00e9dico una obra maestra&#8221;.<\/i><\/p>\n<h2>Ensuciarse las manos<\/h2>\n<p>El testimonio de este hombre interpela a todos los creyentes. &#8220;Pregunt\u00e9monos&#8221;, exhorta el Obispo de Roma, &#8220;\u00bfqu\u00e9 hago yo en el mundo, ante Dios presente en los pobres que est\u00e1n a mi lado? \u00bfY qu\u00e9 hago yo con el ejemplo de Jos\u00e9 Gregorio? \u00c9l tambi\u00e9n nos estimula al compromiso ante las grandes cuestiones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas de hoy&#8221;. Todo cristiano, por tanto, est\u00e1 llamado a &#8220;ensuciarse las manos&#8221;. &#8220;Tambi\u00e9n esto -concluye el Papa- es celo apost\u00f3lico, es anuncio del Evangelio, es bienaventuranza cristiana: bienaventurados los pacificadores&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco contin\u00faa el ciclo de catequesis sobre el celo apost\u00f3lico y se\u00f1ala a los creyentes&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":88841,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-89560","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89560","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89560"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89560\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89560"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89560"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89560"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}