{"id":90330,"date":"2017-01-19T12:52:55","date_gmt":"2017-01-19T16:52:55","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=748"},"modified":"2026-04-17T15:04:02","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:02","slug":"la-virgen-la-altagracia-los-haitianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/01\/19\/la-virgen-la-altagracia-los-haitianos\/","title":{"rendered":"La Virgen de la Altagracia y los haitianos"},"content":{"rendered":"<p>Pasado ma\u00f1ana se celebra una festividad religiosa de gran significado para los habitantes de la isla de Santo Domingo. Y es que la mayor parte de los 20 millones de seres humanos ponemos las esperanzas, necesidades, enfermedades y los sue\u00f1os en una imagen guarecida en su hermoso santuario de Hig\u00fcey. Se encomiendan a ella como intercesora con el Padre para hacerle llegar las oraciones y peticiones.<\/p>\n<p>Es una tradici\u00f3n que por siglos se consolida desde su origen de la devoci\u00f3n. Su intersecci\u00f3n m\u00e1s conocida fue en aquella batalla de la Sabana Real de la Limonade en 1691, en ocasi\u00f3n del triunfo espa\u00f1ol sobre las tropas francesas para evitar la ocupaci\u00f3n completa de la isla en el siglo que todav\u00eda era una sola colonia.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la veneraci\u00f3n del pueblo haitiano por la Virgen de La Altagracia es tan antigua como la de los dominicanos. En estos d\u00edas vemos, y m\u00e1s el pr\u00f3ximo s\u00e1bado, las carreteras de acceso a Hig\u00fcey repletas de veh\u00edculos llenos de fieles del vecino pa\u00eds. Ellos vienen para asistir a las ceremonias que se llevan a cabo en el santuario altagraciano. All\u00ed, el pr\u00f3ximo 21, se celebran misas en creole para la comprensi\u00f3n por parte de los decenas de devotos creyentes que llegan desde occidente.<\/p>\n<p>Sin querer admitirlo, y hasta lo desechamos como pensamiento, que frente a nuestros ojos tendr\u00edamos un probable lazo de entendimiento isle\u00f1o. Este ser\u00eda mucho m\u00e1s confiable que la hipocres\u00eda de los encuentros bilaterales, que con una m\u00e1scara diplom\u00e1tica, pretendemos buscarle soluci\u00f3n a los diferendos ancestrales. Hay mucha falsedad en esos encuentros, incluso como el de Laredo impuesto por los Estados Unidos para una frontera abierta. Hasta ahora los haitianos se las buscan para violarlos, ignorarlos o sacarle ventaja.<br \/>\nLa isla tiene ahora un cardenal con autoridad arzobispal mandante y de decisi\u00f3n. Y es que nuestro cardenal por edad se retir\u00f3<\/p>\n<p>alej\u00e1ndose de las pesadas tareas administrativas, pero conserva su distinci\u00f3n cardenalicia. L\u00f3pez Rodr\u00edguez contin\u00faa gravitando con su presencia cada s\u00e1bado con sus art\u00edculos en las p\u00e1ginas del List\u00edn Diario. El primer cardenal haitiano Chibly Langlois del obispado de Les Cayes es muy t\u00edmido en sus relaciones con sus pares dominicanos. Deber\u00eda asumir un rol m\u00e1s militante en este lado de la isla para darse a conocer. Debe dejar de lado su anti dominicanismo que se observaron por sus declaraciones a ra\u00edz de la sentencia 168-13. De seguro no ha visitado con frecuencia las sagradas piedras de la Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para este nuevo a\u00f1o el pa\u00eds contin\u00faa arrastrando muchos de sus problemas ancestrales que ya son cr\u00f3nicos, a\u00f1adi\u00e9ndosele nuevos. Y entre esos nuevos problemas esta la destrucci\u00f3n provocada por las riadas del mes de noviembre. Aparte de los otros problemas como la inseguridad, corrupci\u00f3n nacional e internacional, caos insoluble en el tr\u00e1nsito, mal sistema de salud precipitando a la ciudadan\u00eda a m\u00e1s precariedades, etc\u00e9tera. Hay otros que preferimos evadirlos y hacernos de cuenta que no existen.<\/p>\n<p>Nosotros vivimos como si solo los dominicanos existi\u00e9ramos en la isla. Y esto pese a la presencia de una inmigraci\u00f3n haitiana que ya es imposible ignorarla. Y es que inciden en el quehacer cotidiano de todos, ya sea d\u00e1ndonos servicios o vi\u00e9ndolos andar por las calles en grupos compactos y felices, bien vestidos y conversando en su idioma.<br \/>\nPor lo tanto, no ser\u00eda infantil pensar que un acercamiento con un entendimiento bilateral, podr\u00eda llevarse a cabo entre los isle\u00f1os desde la v\u00eda de una aproximaci\u00f3n religiosa. Se presume que entre los prelados dominicanos hay algunos pro haitianos al apoyar al papa Francisco en sus criterios de una inmigraci\u00f3n permitida. El mando cardenalicio arzobispal de la isla se traslad\u00f3 a Occidente con el cardenal haitiano Langlois.<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 en juego es la supervivencia de los dos pa\u00edses de una forma pac\u00edfica. Uno es una naci\u00f3n organizada y con un dinamismo incre\u00edble para el desarrollo, pero arrastra el lastre de la miseria. La otra es un conglomerado humano, con una exigua clase poderosa, que vegeta sumergido en una miseria espantosa con esperanzas de emigrar hacia el oriente de la isla donde millares de sus paisanos tienen la garant\u00eda de sobrevivir. Tan solo mediante una labor estrecha entre las dos jerarqu\u00edas cat\u00f3licas podr\u00edan establecerse las bases de un entendimiento, que por la barrera del lenguaje, se dificulta. Hay que poner una buena voluntad para la coexistencia armoniosa. Se preparar\u00eda el camino para que los diplom\u00e1ticos y expertos lleguen a acuerdos m\u00e1s cre\u00edbles y duraderos compartiendo necesidades y aspiraciones comunes.<\/p>\n<p>Fuente: Hoy Digital<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pasado ma\u00f1ana se celebra una festividad religiosa de gran significado para los habitantes de la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":749,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-90330","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90330","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90330"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90330\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/menu-items\/749"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90330"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90330"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90330"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}